La virgen de la Fuensanta (también, Nuestra Señora de la Fuensanta) es la titular del santuario de su nombre en Villel, municipio de la provincia de Teruel (Comunidad de Aragón, España). thumb|Vista parcial de Villel (Teruel), desde el castillo (2017). La imagen de esta virgen se venera en el Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta (Villel), un edificio del situado a unos dos kilómetros y medio al poniente de Villel y a diecisiete de Teruel, la capital provincial.

La Iglesia católica conmemora la festividad de la advocación el 8 de septiembre.

Historia A mediados del (1850), Madoz refiere que «A ½ legua del pueblo se encuentra el célebre santuario de Ntra. Sra. de Fuensanta, rodeado de encrespadas montañas, en las cuales sostuvo el general Villacampa en la guerra de la Independencia dos reñidos y sangrientos encuentros con los franceses».

La historia de esta Virgen comienza con el prodigioso hallazgo de su imagen por un pastor que estaba apacentando su ganado -hecho que la tradición refiere como ocurrido el 5 de septiembre de 1238, el mismo día de la rendición de la ciudad de Valencia por Jaime I de Aragón-:

Entre curioso y asombrado, el pastor se acerca a la cueva de donde salía aquella «luz peregrina y maravillosa» y advierte la existencia de «una Bellisima Imagen de María Santisima rodeada de celestiales rayos de luz». Postrado en tierra el pastor adora la imagen con profundo respeto, sin atreverse a mirarla. Estando en esta posición oye que la imagen, «despliega sus labios rubicundos, y como si estuviera animada» le dice con dulzura: Levanta Pastor, no temas. Ve, y diras á la Villa, que es mi voluntad, se edifique Templo en mi nombre en este sitio. El pastor marcha a la villa a comunicar lo sucedido, pero «se ve despreciado como simple», sin que ninguno de sus convecinos crea lo que cuenta. Apenado, el pastor, que tenía paralizado un brazo, regresa al lugar del suceso, «exponiendo (al Oraculo de la Santa Imagen) como no se habia hecho caso de su embaxada». La imagen de la Virgen le manda entonces sacar el brazo impedido: Saca ese brazo Pastor -el pastor se excusa diciendo que no podía hacerlo, «a causa de tenerlo sin acción, ni movimiento». No obstante, intentar obedecer, «y sin pensar en ello se encuentra con el brazo expedito, y enteramente sano».

Tras el portento, la Virgen, a través de su imagen dice al Pastor: Esta será la señal en lo que referiras segunda vez á la Villa. Juan Pérez regresa a Villel lleno de alegría, «confiado de que no padecería repulsa como la primera vez», mostrando su brazo curado a los que le conocían de siempre por manco, ya que era hijo del lugar. Todos creen esta vez, «los desprecios de su primera embaxada se convierten en aplausos: el que habia sido desechado como simple, se ve colmado de elogios y parabienes», manifestando gran alegría y queriendo todos acudir al lugar donde había tenido lugar el suceso.

Dejando sus asuntos, la gente común del pueblo -junto al clero, los caballeros templarios y la municipalidad- se dirigen al lugar donde «había aparecido la Santa Imagen», guiados por Juan Pérez. Arribados al lugar encuentran la imagen, tal cual lo había referido el pastor, «en lo fragoso del monte, en una pequeña concavidad al pie de una cumbre de elevadas peñas». Los concurrentes miran la imagen y postrados en tierra «la adoran con religiosa piedad», determinados a llevarla a la iglesia parroquial. Llevan la imagen en procesión a la villa, entre cánticos de alabanza. Una vez en la villa colocan la imagen en el templo, en un lugar apropiado «donde es visitada, venerada, y obsequiada como á competencia de todo el Pueblo». No obstante, a la mañana siguiente la imagen de la Virgen había desaparecido de la iglesia parroquial. Los vecinos se dirigen al lugar de la aparición y «la encuentran en la misma gruta» donde la había encontrado el pastor. De nuevo la trasladan a la iglesia, y «a la noche siguiente se vuelve otra vez la Sagrada Imagen á su Montaña», y por tercera vez la imagen «se vuelve al sitio donde habia aparecido». El devoto autor del texto explica:

Las tres sobrenaturales ausencias de la imagen de la Virgen de la Fuensanta de la iglesia parroquial llevaron a los de Villel a construir un templo donde había aparecido la imagen -paraje conocido desde entonces como La Aparecida-; aunque dada la inaccesibilidad del lugar decidieron construirlo “en un sitio de la misma soledad algo distante del de la aparición de la Santa Imagen, á fin de conciliar la voluntad de Maria Señora Nuestra con la oportunidad para visitarla, y obsequiarla como es debido”.El hecho de que una imagen “aparecida” o hallada en el monte por un pastor o postores y puesta en la iglesia parroquial se vuelva al lugar de su hallazgo, mostrando que debe ser ese el lugar donde se la construya santuario, se repite en otras narraciones piadosas, tal la Aparición de San Mamés Mártir, en el lugar de San Juan, Obispado de Barbastro.- Concluida la fábrica del nuevo templo, en la margen izquierda del barranco, «se hizo la solmene traslacion de la Santa Imagen de Nuestra Señora desde la Iglesia Parroquial á su nueva Casa del Desierto con festivas aclamaciones, y aplausos».

Consta por tradición que hubo dos ermitas contemporáneas: una «pequeña Hermita, ú Adoratorio» en el lugar del hallazgo de la imagen, y otra en la parte baja del barranco, margen izquierda del mismo, en el mismo solar donde ya en el (1561) se erigió el templo actual, levantado sobre otro anterior.

La falta de documentación antigua relativa al Santuario de la Fuensanta se achaca básicamente a la destrucción de sus archivos por una partida de Migueletes, a principios del (1709).

En relación con la Guerra de la Independencia Española, el Prior de la Fuensanta (don Miguel Garzarán) refiere que:

Asimismo, a principios de julio de 1813, con motivo de la marcha de las tropas francesas de la plaza de Teruel, hubo en Villel una celebración religiosa de acción de gracias, con misa solemne y Te Deum. Igualmente cuando los franceses abandonaron Zaragoza. Posteriormente (el 24 de octubre), la imagen de la Virgen de la Fuensanta se trasladó de la iglesia parroquial al Santuario, concurriendo a la procesión gran cantidad de gente de la villa y pueblos circunvecinos. En total, durante la Guerra de la Independencia Española, entre el 26 de diciembre de 1808 y el 6 de febrero de 1813, los franceses estuvieron en Villel veintiocho veces.

Finalmente, durante la Revolución Española de 1936 y guerra civil española (1936-1936), el Santuario de la Fuensanta fue saqueado: los archivos fueron destruidos y la imagen desapareció, junto con otras (san Joaquín, san José, san Lamberto y Virgen de los Dolores); en la posguerra se reparó lo dañado, labrándose la «capilla de santa Teresa», situada a los pies del templo, lado de la epístola.

Descripción de la imagen Al anónimo y devoto autor de la Historia de Nuestra Sra. de la Fuente-Santa (1802), describe la imagen de la Virgen de la Fuensanta, que se hallaba en el Santuario de su advocación:

La imagen actual de la Virgen de la Fuensanta es de las denominadas «de vestir»; copia de la original es la que puede verse labrada en mármol blanco en la hornacina existente sobre la entrada oriental del Santuario.

