thumb|180px|Estatua de Jigoro Kano en el Instituto Kōdōkan. La rivalidad entre el Instituto Kodokan de judo y la rama Totsuka de la escuela de jujutsu Yoshin Koryū sucedió en la década de 1880 durante la Restauración Meiji en Japón. Se compuso de varios desafíos y torneos, y concluyó en el decline de las escuelas tradicionales de jujutsu y el alzamiento del judo como arte marcial institucionalizada del Japón imperial. Estos eventos no están libres de controversia debido a la escasez e inconsistencia de algunas fuentes historiográficas, pero se les considera una parte vital de la historia del judo por las consecuencias que trajeron para dicho arte.
Trasfondo thumb|200px|Kano a la edad de 28. La escuela Yoshin-ryū, más específicamente la rama fundada por Hikosuke Totsuka, había sido considerada la escuela tradicional o koryu de jujutsu más influyente y poderosa de Japón desde el final del período Bakumatsu en 1868. Aunque operaba desde la prefectura de Chiba, tenía su principal campo de operaciones en Tokio, donde mantenía 3.000 aprendices sólo en el centro urbano. En contraste, la escuela Kōdōkan no nació hasta 1884, en medio del apogeo de Totsuka, cuando un practicante de los estilos Kitō-ryū y Tenshin Shinyō-ryū llamado Jigoro Kano decidió fundar su propia arte marcial, el judo. La creciente popularidad de esta escuela devino pronto en una fuente de conflicto con el resto de agrupaciones nacionales de jujutsu, que veían el nuevo estilo de Kano como una amenaza a su hegemonía y un adulteramiento modernista de sus tradiciones marciales.
El primer contacto entre Kano y la Totsuka Yoshin-ryū había sucedido en realidad antes de la existencia del instituto Kōdōkan, concretamente cuando Kano estudiaba en la Universidad de Tokio y era un mero aprendiz de jujutsu. Según parece, durante una exhibición de este arte dada por la Yoshin-ryū en 1880 por Hidemi Totsuka (a sazón hijo de Hikosuke), Kano abandonó su asiento en las gradas y solicitó unirse al randori a fin de probar sus propias habilidades en la materia. Sin embargo, Kano fue dominado durante todo el combate, viéndose zarandeado por su oponente sin lograr aplicarle una sola técnica. Aunque consiguió igualmente evitar una derrota aplastante, lo cual le valió los halagos de Hidemi, la experiencia supuso una humillación para Kano y una nueva fuente de motivación para trabajar en sus técnicas. Todo el evento fue presenciado por el Dr. Erwin Balz, por entonces un asociado de la escuela Totsuka, el cual describió a otros estudiantes de Tokio probando suerte junto con Kano y encontrándose con un resultado similar.
Kano terminó su aprendizaje y fundó en 1882, su propia escuela, Kodokan, popularmente llamada "Kano-ryū" o "Kodokan-ryū" por otras facciones. Al poco tiempo, como era costumbre, Kano y sus primeros seguidores se encontraron sometidos a la práctica del dojoyaburi, por la cual otros artistas marciales llegarían para desafiarles a luchar. Esta costumbre daba como resultado combates llamados , que contaban con pocas reglas deportivas y de los que dependía el honor de cada escuela. Como ya se ha mencionado, la oposición de la comunidad de jujutsu no provenía sólo de una simple rivalidad deportiva, sino también de su desconfianza hacia las ideas modernas y extranjeras incorporadas por Kano al judo, así como su rol como educador e intelectual, que creían poco apto para un marcialista. Al escribir sobre este período, Kano contaba que "parecía como si la Kōdōkan tuviera que enfrentarse a todo Japón". Sin embargo, la organización de Totsuka se convertiría en su mayor oponente.
