miniaturadeimagen|class=skin-invert-image| Los verificadores de hechos de The Washington Post y el Toronto Star recopilaron datos sobre «afirmaciones falsas o engañosas» y «afirmaciones falsas», respectivamente. Los picos registrados a fines de 2018 corresponden a las elecciones de mitad de período, y a fines de 2019, durante el inicio de su investigación de juicio político. El Post reportó 15 413 afirmaciones falsas o engañosas en 1055 días, un promedio de aproximadamente 14,6 por día. |348x348px Donald Trump ha hecho muchas declaraciones falsas o engañosas, incluidas miles durante su presidencia. Los comentaristas y los verificadores de hechos han descrito esto como «sin precedentes» en la política estadounidense, y la constancia de estas falsedades se ha convertido en una parte distintiva de su identidad en el mundo de los negocios y la política. Es conocido que Trump ha hecho declaraciones controvertidas, y posteriormente negó haberlas dicho, y para junio de 2019, muchas organizaciones de noticias decidieron comenzar a describir algunas de esas falsedades, directamente, como mentiras. The Washington Post publicó que la frecuente repetición de afirmaciones falsas de Trump equivale a una campaña basada en la desinformación.
Como parte de los intentos de revocar el resultado de las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2020, Trump y sus aliados afirmaron repetida y falsamente que había habido un fraude electoral masivo y que Trump realmente había ganado las elecciones. Su esfuerzo fue caracterizado por algunos como una implementación de «la gran mentira». El 31 de enero de 2021, se publicó en The New York Times una descripción detallada del intento de subvertir la elección del presidente de los Estados Unidos.
En el mundo de los negocios A los pocos años de expandir el negocio de inversiones inmobiliarias de su padre en Manhattan, a principios de la década de 1970, Trump atrajo la atención de The New York Times por su estilo descarado y controvertido, en 1976 ya era un inversor inmobiliario en observación: «Sus acuerdos son teatrales, pues no terminan de concretarse. Hasta ahora, la principal beneficiaria de esa creatividad ha sido su propia imagen pública».
miniaturadeimagen|Hotel Trump de la rotonda o glorieta de Colón en la ciudad de Nueva York Der Scutt, el prominente arquitecto que diseñó la Torre Trump, dijo sobre Trump en 1976: «Es extremadamente agresivo cuando vende, tal vez hasta el punto de llegar a la sobreventa. Como él diría, los centros de convenciones son lo más grande que hay en el mundo, cuando realmente no lo son. Él exagerará con el solo propósito de hacer una venta». Por su parte, el arquitecto Philip Johnson dijo en 1984 que Trump a menudo mentía.
En 2018, el periodista Jonathan Greenberg dio a conocer grabaciones de audio de 1984 en donde Trump, haciéndose pasar por su portavoz John Barron, hizo afirmaciones falsas de su riqueza para asegurarse una posición más alta en la lista Forbes 400 de estadounidenses ricos, incluyendo asegurar que poseía más del 90 % de los negocios de su familia.
Un perfil GQ de Trump, en 1984, lo citó diciendo que él era el dueño de la manzana entera, ubicada entre las calles Central Park South y Avenue of the Americas. GQ señaló que en realidad los únicos dos edificios que realmente eran de Trump en dicha zona, eran menos de un sexto de la manzana en mención.
Alair Townsend, exdirector de presupuesto y vicealcalde de la ciudad de Nueva York durante la década de 1980, y exeditor de Crain's New York Business, dijo: «No le creería a Donald Trump ni aún si su lengua fuera certificada por un notario». Tiempo después Leona Helmsley repitió como propia esta frase, cuando habló sobre Trump en una entrevista de noviembre de 1990 en la revista Playboy.
Cuando el mercado de valores se desplomó en octubre de 1987, Trump le dijo a la prensa que había vendido todas sus acciones, un mes antes, y que no había sufrido pérdidas. Pero las publicaciones de la Comisión de Bolsa y Valores mostró que aún poseía grandes participaciones en algunas compañías. Forbes calculó que Trump había perdido 19 millones de dólares, solo en sus resorts internacionales.
