thumb|200px|Vasija representando a Ishtar, diosa mesopotámica de la sexualidad. La prostitución sagrada, prostitución del templo o prostitución religiosa se refiere a los antiguos ritos de carácter religioso consistentes en el mantenimiento remunerado de relaciones sexuales, a menudo entre un visitante y un sacerdote o sacerdotisa destinado a ello. Se daría en un contexto de culto, posiblemente como rito de fertilidad o de carácter simbólico (hieros gamos).
Aunque el sexo ritual es un fenómeno recurrente en numerosas culturas, la prostitución sagrada ha sido un concepto difícil de delimitar en la historiografía, ya que no resulta fácil diferenciarla de ritos sexuales no remunerados, o llevados a cabo por particulares en el templo como forma de adoración.Joan Goodnick Westenholz, 'Tamar, Qedesha, Qadishtu, and Sacred Prostitution in Mesopotamia, The Harvard Theological Review 82, 198</ref> También se ha trazado una diferencia entre la prostitución que constituiría un acto verdaderamente litúrgico y aquella que estaría simplemente asociada con el templo a través de patronazgo divino.Martin Gruber, Hebrew Qedesha and her Canaanite and Akkadian Cognates, Ugarit-Forschungen 18, 1986Gerda Lerner, The Origin of Prostitution in Ancient Mesopotamia, Signs 11, 1986
Oriente Próximo Las menciones más antiguas de la prostitución sagrada se encuentran en la literatura épica sumeria, destacándose en ella la figura de Shamhat, que seduce a Enkidu y Ashu-shu-namir, encargada de rescatar a Inanna del inframundo. Sería precisamente a Inanna o Ishtar, diosa de la sexualidad, a quien este servicio estaría consagrado.Ana María Jiménez Flores, Cultos fenicio-púnicos de Gádir: Prostitución sagrada y Puella Gaditanae, 2001. Habis 32. Universidad de Sevilla. El historiador antiguo Heródoto y varios otros testimonios del período helenístico y la Antigüedad tardía sugieren que estas sociedades fomentaban la práctica de ritos sexuales remunerados, no sólo en Chipre —lugar natal de Afrodita— y Babilonia, sino en todo Oriente Próximo.
El antropólogo inglés James Frazer acumuló referencias para probar la existencia de la prostitución sagrada en su libro La rama dorada.<ref>J.G. Frazer, La rama dorada, (1922), Capítulo 31: Adonis en Chipre. Véase también la tercera edición de La rama dorada, volumes 5 y 6 (1914) Frazer y Henriques distinguieron dos formas de ritos sexuales: el de las mujeres no casadas (en el que la novia sería públicamente desflorada) y el vitalicio.Fernando Henriques, Prostitution and Society: a study (MacGibbon & Kee, 1962–1968), volumen 1, capítulo 1 Frazer utiliza fuentes de la Antigüedad tardía (500 a 150 a. C.), no del período clásico o helenístico, lo que no permite conocer con claridad qué períodos temporales ocupó esta costumbre. Heródoto y Estrabón son las únicas fuentes usadas por Frazier que se encontraban en actividad en el siglo II a. C., mientras que el resto incluye a Ateneo, Luciano de Samósata, Claudio Eliano y autores cristianos como Sozomeno y Sócrates de Constantinopla.
