El Gobierno belga en el exilio (, ) fue el Ejecutivo de Bélgica que estuvo expatriado entre octubre de 1940 y septiembre de 1944, durante la Segunda Guerra Mundial. En la administración exiliada participaron ministros de los partidos católico, liberal y obrero, que conformaron el Gobierno luego de la invasión de Bélgica a manos de la Alemania nazi en mayo de 1940 y de su ruptura con el rey, Leopoldo III, que permaneció en el país. Encabezados por el primer ministro, Hubert Pierlot, se establecieron en Londres y fueron reconocidos como la única autoridad legítima de su país por los Aliados.
El Gobierno administró el Congo Belga y puso sus recursos a disposición de los Aliados. Además, se hizo cargo de los refugiados belgas en el Reino Unido, apoyó económicamente a la resistencia en Bélgica y mantuvo cierta influencia en el ejército exiliado. Firmó acuerdos durante el conflicto para la formación de la Unión Económica del Benelux y para el ingreso del país a la Organización de las Naciones Unidas. A su regreso a Bruselas, llevó a cabo una reforma monetaria antes de ceder el poder a un nuevo gabinete, bajo cuyo mandato empezó un largo periodo de conflicto interno producto de la Cuestión Real que duró un lustro.
Antecedentes
right|thumb|225px|Hubert Pierlot (izq.), primer ministro del Gobierno en el exilio, en abril de 1944. En términos políticos, el Partido Católico dominó en todos los gobiernos belgas formados entre 1919 y el inicio de la Segunda Guerra Mundial, el período de entreguerras. En su mayoría, fueron gobiernos en coalición con el Partido Liberal, aunque también ocasionalmente se integraba el Partido Obrero Belga. No obstante, en las elecciones generales de 1936 se registró un crecimiento de las formaciones fascistas en el país; en conjunto, el Rexismo y la Unión Nacional Flamenca obtuvieron 37 escaños —de 202 en total—. El recientemente creado Partido Rexista, que ganó por sí solo el 11 % de los votos, carecía de «organización partidaria o experiencia legislativa previa».
A partir de 1936, año en que se revocó el acuerdo militar entre Francia y Bélgica, este país adoptó una política de neutralidad o «independencia», «exclusiva y completamente belga» según anunció el rey Leopoldo III en octubre de ese año. Esto se tradujo, al cabo de seis meses, en la adopción de un pacto con el Reino Unido y Francia que sustituyó a los tratados de Locarno. Con esto, Bélgica se liberó de sus obligaciones del acuerdo militar y recibió el reconocimiento de ambas naciones de su integridad territorial. Pese a la política belga de neutralidad armada, la Alemania nazi invadió el país sin advertencia el 10 de mayo de 1940. Luego de dieciocho días de combate, el monarca rindió sus tropas el 28 de mayo y el país cayó bajo control alemán por los siguientes cuatro años. En total, en ese mes el ejército belga contaba con entre seiscientos y seiscientos cincuenta mil hombres. Según Fetter, la derrota militar produjo una división entre el Gobierno y el rey. Leopoldo III rindió las tropas en contra de lo que le aconsejó su gabinete y pese a que los parlamentarios estaban de acuerdo con continuar la contienda desde territorio francés.
El 25 de mayo, el rey se reunió con sus ministros para discutir sobre la rendición. Aunque estos lo intentaron convencer de huir al Reino Unido ese día y varias ocasiones más hasta el 27 de mayo, Leopoldo rehusó. Al retirarse a Francia, lo dejaron sin alguien que refrendara sus acciones, y aunque el monarca buscó nombrar tres nuevos ministros —Henri de Man, Auguste Tilkens y Raoul Hayoit de Termicourt—, no logró su cometido, pues no pudo deponer a su gabinete. Finalmente, la rendición enfureció a los Gobiernos francés y belga; incluso el primer ministro galo, Paul Reynaud, anunció por radio la capitulación de Leopoldo y lo acusó de «traición militar y felonía». Los alemanes mantuvieron prisionero al soberano, primero en su residencia cercana a Bruselas hasta 1944 y posteriormente en Austria hasta la conclusión del conflicto.
