Adrián de Amberes (Amberes ca. 1510 – Pamplona, 1568). Natural de los Países Bajos, ejerció como tipógrafo en Castilla, y en 1546 es contratado por Miguel de Eguía para regentar la imprenta que ha instado en Estella, su ciudad natal. A la muerte de su patrón, figura como "cargotuviente", (encargado) del taller, activo entre 1547 y 1568, en ese año había trasladado el negocio a Pamplona y al poco tiempo murió. Le sucedió el francés Tomás Porralis de Saboya, casado con la hijastra de Amberes.

En los 22 años de actividad de Adrián de Amberes ven la luz en su imprenta 36 libros, lo que representa algo más de un tercio de la producción de las imprentas navarras del .

Vida y actividad profesional Sucesor del taller de Miguel de Eguía activo en 1546, es probable que este lo conociera en alguna de las imprentas con las que tuvo tratos o en las ferias a las que asistió asiduamente en el Reino de Castilla, particularmente en Medina del Campo. ROJO, A. El libro antiguo español. Salamanca, 1992, pp. 425-430.

Cabe pensar que Miguel de Eguía, al instalar una imprenta en Estella en 1546, llamara para hacerse cargo del taller a un profesional avezado, con larga experiencia, como era Adrián de Amberes, que, a la sazón, tendría unos 35 años. A la muerte del propietario en 1546, al poco tiempo de la puesta en marcha del taller, continuará al frente del mismo, posiblemente como encargado, ya que los hijos del titular no estaban interesados en su gestión, que considerarían inadecuado para su elevado rango social. Al año siguiente, en 1547, sale la primera obra con su nombre en el pie de imprenta. Se trata del Compendio de toda la filosofía natural, una obra menor, que no llega al medio centenar de páginas en cuarto.

En 1548 aparece el Dictionarium Ael. Antonii Nebrissensis, una publicación solemne, que se abre con un lujoso frontispicio, con 150 páginas en folio. Se había comenzado a imprimir en vida de Miguel de Eguía, ya que en el inventario de sus bienes aparecieron 30 resmas de esta obra; posiblemente, por este motivo, no lleva en el pie de imprenta el nombre de Amberes, que en aquellas fechas, cuando la muerte del patrón era reciente, todavía no había asegurado su presencia al frente del taller.Archivo General de Navarra (En lo sucesivo AGN). Procesos, n. 097242/16006750.

El inicio fue accidentado, pues al poco tiempo de tomar su dirección, en 1548, el taller fue asaltado y, sin duda por este motivo, estuvo cuatro años parado; al menos no se conocen impresos hasta 1453. El asaltante fue Gregorio de Mendico, que “descerrajó y quebrantó” la imprenta, por lo que fue desterrado a Burgos. La agresión no estaría dirigida directamente contra Amberes sino contra los propietarios del negocio, los Eguía, enfrentados con otras familias influyentes de la ciudad.

Coincidiendo con este percance, solicita la vecindad en Estella, que el Regimiento (Ayuntamiento) le concede, con fecha de 17 de diciembre de 1549, entre otros motivos “por el oficio que tiene, por no haber otro en la ciudad”. JIMENO JURÍO, J.M. “Avecindamiento de Adrián de Amberes en Estella”, en Príncipe de Viana. Pamplona, 1990, n. 190, pp. 597-598 Jimeno Jurío “deduce” que Amberes regentó “la casa de la imprenta”, propiedad del Regimiento, que “debió contratar los servicios del oficial impresor”. Ambas hipótesis no son ciertas. Es posible que con su nueva situación civil, que le hacía vecino de pleno derecho, su posición personal y laboral se consolidara.

