thumb|300px|Momias egipcias de gatos en el Museo Británico, Londres. La momificación de animales se originó en el antiguo Egipto. Allí momificaron varios tipos de animales, los cuales formaban una parte importante de la cultura egipcia, no únicamente en su papel de comida y mascotas, sino también por razones religiosas. Por lo general, se les momificaba con tres propósitos principales: permitir que las mascotas amadas se trasladaran a la otra vida con sus dueños, actuar como ofrendas a un dios en particular y porque algunos eran vistos como manifestaciones físicas de dioses específicos que los egipcios adoraban, siendo Bastet, la diosa gata, el principal ejemplo de estas deidades.Jackowski, Christian. "Common and Unexpected Findings in Mummies from Ancient Egypt and South America revealed by CT." CMIV Seminar. Center for Medical Image Science and Visualization, Linköping, Sweden. 17 septiembre de 2007 En 1888, un campesino egipcio cavando en la arena cerca del entonces llamado Establos de Antara, el antiguo templo Speos Artemidos, descubrió una fosa común llena de felinos, antiguos gatos, que resultó formar parte de una inmensa necrópolis, donde docenas de miles fueron momificados y enterrados en fosas.

Creencias egipcias sobre los animales A lo largo de la historia del antiguo Egipto, los animales fueron muy respetados. En ninguna otra cultura, los animales han sido tan influyentes en tantos aspectos de la vida, y tampoco en ninguna se ha representado a los animales tan a menudo en sus obras de arte o escritura.Velde, H. "A Few Remarks upon the Religious Significance of Animals in Ancient Egypt." Nº 27 (1980) pp. 76-82 Se estima que 2 de cada 4 o 5 jeroglíficos egipcios están relacionados con animales. Los egipcios creían que los animales eran cruciales para la supervivencia tanto física como espiritual, vital para la supervivencia física porque eran una fuente importante de alimento y para la supervivencia espiritual basada en lo bien que una persona trataba a los animales durante su vida en la tierra. Algunos animales se consideraron encarnaciones literales de los dioses, y por lo tanto, es comprensible que los egipcios hayan querido tener a tales animales en la más alta consideración, dándoles un entierro adecuado a través de la momificación.Leca, Ange P. The Egyptian Way of Death. Doubleday, 1981

La religión egipcia enseñaba sobre la vida después de la muerte. Para determinar la admisión o negación de una persona a la otra vida, los dioses harían una serie de preguntas como un juicio. Una de estas preguntas cruciales sería si habían maltratado a algún animal durante su vida en la tierra. Debido a esta creencia, la matanza de un animal se consideró un delito grave punible con la muerte.Aufderheide, Arthur C. The Scientific Study of Mummies. New York: Cambridge University Press, 2002 Diodoro Sículo un historiador griego del fue testigo del linchamiento de un romano que mató accidentalmente a un gato durante una visita a Egipto. Comprensiblemente, este castigo asustó a muchos egipcios hasta el punto de que si uno se topaba con un animal muerto, huirían de él para evitar la acusación de ser su asesino.Pettigrew, Thomas J., y George Cruikshank. A History of Egyptian Mummies. Princeton, NJ: Princeton University Press, 2008

Mascotas thumb|250px|Momias de gatos en el Museo del Louvre. thumb|Sarcófago de un babuino, ofrecido al dios Tot. Museo Walters, Baltimore. Mucho antes de que las momias de animales se usaran como ofrendas religiosas, los animales en Egipto se momificaban ocasionalmente por una razón más personal, como mascotas queridas cuya compañía mantener en el más allá.Lawrence, Susan V. "Unraveling the Mysteries of the Mummies." Science News, Society for Science and the Public 118 (1980) pp. 362-364 Las mascotas egipcias más comunes incluían gatos, perros, mangostas, monos, gacelas y pájaros. Muchos egipcios amaban a sus mascotas, y el proceso habitual de lamentar la pérdida de una mascota amada incluía llorar y afeitarse las cejas. Las mascotas egipcias antiguas recibían nombres como se hace actualmente, como lo demuestran más de 70 nombres de inscripciones descifradas que identificaban momias de perros.Arnold, Dorothea. "An Egyptian Bestiary." The Metropolitan Museum of Art Bulletin new 52 (1995): pp- 1-64 Las mascotas a menudo se representaban en las tumbas de los egipcios acomodados, lo que indicaba el afecto de sus amos hacia los animales.Dunand, Francoise, Roger Lichtenberg, y Jean Yoyotte. Mummies and Death in Egypt. Nueva York: Cornell University Press, 2007