Prodigios atribuidos A la Virgen de la Fuensanta se la tiene por muy prodigiosa, dada la cantidad y variedad de beneficios recibidos por sus devotos. Entre ellos se cuentan «mal de ojos, tumores, y quebraduras».[Véase un relato relativo a la curación de TUMORES]: «María Calvo Vecina del Lugar de Torrebaja del Obispado de Segorbe padecia ciertos tumores malignos en los pechos, de cuyas resultas tenia seis llagas abiertas, por las quales arrojaba cantidad de materia, y no encontraba alivio en las medicinas que le aplicaron por espacio de cinco meses. Su marido Domingo Soriano se creía favorecido de Nuestra Señora de la Fuen-Santa en la curacion de otra grave enfermedad que el habia padecido. Con este motivo en el año 1761 determinaron visitar su Santa Imagen, alentando mutuamente sus esperanzas de que la curaria la Virgen Santisima. Hiciéron el viage de quatro horas de Camino con demasiada fatiga de la enferma, y postrada en la Santa Capilla esforzó sus deprecaciones con ternura. Luego se aplicó á la parte doliente un pañito mojado en la Fuente Santa, y notó que parece se le mitigaban los dolores que tanto la habian angustiado. Dió gracias á María Santisima, y tomando el viage de regreso para su casa, se llevó un pomito de agua de la fuente con el fin de repetir la diligencia de bañarse como lo hizo en efecto aquella noche. Llegada la mañana siguiente reconoció, que se encontraba perfectamente curada, y del todo sana; cicatrizadas absolutamente todas sus llagas. En agradecimiento hizo voto de visitar anualmente el Santuario toda su vida, y lo cumplió con fidelidad».- La monografía de la Historia de Nuestra Señora de la Fuente-Santa (1802) recoge también un amplio elenco de curaciones prodigiosas relativas a enfermedades y accidentes, particularmente del mundo rural: heridas, impedidos, tullidos, leprosos, fiebres y calenturas; tercianas, tisis; dolores de costado; socorro en peligros de perder la vida; aflicciones; accidentes de carros, arrastrados por caballerías, aluviones en ríos y barrancos, y peligros diferentes.

Las romerías de la Fuensanta La devoción a la Virgen de la Fuensanta viene de antiguo, y hasta bien entrado el distintos pueblos de la zona (once de la diócesis de Teruel y cuatro de la diócesis de Albarracín) acudían en procesión y rogativa al Santuario donde se halla su imagen: «algunos de ellos hacían esta Procesion en determinado dia todos los años, sin embargo de distar qual seis, y qual ocho horas del Santuario». Los pueblos que tradicionalmente acudían anualmente al Santuario en procesión o romería eran los siguientes: Teruel, Villel, Aldehuela, Cascante, Cubla, El Campillo, Cella, Caudé, Castralvo, Villastar y Rubiales -por parte de la antigua diócesis de Teruel. Y Tramacastiel, Gea de Albarracín, Jabaloyas y Bezas -de la antigua diócesis de Albarracín.[Relata el devoto autor anónimo de la Historia de Nuestra Señora de la Fuen-santa] «Dentro de la Iglesia de la Virgen, en la pared del lado derecho, junto á la puerta del medio dia se ve una inscripcion en letra gotica grifa, formada en unos ladrillos embarnizados, que dice asi»: Año de M.CCC.XXXI. Vino la Ciudad de Teruel en Procesion á la Fuen-Santa. En aquellas romerías o procesiones, la mayoría de los asistentes se confesaban, y comulgaban en la Santa Capilla de la Virgen, durante los oficios religiosos, regresando después a sus respectivos lugares y parroquias «llenos de consuelo y confianza, por la experiencia que tienen de que la virgen les socorre».

Tradicionalmente, la imagen de la Virgen de la Fuensanta se traslada a la iglesia parroquial de Villel (Nuestra Señora de las Nieves), con motivo de ciertas necesidades extraordinarias. La primera traslación tuvo lugar el 29 de marzo de 1680, con ocasión de una gran sequía, asistiendo vecinos de la villa de Gea de Albarracín, Tramacastiel, Cascante del Río y los pueblos de El Campillo, Cubla, Aldehuela. La segunda traslación tuvo lugar el 6 de junio de 1729, por la misma razón de una sequía que afectó la comarca. En el mismo hubo otras traslaciones: en 1749, con ocasión de una epidemia contagiosa; otra en agosto de 1756, con ocasión de una plaga de langosta; otra en 1782, con ocasión de otra gran sequía.

Al presente, la romerías se concentran en tres momentos del año: Segundo sábado de mayo El santuario es visitado en rogativa y los «clavarios» (matrimonios jóvenes del pueblo) se encargan de su organización, y de repartir los panecillos de «pitera» a los asistentes. El reparto del pan se inserta en la tradición cristiana común a romerías, fundamentado en la ofrenda de pan a los pobres.

Primer sábado de agosto: Fiesta de la rogativa