La moneda de medio dólar colombino fue acuñada por la Casa de Moneda de los Estados Unidos en 1892 y en 1893. Fue la primera moneda conmemorativa de los Estados Unidos. Se acuñó con motivo del IV Centenario del Descubrimiento de América por Cristóbal Colón. Esto coincidió con la Exposición Mundial Colombina de Chicago. La moneda de medio dólar Colombina fue la primera moneda estadounidense que representó a un personaje histórico.
Los organizadores de la Exposición Mundial Colombina esperaban obtener dinero del estado federal para completar la construcción de la muestra. El Congreso les garantizó una asignación, y les permitió que fuese en forma de monedas de medio dólar conmemorativas, que los legisladores y organizadores creían que podrían venderse con una prima. Uno de los encargados de la muestra, James Ellsworth, quiso que el diseño de la nueva moneda estuviese basado en un retrato que poseía Lorenzo Lotto, que se consideró que representaba a Colón, y propuso esto durante el proceso de diseño. Los esbozos iniciales del jefe de grabados de la Casa de Moneda de los Estados Unidos, Charles E. Barber, no resultaron satisfactorios, y los organizadores de la muestra propusieron un diseño del artista Olin Levi Warner, que tras ser modificado por Barber y por su ayudante, George T. Morgan, fue aprobado por la Casa de Moneda.
Se acuñaron unas 5 000 000 monedas, lo que fue superior a la demanda, y la mitad de ellas fueron fundidas. Esto no resolvió los problemas financieros de la muestra, ya que se vendieron menos de 400 000 con el precio de la prima y unas 2 000 000 se pusieron en circulación, donde permanecieron hasta la década de 1950.
Exposición Mundial Colombina
En 1890, el Congreso aprobó una legislación que otorgó patrocinio federal a una exposición para conmemorar el 400 aniversario del primer viaje de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo. La ley establecía una Comisión de la Exposición Mundial Colombina para supervisar la muestra. Se permitió a Chicago establecer una Compañía de la Exposición Mundial Colombina (conocida como la Compañía) para organizar construcción y la Compañía, en general, tuvo éxito en las deliberaciones que se llevaron a cabo en la misma. De no ser por Daniel Burnham, el encargado del Estudio de Arquitectura de la Compañía, probablemente la muestra nunca hubiese sido construida. Burnham, cuyo lema favorito era "no hagas planes pequeños; no tienen magia para agitar la sangre de los hombres", se convirtió en el artífice de la construcción de la exposición.
El lugar escogido para la muestra fue una parcela de 686 acres en las orillas del lago Míchigan. Los edificios fueron de estilo neoclásico, con influencias de la arquitectura griega y romana, y construidos de una mezcla de yeso blanco y cáñamo que se parecía al mármol. El presidente Benjamin Harrison invitó a "todo el mundo" a participar; muchos países extranjeros construyeron pabellones y también estuvieron representados todos los Estados de los Estados Unidos.
Comienzos miniatura|izquierda|Reproducción del cuadro de Lorenzo Lotto, que se consideró que representaba a Colón. Los esfuerzos para promover una moneda conmemorativa para la exposición empezaron hacia enero de 1892. Esto fue defendido enérgicamente por el encargado del Comité de Artes Liberales de la Compañía, el industrial James Ellsworth, que estaba particularmente interesado y que había adquirido recientemente un retrato del de alguien que se consideró que era Colón. Ellsworth quería que el diseño de la moneda estuviese basado en el retrato. Fue asesorado en este asunto por el escritor y periodista William Eleroy Curtis, que también fue uno de los encargados de la exposición. En abril de 1892, los partidarios de esto consiguieron el apoyo del director de la Casa de Moneda, Edward O. Leech, que proyectó una moneda que tuviese un retrato de Colón en un lado y una inscripción adecuada en el otro. Curtis era muy consciente de las dificultades que había habido para la realización de la moneda de medio dólar de plata de la serie Barber en 1891, diseñada por el jefe de Grabados de la Casa de Moneda, Charles E. Barber. Las nuevas monedas fueron muy criticadas y Curtis aconsejó a Ellsworth que tomase el control del proceso de diseño de la moneda conmemorativa para garantizar tanto un mejor diseño como el uso del retrato de Lotto. Ninguna moneda de los Estados Unidos había tenido el retrato de una persona, aunque sí que había sido usado habitualmente el retrato de Libertas.