Primeros desafíos thumb|200px|Tsunejiro Tomita en sus últimos años. Según las crónicas del yudoca Tsunejiro Tomita y su hijo Tsuneo, el primer combate entre uno de los suyos y un jujutsuka Yoshin-ryū fue en 1885. Daihachi Ichikawa, un maestro del estilo Tenshin Shinyō-ryū afiliado a la Totsuka, había abierto un dojo en Tokio, por lo que Kano y seis de sus seguidores se personaron para presentar sus respetos. Allí entrenaron y practicaron randori con los discípulos de Ichikawa, y en esto destacó Shiro Saigo, el más hábil de los judocas, que derribó a todos sus oponentes con facilidad pese a su pequeño tamaño. Probablemente para devolver el golpe, Ichikawa visitó la Kodokan poco después, haciéndose acompañar por Matsugoro Okuda y Morikichi Otake de la Totsuka Yoshin-ryū. El trío demandó celebrar un combate de desafío, y aunque Kano se hallaba ausente y no podía sancionarlo, Saigo y Tomita accedieron a participar. Saigo luchó contra Okuda y, a pesar de la nueva desventaja de peso, lo proyectó una y otra vez por koshi nage y deashi barai antes de rematarlo con yama arashi. Okuda sufrió una conmoción por el último impacto y se tuvo que traer una camilla para sacarle. A pesar de la victoria, Kano no se mostró complacido al enterarse del incidente, ya que creía que sus aprendices habían obrado sin premeditación.
En 1886, se abrió otro dojo de la Tenshin Shinyō-ryū en Tokio, esta vez bajo la propiedad del maestro Magoroku Hachitani. Kano tampoco pudo estar presente, pero envió a Tomita, Takisaburo Tobari y otros miembros del instituto Kodokan para hacer la visita de rigor. Sin embargo, cuando Tomita estaba entrenando con Mamoru, el hijo adolescente de Magoroku, un artista marcial de la Ryoi Shinto-ryū llamado Hansuke Nakamura se acercó para exigirle una lucha. Nakamura trabajaba como instructor de lucha cuerpo a cuerpo de la policía de Tokio y solía entrenar en la Totsuka en sus ratos libres, y por ello tenía motivos para buscar venganza en su nombre por las derrotas sufridos. Tomita se describe en las fuentes como atemorizado por esta irrupción, ya que Nakamura era mucho más voluminoso que él y su reputación le precedía, pero decidió aceptar el reto con la idea de que no sería tan deshonroso perder como tratar de rehuir la lucha. Cuando empezó el combate, jugándose el todo por el todo, Tomita se lanzó agresivamente a por un tomoe nage y consiguió catapultar a un sorprendido Nakamura, repitiendo el movimiento dos veces antes de que su oponente se recuperase y lo bloquease. Tomita intentó inmediatamente un ouchi gari, que falló, y un hiza guruma, que acertó, pero Nakamura tiró de él y lo arrastró a ras de lona, donde intentó aprisionerlo bajo kami-shiho-gatame. El yudoca lo había visto venir, empero, y consiguió cerrar una estrangulación de solapa o gyaku-juji-jime desde debajo de Nakamura. El jujutsuka empezó a mostrar signos de hipoxia, por lo que Hachitani intervino y detuvo el combate antes de que cayera inconsciente. Esta nueva victoria del Kodokan se propagó con aún mayor rapidez que las anteriores dada su naturaleza inesperada.
El último duelo fue abordado historiográficamente por un aprendiz de Nakamura, Kazuo Ishibashi, que habló de él en sus memorias. Según parece, Nakamura declaró haber subestimado completamente a Tomita, y su derrota ante él le empujó a dejar de beber y someterse a un arduo entrenamiento con miras a tener una revancha. En cualquier caso, a esto le siguió por fin un rasgo de venganza por parte de la escuela Totsuka, ya que uno de sus miembros, Taro Terushima, dominó al yudoca Sumitomo Arima en el dojo de Ichikawa unos meses más tarde.
Torneos policiales thumb|200px|El vizconde Michitsune Mishima, jefe de la Policía Metropolitana de Tokio. La principal batalla entre el instituto Kodokan y la escuela Totsuka se dio por mediación del vizconde Michitsune Mishima, prefecto de la Policía Metropolitana de Tokio de 1885 a 1888. Conocido por sus políticas de renovamiento, Mishima estaba interesado en comprobar la calidad de los antiguos métodos de entrenamiento de la policía, hasta entonces monopolizados por el estilo Yoshin-ryū y otras koryu tradicionales, y deseaba explorar posibles opciones superiores. Por ello, al oír que el grupo Kodokan había derrotado varias veces a la escuela Totsuka, decidió invitarles a una serie de competiciones para comprobar cuál de los dos grupos ostentaba el mejor estilo de lucha. Los resultados de estos certámenes, que reciben en las fuentes el nombre de , fueron piezas indispensables en el ascenso del judo hasta el arte marcial cumbre de Japón.
