Rafael Zaldívar (San Alejo, El Salvador; 1834 – París, Francia; 2 de marzo de 1903) fue un médico y político salvadoreño. Fue presidente de El Salvador del 1 de mayo de 1876 al 6 de abril de 1884 y después del 21 de agosto del mismo año hasta el 14 de mayo de 1885.

Biografía Fue nombrado vicerrector de la Universidad de El Salvador en el 9 de enero de 1866 y el 5 de mayo de 1866, fue nombrado catedrático de Cirugía, Clínica Quirúrgica y Materia Médica y sirvió con ese cargo desde el 7 de mayo de 1866, y Diplomático en Prusia como Ministro Plenipotenciario en 1869, ocupó en 1870 los Ministerios de Instrucción Pública y de Guerra al tiempo que presidía la Asamblea Legislativa.

Presidencia thumb|left|En 1876, entra al poder presidencial el médico Rafael Zaldívar, en su mandato se dieron grandes leyes de tierras comunales y ejidales. Fue nombrado Presidente Provisional de El Salvador en 1876 después de la guerra con Guatemala que llevó a la caída de Andrés del Valle, siendo elegido poco después (en mayo) de forma definitiva como presidente para el período constitucional 1876-1880. Convocó a una Asamblea Constituyente que estableció la Constitución Política de la República de 1880, en virtud de la cual, fue reelecto para el período 1880-1884. Una nueva Asamblea Constituyente consagró la Constitución Política de la República de 1883, que permitió la reelección del presidente Zaldívar para el período 1884-1888.

En 1884, la Asamblea General le concedió licencia para ausentarse de la república por algún tiempo para, según el, mejorar su salud que estaba "quebrantada en ocho años de trabajos administrativos". En el 4 de abril, llamó al primer designado a la presidencia Ángel Guirola para que desde el 6 de abril se encargue de la presidencia hasta su regreso. La ceremonia del depósito se celebró el mismo día 6 de abril en la sala de recepciones del Palacio de Gobierno con concurrencia de altos funcionarios del estado, corporaciones civiles y militares y de particulares.

En la madrugada del 10 de abril, salieron con dirección al puerto de La Libertad para embarcarse para Europa, pasando por los Estados Unidos de América; una numerosa comitiva de amigos acompañaron a Zaldívar hasta el puerto. Llegó al puerto de Panamá en el 15 de abril, cruzó al puerto de Colón en donde embarcó a Nueva York. En el 2 de mayo llegó a la ciudad de Washington D. C. Para el 19 de mayo, había llegado al puerto de El Havre donde fue recibido por el cónsul de El Salvador en Francia don Eugenio Pector. De aquí inició su viaje por Europa. Para la noche del 14 de agosto había llegado al puerto de San Juan del Sur en Nicaragua, siendo recibido ahí por el presidente Cárdenas. La noticia de su próximo regreso a El Salvador inició la preparación de fiestas populares que habían de celebrarlo. Desembarcó en el puerto de La Libertad en el 17 de agosto; varios comisionados por los gobiernos de Nicaragua y Honduras lo acompañaron en el camino de La Libertad a la capital donde llegó en el 18 de agosto. En el 21 de agosto de 1884, el senador encargado de la presidencia Ángel Guirola resignó el mando en Zaldívar, y una comisión compuesta por el ministro de la guerra general Mora y el ministro de instrucción pública Castro se encargó de entregarle el decreto. Para poder comprender el nacimiento de, propiamente dicho, la literatura salvadoreña, hay que situarla en el contexto histórico donde se dio. Fue con la llegada al poder en 1876 de Rafael Zaldívar que los liberales lograron imponerse a sus rivales conservadores. De esta manera asumieron la fundación de un Estado nacional prácticamente desde los cimientos, dando alguna relevancia al interés por la literatura.

El proyecto liberal

El proyecto nacional confiaba en que el desarrollo de una economía orientada hacia la exportación agrícola —con el café como principal producto— permitiría el salto desde la "barbarie" —para los liberales sinónimo de caudillismo, religión cristiana católica y masas incultas— hacia la "civilización", sinónimo de los logros políticos y sociales de las naciones más adelantadas de Europa.

thumb|Presidente de El Salvador, Rafael Zaldívar Fue elegido presidente de El Salvador con apoyo del guatemalteco Justo R. Barrios en el año 1876, tras el derrocamiento de Andrés Valle. llevó a cabo una política de tipo anticlerical, unionista y liberal. Efectuó también importantes obras públicas en todo el país. Además, fomentó la educación pública y la industria. Logró, por otra parte, amortizar la deuda pública nacional.

Tras realizarse gran cantidad de reformas al Estado y a su estructura, el país iba perdiendo su identidad cultural indígena y se formaba en un nuevo proyecto, cambiando parámetros y concepciones de la cultura y las costumbres. Para tal efecto, era necesaria la formación de una élite ilustrada capaz de impulsar el nuevo statu quo. Encarrilando la formación académica, en 1841 se fundó la Universidad de El Salvador y en 1870 se creó la Biblioteca Nacional, dotada de una colección de comentarios a textos clásicos grecolatinos comprada por decreto oficial al cardenal italiano Lambrushini. Posteriormente el acervo de esta institución se fue enriqueciendo con obras científicas y literarias de corte más moderno. A finales del la Biblioteca Nacional se había fortalecido notablemente y patrocinaba la edición de obras de autores nacionales, además de contar con una revista propia. Se formó asimismo otra institución de carácter semioficial, la Academia Salvadoreña de la Lengua, que se constituyó nominalmente en 1876, aunque no entraron en funciones hasta 1914.

