Panagiótis Danglís (; -9 de marzo de 1924) fue un político y general del Ejército griego. Se lo conoce en especial por su invención del cañón de montaña Schneider-Danglis, por haber servido de jefe del Estado Mayor en las guerras de los Balcanes y por participar en el triunvirato del Gobierno provisional de Defensa Nacional durante Primera Guerra Mundial.

Origen y juventud Panagiótis Danglís nació en Atalanti el 17 de noviembre de 1853; en esa localidad su padre servía en un batallón de infantería. La familia había tenido algunos miembros destacados: a Panagiótis se lo bautizó con el nombre de su abuelo, Giotis Danglís, un cacique suliota que había empezado sirviendo a Napoleón durante la segunda ocupación francesa de las islas Jónicas y había ascendido a general durante la guerra de independencia de Grecia. Su hijo, Georgios Danglís (1809-1896), nació en exilio en Corfú, ingresó en el Ejército griego en 1828 y participó en las últimas campañas de la guerra de independencia y, tras una carrera larga carrera en las Fuerzas Armadas, ascendió a general de división. Panagiótis Danglís era el cuarto hijo de sus padres, pero solo la primogénita, su hermana Christina, nacida en 1843, había sobrevivido a la infancia. Sus dos hermanos mayores fallecieron jóvenes, como otros de sus hermanos menores; su otra hermana, Polyxeni, nació en 1858.

Durante la infancia, la familia se trasladó de una guarnición a otra de la Grecia Central, según los destinos del padre. En 1857-1860, la familia residió en Stylida, donde Danglís asistió por primera vez a la escuela. En 1860, se trasladó a la capital, Atenas, donde Danglís fue matriculado en un colegio privado. Tras participar en el aplastamiento de la fallada rebelión de Nauplia en contra el rey a comienzos de 1862, el padre de Danglís fue ascendido a mayor y la familia se trasladó a Agrinio. En esta ciudad provincial pequeña Danglís experimentó los tumultuosos acontecimientos del derrocamiento de Otón, la entronización del rey Jorge I en 1863, la anexión griega de las islas Jónicas y el estallido del levantamiento de Creta de 1866-1869. En septiembre de 1867, volvió a Atenas para asistir a la primera clase de instituto en el prestigioso Varvakeion; en la capital se alojó con su abuela materna y su tía soltera. Los años segundo y tercero de sus estudios de enseñanza secundaria los cursó en Mesolongi; los veranos los pasaba con la familia en Agrinio. A pesar de haber sido admitido para el cuarto año de estudios, en julio de 1870 decidió no continuar con las clases e ingresar en la Academia Militar. Con el consentimiento de su padre, regresó a Atenas el 23 de agosto. Después de aprobar los exámenes de ingreso a principios de septiembre, se matriculó como cadete el 6 de noviembre. Durante aquel verano, Danglís también escribió una novela, Penelope, que se publicó en Atenas en 1871.

Comienzos en la carrera militar

Formación en la Academia derecha|miniaturadeimagen|Danglís en su primer año de cadete, en 1870. Danglís se había matriculado en la Academia Militar en un momento crucial: la institución había sido desatendida en los años anteriores; cuando Danglís ingresó en ella, apenas tenía trece alumnos. En su clase, sin embargo, hubo treinta y un cadetes, y la reforma del currículum del ministro de Asuntos Militares, el teniente coronel Charalambos Zymvrakakis, insufló nueva vida a la institución. Danglís descolló como estudiante. Quedó tercero en la clasificación de su clase en el segundo y tercer años de estudios y fue uno de los diecisiete que pasaron el filtro del primer año de academia. Tuvo su primer ascenso, a cabo, en 1872. A partir del tercer año, fue el primero de su clase, salvo en los exámenes teóricos del quinto año. Ascendió a sargento mayor en 1874, último año de estudios en el que los cadetes comenzaron a integrarse en la vida social de la capital. Danglís se graduó de la Academia en agosto de 1877; fue el primero de la promoción y, como la mayoría de sus compañeros, pasó al arma de artillería con el grado de alférez. La artillería, que se había reforzado recientemente ante la posibilidad de que Grecia participase en la guerra ruso-turca, adolecía de falta de oficiales.

La guerra no declarada de 1878 y sus consecuencias Danglís ingresó en el 1.º Regimiento de Artillería, acuartelado en Atenas, en un ambiente de tensión y preparativos bélicos. El 26 de octubre se le asignó a la 6.ª Batería de Montaña, recién equipada con nuevos cañones Krupp. La batería se trasladó de Atenas a Lamía, por entonces cercana a la frontera con el Imperio otomano, en noviembre. La opinión pública seguía con entusiasmo las noticias de la guerra, especialmente desde que el ejército ruso venciese la resistencia otomana en Plevna —campaña que Danglís elogió en sus notas— y avanzase hacia Constantinopla. Estallaron entonces levantamientos en Creta y Epiro, y el Gobierno griego de Alexandros Kumunduros se aprestó finalmente a entrar en guerra para asegurarse los territorios que ansiaba.

