miniaturadeimagen|250x250px|Gran Teatro Nacional de México óleo vista desde el escenario El teatro en el se destaca por obras teatrales y representaciones artísticas, fruto de las transformaciones, sociales, culturales y políticas del tiempo-espacio en Europa. Al mismo tiempo, es un periodo en el cual es posible reconocer diversos movimientos artísticos que incluso eran radicalmente opuestos entre sí, el romanticismo y el naturalismo y realismo.
La importancia del quiebre del romanticismo es fundamental para una nueva visión acerca del mundo, y en específico del teatro. El realismo y el naturalismo surgen como una condición nueva de creación e implementación de obras, que juegan un papel más acertado respecto a nuestra cotidianidad, que las personas se identificaran más con aquello que les resultaba común y propiamente realista. Dejando de lado el ideal de lo “perfecto”.
Contexto histórico Estas tendencias se desarrollaron en Europa, a mediados del . Iniciando en Francia y teniendo como punto de inflexión a España. Que es el lugar donde surgen transformaciones dentro de la literatura, las artes, la economía y la política. Pues en este periodo se estaban desarrollando momentos importantes, como; la lucha entre los conservadores y los progresistas, y nuevamente la restauración y consolidación de la monarquía.
Pues la sociedad, al estar condicionada por una idealización romántica, con los cambios y la evolución científica e industrial, provocan que el positivismo gane terreno, en conjunto de un realismo impecable y transparente, que deja ver una realidad pura y objetiva. A su vez, nuevas corrientes filosóficas, ponen en práctica cosas como; la experimentación, observación, métodos científicos, conocimiento de las ciencias naturales, entre otros.
El Realismo Considerado como un movimiento literario, que exhibe y representa una realidad exacta, objetiva y concreta. Claramente omite condiciones subjetivas y se centra en presentar generalmente a la burguesía, enmarca una realidad social a modo de novela, basada siempre en la observación del comportamiento y actuación de los individuos en su época.
Características en la representación teatral
En la escena se trata de retratar o reflejar una cotidianidad exacta. En la representación teatral siempre está presente la objetividad. Las actuaciones de los personajes son concretas, es decir; se representan los sentimientos, pensamientos y emociones, tal como lo son en la realidad y sin exagerar. El ambiente o la escenografía es totalmente realista y verídica. El lenguaje usado en las representaciones es coloquial.
Dramaturgia Los principales dramaturgos y obras relacionadas con el teatro realista son:
José Echagaray con obras como: El loco Dios, Mancha que limpia. Alexandre Dumas con obras como: La Dama de las Camelias. Henrik Ibsen con obras como: Casa de muñecas. Gerhart Hauptman con obras como: Los tejedores. George Bernard Shaw con obras como: Casa de viudos.
El Naturalismo Considerado como movimiento literario, que pretendía representar el comportamiento, actitudes y estudio del hombre. Claramente esto se veía reflejado en la calidad en la producción de las obras teatrales. Sustentado en una metodología determinista y materialista. Representando los pasajes de la vida de los seres humanos, conflictos y problemáticas sociales, comunes y costumbres de la época.
Características en la representación teatral
La actuación de los personajes en el medio tiene una fuerte inclinación, hacia la representación de la decadencia y sentires violentos, dentro de una cruda realidad. La escenografía en conjunto de la ambientación, generan un clima difícil, turbio, agobiante y abrumador, ciertamente de manera objetiva, representando la penumbra de las situaciones que acontecen día a día. El carácter de los actores inundado de la situación moral y psicológica contemporánea, dejando ver los matices de una sociedad que colapsa y es meramente cierta y objetiva. La temática se centra en reflejar las condiciones humanas más deplorables, así como su posicionamiento social y acciones con sus consecuencias.
Escenografías y vestuarios del teatro realista y naturalista La escenografía generalmente era muy cargada, con indumentaria y materiales de comunes y corrientes, es decir; se utilizaban aparatos, objetos y accesorios del cotidiano. Por ejemplo: sillas, escaleras, vasijas, candelabros, caballetes, bancos de madera, platos, cortinas, etc. Muebles que representan escenas costumbristas y de situaciones o momentos muy íntimos, familiares, privados o públicos, pero muy pocas veces exagerando con elementos subjetivos o surrealistas.Garcías, E. (2001). La escenografía teatral en los inicios del . En BSAL, (pp 211-220).
Mecanismos y artefactos novedosos para cambiar la escenografía, rieles y nuevos inventos para hacer la producción más eficaz y sencilla.
Los actores aparecían cada vez que un mecanismo se accionaba para abrir puertas y distintos objetos que cada vez más se fusionaban con nuevas técnicas de movimiento.
La gestualidad era significativa para las escenas, pues tenían que asemejarse con las acciones y la personalidad de personas reales y naturales, sin exageración. Y el vestuario seguía la misma pauta, no tan recargados, y de acuerdo a la moda de la época y claramente adaptados a la situación escénica de cada obra teatral.
Obras Representativas del Naturalismo Naturalismo (teatro)
The Cherry Orchard (1904), de Anton Chekhov. Uncle Vanya (1898), de Anton Chekhov. Drayman Henschel (1898), de Gerhart Hauptmann. The Weavers (1892), de Gerhart Hauptmann. Creditors (1889), de August Strindberg. Miss Julie (1888), de August Strindberg. The Father (1887), de August Strindberg. The Power of Darkness (1886), de León Tolstói. A Bitter Fate (1859), de Aleksey Pisemsky. Woyzeck (1837), de Georg Büchner.
Referencias
Enlaces externos
Teatro del siglo XIX
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