De forma paralela tuvo lugar una actividad cultural independiente entre miembros de las élites. Esta actividad se congregó en una serie de sociedades científico-literarias, la mayoría de breve existencia. Excepción a esta regla fue la sociedad "La Juventud", nacida en 1878. Pese a su composición minoritaria fue un foro muy activo de recepción de las últimas tendencias de las ciencias y el arte. Así fue tomando cuerpo una élite intelectual compuesta en particular por individuos provenientes de los rangos de la élites económicas.

En el terreno científico, esta fue la época de los primeros intentos de numerar y explicar la realidad y el pasado histórico del país. En las ciencias naturales sobresalió el trabajo del médico y antropólogo David J. Guzmán, autor de la Oración a la Bandera Salvadoreña. En geografía e historia, Santiago I. Barberena aportó una obra considerable.

Aunque el énfasis del trabajo de esta época recayó en el terreno científico, sus miembros concedieron un papel muy importante a la cultura estética, en especial a la literatura. Para las élites liberales, el dominio de la palabra y la familiaridad con las últimas manifestaciones de la literatura europea —en particular la francesa— constituían las marcas inequívocas e inexcusables de superioridad espiritual. Curiosamente, esta peculiar relación con el ámbito estético contribuyó a valorar el estatus del poeta y hacer de la literatura un elemento importante en la legitimación del poder y del Estado. El Gobierno de El Salvador, presidido por Rafael Zaldívar, dispuso la erección de una estatua de mármol en honor a Francisco Morazán, presidente de la República Federal de Centroamérica, para el 15 de marzo de 1882, en vista del cuadragésimo aniversario de su muerte. La obra fue encargada al artista Francisco Durini, en Génova, Italia. Al evento fue invitado el Gobierno de Honduras, al cual se le requirió el nombramiento de un comisionado, dignidad que recayó en el Licenciado Cruz Ulloa, yerno de Morazán. Por su parte, la Cámara de Senadores del estado salvadoreño decretó el 15 de marzo como "fiesta cívica nacional".

De acuerdo al programa oficial, en horas de la mañana del día de la develación del monumento, un número de 5.000 hombres se presentaron en valla de honor desde la Casa Presidencial de El Salvador hasta la Plaza. La comitiva del Presidente incluyó a una compañía de Zapadores, y otra de Cazadores, que presidieron al Estado Mayor; también escoltaron al mandatario alumnos de colegios, Corporación Municipal, Gobernador departamental, Jueces y otros funcionarios del Poder Judicial, representantes de la Universidad, funcionarios de Hacienda, Congresistas, Tribunal Supremo de Justicia, comisionados de Centroamérica, secretarios de Estado y ministros extranjeros.

Acto seguido, el presidente de la República corrió el velo del monumento en medio de las salvas de artillería, declarándolo inaugurado; posteriormente, un orador oficial ocupó la tribuna, y después lo hicieron todos aquellos que por su propia iniciativa tomaron la palabra. Al final, los veteranos sobrevivientes de las campañas del General Morazán hicieron guardia de honor al pie del monumento, y se tomó por Jefe del cuerpo al más antiguo de ellos; asimismo, hubo una parada militar en la Plaza de Armas, en la cual, una vez concluida, se rindió honores a la Bandera de la República Federal de Centroamérica. El estandarte fue llevado al lugar del monumento, adonde continuarían los tributos con el depósito de coronas florales y discursos de representantes de diversas entidades cívicas y gubernamentales. La jornada culminó con un banquete en el teatro de la ciudad. thumb|Plaza Francisco Morazán Durante la Presidencia de Zaldívar El discurso del Presidente Zaldívar comprendía estas palabras: Intentona de Barrios

left|thumb|El presidente Zaldívar de El Salvador no estaba a favor de la propuesta de renacimiento de la República Central Unificada acordada por sus antecesores y decidió retirarse de la Unión. Fue un opositor a la idea de la reunificación centroamericana que pretendía el presidente guatemalteco Justo Rufino Barrios. Quien al principio fueron aliados y terminaron enemistados

Junto a Guatemala y Honduras se propuso la creación de una República Centroamericana; sin embargo, cuando en febrero de 1885 el presidente guatemalteco Justo Rufino Barrios proclamó el restablecimiento de la unión regional por la fuerza y se declaró jefe militar de Centroamérica, hubo reacciones muy adversas en El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. El gobierno salvadoreño anunció su oposición a las pretensiones de Barrios y entre El Salvador, Costa Rica y Nicaragua se estableció una alianza defensiva, que obtuvo el apoyo de México. Durante la Revolución liberal de abril de 1871, dos generales divisionales guatemaltecos, Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios, derrocaron al presidente Vicente Cerna y Cerna. García Granados reemplazó a Cerna y Cerna como presidente, pero se retiró en 1873 y fue sucedido por Barrios. Barrios era un firme partidario de la reunificación centroamericana y quería hacerse presidente de una América Central reunida. Los líderes liberales guatemaltecos se inspiraron en Otto von Bismarck, quien tuvo éxito uniendo a los alemanes bajo Prusia en 1870, viendo la relación de Prusia con los estados alemanes más pequeños como equivalente a la relación de Guatemala con los otros países centroamericanos. En 1876, Barrios sugirió que los representantes de las cinco repúblicas se reunieran para discutir la posibilidad de la reunificación. Los delegados se reunieron en Ciudad de Guatemala, sin embargo, una guerra entre El Salvador y Guatemala puso fin a las discusiones sobre la reunificación. Durante la guerra, Barrios invadió El Salvador y obligó al presidente Andrés del Valle y al vicepresidente Santiago González a dimitir. En las siguientes elecciones presidenciales de junio de 1876, Rafael Zaldívar fue elegido como presidente de El Salvador. El 7 de marzo, el presidente de El Salvador, Rafael Zaldívar, excitó la apertura de sesiones extraordinarias del Congreso.