El marxismo y la cuestión nacional (en ruso: Марксизм и национальный вопрос, romanizado: Marksizm i natzional'nyy vopros) es un ensayo corto de teoría marxista escrito por Iósif Stalin en enero de 1913, cuando vivía en Viena. Publicado en primer lugar como un panfleto.
En su obra, se ven plasmadas varias de sus cosmovisiones sobre el nacionalismo, el significado de “nación”, su relación con la socialdemocracia austríaca, el patriotismo socialista, entre otros. El autor critica especialmente las tesis del Partido Socialdemócrata de Austria, que serían conocidas como la “autonomía nacional cultural”, en contraposición de los bolcheviques y la autonomía regional; tesis que posteriormente serían adaptadas por grupos nacionalistas rusos como el Bund. El libro originalmente sería publicado en la revista Prosveshchenie, luego sería publicado por la editorial Priboi. El artículo contaría con la aprobación de diferentes bolcheviques de la época, incluyendo a Lenin.
Resumen
La nación
Stalin desarrolla el concepto de nación alrededor de la siguiente idea: “[La] nación es una comunidad humana estable, históricamente formada y surgida sobre la base de la comunidad de idioma, de territorio, de vida económica y de psicología, manifestada esta en la comunidad de cultura”. El concepto de “comunidad estable” surge del rechazo de Stalin a considerar las naciones conquistadas por grandes emperadores como Ciro II el Grande o Alejandro Magno naciones unificadas con sus imperios, considerando esas comunidades como “accidentes”, sin ningún tipo de conexión y que solo se conectaban con sus pueblos conquistadores por medio de los éxitos de cada conquistador; quedando ese concepto de nación definido por concepciones arbitrarias.
Stalin no resume de ningún modo la nación a una comunidad estable, al contrario, aseguraba que no toda comunidad estable constituía una nación, pues también debían tener en común un idioma hablado de facto, mientras comunidades como Rusia constituían una unidad únicamente estatal, mas no nacional. Mientras otras naciones como Gran Bretaña y Estados Unidos a pesar de compartir un idioma, no contaban como un territorio en conjunto, y sin esto no podían tener relaciones constantes, ininterrumpidas. No solo bastando con un idioma y un territorio, pues también debían tener nexos económicos de algún modo; lo que evitaba que los georgianos fueran considerados una nación al sabotearse entre sí, sin depender mutuamente o en forma jerárquica. Según Stalin:
Además, la nación debe tener una cultura, que forma parte de su psicología. Un sentimiento en común, una religión en común, algo que haga a las personas sentirse como pertenecientes a una nación. En la obra, Stalin concluye que “Sólo la presencia conjunta de todos los rasgos distintivos forma la nación”. Además, Stalin analiza la teoría de la cuestión nacional de dos teóricos socialdemócratas: Rudolf Springer (seudónimo de Karl Renner) y Otto Bauer. Springer sostenía que la nación era la “unión de hombres que piensan y hablan del mismo modo, por muy desunidos que se hallen unos de otros y vivan donde vivan”, O. Bauer sostenía que “La nación es una comunidad relativa de carácter”, siendo el carácter la “suma de rasgos que distinguen a los hombres de una nacionalidad de los de otra, el conjunto de rasgos físicos y espirituales que distinguen a una nación de otra”. Sin embargo, Stalin criticaba la posición de O. Bauer, quien consideraba que bajo esta definición, los judíos también debían ser considerados una nación, a pesar de que para esa época no existía como tal un territorio judío. Al final, Bauer termina retractándose en su mismo libro de esta posición, al decir que el capitalismo no permitía que los judíos tuvieran una nación. De este modo, se insiste en que una nación debe tener todas las características.
Con todo esto, podemos resumir las características de una nación de la siguiente forma:
Comunidad estable. Las naciones no deben estar constituidas por conceptos arbitrarios como la victoria de una persona en la conquista, sino que deben tener una comunidad y una unión constante. Idioma en común. Un idioma de facto que permita la comunicación entre las personas de una nación, ninguna nación habla dos idiomas, pero dos naciones pueden hablar el mismo idioma. Territorio en conjunto. Permite que las personas estén en contacto. Unidad económica. Toda la nación debe depender económicamente entre sí. Psicología. Tradiciones, carácter nacional...
El movimiento nacional
Las naciones son producto del desarrollo del capitalismo. Debido a esto, mientras en Europa Occidental cada nación constituía un estado —con la excepción del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda— en el caso específico de Europa Oriental los estados eran comúnmente multinacionales: el Imperio austrohúngaro, el Imperio ruso, siendo Polonia la excepción.
