La literatura hispanoamericana comprende toda aquella literatura oral o escrita en español o castellano del continente americano. Abarca todas las obras literarias de: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay, y Venezuela.education.unc.efu.ar/handle/11086/5204 Esta literatura, o literaturas, con frecuencia caracteriza la vida y costumbres de los pueblos hispanoamericanos, dando importancia a los aspectos culturales y a cuestiones políticas y sociales de la región donde se desarrolla.

Período prehispánico y la conquista

Período precolombino Antes de que los españoles llegaran a conquistar América, los indígenas no manejaban alfabetos fonéticos, sino que habían desarrollado un sistema de comunicación visual a través de glifos. La forma que ellos tenían para preservar su cultura era de manera oral, y una vez que llegaron los conquistadores al nuevo continente, los españoles fueron capaces de registrar de forma escrita lo que ellos observaron.

La literatura de los indígenas estaba vinculada a temas míticos relacionados con el amor, el origen del mundo y cuestiones divinas. Un ejemplo de esto es el Popol Vuh.

Conquista La etapa de la conquista, en el , fue caracterizada por ser una lucha constante entre las distintas culturas prehispánicas y la ibérica. La educación era restringida y altamente influenciada por la Iglesia católica, por lo que la literatura se vio limitada. De hecho, mediante dos órdenes reales 1531 y 1543, la Corona española prohibió la exportación de obras de ficción —en particular, los exitosos libros de caballería— hacia sus territorios americanos, permitiendo únicamente la circulación de obras religiosas. Sin embargo, estas medidas no lograron impedir la difusión de libros de ficción en las provincias americanas:

En aquella época, la literatura que prevaleció fue toda aquella relacionada con la conquista del «Nuevo Mundo», en la que los conquistadores narraban sus vivencias en América. Por ejemplo, a partir de 1522 se publicaron las Cartas de relación que Hernán Cortés dirigió al rey de España y en las que describió de forma detallada lo que estaba sucediendo con la entrada de los españoles a la Nueva España, así como los ritos y ceremonias prehispánicos. Asimismo, Bernal Díaz del Castillo concluyó en 1568 la redacción de su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, publicada póstumamente en 1632.

miniaturadeimagen|Portada del poema épico La Araucana de Alonso de Ercilla. En este siglo destaca la poesía épica relacionada con la conquista. Entre sus principales exponentes están Juan de Castellanos, Alonso de Ercilla y Zúñiga, y Pedro de la Cadena quienes fueron figuras literarias del cuyas obras ofrecieron perspectivas significativas sobre la exploración, conquista y colonización del territorio americano. Juan de Castellanos, a través de sus extensas Elegías de varones ilustres de Indias, proporcionó un relato detallado en verso de los acontecimientos y personajes clave de la conquista, abarcando diversas regiones y ofreciendo una visión panorámica de este período desde la perspectiva española. Su trabajo, aunque extenso y en verso, constituye una fuente histórica y literaria relevante para comprender las dinámicas y los protagonistas de la expansión colonial.

Alonso de Ercilla y Zúñiga es principalmente reconocido por su poema épico La Araucana, una obra que narra la resistencia del pueblo mapuche contra la invasión española en el actual Chile. A través de una estructura épica y un lenguaje poético elevado, Ercilla no solo relató los hechos bélicos, sino que también idealizó a figuras indígenas como Lautaro y Caupolicán, presentando una visión compleja del conflicto y otorgando reconocimiento a la valentía de los oponentes. Su obra tuvo una profunda influencia en la literatura posterior y en la construcción de la identidad chilena, al abordar un tema central de la historia colonial desde una perspectiva literaria.

Pedro de la Cadena, fue un escritor considerado pionero de la poesía venezolana, ecuatoriana y su obra es pionera en la literatura hispanoamericana. Su vida transcurrió principalmente en la Real Audiencia de Quito, donde su padre fue funcionario en Cuenca. Pedro se casó en Loja en 1583 y desempeñó diversos cargos importantes como Capitán General y Teniente de Corregidor, participando también en defensas militares y combates. Entre 1563 y 1564, escribió "Los actos y hazañas", relatando las hazañas de Hernández de Serpa desde 1528 en la Isla de Cubagua, Venezuela, hasta 1553.

A estas obras se suman los poemas épicos de Nueva España, relacionados con la conquista de México. Entre los principales encontramos El Cortés valeroso de Gabriel Lobo Lasso de la Vega ensalza la figura de Hernán Cortés y narra los primeros eventos de la conquista de México, mientras que La Mexicana, del mismo autor, retoma la misma temática con mayor extensión y detalle, mostrando influencias de la épica portuguesa.

Por otro lado, El peregrino indiano de Antonio de Saavedra y Guzmán, escrito por un criollo, también relata la conquista de México, presentando a Cortés como un líder para la emergente sociedad criolla e idealizando en parte a los indígenas. En contraste, Historia de la Nueva México de Gaspar Pérez de Villagrá narra la conquista y exploración del Nuevo México por Juan de Oñate, mostrando paralelismos con la épica de Ercilla y reflejando la personalidad del autor.

