Chilean Electric es una novela corta de ficción de la escritora y actriz Nona Fernández, publicada el 2015. El relato de la obra se origina con base al recuerdo memorioso de la protagonista sobre su abuela, el cual Nona Fernández estructura desde la conciencia del narrador en forma fragmentaria, trastocando la cronología.

Es una novela para entender y explorar la historia familiar, inspirada por caballos de madera, una máquina de escribir y el cadáver de un presidente que decía "más pasión y más cariño". Escrita con una estructura singular, en la cual se presentan imágenes de planos del centro de Santiago, una fotocopia de una cuenta de luz de Chilectra, una fotografía de la narradora en 1975 y otros elementos estéticos.

La novela tuvo una buena recepción, ganadora del premio Mejores Obras Publicadas del Consejo Nacional del Libro y la Lectura.

Argumento Parte 1: "Registro de instalación"

El capítulo describe la compañía alemana que había llegado recientemente a Plaza de Armas para instalar la luz eléctrica. Se mencionan las personas que se encargarían de dicha instalación, dentro de las cuales estaban obreros y técnicos. Se describe a una madre con sus cuatro hijos: dos morenos de ojos azules, un colorín y una pequeña niña rubia de pelo tieso. Los 5 juntos se dirigían a ver la ceremonia de inauguración de la luz. Al llegar se percatan de que el lugar estaba repleto de gente, esperando ansiosos por dicha ceremonia. Nadie se la quería perder. No se sabe exactamente qué sucedió, si una ceremonia o un discurso inaugural, o quizá fue solo un alemán al que se le escuchó decir: eins, zwei, drei.

La narradora, buscando información de la llegada de la luz, solamente encuentra artículos de cómo esta produjo un gran desarrollo urbano y de cómo la gente cada vez más se volvía dependiente de esta. Empresas, zonas de trabajo y demás, destacando también que se le sacaba el provecho a la luz y a los trabajadores y, a causa de su llegada, se implementan más horas de trabajo a las jornadas.

La herencia más preciada que Nona poseía era la máquina de escribir heredada de su abuela, particularmente una Remington, donde la letra H aparece borrosa y las letras A y C ya no existen. Lo primero que escribió en ella fue un cuento original titulado “Fin de Pista”, el cual trataba de una mujer que dejaba tirados objetos mientras recorría Santiago y un hombre estaba en su constante persecución, recolectando los objetos en una maleta.

Parte 2: "Registro de consumo" La autora comienza esta sección relacionando las historias heredadas por su abuela, con una forma distinta de ver la luz, como algo que es parte de uno, y que esta tenue luz irá iluminando el camino a seguir, alumbrando las zonas oscurecidas de la vida.

Cortocircuito N°1: era el año 1975, la autora tenía cuatro años y se encontraba junto a sus padres disfrutando de un tranquilo día de diversión. Explicaba también, que el entorno de la Plaza de Armas en ese entonces, no se comparaba de cómo era tiempo atrás, realizando una comparación de lo que ha cambiado desde los tiempos de la Conquista. Describía la Plaza como un lugar que era solamente tierra y era el punto principal de comercio.

Parte 3: "Deuda pendiente" Se comienza con el último recuerdo que Nona Fernández posee de la Plaza de Armas, definiéndolo como un recuerdo ajeno, uno que no existe, inventado e inculcado por su abuela.

En el dorso de las cuentas de la luz, aparecían en ocasiones rostros de personas perdidas, gente que había sido olvidada, generalmente hombres y mujeres adolescentes o que padecía de alguna enfermedad mental, relacionándolas con un supuesto mensaje oculto que nos dice “ahorra luz”, y hay razones para ahorrar luz si no se ocupa, ya que Chile era el país latinoamericano en donde el precio de la luz era extraordinariamente alto. Para finalizar este capítulo, Nona entra en un estado de reflexión, analizando distintos pensamientos que recorren su cabeza, definiéndose como solo arbitrariedades ingenuas, limitándose a solo observar y registrar. Menciona el posible mensaje que pudo haberle dejado su abuela de su historia ficticia.

Parte 4: "Corte en trámite" Antes de la muerte de su abuela, la autora menciona que ella hablaba con los muertos. Siempre la oía hablar a media voz, casi susurrando al viento. Nona se preguntaba si era que le hablaba a ella, o si estaba relatándole historias a alguien más. Esa última noche, Nona fue a acostarse junto a su abuela para percatarse que estaba descompensada, fuera de sí, no hablaba, no podía dormir, apagaba y encendía la luz y así sucesivamente, solo para que al final Nona tomase las manos de su abuela y lentamente se fuese tranquilizando.

Recepción y crítica Patricia Espinosa, columnista y crítica literaria del periódico Las Últimas Noticias se refiere a la funcionalidad y diversidad narrativa de la obra abordando un episodio complejo de la historia del país

Lissette Fossa, Periodista de la Universidad Católica de Chile, llega a la conclusión que la habilidad de Nona para contar historias es el legado más valioso que le heredó su abuela

El profesor y crítico literario, Gonzalo Schwenke, relaciona el trasfondo de la obra con la realidad de Chile y su pasado, indicando la importancia del recordar y de la búsqueda de la verdad en la sociedad

Referencias

Enlaces externos Nona Fernández: entrevista Chilean Electric

Categoría:Novelas de Chile Categoría:Novelas de 2015