Los estados se consolidaban en naciones por medio de la actuación parlamentaria, el desarrollo de grandes ciudades, y una serie de factores que terminaron creando un ideal de unión, algo que ya había pasado en los países industrializados y estaba pasando en los países de Europa Oriental. Este movimiento, que en el caso de las naciones dominadas en un estado desembocaban conforme más se desarrollaba el capitalismo en movimientos nacionales, estaba liderado mayoritariamente por la burguesía de las naciones postergadas. La burguesía buscaba, en una lucha con la burguesía de otras naciones, para garantizar su mercado. Los burgueses de las naciones dominantes terminan aliándose con los señores feudales, los cuales ayudan a reprimir a la burguesía de las naciones oprimidas. En esta competición, los burgueses pequeños se defienden reclutando al pueblo, haciendo pasar su lucha por intereses económicos como la lucha de todo el pueblo. Esta defensa de los intereses de los burgueses de las naciones doblegadas se llama “movimiento nacional”, garantizando así una competición por la mercancía de ambas jóvenes burguesías, y manifestándose en chovinismo, represión del lenguaje, etcétera. En los países con un proletariado desarrollado, sin embargo, ese movimiento perdía fuerza, constituyéndose un nacionalismo que se basa en el proletariado, sin necesidad alguna del nacionalismo burgués. En el caso de las naciones sin consciencia de clase, sin contradicciones de clase lo suficientemente amplias, en cambio, el movimiento nacional se aglutina en la burguesía independentista. En el caso específico de los campesinos, el nacionalismo lo determina los intereses sobre la tierra. De este modo, los nacionalistas georgianos mantienen odio contra los armenios y no los rusos, porque los terratenientes eran armenios. El nacionalismo se manifiesta además según el desarrollo del capitalismo: mientras en algunas naciones tiene carácter agrario, en otras naciones son reivindicaciones de idiomas. Todo esto dependiendo del principal motor del independentismo. Se podría decir, entonces, que el independentismo puede surgir de tres formas:
Nacionalismo burgués. El nacionalismo burgués surge por la competición entre la burguesía de una nación doblegada contra la burguesía de otra nación por la mercancía. Esto se traduce en la burguesía independentista convenciendo al pueblo de que su lucha es la del pueblo, contra la burguesía que se alía con los señores feudales y responde con represión de la libertad de movimiento, la privación de derechos electorales, las trabas al idioma, la reducción de las escuelas... Nacionalismo campesino. Los campesinos luchan por una nación según se vea afectada la tierra. Los campesinos emprenden una campaña nacionalista contra los terratenientes, buscando, por ejemplo, la separación de la nación armenia, mas no de la rusa. Nacionalismo obrero. El nacionalismo obrero se traduce como la bandera propia de la clase obrera, el proletariado consciente no marcha con la bandera burguesa, sino que más bien marcha con su propia bandera, a veces no desembocando necesariamente en independentismo y en otros casos, como en el caso del independentismo africano sí.
Las represiones de la burguesía nacional afecta también a los obreros. Del mismo modo, las reivindicaciones burguesas distraen a los obreros de la visión clasista de la sociedad. De este modo, Stalin toma desde una visión dialéctica el independentismo: mientras se defiende el derecho a la autodeterminación de los pueblos, se asegura la farsa de la unidad de intereses entre la burguesía de los países oprimidos y el proletariado. Esto surge como una oposición a la represión de la burguesía, y al mismo tiempo como un rechazo de costumbres nefastas para los obreros. Así, pues, los obreros deben oponerse tanto al movimiento nacional burgués como a la represión, y así sin violencia hacer sus reclamaciones. En casos específicos donde se podría aplicar esta descripción realizada por Stalin, donde el independentismo surge por causas obreras y no burguesas, sería por ejemplo Angola, donde la causa independentista fue tomada mayoritariamente por comunistas.
Planteamiento de la cuestión
En este párrafo, Stalin se pregunta cómo debería organizarse una nación socialista según las premisas del socialismo obrero. Para Stalin, la cuestión nacional en cada nación debe ser resuelta según las condiciones concretas de cada nación. Así, por ejemplo, si una nación se separa como una nueva nación, si se convierte en una federación, entre otras posibles soluciones. Por ejemplo, mientras Marx era partidario de la separación de Polonia del Imperio ruso, años después la situación concreta del acercamiento económico entre Polonia y Rusia se había modificado las condiciones de acercamiento económico entre ambas naciones. Stalin critica las soluciones de varios socialdemócratas a la cuestión nacional, asegurando que la socialdemocracia debe ser dialéctica y jamás asegurar que porque socialdemócratas austriacos o sureslavos hubieran resuelto tal cuestión no quiere que se haya resuelto en otros países. En especial el uso de tesis sureslavas por parte de socialdemócratas como Kossovski, que tomaba prestado el análisis concreto del Partido Socialdemócrata Sureslavo para defender la autonomía de naciones austriacas. En general, se podría decir que Stalin apoya únicamente el derecho a la autodeterminación de los pueblos cuando conlleva una lucha de liberación. Hace una especial crítica a la idea de autodeterminación de los pueblos a ciegas, sin analizar las reivindicaciones de los grupos independentistas —a pesar de que defiende como tal el derecho a autodeterminación de los pueblos—. Stalin añade:
La autonomía cultural nacional
Stalin en primer lugar plantea la tesis de la autonomía cultural-nacional: una solución de los austriacos en la que las regiones concretas de Austria: Bohemia, compuesta por checos, Polonia, compuesta por polacos, etc. no deberían tener en sí autonomía, sino que la autonomía debía pertenecer concretamente a los checos, polacos, etcétera. Cada nación componiendo a Austria, convirtiéndose Austria en una unión de naciones autónomas, en vez de regiones autónomas. Mientras los organismos gubernamentales se concentraban en asuntos culturales, mientras el Consejo Real se concentraba en asuntos políticos. Las reivindicaciones —citadas textualmente del programa de los socialdemócratas austriacos— eran las siguientes:
“Austria debe ser transformada en un Estado que represente una unión democrática de nacionalidades.” “En lugar de los territorios históricos de la Corona deben formarse corporaciones autónomas nacionalmente delimitadas, en cada una de las cuales la legislación y la administración se confíen a cámaras nacionales elegidas sobre la base del sufragio universal, directo e igual.” “Todas las regiones autónomas de una y la misma nación forman en conjunto una unión nacional única, que resuelve sus asuntos nacionales de una manera absolutamente autónoma.”