Desafiando las estimaciones que se hacían sobre su auténtico patrimonio neto, que él consideró demasiado bajas, en 1989 Trump dijo que él estaba muy poco endeudado. Sin embargo, la agencia de noticias Reuters informó que a principios de 1990 Trump debía 4 mil millones de dólares, a más de 70 bancos.
En 1997, Ben Berzin Jr., a quien se le había encargado recuperar al menos parte de los 100 millones de dólares que su banco le había prestado a Trump, dijo: «Durante el tiempo que traté con el señor Trump, me sorprendió continuamente su dominio de la ética situacional (actuar moralmente según convenga en el momento). Él no parece ser capaz de diferenciar entre realidad y ficción».
David Fahrenthold investigó la larga historia de afirmaciones de Trump sobre sus donaciones caritativas, y encontró poca evidencia de que las afirmaciones fueran verdaderas. Tras el informe de Fahrenthold, el fiscal general de Nueva York abrió una investigación sobre las prácticas de recaudación de fondos de la Fundación Donald Trump, y finalmente emitió un «aviso de violación», ordenando a la fundación que dejara de recaudar dinero en Nueva York. La fundación tuvo que admitir que participó en prácticas de autocontratación para beneficiar a Trump, a su familia y a sus empresas. Fahrenthold ganó el Premio Pulitzer 2017 en la categoría reportajes nacionales, por su cobertura periodística de las supuestas donaciones caritativas de Trump, y arrojando «dudas sobre las afirmaciones de generosidad de Donald Trump hacia organizaciones de beneficencia».
En 1996, Trump afirmó que había apostado un millón de dólares, en una apuesta 20 a 1, en un combate de boxeo por el título de peso pesado en Las Vegas, entre Evander Holyfield y Mike Tyson. El periódico Las Vegas Sun estableció que, «si bien todos se cuidaron de no llamar mentiroso a Trump», ninguna de las personas en conocimiento sobre el mundo de las apuestas tuvo conocimiento alguno de que tal apuesta realmente se hubiera realizado.
Un artículo de 1998 del New York Observer, titulado «El astuto Donald Trump vence a Jerry Nadler en el juego de la política» en el cual informó que «Nadler había llamado rotundamente “mentiroso” a Trump», citando a Nadler quien decía: «Trump obtuvo 6 millones de dólares [en fondos federales] a la madrugada, cuando nadie sabía nada al respecto», aprovechándose de una provisión de 200 000 millones de dólares prevista en una ley federal de transporte.
Promoviendo su Universidad Trump después de su creación en 2004, Trump afirmó que elegiría a todos y cada uno de sus instructores. Michael Sexton, expresidente de la empresa, declaró en una declaración en 2012 que Trump jamás seleccionó a ninguno de los instructores.
Trump a menudo aparecía en los periódicos sensacionalistas de Nueva York. Recordando su carrera para la columna del New York Post llamada Page Six, Susany Mulcahy dijo a Vanity Fair en 2004: «Escribí bastante sobre él, pero en realidad me sentaba y me asombraba con qué frecuencia la gente escribía acerca de él de una manera completamente crédula. Era un gran personaje, pero era pura basura, el 90 por ciento del tiempo». (Trump le declaró a la revista: «Estoy de acuerdo con ella al 100 por ciento»). Durante una deposición en 2005 dentro de una demanda judicial por difamación que inició sobre su valor bursátil, Trump dijo: «Mi valor neto fluctúa, y sube y baja con los mercados y con actitudes y sentimientos, incluso mis propios sentimientos... y eso puede cambiar rápidamente de un día a otro».Barbara Res, una exvicepresidenta ejecutiva de la Organización Trump que trabajó para Trump de 1978 a 1998, dijo que «le decía al personal sus mentiras ridículas, y después de un tiempo, ya nadie creía ni una sola palabra de lo que decía».