En mayo de 1892, parecía que hacían falta fondos adicionales para completar los edificios de la exposición. La Compañía había vendido acciones y la ciudad de Chicago había emitido bonos para pagar la exposición, pero los costes de la construcción habían sido claramente infravalorados. La Compañía pidió una subvención de 5 millones de dólares al Gobierno federal para completar las obras. Cuando una asignación directa se encontró con la oposición del Congreso, los que la apoyaban propusieron que los 5 millones de dólares fuesen en forma de monedas de medio dólar que pudieran venderse también como recuerdos. Estados Unidos nunca había acuñado una moneda conmemorativaLa moneda de un cuarto de dólar de Filadelfia y California de 1848 no se considera generalmente como una moneda conmemorativa. y los organizadores previeron que las monedas podrían venderse al público al doble del valor con el que fueron acuñadas. La plata para las monedas podría venir de fundir las monedas de plata obsoletas y de bajo peso que ya tenía el Departamento de Hacienda de Estados Unidos, por lo que al Gobierno no le costarían nada más que los gastos de producción. Durante el debate sobre esta partida presupuestaria William B. Allison, senador de Iowa, "no serán solo recuerdos para este día y esta generación sino que serán transmitidas [...] a los 200 millones que habitarán aquí en el futuro. Los niños llorarán por ellos y los hombres mayores los solicitarán". El senador de Ohio John Sherman advirtió de que "el enorme número de medios dólares acabará con su valor como recuerdos". Finalmente, el Congreso aprobó 2,5 millones en lugar de 5. El Congreso aprobó esta ley el 5 de agosto de 1892.
miniatura|derecha|Esbozos originales de Barber's para la moneda de medio dólar. Agosto de 1892. En julio de 1892, Curtis envió una fotografía del cuadro de Lotto a Leech, que consultó con Barber y le respondió que el grabador no iba a utilizar para una moneda el retrato de alguien mirando hacia delante. Como Barber podía acuñar la moneda con Colón de perfil, Curtis lo arregló buscando a un escultor poco conocido de Washington D. C., Ulric Stonewall Jackson Dunbar, para crear un busto basado en el cuadro a expensas de la Compañía. Cuando fue finalizado, se envió a Barber a Filadelfia. Barber realizó esbozos basados en el busto el 15 de agosto y se los presentó al director en funciones de la Casa de Moneda, Robert E. Preston, ya que Leech estaba de vacaciones. Robert F. Preston los envió a las autoridades de la exposición en Chicago. Ellsworth se los mostró a los artistas que trabajaban en la exposición y a la prensa. Los artistas criticaron los esbozos y los periódicos sugirieron que estos parecían representar más bien a un profesor con el pelo largo que al célebre marino. Esta controversia, unida al debate público sobre si el cuadro representaba verdaderamente a Colón, provocó que Ellsworth rehusase del uso de aquel cuadro.
Preparativos
A principios de agosto, el artista Frank Miller propuso que el director de Decorados de la exposición, Olin Warner, diseñase la moneda. Warner realizó un perfil de Colón que no estaba basado en el retrato de Lotto. Para el reverso puso la carabela Santa María, la nao capitana de Colón, sobre dos esferas que representaban los hemisferios, aunque sin el mapa de los continentes. La propuesta de Warner fue elogiada por los escultores que trabajaban en el recinto de la exposición. Edward O. Leech, director de la Fábrica de Moneda, también participó cuando regresó de sus vacaciones el 26 de agosto, enviando a los organizadores de la exposición una xilografía basada en la medalla oficial española del IV Centenario del Descubrimiento de América, realizada por Bartolomé Maura y Montaner, y acordó con el Departamento de Estado de los Estados Unidos que adquiriese una en la embajada estadounidense en Madrid. La medalla española obtenida pasó a la Colección de la Casa de Moneda, que se conserva en el Instituto Smithsoniano.
