miniaturadeimagen|Situación de Haliarto en la antigua Beocia. miniatura|Ruinas de Haliarto, por Edward Dodwell (1834).
Haliarto (, también documentada como Ariarto o Hariarto) fue una antigua polis de Beocia y uno de los principales miembros de la Liga Beocia. Se levantaba sobre una colina conectada con las estribaciones meridionales del monte Libetrio, al sur del lago Copaide, en un paso natural entre el lago y la montaña.
Según Estrabón, por las inmediaciones de la ciudad discurrían los ríos Permeso y Olmeo, que descendían del monte Helicón y desembocaban en el lago Copaide. También cita el río Lofis, mientras que Pausanias denomina Termeso al Permeso.Estrabón, Geografía, IX, 2, 30.
Fundada durante el periodo micénico,Página del Ministerio de Cultura de Grecia: el yacimiento arqueológico de Haliarto (en griego). la tradición atribuía su fundación al héroe Haliarto, hijo de Tersandro y nieto de Sísifo. Fue mencionada por Homero en el Catálogo de las naves de la Ilíada, donde recibe el epíteto ποιήεις («fértil» o «cubierta de praderas»), en alusión a la riqueza de sus pastos.Homero, Ilíada, II, 503.
Fue incendiada por el ejército persa de Jerjes I durante la segunda guerra médica, en 480 a. C., aunque posteriormente fue reconstruida.Pausanias, IX, 32, 5. Durante la guerra del Peloponeso era una de las principales ciudades de Beocia y participó en la batalla de Delio (424 a. C.) contra los atenienses.Tucídides, IV, 93-95.
En el año 395 a. C. formaba, junto con Coronea y Lebadea, uno de los distritos que elegían un beotarca para la Liga Beocia.Helénicas de Oxirrinco, XIX. Ese mismo año tuvo lugar bajo sus murallas la batalla de Haliarto, en la que los tebanos y atenienses derrotaron a los lacedemonios dirigidos por Lisandro, quien murió durante el combate.Jenofonte, Helénicas, III, 5, 17; Plutarco, Lisandro, 28-29; Pausanias, III, 5, 3; IX, 32, 5.
Durante la tercera guerra macedónica, Haliarto apoyó al rey Perseo de Macedonia. En 171 a. C. fue tomada por el pretor romano Cayo Lucrecio Galo, que saqueó la ciudad, vendió a sus habitantes como esclavos, trasladó a Roma numerosas obras de arte y la arrasó por completo. Su territorio fue entregado posteriormente a los atenienses y la ciudad nunca volvió a recuperar su antigua importancia.Polibio, XXX, 18; Tito Livio, XLII, 63; Estrabón, IX, 2, 30.
Según Pausanias, en Haliarto se encontraban el sepulcro de Lisandro, el heroon de Cécrope, un santuario de las diosas Praxídicas, un templo de Atenea, un santuario de Dioniso, así como un altar de Hermes y otros templos. A unos cincuenta estadios se hallaban el monte Tilfosio y la fuente Telfusa. También existía la tradición de que el adivino Tiresias había muerto allí y de que las nodrizas habían bañado al recién nacido Dioniso en la fuente Cisusa. Otra tradición situaba en Haliarto las tumbas de Radamantis y Alcmena. En época de Pausanias la ciudad permanecía en ruinas y algunos de los templos incendiados por los persas habían sido conservados deliberadamente en ese estado.Pausanias, IX, 33, 1-4; VII, 3, 1.
El territorio de Haliarto, conocido como la Haliártide, era una fértil llanura regada por numerosos cursos de agua que desembocaban en el lago Copaide. Formaban parte de él las poblaciones de Peteón, Medeón, Ocalea y Onquesto.Estrabón, IX, 2, 30.
La acrópolis de la antigua Haliarto se localiza en el extremo occidental de la actual localidad de Haliarto, antiguamente llamada Kastri, situada a unos 20 km al oeste de Tebas. Se conservan restos de la muralla poligonal de la acrópolis, un santuario arcaico con una estoa y un templo de Atenea, además de tumbas excavadas en la roca y otros vestigios arqueológicos.
Véase también
Batalla de Haliarto
Referencias
Enlaces externos
Haliarto en el Proyecto Perseus: http://www.perseus.tufts.edu/hopper/searchresults?q=Haliartos http://www.perseus.tufts.edu/hopper/searchresults?q=Haliartus
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