Recientes historiadoras de género como Arnaud, Assante y Budin especulan con que la prostitución sagrada de Oriente Próximo podría no haber existido más que como calumnias denigratorias hacia sus pueblos. Otra visión, presentada por Pirenne-Delforge, sugiere que la prostitución sagrada sí existió, pero limitada a Oriente y en períodos anteriores al helenístico.Budin, Stephanie Lynn, The Myth of Sacred Prostitution in Antiquity
Babilonia 135px|thumb|La diosa Inanna o Ishtar representada con tocado de suma sacerdotisa. Heródoto describe así la prostitución sagrada realizada en Babilonia en honor de Ishtar o Millita (a la que el cronista identifica como su homólogo Afrodita por interpretatio graeca):
La más vil de las costumbres de los babilónicos es la que compele a cada mujer de su tierra a sentarse en el templo de Afrodita y yacer con algún desconocido al menos una vez en la vida. Muchas mujeres ricas y orgullosas, que detestan entremezclarse con el resto, llegan al templo en carruajes cubiertos y tirados por varios caballos y se sientan rodeadas de un séquito de sirvientes. Sin embargo, la mayoría de ellas se sientan en el solar sagrado de Afrodita con coronas de cuerda en la cabeza; grandes multitudes de mujeres van y vienen, y filas marcadas por líneas corren en todas direcciones entre el gentío, por las cuales los hombres circulan y eligen. Una vez una mujer ha ocupado su lugar allí, no se marcha a casa hasta que algún visitante ha arrojado monedas sobre su regazo y yacido con ella fuera del templo; pero al entregarle su dinero debe decir "te invito en nombre de Millita". La suma de dinero no tiene importancia, pues la mujer jamás se niega; hacerlo sería pecado, ya que el dinero queda consagrado de esta manera. Por ello, la mujer sigue al primer hombre que paga y no rechaza a nadie. Después de haber tenido sexo, quedando libre de su sagrada labor para con la diosa, la mujer vuelve a su casa, y tras ello no habrá soborno que vuelva a atraerla. Por todo esto, las mujeres que son hermosas y altas quedan rápidamente libres de irse, mientras que las feas deben esperar por no poder cumplir la ley; algunas de ellas permanecen allí por tres o cuatro años. Existe una costumbre similar a esta en algunas partes de Chipre.Heródoto, Historias 1.199, traducido al inglés por A.D. Godley (1920)
A diferencia de otras variantes, esta prostitución en particular parece tomar la forma de un rito de desfloramiento al que todas sus ciudadanas, no de una ocupación profesional mantenida por algunas de ellas. Ritos similares podrían haberse dado entre fenicios.
En el código de Hammurabi, los derechos de las prostitutas sagradas estaban específicamente protegidos por las mismas leyes que obraban por la dignidad pública de las mujeres y los niños. Podían recibir herencia de sus padres, optar a ingresos de la tierra trabajada por sus hermanos y disponer de sus propiedades. Tomando en consideración el rol legal de la mujer en este período de tiempo, estos derechos constituían privilegios extraordinarios.
Sumer Según la arqueología, los monarcas de la antigua región de Sumer establecían su legitimidad tomando parte en ritos sexuales anuales en el templo de la diosa de la fertilidad, Ishtar, durante el décimo día del festival de año nuevo, el Akitu.Samuel Noah Kramer, The Sacred Marriage Rite: Aspects of Faith, Myth and Ritual in Ancient Sumer La unión del rey con la sacerdotisa simbolizaría el matrimonio entre Ishtar y su consorte divino Dumuzi, el dios pastoril. Aunque este acto podría no cualificar como prostitución según algunos autores, existe consenso sobre que Ishtar era la deidad patrona de este oficio.
El templo de Ishtar de la ciudad de Aššur, proveniente del renacimiento sumerio, contenía arte representando actos sexuales por parte de sacerdotisas sobre una cama sagrada.Walter Andrae, Die archaischen Ischtar-Tempel in Assur, 1922Walter Andrae, Kultrelief an dem Brunnen des Assurtempels zu Assur, 1931
Fenicia Se ha considerado que la prostitución sagrada, oficiada por practicantes de ambos sexos, era una costumbre de los pueblos fenicios. Estaría consagrada a las deidades locales de Astarté (asociada con la Ishtar mesopotámica y la Afrodita griega) y Adonis, y especialmente realizada en forma de festival o rito social en las ciudades de Biblos, Afca y Baalbek (luego llamada Heliópolis), así como la cercana población siria de Palmira. Esta característica llegó hasta el Antiguo Testamento, en especial en sus libros deuteronómicos, que mencionan en tono condenatorio la prostitución sagrada de los fenicios y cananeos y censuran a los hebreos que hubieran adoptado tales costumbres. thumb|Complejo de Cancho Roano, un posible templo de prostitución cúltica fenicia. En el yacimiento arqueológico itálico de Pirgi, un centro de culto de Astarté, existe un templo de la diosa construido con 17 pequeñas habitaciones, las cuales podrían haber servido como apartados para que las prostitutas sagradas ejercieran allí su oficio.Biblical Archaeology Society Staff, Sacred Prostitution in the Story of Judah and Tamar?, 8 de agosto de 2018Manuel Antonio Marcos-Casquero, El exótico culto a Hércules en el Ara Máxima, 2002, Universidad de León. Revista de estudios latinos 2, 65-105 Esta configuración recuerda a otra encontrada en el emplazamiento sirio de Dura Europos, en un templo de su diosa equivalente Atargatis, que contaba con una docena de habitaciones con banquetas.Edward Lipiński (2013) Cult Prostitution and Passage Rites in the Biblical World, The Biblical Annals 3/1, 9-27 Las prostitutas sagradas de Pirgi fueron aparentemente lo bastante conocidas como para ser mencionadas en un fragmento perdido de las sátiras de Lucilio.
