Al anochecer del 18 de noviembre de 1987, la policía fue a la casa móvil de Russell Keith Dardeen, de 29 años y su familia en las afueras de Ina, Illinois, Estados Unidos, después de que no hubiera ido a trabajar aquel día. Allí encontraron los cuerpos de su mujer e hijo, brutalmente golpeados. Ruby Elaine Dardeen, de 30 años y embarazada de siete meses, había sido tan golpeada que se puso de parto, y el asesino o los asesinos también habían golpeado a la recién nacida hasta la muerte.

Los asesinatos aparentemente habían tenido lugar el día anterior. Los detectives al principio creyeron en el desaparecido Keith como el primer sospechoso. Al día siguiente, sin embargo, su cuerpo fue encontrado en un campo cercano. Había sido disparado y sus genitales mutilados; su coche fue encontrado aparcado cerca de la comisaría de policía en Benton.Fanning, pp. 51–54. El examen forense mostró que había muerto con una hora de diferencia de su familia, no se sabe si antes o después.

Los residentes de los condados de Jefferson y Franklin, que ya estaban temerosos después de que más de diez asesinatos hubieran tenido lugar localmente en los dos años anteriores, aún se volvieron más. Muchos empezaron a ir armados; algunos padecieron efectos psicológicos adversos. Los rumores aseguraban que los asesinatos eran obra de satanistas; la policía lo descartó así como otros motivos, principalmente por comportamiento ilícito como tráfico de drogas, juego o infidelidad marital. Pero la escena del crimen también descartó la violación o el robo como delitos asociados, y en ausencia de cualquier motivo claro o pistas el crimen quedó sin resolver.

Ningún sospechoso fue identificado en el cuádruple homicidio hasta los años 2000, cuando el asesino en serie Tommy Lynn Sells, luego de su juicio y condena a muerte por asesinar a una adolescente en Texas, reclamó haber cometido el crimen. Sin embargo, nunca fue acusado porque las autoridades de la prisión no lo dejaron salir del estado para ayudar a la policía del sur de Illinois con su investigación, y ellos así como los familiares de los Dardeen tienen dudas sobre su versión de los asesinatos.

De fondo Keith Dardeen, nacido en Mount Carmel, compró una casa remolque en 1986 después de completar la formación requerida para su trabajo como operador en la cercana planta de tratamiento de aguas de Rend Lake. Elaine, que era de Albion, un poco más cerca de Ina, se mudó allí poco después con su hijo de dos años, Peter. Alquilaron el terreno a una pareja de agricultores vecina. Keith trabajaba; y su mujer encontró también trabajo en una tienda de material de oficina en Mount Vernon, sede del Condado de Jefferson. Cuando no trabajaba, la pareja era parte del conjunto musical en una pequeña iglesia baptista en el pueblo. Keith cantaba mientras Elaine tocaba el piano.

En 1987 Elaine quedó embarazada del segundo hijo del matrimonio. Habían decidido llamarle Ian o Casey según fuera chico o chica. El inminente aumento en los miembros de la familia llevó a Keith y Elaine a considerar seriamente mudarse; a finales de año habían puesto la casa móvil en venta.

Sin embargo, esa no fue la única razón para la mudanza. Según Joeann Dardeen, la madre de Keith, él le había dicho que quería regresar a Mount Carmel incluso aunque no fuera capaz de encontrar trabajo allí antes de hacerlo, ya que lamentaba haberse trasladado a Ina, diciéndole que el área se había vuelto demasiado violenta. Hubo quince homicidios en el Condado de Jefferson durante los dos últimos años, comenzando con los cometidos por Thomas Odle, un adolescente de Mount Vernon que había matado a sus padres y tres hermanos uno a uno según fueron llegando a casa una noche en 1985.Fanning, pp. 51–54.