Adicionalmente, El Bernardo o Victoria de Roncesvalles de Bernardo de Balbuena se desvía de la temática americana para centrarse en el héroe español Bernardo del Carpio y la batalla de Roncesvalles. Esta obra se inspira en la épica italiana y en la hostilidad hispano-francesa de la época, presentando a Bernardo como un símbolo de resistencia española ante ambiciones extranjeras.

miniaturadeimagen|Sor Juana El movimiento barroco surge a partir de la colonización, y con el paso de la conquista empieza a emplearse en muchas colonias del Nuevo Mundo. Hacía uso de recursos estilísticos y complicados juegos de palabras. En Hispanoamérica, este movimiento se concentró en la literatura, lo que dio pie a una renovación de técnicas y estilos. Algunos de sus principales exponentes fueron Sor Juana Inés de la Cruz, Juan Espinoza Medrano, Juan del Valle y Caviedes, Juan Rodríguez Freyle, y Juan Ruiz de Alarcón.

Su importancia radica en que, a través de sus diversas obras teatrales, crónicas, poesía y prosa, reflejaron la complejidad social, cultural y religiosa de la época. Alarcón exploró dilemas morales y la condición humana en sus comedias; Rodríguez Freyle ofreció una visión criolla de la conquista y la vida colonial en su crónica; Espinosa Medrano destacó por su erudición y su obra filosófica y teatral; Valle y Caviedes satirizó las costumbres y la sociedad limeña; y Sor Juana Inés de la Cruz desafió las normas de género con su poesía intelectual y su defensa del derecho a la educación femenina.

Entre los principales escritores de este siglo encontramos a Pedro Peralta, Francisco del Castillo Andraca, Juan Bautista Aguirre, Diego José Abad, Rafael Landívar fueron figuras prominentes de la literatura hispanoamericana del , un periodo de transición marcado por la influencia de la Ilustración durante las reformas borbónicas. Peralta y Barnuevo destacó por su erudición y su vasta producción en diversos géneros, incluyendo teatro y poesía, reflejando el espíritu enciclopédico de la época. Castillo Andraca cultivó la poesía con un tono neoclásico, mientras que Aguirre se distinguió por su lírica de corte más sensible y personal. Diego José Abad, jesuita, aportó con su poesía latina y su labor intelectual. Rafael Landívar inmortalizó la belleza natural de Guatemala en su poema "Rusticatio Mexicana".Adicionalmente se desarrolló una literatura del destierro después de la expulsión de los jesuitas, como por ejemplo los jesuitas quiteños del extrañamiento.

El neoclasicismo

En esta corriente literaria destacaron Rafael García Goyena, Andrés Bello y José Joaquín de Olmedo. La literatura de Rafael García Goyena se distinguió por su agudo ingenio y crítica social, especialmente a través de sus fábulas neoclásicas que ridiculizaban las costumbres y el sistema colonial de su época en Guatemala. Andrés Bello, por su parte, fue una figura trascendental del neoclasicismo hispanoamericano, cuyo legado abarca desde la poesía didáctica y descriptiva, como en "La agricultura de la Zona Tórrida", hasta sus fundamentales contribuciones a la gramática y el derecho, buscando establecer una identidad cultural y lingüística propia para las nuevas naciones. José Joaquín de Olmedo, también enmarcado en el neoclasicismo, destacó por sus poemas épicos y patrióticos, como su famoso "Canto a Bolívar", exaltando los ideales de la independencia y la grandeza de los héroes libertadores con un lenguaje elevado y emotivo. En México por su parte destacaron José Joaquín Fernández de Lizardi y Fray Servando Teresa de Mier, el primero a través de su narrativa y el segundo con su poesía.

El romanticismo

El movimiento del Romanticismo surge en Europa, alcanzando su mayor esplendor en Francia a mitad del . Se caracteriza por el predominio del sentimiento, la imaginación y la fantasía sobre la razón, oponiéndose a la rigidez del Neoclasicismo. Proclama la libertad de creación y el apego por lo popular. En el ámbito hispanoamericano, el Romanticismo tiene su punto de partida en Argentina, con Esteban Echeverría y su obra Elvira o la novia del Plata, al igual que con José María Heredia.

La literatura en el se convirtió en una de las principales armas para construir y difundir las identidades hispanoamericanas. Con la llegada de las independencias se dio la necesidad de transmitir nuevos roles.

A estos autores se suman, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Juan Montalvo, Domingo Faustino Sarmiento, Jorge Isaacs, Juan León Mera, Numa Pompilio Llona, Julio Zaldumbide, Epifanio Mejía, Dolores Veintimilla, Soledad Acosta de Samper, Rafael Pombo Rebolledo, Ignacio Manuel Altamirano, Guillermo Prieto, Vicente Riva Palacio, Federico Gamboa, Manuel Payno, José Victorino Lastarria, Juan Vicente Camacho, José Joaquín Vallejo, Julio Calcaño.

El modernismo

miniaturadeimagen|Rubén Dario