En tanto se restablecía la normalidad y ponía en marcha el taller, viajó a Castilla donde sus antiguos contacto le generaron encargos de los libreros Lucas de Cañete, Guillermo de Milis,Real Academia de la Historia. Biografías. Millis. Diego de Espinosa y Luis Gutiérrez.SAN MARTIN CASI, R. "Aspectos bibliográficos del Compendio“. En la edición facsímil del Compendio de toda philosofia natural de Aristóteles de Fray Diego de Canales. Pamplona, Amigos del Monasterio de Irache, 2004, p. 45 Diez años más tarde, en 1559, vuelve a ese reino, por asuntos de trabajo, lo que explica que entre tanto no se imprimieran libros en el taller.IDOATE, F. “El Hospital General y el impresor Adriano de Amberes”, en Rincones de la Historia de Navarra, T. III, Pamplona, Institución Príncipe de Viana, 1966, p. 492. También mantuvo relaciones comerciales en la capital aragonesa; así, por ejemplo, en 1563 realiza sendos trabajos para los libreros Miguel Suelves, alias “Zapila”, y Francisco Curteti.

Se casó con Gracia de Lizarraga, con la que no tuvo hijos y de la que enviudó. Posteriormente, en Medina del Campo, contrajo matrimonio con Graciana Rodríguez; y finalmente, hacia 1450, cuando rondaba los 40 años, se casó en Estella con Catalina de Urrizola, que aportó 70 ducados de dote: era viuda del sillero García de Lizarraga.AGN. Procesos, n. 162800. En ninguno de sus matrimonios tuvo descendencia y, por este motivo, la hija de Catalina habida en el primer matrimonio, llamada María Périz, pasó a ser la heredera del negocio, una vez que contrajo matrimonio con el oficial del taller, Tomás Porralis de Saboya. María adoptó como segundo apellido el de su padrastro y, por ello, aparece en la documentación como María Périz de Amberes. En 1597, casi 30 años después de la muerte de su segundo marido, Catalina de Urrizola vivía en Estella y pleiteaba con sus sucesores por motivos económicos.

Conflictos con la justicia 600x400px|miniaturadeimagen|derecha|Instrucción breve... del Visitador General del obispado de Pamplona, Martín Miranda. Estella, Adrián de Amberes, 1558. Portada con arquitectura renacentista. Amberes imprime para el Hospital General de Pamplona unas hojas de petición de limosnas, de las que, en poco tiempo, hace tres tiradas de 12.000 ejemplares cada una. La dudosa legitimidad de las autorizaciones eclesiásticas para solicitar dinero a los fieles y la falta de licencia de impresión del Consejo Real de Navarra conducen a los autores del encargo y al impresor a la cárcel en 1559.GOÑI GAZTAMBIDE, J. Historia eclesiástica de Estella. T. III. Pamplona, Mintzoa, 2001, p. 141.

Al poco tiempo imprime para los mercedarios de Pamplona mil carteles anunciando una bula para colaborar en los gastos de construcción del convento, emprendida en 1552, mediante la que se concedía indulgencia plenaria a los que la comprasen. La bula sale sin la preceptiva licencia del Consejo Real de Navarra, que, por este motivo, manda nuevamente a prisión al impresor y acaba dictando sentencia en 1560 mediante la que se ordena:

En 1561 la Inquisición incautó en Medellín unas cartillas de la doctrina cristiana porque el texto latino del credo estaba incompleto. Las tenía a la venta Alonso de Huete, librero de Medina del Campo, quien a su vez las había recibido de Adrián de Amberes. El librero pasó un tiempo en la cárcel de la Inquisición y Amberes, tras las investigaciones realizadas por el tribunal del Santo Oficio de Calahorra, salió libre, sin cargos. "Las cartillas editadas en Estella e incautadas por la Inquisición en Medellín", Príncipe de Viana, 2021, n. 279, pp. 59-95.

Colaboradores Poco se sabe de sus colaboradores, aunque se tiene noticia de que, en 1566, está a su servicio el “impresor” Antonio de San Pedro, oriundo de Castilla, que ya ha cumplido la treintena. También ha colaborado con él Pedro de Borgoña, que compagina el trabajo en librero (encuadernador) con el de soldado del castillo de Estella; sin embargo esta relación se rompe ese mismo año a causa de un conflicto que dilucidan ante los tribunales.AGN. Procesos, n. 211456.

