El Capricho de Cotrina es una construcción a semejanza de un edificio modernista, situado en Los Santos de Maimona (Badajoz, España).
Obra El responsable de la obra es Francisco González Gragera.
La edificación presenta una estética inspirada en el modernismo, caracterizada por el predominio de formas curvas, orgánicas y elementos ornamentales integrados en el entorno natural. Ha sido descrita como una construcción de carácter «gaudirreoide», debido a sus similitudes formales con algunas obras del modernismo catalán.
El edificio fue levantado con materiales como mampostería de piedra caliza, mortero de cemento y ladrillo, y se encuentra recubierto por mosaicos de diversos colores mediante la técnica del trencadís, consistente en la utilización de fragmentos irregulares de cerámica esmaltada adheridos a las superficies. Este tipo de decoración se aplica en escaleras, barandillas, cúpulas, terrazas y otras zonas del conjunto.
El interior de la vivienda incluye un salón principal, cocina, cuarto de baño y habitaciones distribuidas en torres. Destaca la habitación principal por su diseño singular, concebido con forma figurativa, en la que un pasillo alargado conecta con la estancia final, generando una disposición poco convencional.
Asimismo, el conjunto incorpora elementos funcionales y decorativos adicionales, como una puerta de entrada de gran peso realizada en cemento armado y un estanque situado sobre el salón, utilizado para mitigar las altas temperaturas en el interior. En el entorno exterior se encuentran otras construcciones complementarias, como una cascada que desemboca en una piscina, una fuente y un taller de trabajo en mármol, todas ellas realizadas con una estética coherente con la vivienda principal.
Historia La construcción del Capricho de Cotrina se inició en 1988 en la localidad de Torremejía (España), impulsada por el artesano Francisco González Gragera. El origen del proyecto se remonta a una promesa hecha a su hija, a quien aseguró que algún día tendría una casa única. A partir de entonces, comenzó a edificarla de forma autodidacta y progresiva, dedicando gran parte de su vida a su desarrollo sin seguir planos convencionales ni formación académica en arquitectura.
A lo largo de su construcción, el proyecto fue percibido inicialmente con escepticismo por parte de su entorno, llegando su autor a ser considerado una persona excéntrica debido al carácter singular de la obra.
Tras el fallecimiento de Francisco González Gragera en 2016, la obra no se dio por finalizada, sino que continuó desarrollándose por sus hijos, quienes participaron en su construcción desde jóvenes, manteniendo el carácter de «obra viva» en constante evolución.
Reconocimiento y uso actual Con el paso del tiempo, el Capricho de Cotrina ha adquirido notoriedad como una de las construcciones más singulares de España, atrayendo visitantes interesados en la arquitectura, el arte y el diseño. La obra ha despertado el interés de especialistas e instituciones, tanto a nivel nacional como internacional, que la han difundido como un ejemplo destacado de arquitectura autodidacta.
En la actualidad, el edificio cumple una doble función: por un lado, actúa como museo en memoria de su creador, y por otro, continúa siendo una vivienda familiar. Asimismo, permanece abierto al público en determinados horarios, manteniéndose como una «obra viva» que sigue evolucionando gracias al trabajo de los descendientes de Francisco González Gragera.
Referencias
Enlaces externos
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