Danglís sirvió en el ejército de Grecia Oriental, a las órdenes del general de división Skarlatos Soutsos; el ejército contaba teóricamente con seis mil ochocientos soldados, aunque Danglís calculó que en realidad tenía entre cinco mil quinientos y seis mil. La unidad partió de Lamía el 21 de enero y cruzó la frontera al día siguiente, pese al empeoramiento del tiempo, pues empezó a llover con intensidad y a bajar la temperatura. Las guarniciones otomanas de la comarca se replegaron a Domokos, pero la expedición griega resultó un fracaso: el mal tiempo (hubo incluso nevadas) y la desorganización de la unidad hicieron que sus tropas se dispersasen. Finalmente, el 25 de enero, el ejército cercó Domokos, y Soutsos entabló negociaciones con el jefe militar otomano para que capitulase. Al día siguiente, sin embargo, el Gobierno griego ordenó a sus tropas que abandonasen las operaciones y se replegasen; los rusos y los otomanos habían firmado el armisticio el 19 de enero, y las grandes potencias habían exhortado a Atenas a mantener la paz. El 28 de enero, Danglís había vuelto con su unidad a Lamía. El 7 de febrero de 1878, ascendió a subteniente en una ola de ascensos decidida por los mandos. Desde Lamía fue testigo del fracaso de las revueltas en Tesalia, Epiro y Creta, y de la defensa británica de los intereses griegos contra las aspiraciones rusas. La situación política seguía tensa: el Congreso de Berlín había decidido otorgar a Grecia Tesalia hasta el Peneo y Epiro hasta el Tíamis, pero el Gobierno otomano trató de retrasar la entrega de los territorios todo lo que pudo. Las negociaciones greco-otomanas celebradas en Préveza a principios de 1879, que continuaron en Constantinopla entre septiembre y diciembre,, resultaron infructuosas.

El 13 de abril de 1878, merced a la intercesión de su padre, Danglís fue transferido a la 3.ª Batería de Montaña, acuartelada en la ciudad donde residía la familia, Agrinio. La artillería se trasladó a Léucade en octubre de 1878, y luego a un nuevo pero efímero campamento en Lepenous —no por azar, este era el distrito electoral en el que se presentaba el entonces ministro de Asuntos Militares, Dimitrios Grivas— en mayo-julio de 1879. De allí Danglís y su batería pasaron a Atenas en agosto; luego danglís fue destinado al arsenal de Nauplia en octubre, donde asumió el mando de una compañía de artilleros. El 21 de diciembre, publicó anónimamente en el diario de Atenas Efimeris un artículo —firmó como «Omega», indicando únicamente que era un oficial del Ejército— en el que abogó por el fin de la influencia política en el Ejército.

izquierda|miniaturadeimagen|Mapa de la expansión territorial griega. Tesalia y la región de Arta aparecen en azul claro. La larga disputa por Epiro y Tesalia había hecho que desde 1878 el tamaño del ejército creciese notablemente respecto de lo dispuesto para tiempos de paz, lo que había perjudicado a las frágiles finanzas griegas. En consecuencia, en 1880 el gobierno de Charílaos Trikoúpis decidió recortar los gastos militares, desmovilizar tropa y reducir el tamaño del ejército. Esta decisión duró poco, pues las grandes potencias volvieron a reunirse en Berlín en junio de 1880 y refrendaron lo dispuesto en 1878; esto impelió al gobierno a retomar los preparativos bélicos contra el Imperio otomano: emprendió una serie de compras apresuradas de armamento y en julio decretó la movilización general con el fin de reunir un ejército de sesenta mil hombres. Danglís volvió al 1.º Regimiento de Artillería acuartelado en Atenas en octubre y se lo asignó a la 1.ª Batería de Campaña. A raíz del aumento del tamaño del ejército —que a finales de octubre tenía ya más de cuarenta y cinco mil soldados y que en diciembre alcanzó los ochenta y dos mil— muchos de los oficiales fueron ascendidos el 6 de diciembre; Danglís lo fue a teniente.

En marzo de 1881, el ejército griego empezó a concentrarse nuevamente cerca de la frontera. El 1 de abril, Danglís embarcó en El Pireo rumbo a Agrinio, al tiempo que su batería viajaba por tierra. Debido a que Agrinio sufría un brote de malaria, la unidad pasó a Mesolongui, donde Danglís asumió el mando de la 1.ª Batería. Mientras, las potencias y el Imperio otomano habían alcanzado un acuerdo que redujo la extensión de territorio que este cedería a Grecia: en Epiro, solo la comarca de Arta. Apremiada por las potencias a aceptar el pacto con los otomanos, Grecia aceptó la Convención de Constantinopla el 2 de julio. Arta fue ocupada por los griegos el 24 de junio, pero Danglís no llegó a ella hasta que 20 julio, día en que tomó el mando de la 2.ª Batería de Montaña. En los meses que siguieron, pasó con su unidad de Arta a Leúcade, Mesolongui y Agrinio. A finales de diciembre de 1881, a Danglís se le confirió el mando de la 4.ª Batería de Montaña, así como de un escuadrón que incluyó las baterías de campaña 3.ª y 4.ª, destinadas en Arta. Se desconoce qué hizo en los dos años siguientes, ya que apenas hay nada sobre ellos en sus archivos salvo informes de pruebas de equipo de transporte para cañones Krupp en mulas en abril y agosto de 1883.

Bélgica, la misión Vosseur y la crisis de Rumelia Danglis ascendió a capitán en 1883. A finales de año, viajó a Bélgica para continuar su formación; el viaje, que costó mil francos, lo sufragó su padre, que para ello solicitó ciertos empréstitos. En enero de 1884, se lo destinó a un regimiento de artillería en Lieja, donde permaneció hasta su regreso a Grecia en agosto. En las cartas a su padre, Danglís evidenció la falta de satisfacción con su estancia en Bélgica; indicó que los belgas no sacaban mucha ventaja a los griegos en asuntos militares.