Alonso Riquelme de Guzmán y Ponce de León (Jerez de la Frontera, España, ca. 1523-Ciudad Real del Guayrá, ca. 1576) fue un explorador, colonizador y conquistador español durante el en la zona del Río de la Plata y del Paraguay, capitán, alguacil mayor y alcaide de la Asunción, dos veces teniente de gobernador y justicia mayor de la Ciudad Real del Guayrá.

Orígenes y familia

Hijo de Ruy Díaz de Guzmán II y Riquelme (1480-1562), caballero veinticuatro de jerez de la frontera y de Violante Ponce de León y Vera Zurita (1490-1521), nieto por vía paterna de Alonso Riquelme y de Brianda de Guzmán, hija natural de la Casa de Medina Sidonia, cuyo origen proviene de la Casa de Guzmán, nieto por vía materna de Eutropio Ponce de León (1460-1526), comendador de Almendralejo en la Orden de Santiago y Caballero XXIV de Jerez de la Frontera y de Catalina de Vera y Zurita, bisnieto por vía materna de Juan Ponce de León y Ayala II conde de Arcos de la Casa de Ponce de León, I marqués de Cádiz y VI señor de Marchena y de Catalina González de Oviedo y de Pedro de Vera, apodado «El Bermejo», por su color de piel, comendador de Almendralejo en la orden de santiago, 24 de Jerez de la frontera, mensajero a corte y alcaide de Estepa (no debe ser confundido con Pedro de Vera, apodado «El Izquierdo») y de Juana de Zurita, perteneciente a una de las familias de la nobleza jerezana.

Descendía también de Guzmán el Bueno, y de reyes como Alfonso IX de León, Jaime I de Aragón o Fernando III de Castilla.

Su padre lo declaró hijo suyo y de su mujer el 13 de agosto de 1528, en una escritura de poder general a favor de Juan de Xerez, procurador de Sevilla, a fin de que éste lo representara en ciertos pleitos motivados por la herencia de su madre, fallecida unos años antes.

Tuvo un hermano llamado Eutropo o Estropo Ponce de León (1521-1528), que falleció con 7 años de edad.

Cuando su madre murió en 1521, probablemente durante el parto de un hermano, su padre se casó en segundas nupcias con la también jerezana María Cabeza de Vaca (hermana de Alvar Núñez Cabeza de Vaca). Así, tuvo varios hermanastros y hermanastras: Francisco, Gerónimo, Hernando, Teresa y Brianda.

Sobrino del famoso conquistador Álvar Núñez Cabeza de Vaca, quien estaba directamente emparentado tanto con su madre, Vera Zurita, como con su madrastra.

Biografía

Juventud

Fue paje, y más tarde secretario, de Juan Alonso de Guzmán (VI duque de Medina Sidonia) y de su esposa Ana de Aragón, probablemente en sus posesiones gaditanas. Los duques eran sus deudos.

Con 21 años de edad, abandonó sus bienes de Jerez, entre ellos una casa que donó a su abuela Brianda de Guzmán, en junio de 1534, y se alistó en la armada de su tío, Álvar Núñez Cabeza de Vaca, con destino a la conquista del Río de la Plata y el Paraguay.

Viaje a la Asunción (Paraguay)

Efectivamente, a finales de 1540 partió de Cádiz hacia América, formando parte de la expedición de su tío, Álvar Núñez Cabeza de Vaca, que había sido nombrado adelantando (gobernador interino) del Río de la Plata y del Paraguay. La expedición la formaban unos 400 hombres, además de la marinería, embarcados en dos naos y una carabela.

Después de recalar en las islas Canarias, se dirigieron hacia Cabo Verde, donde a partir de allí, las naves se internaron en el océano Atlántico, para arribar sin problemas en las costas del Brasil, exactamente en Cananea (Cananéia). Desde allí, bordeando las costas pasaron por San Francisco de Mbiaza (que el adelantado llamó San Francisco de la Vera), llegando a la isla Santa Catarina el 29 de marzo de 1541.