En el norte de África, la principal zona de influencia de la colonia fenicia de Cartago, este servicio se encontraba asociado en particular con la ciudad de Sicca, un emplazamiento de posible influencia púnica situado cerca. Valerio Máximo describe cómo las mujeres de su templo de Venus (o la deidad asociada de rigor, en este caso probablemente Tanit) ganaban ofrendas prostituyéndose con los visitantes.Valerio Máximo, Factorum et dictorum memorabilium libri novem, II. 6.15
Varios emplazamientos fenicio-púnicos en España, como Cancho Roano, Gadir, Cástulo y la Quéjola (Albacete), han sugerido también esta práctica a través de su arqueología e iconografía. En particular, Cancho Roano cuenta con un santuario dotado de múltiples celdas o habitaciones, identificado probablemente como un lugar de prostitución sagrada en honor a Astarté.Teresa Moneo, Religio iberica: santuarios, ritos y divinidades (siglos VII-I A.C.), 2003, Real Academia de la Historia, ISBN 9788495983213 Una institución similar podría haberse encontrado en Gádir. Las posteriores bailarinas-prostitutas nativas, llamadas puellae gaditanae en fuentes romanas (o cinaedi en sus variantes masculinas), podrían haber sido herederas desacralizadas de esta práctica, dado el contexto ritual al que el sexo y la danza pertenecían en la cultura fenicia.José María Blázquez Martínez, La diosa de Chipre, Real Academia de la Historia. Saitabi. Revista de la Facultat de Geografia i Història, 62-63 (2012-2013), pp. 39-50Guadalupe López Monteagudo, María Pilar San Nicolás Pedraz, Astarté-Europa en la península ibérica - Un ejemplo de interpretatio romana, Complurum Extra, 6(I), 1996: 451-470
Otro centro de culto de Astarté era Chipre, donde se encontraban templos dedicados a esta diosa en Pafos, Amatunte y Kition. Según Heródoto, esta corriente religiosa provenía de la ciudad fenicia de Ascalón. La epigrafía fenicio del templo de Kition describe la actividad económica del personal del templo, ya que la prostitución sagrada habría estado sometida a impuestos como cualquier otra profesión, y nombra a los practicantes de prostitución sagrada de ambos sexos como grm (hombres) y lmt (mujeres) respectivamente.Julio González Alcalde, Simbología de la diosa Tanit en representaciones cerámicas ibéricas, Quad. Preh. Arq. Cast. 18, 1997
Persia En una costumbre descrita por Estrabón sobre la ciudad armenia de Acilisene, las doncellas de familias nobles eran consagradas practicando la prostitución en el templo de la diosa Anahit antes de ser dadas en matrimonio, lo cual no era considerado deshonroso por los futuros maridos. Este fenómeno también lo atestigua en Lidia.Estrabón, Geografía, XI.14.16
Hititas Los hititas practicaban la prostitución sagrada como parte del culto de varias deidades desconocidas, entre las que se incluían un par de dioses en parejas, un dios taurino y una diosa leona. Con el paso del tiempo, la diosa madre asumió estos roles como símbolo de la fertilidad y el nacimiento humano.Nagendra Kr Singh, Divine Prostitution página 6, (1997)
Antigüedad clásica Grecia