Aunque Odle, así como algunos de los acusados de asesinato en los otros casos, habían sido condenados, los residentes de aquella área rural hasta entonces tranquila se habían vuelto temerosos y estresados.Fanning, pp. 51–54. Un amigo de Keith dijo que, después de que una niña de diez años hubiera sido violada y asesinada en el área en mayo de 1987, Keith se había vuelto tan protector con su familia que una noche, cuando una joven llegó a la casa móvil preguntando si podía hacer una llamada de teléfono, él se negó a dejarla entrar.

Descubrimiento de los cuerpos El 18 de noviembre, Keith, que había sido un trabajador fiable en la planta de tratamiento, no acudió a su puesto. No había llamado para informar a su supervisor que no podría ir a trabajar, y las llamadas a su casa no fueron contestadas en todo el día. El supervisor llamó a ambos padres de Keith, que estaban divorciados pero todavía vivían uno cerca del otro en Mount Carmel. Ninguno sabía que podría haberle pasado a su hijo.Fanning, pp. 51–54.

Don Dardeen, el padre de Keith, llamó a la oficina del sheriff del Condado de Jefferson y acordó ir hasta Ina con la llave de repuesto de la casa y reunirse con los agentes en la casa de su hijo y nuera, entre la Ruta de Illinois 37 y la antigua central ferroviaria de Illinois, ahora utilizada por la Union Pacific, justo al norte de la línea del Condado de Franklin.Fanning, pp. 51–54. En el interior encontraron los cuerpos de Elaine, Peter y una recién nacida, todos metidos en la misma cama. Elaine y Peter habían sido atados y amordazados con cinta adhesiva; todos golpeados hasta la muerte– aparentemente con un bate de béisbol encontrado en la escena, un regalo por su tercer cumpleaños a Peter de su padre a principios de año. Elaine había sido golpeada tan brutalmente que había entrado en trabajo de parto y dado a luz una niña, que de inmediato conoció el mismo destino que su madre y hermano.

Keith no estaba presente, ni tampoco su coche, un Plymouth rojo de 1981.Fanning, pp. 51–54. Los detectives supusieron que había matado a su mujer e hijos y huido. Un equipo de policía armada fue a la casa de su madre en Mount Vernon a buscarlo. La búsqueda terminó la tarde del día siguiente, sin embargo, cuándo un grupo de cazadores encontró su cuerpo en un campo de trigo no lejos del remolque, justo al sur de la línea del condado, cerca de la Rend Lake College. Había recibido tres disparos en el rostro; y su pene cortado. El Plymouth apareció aparcado delante de la comisaría de policía en Benton, 11 millas (18 km.) al sur de la casa de los Dardeen, con su interior salpicado de sangre.

Los cuerpos de la familia reposan en la actualidad en el cementerio Graceland en Albion, Condado de Edwards, Illinois.

Efecto social La noticia del espantoso crimen volvió a los residentes del área aún más temerosos que antes. Muchos empezaron a ir con escopetas visibles a sus negocios o armas visibles en las guanteras de sus vehículos. Después de los partidos de baloncesto del instituto, el alumnado esperaba en el edificio escolar a que sus padres entraran y los acompañaran hasta la parcela de aparcamiento para regresar a casa, en lugar de socializar en el exterior como normalmente hacían.Fanning, pp. 51–54.

Los primeros informes de la policía sobre el crimen fueron limitados, y a veces contradictorios, lo que permitió que se extendieran los rumores. Los dos respectivos forenses de ambos condados diferían si Keith había muerto de un golpe en la cabeza o de un disparo; entre quienes informaron de lo primero, dijeron que había sido causado cuando fue sacado del coche. Las circunstancias bajo las que Elaine dio a luz, quizás póstumamente, a su efímera hija, dio lugar a historias de que Casey (como la familia la llamó) había sido arrancada del vientre de su madre. Junto con la mutilación de los genitales de Keith, esto dio pie a la generalizada especulación de que había satanistas activos en el área que habían realizado un sacrificio ritual con la familia. También se postuló que el crimen fuera el trabajo, junto con otros tres asesinatos no resueltos locales, de un asesino en serie regional.