Establecimiento en Londres Refugio en Francia El 30 de mayo, en algún lugar de Francia, el gabinete belga aprobó un decreto en el que asumía los poderes del rey. Al día siguiente, se llevó a cabo una sesión parlamentaria improvisada en Limoges en la que se ratificó esta decisión. El Gobierno se adjudicaba esos poderes sustentado en el artículo 82 de la Constitución, puesto que el monarca se hallaba incapacitado para reinar (impossibilité de régner) tras ser detenido por los alemanes. El Gobierno, que huyó en un principio a Burdeos y posteriormente a Limoges, accedió a las presiones de Reynaud para que el primer ministro Hubert Pierlot reprendiese públicamente al rey por sus acciones y anunciase la incapacidad temporal de este para gobernar. La ruptura entre el Gobierno y el monarca originó una crisis constitucional que dejó a los funcionarios públicos sin una autoridad superior clara. En su mayoría, los belgas respaldaron a Leopoldo y su decisión de permanecer en el país, aunque rechazaban la postura de Henri de Man de formar un nuevo Gobierno que sería reconocido por Alemania.
La caída de Francia cambió, sin embargo, la posición de Pierlot y su ministro de Asuntos Exteriores, Paul-Henri Spaak. El 18 de junio, anunciaron sus intenciones de renunciar; en una carta al rey indicaron que el Gobierno debía negociar un armisticio y ofrecieron su dimisión. Cinco días después, en oposición a la nueva postura del Gobierno, el ministro de Salud, Marcel-Henri Jaspar, se trasladó a Londres y dio un discurso por la BBC en el que declaró su intención de continuar con la guerra, inspirado en el llamamiento del 18 de junio de Charles de Gaulle. No obstante, sus colegas lo expulsaron del gabinete. Desde Limoges, los belgas buscaron un tratamiento amigable de parte de la Francia de Vichy, encabezada por Philippe Pétain, pero este le exigió al Gobierno disolverse y dejó en claro que era una directiva de la Alemania nazi. Jaspar se unió a Camille Huysmans, también huido de Bélgica y refugiado en el Reino Unido, para formar un «gobierno fantasma» que, sin embargo, no recibió el reconocimiento de los británicos. Por otra parte, con el fin de evitar que el Congo Belga formara parte de cualquier negociación, el 9 de julio llegó a Londres el ministro de las Colonias, Albert de Vleeschauwer, que además disuadió a las autoridades británicas de reconocer al Gobierno de Jaspar-Huysmans y abogó porque trajesen al Reino Unido al grueso del Consejo de Ministros, todavía en Francia.
Traslado a Londres De Vleeschauwer era el único miembro del gabinete con facultades legales en Londres, hasta la llegada, por iniciativa propia —en agosto—, del ministro de Finanzas, Camille Gutt. En conjunto podían formar un «gobierno de dos» temporal, pero dudaban de su legitimidad, por lo que prefirieron esperar a los otros ministros, Spaak y Pierlot. La proposición de estos dos de regresar a Bélgica y dimitir no obtuvo respuesta del rey o de las autoridades alemanas, que incluso prohibieron el regreso a Bruselas de los miembros del Gobierno exiliado. Tras semanas de «inactividad y vacilación» en la Francia ocupada, los ministros «desmoralizados» dejaron el país a finales de agosto con el objetivo de llegar a suelo británico. A esta resolución llegaron luego de observar el «Gobierno colaboracionista instalado en Vichy» y la falta de interés alemán en negociar. Ambos ministros pasaron a España, donde fueron detenidos y puestos en arresto domiciliario por el gobierno franquista. Sin embargo, la vigilancia se relajó después de unas semanas, lo que les permitió huir a Portugal en el compartimiento secreto de un automóvil, con la ayuda del consulado belga.