Cabeza de Vaca decide dividir la expedición en dos: la primera, al mando de su primo Pedro de Estopiñán y Cabeza de Vaca, se dirige por barco a la Asunción, remontando el estuario del Río de la Plata, el río Paraná y, finalmente, el río Paraguay; la segunda, donde iban el adelantado y su sobrino Alonso Riquelme, lo hizo por tierra, con el mismo destino.

Al frente de 250 arcabuceros y ballesteros, de un selecto grupo de capitanes, jinetes con los 26 caballos supervivientes de los 46 que se cargaron en España, y acompañados por nativos tupíes-guaraníes, comienzan un viaje que será épico, y que duró 5 meses.

Ni bien se internan en la selva, se encuentran con los pueblos guaraníes, donde el adelantado llamó a la región como «Provincia de Vera» (más adelante Guayrá, incluyendo la Isla Santa Catarina), en honor a su linaje paterno.

En diciembre de 1541 alcanzaron el río Iguazú. Tras remontarlo encontraron la confluencia con el río Paraná, donde parece fueron los primeros europeos en observar las actuales Cataratas de Iguazú en enero de 1542, las cuales fueron bautizadas por su tío Cabeza de Vaca como «Saltos de Santa María». Otras fuentes indican que Alejo García las divisó unos años antes, en 1524.

El 11 de marzo de 1542 llegan a la Asunción, siendo recibidos por un receloso gobernador interino Domingo Martínez de Irala. Rápidamente, Alvar Núñez Cabeza de Vaca es nombrado nuevo gobernador.

Apenas unos meses de llegar a la Asunción (20/10/1542), Cabeza de Vaca organiza dos expediciones: la primera, hacia el norte, capitaneada por Irala, con 93 españoles y varios nativos aliados, embarcados en tres naos, una de ellas comandada por Alonso Riquelme; la segunda, por tierra, dirigida a descubrir el «camino de los Mayáes», capitaneada por Rodrigo Gómez, Juan de Fustes, y Álvaro Chaves junto a 800 nativos.

Esta segunda expedición sufrió la deserción de los nativos guías, lo que dejó a los españoles en una situación precaria en medio de la selva. Sabido el adelantado de ello, mandó a Martínez de Irala que apresase y ajusticiase al cacique Aracaré, señor de la provincia paraguaya de Ipané (Ypané-Guazú), considerado responsable de la deserción, sentencia que se realizó puntualmente hacía finales de 1542.

Batalla contra los Tabaré

La ejecución del cacique provocó el levantamiento general de las tribus del lugar, liderados por el nuevo cacique, llamado Tabaré, que organizó un ejército de más de 8000 nativos.

El adelantado Cabeza de Vaca, tras mandar una embajada para parlamentar, cuyos emisarios fueron asesinados, manda a Alonso Riquelme formar un pequeño ejército para combatirlos y acabar con la sublevación. Con 300 españoles y más de un millar de indígenas aliados procedió a atacarlos varias veces para finalmente asediarlos en un fuerte de madera, esperando refuerzos y víveres. Sin embargo, viendo que estos no llegaban, decidió romper el asedio lanzando un ataque inesperado con dos bastidas sobre ruedas (heleópolos, o torres de asalto móviles) para salvar la empalizada que, aun los sublevados defendieron con dureza, terminaron por ceder.

La audacia militar de Alonso Riquelme, junto a las armas y técnicas avanzadas de los españoles, y los caballos, fueron decisivos en la victoria. Las crónicas hablan de 4000 sublevados muertos, y más de 3000 prisioneros.

Las consecuencias de la batalla, así como el número de bajas en los sublevados, dejó una profunda impresión en los nativos de la región: muchos pueblos se presentaron voluntariamente a Alonso Riquelme para jurar vasallaje al Rey de España.

Esta acción, junto a las intrigas políticas en las que se vio envuelto su tío, Cabeza de Vaca, así como las de su futuro suegro, Martínez de Irala, le valieron envidias de otros conquistadores.

