miniaturadeimagen|Collage con retratos de Ángela Romera Vera, María Rosa Oliver y Victoria Ocampo, integrantes de la Unión Argentina de Mujeres (1936). La Unión Argentina de Mujeres (UAM), fue una organización feminista fundada en 1936, con el propósito central de defender los derechos civiles de las mujeres en Argentina especialmente frente al proyecto de reforma del Código Civil que amenazaba restringir esas libertades. Inició con Victoria Ocampo como presidente, Ana Rosa Schlieper de Martínez Guerrero como vicepresidenta y Perla Berg a cargo de la secretaría.
Durante su breve existencia, la UAM impulsó campañas públicas, filiales en el interior del país. Debates internos y el surgimiento de la Unión de Mujeres de la Argentina (UMA) llevaron a su declive, que culminó en la disolución definitiva en 1946.
Antecedentes
Contexto internacional En el mundo, desde el y comienzos del se consolidaron movimientos por los derechos civiles de las mujeres, el sufragio femenino, la reforma del matrimonio y el divorcio, y la acción organizativa desde asociaciones de mujeres.
Las guerras, la crisis económica y el ascenso de regímenes autoritarios en distintas partes del mundo, como el fascismo en Italia bajo Benito Mussolini (desde 1922), el nazismo en Alemania liderado por Adolf Hitler (desde 1933) y el franquismo en España tras la Guerra Civil (1936-1939), impulsaron a numerosas feministas a involucrarse en causas antifascistas y de solidaridad internacional. Estos procesos fortalecieron los vínculos transnacionales ya existentes entre organizaciones de mujeres, que comenzaron a coordinar campañas de ayuda a las víctimas de la guerra, de defensa de los derechos humanos y de oposición a los totalitarismos, influyendo también en los movimientos feministas latinoamericanos y argentinos de la década de 1930.
Contexto nacional El ambiente político argentino de la década de 1930 estaba marcado por crisis institucional, golpes de Estado, polarización ideológica, y creciente presencia de corrientes de izquierda y de protesta social. Lo cual constituyó un terreno propicio para nuevas expresiones feministas de protesta política.
Hacia mediados de la década de 1930, la participación pública de las mujeres en la Argentina podía articularse a través de organizaciones de muy diverso perfil ideológico, que reflejaban concepciones contrapuestas acerca del rol femenino en la sociedad. En ese período coexistían agrupaciones sostenidas por distintas tradiciones políticas: por un lado, las corrientes feministas socialistas y las de orientación liberal, que si bien compartían la defensa de la emancipación intelectual de las mujeres, la ampliación de sus derechos civiles y políticos y la protección de la maternidad, diferían en los fundamentos de sus demandas. Las socialistas priorizaban la igualdad en el ámbito laboral y económico, mientras que las liberales enfatizaban la armonía entre feminismo y feminidad, defendiendo la idea de complementariedad entre los sexos. En ambas corrientes, la discusión sobre la situación jurídica y social de la mujer en el matrimonio y la familia, así como la obtención de derechos políticos, adquirió una relevancia creciente. Paralelamente, se expandieron las organizaciones de mujeres católicas, fortalecidas en el contexto de la llamada “contraofensiva católica” de orientación antiliberal y nacionalista, que procuraba reordenar la vida social argentina bajo los valores de una nueva cristiandad.
En 1926 se sancionó la Ley 11.357 de derechos civiles de la mujer, que otorgó algunas garantías civiles, pero que seguía manteniendo restricciones para las mujeres casadas. Pero en la década del 30 se discutió un anteproyecto de reforma del Código Civil (comisión Bibiloni, entre otros), en el que algunos artículos amenazaban con empoderar al marido como autoridad legal sobre la mujer casada, impidiéndole ejercer profesiones o trabajos sin autorización. Esta amenaza legislativa generó alarma entre mujeres intelectuales y activistas.
Historia La UAM fue fundada en marzo de 1936, y se constituyó a partir de un grupo de amigas a las cuales les preocupaba el anteproyecto Bibiloni (utilizado como punto de partida por la comisión que elaboró el Proyecto de 1936). Estuvo conformada por mujeres activistas de distinta extracción partidaria, que se plantearon la tarea de informarse sobre las condiciones sociales vigentes, estudiar las leyes laborales y mantener lazos sobre las condiciones de las mujeres de otros países.
Desde la fundación, Victoria Ocampo aceptó la presidencia de la UAM, en la cual estaría hasta 1938.https://www.conicet.gov.ar/no-se-puede-entender-la-cultura-argentina-de-buena-parte-del-siglo-xx-sin-recuperar-a-victoria-ocampo/
La UAM tenía como objetivo la defensa de los derechos civiles femeninos: el derecho de la mujer casada a trabajar o ejercer profesión sin autorización del marido, la igualdad jurídica en el matrimonio, la patria potestad compartida. Finalmente, la reforma del código civil planteada en el Proyecto de 1936 fue desestimada, dándose por cumplido así el objetivo planteado.