El doctor Richard Garretson, un médico de familia que actuaba como el forense del Condado de Jefferson, dijo al St. Louis Post-Dispatch a principios de diciembre que muchos de sus pacientes hablaban con él del caso y cómo les había perturbado. Un hombre que dijo vivir a media milla (900 m.) del remolque de la familia le dijo a Garretson que tenía dificultades para dormir y había perdido 14 libras (6,4 kg) a raíz del estrés. Tampoco podía dormir la hija de los alquiladores de los Dardeen, quien les dijo a sus padres años más tarde que mantenía encendida la luz de su dormitorio y leía toda la noche por miedo.

Robert Lewis, el forense del Condado de Franklin, sentía que gran parte del miedo era injustificado. "No pienso que haya una base racional para la histeria cercana", dijo al periódico, "Las personas se están asustando unas a otras". La gente estaba tan temerosa, dijo, que si alguien se quedaba sin gasolina en el condado ya no buscaba ayuda en ninguna casa cercana sino que caminaría hasta la carretera más cercana y haría autoestop.

Investigación Las policías locales unieron fuerzas con la Policía Estatal de Illinois para investigar el crimen. Un total de 30 detectives se dedicaron exclusivamente a seguir pistas y entrevistar hasta 100 personas. Ninguno encontró nada de interés.Fanning, pp. 51–54. Un hombre arrestado fue liberado después de ser interrogado; así mismo, un compañero de trabajo de Keith con quien según los informes había discutido lo aclaró.

Nadie de los que conocían a la pareja tenía nada malo que decir de ellos.Fanning, pp. 51–54. Una pequeña cantidad de marihuana fue encontrada en la casa remolque, pero no era suficiente como para sugerir que estuvieran implicados en tráfico. La policía incluso creía que esa marihuana podría habérsele caído al asesino o asesinos. Las autopsias no encontraron ni drogas ni alcohol en ninguna de las víctimas.

Los forenses determinaron la hora de muerte de todos los Dardeen dentro de una hora de diferencia. Los cuerpos en el remolque habían sido asesinados 12 horas antes de ser descubiertos, y Keith Dardeen había sido muerto entre 24 y 36 horas antes de ser hallado. Resolver esta cuestión, sin embargo, dificultaba determinar cómo había sido cometido el crimen, ya que el cuerpo de Keith fue encontrado fuera del remolque, y pudo haber sido asesinado en esa ubicación y no con su familia. En la casa remolque, el asesino o los asesinos aparentemente se habían tomado su tiempo no solo colocando el cuerpo de Elaine en la cama junto con los cuerpos de sus niños sino también limpiando superficialmente la escena, sugiriendo que no tenían prisa por marchar. La cantidad de esfuerzo aplicado condujo a la policía a teorizar que el crimen pudo haber tenido lugar por la noche: el remolque estaba junto a la Ruta 37, una concurrida carretera estatal, pero podía ser visto en la época desde la Interestatal 57 casi 2.000 pies (610 m.) al oeste. También era una pregunta abierta si había habido un asesino o varios.

Motivos posibles Determinar el motivo del agresor(es) fue particularmente difícil. La puerta posterior había quedado abierta; no había ninguna evidencia de entrada forzada. Una videograbadora y una cámara portátil de vídeo estaban a la vista en el salón. En otros lugares en la casa igualmente quedaron joyas y dinero en efectivo fácilmente accesibles. Estos hechos argumentaban en contra del robo como motivo. Elaine no había sido violada o agredida sexualmente.

La policía tampoco encontró ninguna evidencia de cualquier asunto extramarital que implicara a Keith o Elaine y que pudiera haber motivado en el otro una rabia celosa. Una pila de papeles con puntuaciones deportivas encontrada en la casa condujo a preguntarse si Keith podría haber incurrido en deudas de juego. Sin embargo, Joeann Dardeen dijo a la policía que su hijo era tan frugal que había reunido dinero para el fondo universitario de su hijo revendiendo latas de 50 céntimos de refresco en el trabajo por una pequeña ganancia.