Los egipcios creían que la momificación era imperativa para poder ingresar a la otra vida y, por lo tanto, se creía que la momificación de estas mascotas aseguraría la inmortalidad de los animales. Hallazgos arqueológicos específicos han confirmado que las mascotas fueron momificadas. El ejemplo más famoso de esto es el «mono verde adulto» (Chlorocebus aethiops) hallado en Tebas junto a la reina Maatkara. Cuando se descubrió su tumba, había un pequeño bulto momificado presente a sus pies, que inicialmente se creía que era su hijo neonato, habiendo muertos ambos en el parto. Esto desconcertó a los arqueólogos porque la reina Maatkara era una alta sacerdotisa que había tomado un voto serio de celibato.Brier, Bob. Egyptian Mummies: Unraveling the Secrets of an Ancient Art. Nueva York: HarperCollins, 1996 Si este hubiera sido su hijo, habría significado que ella, en algún momento, había roto el juramento que había tomado como Suma Sacerdotisa, planteando un montón de otras preguntas sobre su vida. Finalmente, en 1968, se realizó una radiografía a la pequeña momia, y se determinó que era un mono verde adulto (Chlorocebus aethiops), no un bebé humano. Del mismo modo, la media hermana de Maatkara, Esemkhet, fue descubierta enterrada con otra mascota: tenía una gacela momificada en su tumba.

thumb|250px|Sarcófago de la gata del príncipe Tutmosis, Ta-miu. El príncipe Tutmosis de la Dinastía XVIII también fue enterrado con un animal querido: su gata mascota fue momificada y colocada en un ataúd de piedra en su tumba; sus títulos reales completos se dan en el sarcófago de la mascota: " «Príncipe heredero , Supervisor de los sacerdotes del Alto y Bajo Egipto, Sumo Sacerdote de Pta en Menfis y Sacerdote sem (de Ptah)»". p.88 Otro egipcio, llamado Hapymen, había momificado a su perro, que envuelto en un paño fue colocado a un lado de su ataúd. En la tumba KV 50 en el Valle de los Reyes, un perro momificado y un babuino fueron descubiertos enterrados juntos, siendo el propietario probablemente el faraón Amenofis II, cuya propia tumba está cerca y fue gran aficionado a la caza y los animales.

Comida para la otra vida Los egipcios creían que la vida póstuma sería como una continuación de esta, permitiendo el transporte de artículos de esta vida a la siguiente. Para proporcionar comida en la vida de ultratumba, los egipcios rodeaban a las momias humanas por lo que se conoce como «momias vitales». Estos animales se preparaban deshidratando la carne y envolviéndola en vendas de lino, para indicar que los animales eran alimentos, no mascotas. No fueron momificados en la misma medida meticulosa que lo sería una mascota o una momia humana, pero los animales o partes de ellos, sin embargo, eran cuidadosamente preservados utilizando natrón y otras sales especiales. Este alimento se incluía en las tumbas para sostener el alma de la persona fallecida, llamada ba, durante el viaje al otro mundo. Se ha encontrado una gran variedad de alimentos en muchas tumbas, principalmente panes, carnes y aves. La tumba del rey Tutankamón contenía varias cajas de madera con forma de ataúd que contenían este tipo de animal momificado, en su caso de pato y otros tipos de carne.