El final de la estancia de Adrián de Amberes en Estella parece marcado por una situación económica precaria a juzgar por los litigios por deudas en los que está inmerso. Así, solo en 1566, acumula pleitos con el boticario estellés Gregorio de Arbeiza, con su empleado Pedro de Borgoña y con el clérigo Sancho de Elso,Auñamendi Eusko Entziklopedia. Elso. con el que ha contratado un trabajo de impresión.AGN. Procesos, n. 211456/16004111.

En vísperas de su traslado a Pamplona imprime para Pedro PasquierReal Academia de la Historia. Biografías. Pasquier. su Recopilación de Leyes con una tirada de mil ejemplares, que manda encuadernar al mencionado Pedro de Borgoña y Nicolás de Agen, libreros de la misma ciudad.AGN. Procesos, n. 067996.

Traslado a Pamplona 600x400px|miniaturadeimagen|derecha|Irurozqui, Series totius... Sacri Evangelii, impreso por Adrián de Amberes, en Estella, en 1557. Las dificultades para sobrevivir que padecería el negocio de imprenta en una población de segundo orden como Estella y la llamada de las instituciones del Reino de Navarra, instaladas en Pamplona, fundamentarían su decisión de trasladar el taller a la capital navarra en 1568. Especial atractivo tendría la promesa del Consejo Real de Navarra de encargarle la impresión del Fuero Reducido de Navarra, que finalmente, por motivos políticos, no se llevó a cabo.

Sea como fuere, Amberes comenzó el año 1568 trabajando en Estella y lo terminó en Pamplona. Así, en la ciudad del Ega vio la luz el Compendium eruditionis christianae y en la capital navarra salieron un Cuaderno de LeyesGran Enciclopedia de Navarra. Cuadernos de Leyes. y el Manual de la Doctrina Cristiana de fray Diego Jiménez Arias.Biblioteca Virtual de la Filología Española. Jiménez Arias.

Es probable que, en 1568, entre los trabajos en curso estuviera el Catecismo bilingüe español-vascuence de Sancho de Elso y que, al fallecer en ese año Amberes, fuera concluido por su sucesor, Tomás Porralis, ya que en un documento fechado el 22 de marzo de 1568 Elso nombra dos procuradores “para en razón de un libro que tiene comenzado a imprimir de la Doctrina Cristiana, y entienden y tienen cargo de hacer y acabar aquella Tomás Porralis de Saboya y Adrián de Amberes, impresores en la ciudad de Pamplona y en la ciudad de Estella”.AGN. Protocolos Notariales. Juan de Huarte, 1568, 11579.

El traslado a la capital del Reino no mejoró sensiblemente la trayectoria del negocio, que estaba encorsetado por la prohibición de exportar libros a Castilla. Para resolver este escollo, presenta a las Cortes del Reino de Navarra, en calidad de vecino de Pamplona e "impresor de libros", un memorial impreso en el que expone que Castilla no permite la importación y venta de libros en romance procedentes de fuera de sus fronteras y, en consecuencia, solicita que se levante esa prohibición, teniendo en cuenta que el Consejo Real le ha pedido que se instale en Pamplona con la promesa de darle el "Fuero [Reducido] para imprimir y no se lo han dado" y atendiendo "que este Reino sea tan pequeño, y la mayor parte de él sea vascongado [que habla la lengua vasca], se vende muy poco de lo que se imprime". Advierte de que si no se le permite vender libros en Castilla, visto que tampoco se le da el trabajo prometido, no podrá "mantener su casa". Las Cortes remitieron la petición al Virrey quien, a su vez, se comprometió a trasladarla al Rey. Pero la solución no era fácil, ya que la exportación de libros era un elemento más, y relativamente insignificante, de la confrontación entre el Reino de Navarra y el de Castilla por las aduanas interiores.

En la capital navarra instaló el taller y la vivienda familiar en la calle Pellejerías, cerca de la parroquia de San Saturnino y de la casa del Regimiento, en un inmueble propiedad de la segunda esposa de Miguel de Eguía, Lucía de Rosas. Lo tomó con una renta anual de 25 ducados, una cantidad respetable

Impresor oficial de Pamplona y del Reino de Navarra