Se conoce como conquista musulmana, o árabe, de Transoxiana al conjunto de las conquistas de los siglos y por parte de los árabes —omeyas y abasíes— en la región centroasiática de la Transoxiana, localizada entre los ríos Oxus (Amu Darya) y Jaxartes (Syr Darya), que hoy es parte de Uzbekistán, Tayikistán, Kazajistán y Kirguistán.

Antecedentes

Los árabes habían llegado a Asia Central en la década posterior a su victoria decisiva en 642 en la batalla de Nihavand, cuando completaron la conquista del antiguo Imperio sasánida al apoderarse de las regiones de Sistán y de Jorasán. Abdallah ibn Amir conquistó Merv, la capital de Jorasán, en 651; con esta conquista los límites del naciente Califato alcanzaron el río Oxus. Las tierras allende el Oxus —la Transoxiana, conocida por los árabes simplemente como «la tierra más allá del río» (mā wara al-nahr)— eran diferentes a las que los árabes habían encontrado antes: no solo tenían una topografía variada, desde las remotas montañas del Hindú Kush hasta los fértiles valles de los ríos y los desiertos con ciudades en los oasis, sino que también estaban habitadas por pueblos diversos, tanto sedentarios como nómadas, y en lugar de tener una única administración imperial, como la de los persas, estaban organizados en muchos pequeños principados independientes.

Desde el punto de vista geográfico, político y social, Transoxiana estaba dividida en cuatro regiones:

Tocaristán (o Bactriana), en el Oxus superior, rodeada por las montañas Hissar al norte, y por el Hindú Kush al este y al sur; Sogdia o Sogdiana, al este del Oxus medio y alrededor del río Zeravshan; Corasmia, en el Oxus inferior y en la desembocadura en el mar de Aral; y las tierras al norte de las montañas Hissar y a lo largo del río Jaxartes, incluido el valle de Ferganá.

La población pertenecía a dos grupos lingüísticos amplios: los hablantes de lenguas iranias, que en el solían estar urbanizados, y los pueblos túrquicos, que eran todavía en su mayoría nómadas. De hecho, la historia de Transoxiana había estado dominada por las invasiones de los pueblos nómadas de Asia Central. En el , los yuezhi destruyeron el reino grecobactriano y lo sustituyeron con el Imperio kushán; en tiempos de este el budismo se había extendido por la región. A los kushán les sucedieron los heftalitas a principios del , cuyo dominio duró hasta el ascenso del kaganato túrquico a mediados del . Después de que el gran kaganato se dividiera en dos, el kaganato de los turcos occidentales mantuvo hegemonía sobre los diversos principados de Transoxiana, y en ocasiones emprendió incursiones que llegaron incluso hasta Balj.

Cuando el monje budista chino Xuanzang visitó Tocaristán en 630, encontró no menos de veintisiete principados diferentes, bajo la autoridad general de un príncipe turco (shad) que residía en Kunduz y que era el primogénito jabghu de los turcos occidentales. Tras la desaparición del kaganato túrquico occidental en la década del 650, este virrey se independizó y se arrogó el título de jabghu. Los jabghus mantenían cierta autoridad nominal sobre los demás principados de Tocaristán: y los príncipes de la región, muchos de los cuales eran jefes turcos y gobernadores independizados tras la caída del kanato, eran en la práctica independientes. Al norte del Oxus, en el Alto Tocaristán, los principados más importantes de este a oeste eran Badajshán, Juttal, Kubadhiyan y Saghaniyan. Al sur del Oxus, en el Bajo Tocaristán, se encontraba Balj, la antigua capital de toda la región, que seguía siendo el asentamiento más importante de Tocaristán y su principal centro religioso, con la famosa estupa budista de Naubahar que atraía peregrinos de todas partes. Principados importantes fueron los de Yuzyán, Badghís, Herat y Bamiyán. Tras estos, en el Hindú Kush, se hallaba Kabul.