Motín contra el Adelantado

A principios de 1543, Alonso Riquelme intentó apuñalar al contador real Felipe de Cáceres, quien había tenido un violento altercado con el adelantando Cabeza de Vaca. Dicho acto fue impedido por Hernán Arias Mansilla, que se interpuso entre ambos. Parece ser que, un tiempo antes, el adelantado lo trató mal de palabra, situación que Felipe de Cáceres no le perdonaba, por lo que terminó por enfrentarlos.

Entre 1543 y 1544, Alonso Riquelme participa en la expedición que el propio Cabeza de Vaca comandó hasta el lugar llamado Puerto de los reyes (actual Bahía Negra), abandonándolo el 23 de marzo de 1544.

En 1544, tras una serie de expediciones (entre ellas la indicada anteriormente, así como otras de Hernando de Ribera,y Francisco de Ribera), Álvar Núñez sufre un motín, siendo acusado de mala administración y abuso de poder por lo partidarios de Martínez de Irala, todavía receloso de su cese como gobernador. Cabeza de Vaca, estando enfermo en cama, es arrestado y encarcelado en varias viviendas (una de ellas las del tesorero Garci Venegas de Hoces, que sería más adelante yerno de Alonso, al casar con su hija Blanca), siendo Alonso Riquelme, Diego de Abreu, Ruy Díaz de Melgarejo, el extremeño Juan Pavón y otros leales al Adelantado, acusados de alborotadores. Y cuando en la noche del 1 de mayo de 1544 ardió la vivienda de un leal a Irala (llamado Luis Ramírez), éste y los oficiales reales que detentaban el gobierno de «facto», atribuyeron el acto a los «alvaristas» desalojados del poder, pues «pretendían crear un clima de espanto y liberar al adelantado cautivo».

A raíz de estos sucesos se inicia una investigación, donde Alonso Riquelme y los otros aparecen como sospechosos. Alonso Riquelme fue arrestado en su propia casa por los alguaciles reales (Bartolomé de la Marilla, y Sancho de Salinas) y encarcelado. Es acusado de planear, junto a los «alvaristas», abandonar la Asunción para fundar una nueva ciudad en las costas del actual Brasil, independiente de la Gobernación del Río de la Plata y del Paraguay. Alonso Riquelme se declaró inocente y, para impedir su encarcelación, también menor de edad. Finalmente, tras cuatro meses de juicios fue puesto en libertad bajo fianza, con la condición de no ponerse en contacto con los cabecillas «alvaristas» (bajo multa de 2000 maravedíes).

Tras diez meses de cautiverio, Cabeza de Vaca fue enviado a España en 1545, junto a algunos de sus leales, como su primo Pedro de Estopiñán y Cabeza de Vaca. Domingo de Irala se proclama de nuevo gobernador (interino), continuando la represión contra los «alvaristas».

El cabecilla de los «alvaristas», Juan de Salazar y Espinosa, es apresado cuando estaba reunido con Alonso Riquelme y Ruy Díaz de Melgarejo. Juan de Salazar es desterrado, y enviado en una nao a encontrarse con la que llevaba a Cabeza de Vaca a España, continuando juntos el viaje hacia Europa.

Marcha de Irala y nuevo Gobernador

Irala se marcha al Chaco Boreal y al Alto Perú en busca de su ansiado «Rey Blanco y la Sierra de la Plata» (1546), dejando al mando a su teniente de Gobernador don Francisco de Mendoza.

Un tiempo después, Alonso Riquelme, fray Luis Miranda de Villafañe, Hernando de Ribera y otros «alvaristas» intentan convencer a Francisco de Mendoza para que abandone un nombramiento de un Gobernador que consideraban usurpador, y que probablemente había fallecido en su viaje. Una vez convencidos (noviembre 1547), ambas facciones, los «alvaristas» y los «iralistas», se ponen de acuerdo, votan y nombran nuevo gobernador al sevillano Diego de Abreu, quien a su vez nombra gobernador interino a Gonzalo de Mendoza (a quien no le gustó la idea), y decapitan al anterior (Francisco de Mendoza) por traidor al intentar rectificar su abandono.

Viaje frustrado a España

Diego de Abreu decide mandar una expedición de vuelta a España para informar de su nombramiento, y así conseguir el beneplácito del Consejo de Indias, o sea, de la Corona.