The Art of the Deal Tony Schwartz es un periodista que fue el escritor fantasma del libro Trump: The Art of the Deal (Trump: El arte de la negociación). En julio de 2016, Jane Mayer entrevistó a Schwartz para dos artículos en The New Yorker. En ellos describió a Trump, quien en ese momento se postulaba para presidente, de un modo muy desfavorable, y describió cómo se arrepintió de haber escrito The Art of the Deal.
miniaturadeimagen|Trump firmando autógrafos en 2015 Cuando Schwartz escribió The Art of the Deal, escribió la frase «hipérbole veraz» como un «eufemismo ingenioso» para describir la «débil relación de Trump con la verdad». Este pasaje del libro proporciona el contexto, con las transcripción textual de las propias palabras de Trump: «Juego con las fantasías de la gente... La gente quiere creer que algo es lo más grande, lo más importante y lo más espectacular. Lo llamo hipérbole veraz. Es una forma inocente de exageración, y es una forma muy efectiva de promoción». Schwartz declaró que Trump «amaba esa frase».
Schwartz dijo que el «engaño» nunca es «inocente». Y añadió: «Hipérbole veraz es una contradicción en sí misma. Es una forma de decir: «Es mentira, pero ¿a quién le importa?». Schwartz reiteró sus críticas en los programas Good Morning America y Real Time con Bill Maher, diciendo que lo que él había hecho fue «ponerle lápiz labial a un cerdo».
Temiendo que los sentimientos antialemanes durante y después de la Segunda Guerra Mundial afectaran negativamente su negocio, Fred Trump comenzó a decir que en realidad era de ascendencia sueca. (Republication of The Trumps: Three Generations That Built an Empire (Simon and Schuster, 2000, )) La mentira fue repetida por el hijo de Fred, Donald, a la prensa y en The Art of the Deal, afirmó que su abuelo, Friedrich Trump, «llegó aquí de niño desde Suecia». En el mismo libro, Donald Trump también dijo que su padre había nacido en Nueva Jersey. (Republication of Trump: The Deals and the Downfall (Harper Collins, 1992, )) Más tarde, Trump dijo: «Mi padre es alemán. ¿quedó claro? Era alemán, y nació en un lugar maravilloso en Alemania, y tengo un gran afecto por Alemania». En realidad el padre de Trump nació en el barrio del Bronx, en Nueva York.
La campaña presidencial 2016
A los seis meses del anuncio de Trump de lanzarse por la candidatura presidencial, FactCheck.org declaró a Trump el «Rey de los Whoppers» (El rey de los mentirosos extravagantes), afimando que: «En los 12 años de existencia de FactCheck.org, nunca hemos visto algo así. Se destaca no solo por el gran número de afirmaciones objetivamente falsas, sino también por negarse descaradamente a admitir errores, cuando se le demuestra que está equivocado».Trump ha promovido una serie de teorías de conspiración que carecen de sustento. Estas han incluido las teorías de conspirativas sobre la ciudadanía de Barack Obama, en 2011. Conocidas como teorías del «nacimiento», las cuales alegaban que Barack Obama no había nacido en EE. UU. En 2011, Trump se atribuyó el crédito por haber presionado a la Casa Blanca para que hiciera público el certificado de nacimiento de «forma íntegra» de Obama, al tiempo que planteaba dudas sobre su autenticidad, aunque en 2016 finalmente admitió que Obama era un ciudadano estadounidense nacido en Hawái. Más tarde declaró falsamente que había sido Hillary Clinton quien en realidad había comenzado a difundir la teoría del «nacimiento».
miniaturadeimagen|Cartel de propaganda política de la campaña presidencial 2016.En 2016, Trump sugirió que el padre de Ted Cruz estuvo involucrado en el asesinato de John F. Kennedy. También afirmó que perdió el voto popular en las elecciones de 2016 solo por los «millones» de votantes ilegales que habían votado en las elecciones.