Al norte y al oeste de la cordillera Hissar, a lo largo del río Zeravshan, se encuentra la región de Sogdiana, tierra de cultura persa, con tradición, idioma y escritura propias, que están bien documentadas en los descubrimientos arqueológicos y las referencias literarias. Sogdiana también se dividió en varios pequeños principados, pero los dos centros principales de Bujará y Samarcanda los dominaban a todos. Los sogdianos eran particularmente activos como comerciantes en la llamada «Ruta de la Seda». Los documentos chinos parecen sugerir que la mayoría de los príncipes de la región pertenecían a un mismo linaje, y que su jfe, el señor de Samarcanda, estaba ligado por matrimonio con los grandes kanes turcos. La mayoría de estos magnates usaban títulos persas (judah, sah), pero algunos también los tenían turcos, y el señor de Samarcanda, como el principal, usaba el de ijshid (al igual que los reyes de Ferganá). El gobierno era hereditario, pero también desempeñaron un importante papel los terratenientes (dihqans) y los comerciantes adinerados, quienes poseían, según H. A. R. Gibb, «no solo gran autonomía sino también, en ocasiones, el poder de deponer al príncipe reinante y eligir a su sucesor».

Al norte y al este de Sogdiana se extendía la llamada «estepa hambrienta», una extensión de unos ciento sesenta kilómatros, que daba paso a las fértiles regiones que rodean el río Jaxartes. Este era un río menos caudaloso que el Oxus y fácilmente vadeable. La región comprendía el principado de Shash al noroeste y el valle de Ferganá al este, rodeado por las montañas Tien Shan, detrás de las cuales se encontraba la ciudad-oasis de Kasgar, la más occidental del Imperio chino. Al oeste de Sogdiana, igualmente aislada en medio del desierto, estaba Corasmia, habitada por un pueblo iraní sedentario y urbanizado. La historia de la zona entre finales del y el inicio de la conquista musulmana se conoce mal debido a la escasez de fuentes literarias y arqueológicas. Los estudiosos modernos discuten si la zona fue dominada por los kushán, en particular debido a la ausencia de rastros de budismo y al predominio religioso del zoroastrismo; al-Tabari afirma que fue conquistada por los sasánidas en tiempos de Ardashir I (224-242), y aunque las listas de provincias sasánidas no incluyen Corasmia, esta probablemente dependía de alguna manera de la Persia sasánida. Desde principios del , tuvo su propia dinastía aborigen la afriguí, que se conoce por monedas y los relatos del erudito corasmio del al-Biruni. Tampoco está claro si estuvo sometida a los turcos en los siglos y .

Transoxiana, como destaca el historiador medievalista británico Hugh N. Kennedy, «era una tierra rica, llena de oportunidades y riqueza, pero defendida por guerreros que valoraban mucho su independencia», y de hecho, su subyugación fue la más ardua y larga de las primeras conquistas musulmanas, y no se completó hasta que la batalla de Talas aseguró el dominio musulmán sobre la región en 751.

Primeras incursiones musulmanas Aunque las fuentes árabes dan la impresión de que los árabes comenzaron la conquista de la región en la década del 650, en realidad la mayor parte de las primeras guerras que si disputaron en la región fueron poco más que incursiones de saqueo y de imposición de tributos. La presencia árabe se limitó a una pequeña guarnición en Merv;y los gobernadores de Irak enviaban ejércitos anualmente para atacar y saquear a los principados nativos. El primer ejército que penetró en la zona, el de Ahnaf ibn Qays en el 652, fue vencido por las fuerzas unidas del Bajo Tocaristán y tuvo que volverse a Merv al-Rudh. Sin embargo, una segunda expedición al mando de al-Aqra ibn Habis derrotó al príncipe de Yuzyán y ase apoderó de este, Faryab, Taloqan y Balj. Destacamentos árabes talaron la región y algunos alcanzaron Corasmia. La ciudad de Mayamurgh en Sogdiana fue saqueada en el 654. Poco después, sin embargo, la población local, acaudillada por Qarin (posiblemente miembro de la Casa de Karen) se rebeló. Los árabes evacuaron todo Jorasán y, según fuentes chinas, los príncipes de Tocaristán hicieron del hijo de Yazdegerd III, Peroz, rey titular de Persia durante un tiempo (651-679). Enfrascados en la primera fitna (656-661), los árabes no pudieron reaccionar, aunque las correrías continuaron entre 655-658.

