La isla de Alborán es un islote español en forma de triángulo isósceles y de origen volcánico ubicado en la parte occidental del mar Mediterráneo, a unos 55 km al norte de la costa de Marruecos y 85 km al sur de la provincia de Almería, España. Ha sido posesión española desde 1540, tras haber sido arrebatada al corsario tunecino Al-Borany en la batalla de Alborán. En la actualidad pertenece al municipio de Almería y su faro está adscrito a la Autoridad Portuaria de Almería, como el propio puerto de Almería. La parte occidental del Mediterráneo desde Gibraltar hasta el cabo de Gata toma su denominación, recibiendo el nombre de mar de Alborán.

La isla, de poco más de 600 metros de largo, tiene a cien metros dirección nordeste en su parte más estrecha el islote de La Nube junto a un pequeño roquedal. En la parte más ancha, donde se encuentra su faro, tiene una pequeña ensenada conocida como muelle o playa de poniente y otra en el lado opuesto conocida como muelle o playa de levante. En el centro de la isla hay un canal subterráneo llamado «Cueva de las Morenas» que cruza la isla de parte a parte y es navegable con buen tiempo. Actualmente, está habitada por un destacamento de la Armada Española y tiene algunas edificaciones además del faro, como un helipuerto, un pequeño cementerio o un puerto.

El área, por su riqueza en biodiversidad, está protegida por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación como reserva marina y de pesca desde 1997. Además, la isla ha sido declarada Paraje Natural por la Junta de Andalucía y zona de especial protección para las aves (ZEPA).

Toponimia El nombre de la isla actual tradicionalmente está relacionado con un corsario tunecino al servicio del sultán otomano, llamado Mustafá ben Yusuf al Mahmud ed Din (), que hizo de la isla su base de operaciones. Debido a la ferocidad de sus ataques, Mustafá ben Yusuf era conocido como Al-Borany, del turco: «tormenta» o «tempestad». Cuando se apropió del islote y hubo instalado su base de operaciones para así atacar las costas próximas, la isla acabó siendo conocida como la isla de Al-Borany, nombre que terminó evolucionando hasta derivar en el topónimo actual, Alborán, que se utiliza para referirse tanto a la isla como al mar que la rodea. En la Carta Pisana, de finales del , ya aparece esta isla nombrada como Arborame.

La isla y su nombre equivalente en latín Erroris Insula, figura en la obra «Thesaurus geographicus» (1587) del geógrafo Abraham Ortelius. En «Historias de las islas de África» (1846), el autor detalla que erróneamente algunos cartógrafos le han dado el nombre de «Albuzama», confundiendo el islote con otro a orillas de la ciudad de Alhucemas (citado como «El Mezemah») y la dificultad de encontrar el nombre correcto en la antigüedad debido a la cantidad de islotes cercanos y la imprecisión de la cartografía antigua. También aparece en alguna obra anterior al , con nombres como Aboran o Aboram.

Geografía física

Ubicación

Orografía La isla de Alborán se sitúa a 88 km al sur de Adra (Almería) y a 56 km del cabo de Tres Forcas (Nador). La isla tiene una extensión de unos () de roca volcánica. La isla constituye una plataforma prácticamente plana, un erial de contorno piriforme de 642 metros de longitud, 265 de anchura máxima y 14 metros de altura máxima, bordeada a lo largo de todo su perímetro por acantilados de entre diez y doce metros de altura. Se trata de una isla sin relieves, pero entre sus acantilados se abren apenas un par de playas, una a levante y otra a poniente, y se encuentran diversas covachas o pequeñas cuevas, como la de las Lapas, la del Pagel y la del Lobo Marino. Está muy erosionada por la acción del mar y el viento. Cerca de la isla se encuentra el islote de La Nube.

Clima El clima de Alborán es de tipo mediterráneo desértico subtropical, que se caracteriza por su sequedad y frecuente exposición a los vientos de poniente y de levante, entre los que destacan los procedentes del Sáhara, que acentúan aún más su aridez. Sin embargo, cabe asimismo señalar la influencia directa de la humedad aportada por el mar, que condiciona el ralo tapiz vegetal que aparece en la superficie de la isla.

Naturaleza

Fauna y flora La flora representativa en la isla es escasa y reducida, presenta un total de doce especies botánicas diferentes. La reducida superficie de la isla, el suelo arenoso y la elevada salinidad atmosférica son factores limitantes. Han sido citadas 27 especies vegetales entre los que se encuentran cuatro endemismos únicos. Entre la flora de la isla puede localizarse manzanilla gorda o botoncillo de Alborán (Anacyclus alboranensis), jaramago o rabaniza de Alborán (Diplotaxis siettiana) o las plantas más extendidas de la isla, el tomillo sapero (Frankenia corymbosa) o el algazul (Mesembryanthemum nodiflorum).

La fauna de la isla es sumamente reducida, sin que haya presencia de mamíferos, reptiles o anfibios. Existen cinco especies de aves, trece de artrópodos, seis de nematodos y una de gasterópodo. A pesar de ello, la isla presenta tres endemismos: dos nematodos y un gasterópodo. Durante la ocupación humana, se introdujeron gallinas, ovejas, cabras, conejos, cerdos y perros, desaparecidos tras la marcha de los humanos. También ha sido tradicionalmente hogar de focas monje (Monachus monachus) actualmente extinguidas, y un punto de gran importancia para la nidificación de la gaviota patiamarilla (Larus michahellis) o de la gaviota de Audouin (Larus audouinii). En las aguas de Alborán confluyen numerosos cetáceos en paso migratorio, como el calderón común (Globicephala melas) o el delfín mular (Tursiops truncatus).