Fines religiosos thumb|250px|Las ofrendas al gato egipcio, por John Reinhard Weguelin (1886). La pintura representa a una sacerdotisa que ofrece regalos de comida y leche al espíritu de un gato. En un altar se alza la momia del difunto, y la tumba está decorada con frescos, urnas de flores, flores de loto y estatuillas. La sacerdotisa se arrodilla mientras arroja el humo del incienso hacia el altar. En el fondo, a la derecha, una estatua de Sekhmet o Bastet guarda la entrada a la tumba. La religión del Antiguo Egipto se caracterizaba por el politeísmo, la creencia en múltiples dioses. Antes de la unificación del Alto y Bajo Egipto hacia el 3.000 a.C., había un gran número de estos dioses, cada uno de los cuales representaba un elemento diferente del mundo natural. Después de la gran unificación, se desarrolló una lista más limitada de dioses.

Estos dioses solían representarse con un cuerpo humano y una cabeza de animal, enfatizando todavía más la importancia de los animales en la religión egipcia. Con el tiempo, surgieron cultos religiosos para la adoración de cada dios específico. Dos tipos principales de adoración distinguían los cultos: la primera, la elección de adorar al dios a través de las ofrendas de animales momificados en masa, y la segunda, la selección de un animal totémico para representar al dios que era momificado en el momento de su muerte.

Ofrendas votivas La gran mayoría de las momias de animales egipcias eran ofrendas religiosas. Si un egipcio buscaba un favor de un dios, compraba o hacía una ofrenda y la colocaba en el templo apropiado del dios que deseaba complacer. Antes de que la momificación animal se hiciera común, estas ofrendas eran generalmente estatuas de bronce que representan a los animales. Sin embargo, con el tiempo, una alternativa más barata a las estatuas de bronce — las momias de animales— se convirtieron en la forma más popular de ofrenda desde la Baja Época. Literalmente, millones de estos animales momificados han sido descubiertos por todo Egipto. La inspección de estas momias, que generalmente se realiza a través de tomografías computarizadas que permiten a los investigadores examinar los esqueletos de las momias sin dañar las envolturas externas, ha sugerido que estos tipos de animales fueron criados con el único propósito de servir de ofrendas. A medida que el proceso de momificación animal con el propósito de hacer ofrendas creció, las técnicas de momificación se hicieron cada vez menos meticulosas. Los estudios modernos han revelado que muchas de las ofrendas de animales a gran escala de época griega (ptolemaica) y romana son «falsas», las envolturas contienen únicamente unos pocos huesos, plumas, cañas, madera o piezas de cerámica. Los animales se criaban en los terrenos del templo y luego se vendían a peregrinos o ciudadanos comunes. Los cuellos de los animales a menudo se rompían, una indicación de que su único propósito en la vida era sacrificarse como ofrendas. Al visitar los templos, los egipcios devotos comprarían estos animales y los ofrecerían a los dioses.

El sacerdote egipcio Hor, que vivió en el , sugiere el propósito subyacente en la práctica de la momificación de los animales: «El beneficio [de la momificación] que se realiza para el ibis, el alma de Toth, el más grande, se hace también para el halcón, el alma de Ptah, el alma de Apis, el alma de Pre, el alma de Shu, el alma de Tefnut, el alma de Geb, el alma de Osiris, el alma de Isis, el alma de Neftis, los grandes dioses de Egipto, el Ibis y el Halcón» . Hor cree que las momias son las almas de los dioses: describe el ibis como el alma de Tot y el halcón como el alma de muchos dioses diferentes. Es decir, algunos animales eran, o estaban contenidos, en el concepto de ba- una parte del alma que es un agente activo en este mundo y en el mundo espiritual. Por lo tanto, las momias votivas de animales eran consideradas contenedores de las almas de los animales que actúan como mensajeros entre las personas en la tierra y los dioses.Bleiberg, Edward, Soulful Creatures: Animal Mummies in Ancient Egypt, Brooklyn Museum: 2013

Gatos 250px|thumb|Un gato momificado.