La Fábrica de Moneda estaba dispuesta a ceder a la Compañía el diseño (Ellsworth retiró su amenaza de no permitir que se usara su pintura para fines de agosto), pero el Comité de Finanzas de la Compañía no pudo tomar una decisión sobre qué diseño usar. Warner continuó trabajando en insignias que llevarían los directores de la exposición en la ceremonia conmemorativa de octubre de 1892, aunque la exposición comenzó en mayo de 1893. Estas insignias incluían un círculo con un retrato de Colón en relieve, basado en el retrato de Lotto, y cuando estuvieron terminadas se habló de la posibilidad de usarlas como base para el diseño del medio dólar. La Compañía también consideró diseñar una con tres barcos y otra con un solo barco y una representación del hemisferio occidental. Estos dos diseños fueron proveídos por la Casa de Moneda. Los relatos contemporáneos también mencionan que la Compañía consideró realizar una moneda que tuviese en el reverso un edificio de la exposición.
Los encargados de la exposición solicitaron una reunión con los funcionarios de la Casa de Moneda para sentar las bases del diseño. La Compañía estaba en una mala situación financiera y precisaba del dinero de la venta de las monedas. Leech acordó enviar a Barber a Chicago, donde se reunió con el Comité Financiero el 23 de septiembre de 1892. Se acordó que el anverso se basaría en el diseño de las insignias y el reverso en el diseño de la carabela de Warner.
La insignia carecía de las inscripciones requeridas para las monedas. Barber cambió el diseño, rodeándolo con la inscripción. La carabela del reverso no estaba lo suficientemente detallada en la versión de Warner. Barber solicitó una fotografía a Ellsworth de la carabela que se exhibiría en la exposición, luego le trasladó su diseño del reverso a George T. Morgan. El jefe de grabados había desechado la idea de Ellsworth de usar el retrato que tenía Lotto y le escribió varias veces en octubre sobre el proyecto. El 17 de octubre, Barber finalizó las pruebas y el 31 de octubre se hicieron las pruebas de acuñación. Leech dijo que eran las monedas más bonitas jamás acuñadas por la Casa de Moneda, y Barber le comunicó esto a Ellsworth. El director de la Casa de Moneda ya había ajustado las máquinas el año pasado para realizar las monedas de la serie Barber, por lo que no intervino en la acuñación y se marchó el día 9 de noviembre a una conferencia sobre numismática en Bruselas.
El 11 de noviembre, Charles Barber envió a Ellsworth láminas de impresiones de la última versión de la moneda. Ellsworth dijo que le complacía su aspecto. Charles Barber, el jefe de grabados, realizó los últimos detalles directamente a las piezas con las que se iban a acuñar las monedas, en lugar de realizar modificaciones a piezas modelo grandes para hacer luego otras piezas modelo más pequeñas en un torno de reducción con la cual acuñar las monedas. Esta forma de trabajar en la pieza final era lo que hacía su padre, William Barber, que fue su predecesor en el cargo de jefe de grabados, y era su forma preferida de trabajar. Barber añadió su monograma, "B", al diseño, que se encuentra sobre la letra "B" de la palabra "Columbian" del anverso; y el monograma de Morgan, "M", se encuentra en un aparejo de la carabela en el reverso.
Lanzamiento
El Chicago Tribune describió cómo fueron acuñadas las primeras monedas de medio dólar Colombinas en la Casa de Moneda de Filadelfia el 19 de noviembre de 1892: