Luciano, Maximiano y Juliano fueron tres misioneros enviados desde Roma a mediados del para evangelizar la región de Beauvais en la Galia.

Sufrieron martirio durante la persecución de Diocleciano (c. 290).

Son venerados como santos por la Iglesia Católica: Luciano de Beauvais, como jefe de la expedición, es considerado el fundador y primer obispo de la diócesis de Beauvais, de la cual es patrón.

El martirologio romano fija la fecha del 8 de enero para su memoria.

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