Finalmente, llegaron a Londres el 22 de octubre, con lo que los cuatro ministros —Spaak, Pierlot, de Vleeschauwer y Gutt— formaron el «gobierno de cuatro». En sus comienzos, sus labores se centraron en los ministerios de Colonias, Finanzas, Defensa y Relaciones Exteriores. El Gobierno se instaló en múltiples edificios de la capital británica: el de Relaciones Exteriores en la cancillería de la embajada en Eaton Square y el resto en instalaciones alrededor de ese lugar y de Belgrave Square. También existió una oficina parlamentaria en Hobart Place, que agrupó a los legisladores que lograron llegar a Londres, encabezados por Huysmans.
Composición Para organizar los servicios gubernamentales, se empleó a los funcionarios públicos exiliados y se reclutó personal de entre los belgas refugiados en el Reino Unido; los funcionarios junto con los ministros trataron de mantener la continuidad del Estado y la representación de Bélgica a nivel internacional. No obstante, en su mayoría los departamentos fueron «cascarones vacíos» conformados por especialistas cuya función fue preparar el retorno a su país. Por otra parte, según Conway, la mayoría del resto de los ministerios se quedaron en Francia y no tuvieron un papel relevante en los años subsecuentes. Los departamentos ministeriales crecieron de forma constante, especialmente a medida que se liberaba el territorio belga. En mayo de 1941, setecientas cincuenta personas componían la «maquinaria del Estado».
Los cuatro ministros Spaak, Pierlot, de Vleeschauwer y Gutt constituían la «espina dorsal» del Gobierno en el exilio, que estaba formado también por representantes de los tres partidos principales de Bélgica —Católico, Liberal y Obrero— y que posteriormente integró a legisladores y personajes de los ámbitos económico y financiero. Entre 1942 y 1943, se añadieron figuras políticas, autoridades judiciales y del Estado y sindicalistas que llegaron a Londres. Ya establecidos en esa ciudad, los cuatro ministros se repartieron las carteras entre ellos; aunque otros belgas exiliados reconocieron su autoridad, se sintieron disgustados por ser excluidos del gobierno. Incluso se rechazó una propuesta de incluir a todos los antiguos ministros en el gabinete. En palabras de Henau, las «aversiones personales» y la «mezquindad» impidieron la «colaboración amistosa» entre los ministros.
Integrantes Composición del gobierno en el exilioNombrePosición o MinisterioHubert PierlotPrimer ministro (1939-1945), Educación (1939-1944), Defensa (1942-1944)Camille GuttFinanzas (1939-1945), Asuntos Económicos (1940-1944), Defensa (1940-1942)Paul-Henri SpaakAsuntos Exteriores (1939-1945), Propaganda (1940-1942), Asistencia y Refugiados (1940-1944)Albert de VleeschauwerColonias (1939-1944), Justicia (1940-1942)Antoine DelfosseJusticia y Propaganda (1942-1944)August de SchryverInterior (1943-1944)Herman BalthazarComunicaciones (1943-1944)Henri RolinSubsecretario de Estado para la Defensa, bajo autoridad de Gutt (1942)Gustave JoassartSubsecretario de Estado para la Asistencia, bajo autoridad de Spaak (1942-1943)Julius HosteSubsecretario de Estado para la Educación, bajo autoridad de Pierlot (1942-1944)Joseph BondasSubsecretario de Estado para la Asistencia y Trabajo, bajo autoridad de Pierlot (1943-1944)Raoul RichardSubsecretario de Estado para la Asistencia, bajo autoridad de Spaak (1943-1944)
Funciones Spaak declaró en una entrevista de 1941: «Todo lo que queda de la Bélgica legal y libre, todo el que tiene derecho a hablar en su nombre, está en Londres». El trabajo que asumieron los cuatro ministros acabó por ser excesivo, por lo que a principios de 1942 nombraron subsecretarios de Estado, una figura inexistente hasta ese momento en el sistema gubernamental belga. El Gobierno en el exilio mantuvo el control de su reserva de oro y del Congo Belga y sus recursos económicos. Según Conway, se establecieron organizaciones dedicadas a la propaganda, el espionaje y a las transmisiones de radio a Bélgica por medio de la BBC y se creó una unidad militar que participó en las campañas aliadas.
Refugiados belgas thumb|right|250px|Refugiados belgas en Londres, 1940.