Otros temas de su preocupación, relativos a las condiciones de vida de las mujeres, fueron el trabajo femenino, las condiciones de la vivienda popular, la prostitución y las leyes de protección a la maternidad. Planteaban también la necesidad de contar con leyes que protegieran a las mujeres en la industria, la agricultura y el servicio doméstico.
Expansión y estructura En sus inicios, las reuniones se realizaban en domicilios particulares y se caracterizaban por un ambiente íntimo e informal, donde convergían tanto la indignación ante la discriminación legal y social hacia las mujeres como el deseo de cuestionar las normas conservadoras de la alta sociedad porteña.
De esos primeros encuentros surgió un núcleo de referencia cohesionado por lazos personales, que creció con rapidez y comenzó a combinar la sociabilidad tradicional con el uso de nuevos medios de comunicación. En ese contexto, y mientras la comisión de jurisconsultos finalizaba el informe para enviar el anteproyecto al Congreso, Victoria Ocampo recurrió a una conferencia radiofónica transmitida simultáneamente en Argentina y España, titulada “La mujer y su expresión”, con el objetivo de difundir sus ideas sobre la situación femenina. Ese texto, junto con “La mujer, sus derechos y responsabilidades”, publicado en el diario La Nación y posteriormente editado por Sur, tuvo amplia repercusión pública y contribuyó a afianzar la visibilidad de la organización.
A pesar de la resistencia de sectores católicos conservadores, la UAM logró consolidarse institucionalmente y, poco tiempo después, alquiló una sede propia donde comenzaron a desarrollarse reuniones y asambleas regulares. En ellas no solo se debatía la estrategia para frenar el anteproyecto Bibiloni, sino también cuestiones más amplias relacionadas con la condición de las mujeres en la Argentina, como el trabajo femenino, las condiciones de vivienda popular, la prostitución y la protección de la maternidad.
La discusión de estos temas supuso una apertura hacia nuevas experiencias y problemáticas sociales para muchas de sus integrantes, provenientes de sectores acomodados. En paralelo con las campañas públicas, las dirigentes de la UAM buscaron establecer vínculos con figuras influyentes del ámbito político y judicial. En ese marco, María Rosa Oliver recordó que Victoria Ocampo llegó a entrevistarse con el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Roberto Repetto, en un intento por incidir directamente en las decisiones institucionales vinculadas a los derechos femeninos.
La UAM no se limitó a Buenos Aires. Pronto se establecieron filiales en ciudades del interior, como Rosario y Santa Fe. Marta Samatán, Ángela Romera Vera, Rosa Diner, impulsaron esas delegaciones regionales. Se organizaron conferencias, panfletos de propaganda, reuniones informativas y difusión mediática para promover el conocimiento de las leyes que afectaban a las mujeres.
En 1938 la UAM presentó un proyecto de ley para el sufragio femenino universal, aunque no fue tratado en el Parlamento.
El elitismo social de muchas de sus integrantes (sectores acomodados, conexiones con círculos culturales y políticos) permitió que la UAM tuviera acceso a figuras oficiales, tribunales e instituciones para plantear sus demandas directamente, lo que marcaba una diferencia con los movimientos feministas de base obrera.
Desde sus inicios existieron en la UAM mujeres de diversas orientaciones políticas liberales, feministas no partidarias, algunas simpatizantes de izquierda. Con el tiempo, se registraron conflictos internos: algunas militantes de izquierda intentaron orientar la acción hacia demandas más radicales o sociales, mientras que Ocampo mantenía un enfoque liberal-cultural más moderado.
Hacia 1938, Victoria Ocampo se retiró de la presidencia de la UAM, cediendo el cargo a María Rosa Oliver. Se le atribuye el alejamiento por divergencias ideológicas con las corrientes de izquierda que ganaban influencia dentro de la organización.
Declive y desaparición Con el tiempo, la Unión Argentina de Mujeres fue perdiendo impulso frente al surgimiento de nuevas organizaciones femeninas más vinculadas al movimiento de masas y de izquierda, como la Unión de Mujeres de la Argentina (UMA), creada en 1947 bajo la influencia del Partido Comunista. Mientras que la filial santafesina de la UAM continuó funcionando al menos hasta 1943, año en que su presidenta Marta Samatán dejó el cargo.
El contexto político y social del período peronista favoreció el protagonismo de organizaciones de base más populares, relegando progresivamente a la UAM. Finalmente, esta dejó de existir como ente activo, y la UMA asumió el rol de principal espacio femenino de masas con un perfil más popular.
Referencias
Categoría:Asociaciones de mujeres Categoría:Asociaciones de Argentina Categoría:Derechos de las mujeres en Argentina Categoría:Organizaciones feministas de Argentina Categoría:Feminismo en Argentina