Abordar estos eventos ha sido tradicionalmente una cuestión difícil debido a la ausencia de registros directos y la relativa disparidad de las fuentes existentes. El instituto Kodokan no contaba con un archivo cuando se celebraron estos combates, y por ello han surgido leyendas y folclore sobre lo que transcurrió en ellos.Yoshiaki Todo, Judo no Rekishi no Bunka, 2007 Se ha llegado a postular que estas competiciones nunca sucedieron y no son más que propaganda, aunque, como el historiador Sanzo Maruyama notó, es difícil comprender el motivo de la expansión del judo sin estas victorias sobre el jujutsu imperante. Asumiendo entonces su veracidad, se ha sugerido que se habrían tratado de varios torneos, no uno solo, lo que explicaría parte de la confusión de fechas y nombres en las fuentes. El hecho de que se tratasen de competiciones policiales orientadas a un ámbito polémico explica también por qué no fueron eventos públicos, lejos de fuentes externas.
Se desconocen también las reglas marciales bajo las que se disputaron los combates. Sakujiro Yokoyama relata que los desafíos entre escuelas solían ser brutales, a menudo culminando con la muerte del perdedor, pero el reglamento de los torneos policiales aparece en las crónicas como algo comparativamente más "civilizado". Esto obedece presumiblemente al deseo de Mishima de buscar la superioridad en técnicas de arresto, cuyo objetivo era someter controladamente y no matar a la víctima. De este modo, las luchas habrían podido ganarse o por rendición de uno de los púgiles o por parada del árbitro, concluyendo en caso contrario con un hikiwake o empate por tiempo. A juzgar por los testimonios de los combates en sí, parece que no había restricción en el tipo de lanzamiento o sumisión a emplear, ni siquiera sobre tácticas más deportivas como luchar por el empate o tenderse en la lona sin tocar al rival. Algunas voces afirman que estas reglas daban ventaja al bando del Kodokan, pero otros críticos como Hajime Isogai han notado que, si acaso, este reglamento beneficiaría más al bando del jujutsu, ya que la opción de sentarse directamente en la lona les permitiría evitar la mayor fuerza de judo, que radicaba en sus derribos. Finalmente, Maruyama describe a los judocas vestidos con el judogi clásico de su arte, aunque en la versión de mangas y perneras cortas propia de la época, mientras que los jujutsukas habrían vestido una combinación de haori y hakama, recortada sobre las rodillas a fin de permitir el libre movimiento.
Posible primer torneo thumb|290px|Jujutsukas implicados en la rivalidad, con Hisatomi y Tobari en la primera fila; Sato, Oshima y Nakamura en la segunda; Imai en la tercera; y Kochi y Samura en la cuarta. Existe en las memorias de Kano un primer torneo policial que no puede ser identificado con la famosa victoria de 1886, que se abordará en la siguiente sección. En esta competición relatada por el maestro, el Kodokan envió representantes a un certamen de kenjutsu y jujutsu celebrado por la Policía Metropolitana, posiblemente fuera de Tokio. Ni Saigo ni Tomita estaban disponibles, por lo que Kano sólo pudo enviar a Yoshitsugu Yamashita, Sakujiro Yokoyama, Takisaburo Tobari y Noritaka Sato, entre otros. Se recoge en las crónicas que las luchas fueron arduas, ya que, aunque los judocas fueron capaces de ejecutar sus proyecciones sin problema, varios de ellos se vieron en dificultad ante las técnicas a ras de lona de la escuela Totsuka Yoshin-ryū. Este suceso da un matiz reflexivo al final de la nota, ya que se menciona como una razón que impulsó al Kodokan a reforzar su propio entrenamiento de suelo.
Torneo del Santuario Yayoi