Al concluir la guerra civil, se le confió nuevamente a Abdallah ibn Amir la restauración de la autoridad musulmana en el Jorasán. Se desconocen los detalles de lo que aconteció, ya que las tradiciones históricas los confunden con la conquista original de la zona por parte de Ibn Amir, pero la información que se conoce, sobre todo relatos tribales, sugiere una resistencia feroz ocasional y rebeliones, lo que suscitaron actos como la destrucción de la estupa de Naubahar por el lugarteniente de Ibn Amir, Qays ibn al-Hazam. Hasta el nombramiento de Ziyad ibn Abi Sufian como gobernador de Irak y del Califato oriental, los árabes no emprendieron una campaña sistemática de pacificación del Jorasán. Desde 667 hasta su muerte en 670, el lugarteniente de Ibn Abi Sufian en la zona, al-Hakam ibn Amr al-Ghifari, abordó una serie de campañas en Tocaristán, en las que los ejércitos árabes cruzaron el Oxus y penetraron en Saghaniyán. Peroz fue desalojado y una vez más huyó a China. Al morir al-Ghifari hubo otro gran levantamiento, pero su sucesor, Rabi ibn Ziyad al-Harizi, tomó la ciudad de Balj y derrotó a los rebeldes en Kuhistán, antes de cruzar el Oxus e invadir Saghaniyán. Otros contingentes árabes se apoderaron de los vados de Zamm y Amul, más al oeste; las fuentes árabes afirman que Corasmia fue conquistada al mismo tiempo. Más importante aún para el futuro de la presencia musulmana en la región, en el 671, Ziyad ibn Abi Sufian asentó a cincuenta mil guerreros con sus familias —en su mayoría de Basora y en menor grado de Kufa— en Merv. Esto no solo reforzó el elemento musulmán en Jorasán, sino que también proporcionó las fuerzas necesarias para la futura expansión en Transoxiana.

Cuando murió Ibn Abi Sufian, su hijo Ubayd Allah ibn Ziyad continuó su política; fue nombrado gobernador de Jorasán y llegó a Merv en el otoño del 673. Cruzó el Oxus la primavera siguiente e invadió el principado de Bujará, que por entonces regía una reina madre, conocida simplemente como «Jatún» (un título turco que significa «señora»), en calidad de regente de su hijo pequeño. Los árabes vencieron primero en las cercanías de la ciudad de Baykand y luego prosiguieron la marcha a Bujará. La tradición histórica local indica que los árabes sitiaron esta, y que los sitiados pidieron auxilio a los turcos, cosa que no mencionan las fuentes árabes, que simplemente afirman que los árabes obtuvieron una gran victoria sobre los bujaros. Siguiendo una práctica que aparentemente era común en la época, Ibn Ziyad reclutó dos mil cautivos, todos «arqueros hábiles», con la que formó su guardia personal. Lo que sucedió con Bujará no está claro, pero, según Gibb, la acción de Ibn Ziyad parece indicar que reconoció alguna forma de soberanía árabe y devino en estado tributario.

La victoria de Ibn Ziyad no tuvo continuación: sus sucesores, Aslam ibn Zurá y Abd al-Rahman ibn Ziyad, que se limitaron a emprender incursiones estivales allende el Oxus. Solo durante el breve gobierno de Saíd ibn Uthman en el 676, los árabes llevaron a cabo una importante expedición que se adentró en Sogdiana. Según al-Baladhuri y Narshaji, Ibn Uthman batió a una coalición local que comprendía las ciudades de Kish, Nasaf, Bujará y a los turcos, lo que obligó a Jatún a renovar la lealtad de su ciudad al Califato. Ibn Uthman marchó luego hacia Samarcanda, que se supone que asedió y conquistó. Tomó a cincuenta jóvenes nobles como rehenes, que luego fueron ejecutados en Medina, y en el trayecto de vuelta a territorio califal se apoderó de Termez, a orillas del Oxus, y recibió la rendición del príncipe de Yuttal.