A partir de los 60 metros de profundidad se encuentran bosques del alga parda (Laminaria ochroleuca) y coral rojo (Corallium rubrum).

Geología miniaturadeimagen|Piedra alboranita, en la isla de Alborán, junto al faro. La isla de Alborán pertenece a la sierra de Alborán, una cadena montañosa submarina de origen volcánico con una edad estimada de 20 millones de años. El área donde se sitúa la isla de Alborán forma parte del primitivo macizo Bético-Rifeño, que hace más de 300 millones de años, durante el Paleozoico, permanecía emergido en la vertiente occidental del mar de Tetis, que conectaba los primitivos Continentes Europeo y Africano. La isla emergió a partir de las manifestaciones volcánicas que acontecieron en el área durante los plegamientos alpinos del Mioceno y Plioceno, por lo que tiene la misma antigüedad que los volcanes de la cordillera Bética y del Rif, ya que pertenece a la misma provincia volcánica. Se originó sobre una caldera volcánica submarina explosiva, que es la verdadera forma del volcán.

Situada en una importante zona sísmica en la que choca la placa africana con la euroasiática, en el mar de Alborán se localizan los epicentros de un buen número de seísmos de diferente intensidad. Buen ejemplo de ello el terremoto del mar de Alborán de 2016, de magnitud 6,3 MW.

En 1899 se descubrió una nueva roca ígnea en la isla, con el nombre de alboranita, en honor a la isla almeriense. Otros minerales presentes que aparecen en la constitución de sus arenas y rocas son la augita, la calcedonia, la hornblenda, la magnetita, la goethita, la hematita o la ilmenita.

Zonas protegidas Después de un estudio científico encargado por la Secretaría General de Pesca al Instituto Español de Oceanografía, en el marco de un convenio de colaboración, la conclusión era proteger la zona por la elevada biodiversidad y riqueza pesquera, y por otro, de la vulnerabilidad frente a las pescas abusivas, profesionales y recreativas, derivadas de la falta de vigilancia en los últimos años en los que no ha habido presencia permanente como en épocas anteriores. La isla y su entorno fueron declarados reserva marina y de pesca según orden ministerial de 31 de julio de 1997 (BOE núm. 204 de 26 de agosto de 1997). La reserva marina se extiende sobre el área de aguas exteriores correspondiente a los fondos superiores a los 100 metros de la dorsal de la que forma parte la propia isla de Alborán, comprendiendo una superficie de 429 hectáreas. La reserva de pesca, situada en su totalidad en aguas exteriores, comprende la totalidad de las aguas jurisdiccionales españolas que circunscriben a la isla, excluyendo la reserva marina, con una superficie de 49.015 hectáreas. La importancia pesquera se debe a la presencia de caladeros de gamba roja (aristeus antennatus) y de pescados como el mero (Epinephelinae), pargo (Pagrus pagrus), gallineta (Helicolenus dactylopterus) y brótola de roca (Phycis phycis). La Secretaría General de Pesca es la responsable del seguimiento y control de actividades en la reserva marina y de pesca.

Esta orden fue sustituida por la de 8 de septiembre de 1998 (BOE núm. 233 de 24 de septiembre de 1998), que estableció por vez primera la regulación de las actividades permitidas en las reservas marina y de pesca.

En el año 2001, la Organización de las Naciones Unidas declara la isla y sus fondos marinos como Zona especialmente protegida de importancia para el Mediterráneo.

Es desde el año 2002, Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) número ES0000336 abarcando 7,8 hectáreas.

En el 2003, el Parlamento de Andalucía aprobó por unanimidad la ley de declaración de «Paraje Natural de Alborán», el islote de La Nube y las aguas y fondos marinos que la rodean, siendo un total de hectáreas, de las cuales 7,91 son terrestres y marinas.

En el año 2006, fue nombrada lugar de importancia comunitario, para declararse en el año 2015 zona especial de conservación, aunque finalmente esta declaración fue anulada en el 2017 por una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.

Historia

La isla de Alborán en la antigüedad Desde la Antigüedad hubo presencia humana en sus proximidades, ya que en los alrededores de la isla, han aparecido ánforas y anclas por las rutas comerciales del Imperio romano.

Es el geógrafo romano Rufo Festo Avieno, en su obra Ora Marítima, quien menciona una isla donde una civilización anterior construyó un templo dedicado al culto de Noctiluca, la Luna mitológica. Hay autores que identifican esta isla posiblemente como Alborán.

La isla permaneció mucho tiempo deshabitada, o al menos, sin gran relevancia ni grandes vestigios de otras épocas. Con la aparición de la piratería en el Mediterráneo, posiblemente fue base temporal de corsarios para atacar navíos o saquear las costas cercanas. En sus proximidades, el 1 de octubre de 1540 tuvo lugar la batalla de la isla de Alborán, en la que el militar castellano Bernardino de Mendoza, al mando de 10 galeras, derrotó a una flota de corsarios berberiscos compuesta por 16 navíos y una tripulación de más de 2.500 hombres, al mando de Alí Hamet, que habiendo partido en agosto desde Argel regresaba a puerto tras haber saqueado Gibraltar. Fue una de las primeras batallas de la Armada Española y el principio de la soberanía de la monarquía hispánica sobre la isla. Durante el se proyectó un negocio relacionado con el coral que rodea la isla que fracasó.

La construcción y mantenimiento del Faro En su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de 1845, Pascual Madoz describe la isla: «El terreno es raso, arenisco y sin ninguna elevación sensible, cubierto de maleza parecida a la que se cría a las orillas del mar: en la parte meridional tiene un surgidero, donde suelen fondear de 25 a 30 brazas los buques contrabandistas, y antiguamente los corsarios berberiscos. Está inhabitada e inculta; y carece de todo lo necesario para la vida».