miniaturadeimagen|298x298px|Monumento a la Convención de Santa Coloma (1812), situado en la plaza del mismo nombre en el municipio de Santa Coloma (La Rioja)|alt= La Convención de Santa Coloma o Junta General de La Rioja es un acontecimiento histórico sucedido el 8 de diciembre del año 1812, que tiene lugar en la localidad del mismo nombre. En él se produce una reivindicación de la identidad riojana. Se da durante el transcurso de la Guerra de la Independencia Española y un año y dos días después de la disolución de la Junta de Defensa de La Rioja en 1811, cuya capital se localizaba en Soto de Cameros.

Se trata de una reunión de pueblos riojanos que tuvo lugar en lo que ellos mismos denominaban «Cuartel General del Comandante General de la Provincia de Rioja», el cual situaron en la villa de Santa Coloma. Su objetivo era remitir a las Cortes de Cádiz un documento solicitando la unificación de La Rioja en un marco administrativo provincial propio, gobernándose de esta manera por sí misma. Se posicionaban por tanto en contra de las sucesivas divisiones administrativas de España realizadas por los Borbones en el , en las cuales la región había quedado dividida entre varias circunscripciones, algo que los riojanos no admitían. El documento que envían a Cádiz tiene el explícito título de: «La Provincia de La Rioja pide que se cree la Provincia de La Rioja». Esta asamblea además tenía también el fin de realizar una reordenación militar en el territorio, consecuencia del momento bélico vivido entonces.

Los riojanos de aquella época poseían un fuerte sentimiento de pertenencia a una región única y diferenciada, por ello no aceptaban la situación en la que se encontraba su tierra. Reivindicando un marco administrativo provincial propio en contra de la división borbónica. Porque como dijo el Marqués de Legarda, Antonio Norberto Fernández de Navarrete, en una disertación con el mismo objetivo realizada en 1813: «un soriano, un burgalés y un alavés se parecen a un riojano como un escandinavo a un andaluz».

El suceso es un ejemplo de la necesidad de reforma territorial administrativa española por otra de mejor funcionamiento y más coherente con la realidad regional. La existente entonces generaba grandes conflictos e inconvenientes, con lo que la propia Constitución de Cádiz de 1812 ya planteaba modificarla.

La Convención de Santa Coloma es considerada un hito histórico reivindicativo de la identidad riojana y por ello se conmemora cada año dentro de los actos englobados en el Día de La Rioja.

Contexto histórico y antecedentes alt=|miniaturadeimagen|Mapa de La Rioja dividida en Alta y Baja del año 1769, del geógrafo Tomás López. Es de señalar que fue criticado entonces por no ser exacto, al haber situado varios pueblos riojanos fuera del mismo, debido seguramente a los medios rudimentarios cartográficos la época.|259x259px La existencia de un territorio denominado La Rioja viene documentada desde el .  De comienzos del tenemos muchos documentos que hablan sobre la región, como el Compendio Historial de La Rioja del fraile Mateo Anguiano publicado en 1701. Una de las frases del mismo es: «sus naturales son y se llaman Riojanos en estos tiempos».

Más tarde, en 1713, termina la Guerra de Sucesión llegando los borbones a España. Estos monarcas se plantean hacer una reforma administrativa del país dividiéndolo en 20 circunscripciones llamadas intendencias. Hasta entonces España era un país atomizado con antiguos reinos y señoríos, entre otras figuras. En este reparto La Rioja quedaría dividida entre las intendencias de Burgos, Soria y en menor medida Álava. Dicha situación no era exclusiva de La Rioja, pues otras regiones también quedarían segregadas. Posteriormente, durante el reinado de Carlos III (1759-1788), se realiza una nueva división de España en 32 provincias, de las cuales da cuenta el nomenclátor de Floridablanca. Una división, al igual que la anterior, irracional y poco coherente. En ella la región continuaría dividida.

A finales del , surgieron en España unas instituciones denominadas sociedades de amigos del país, constituidas conforme a los ideales de la ilustración. La mayoría perseguían el objetivo de solventar el atraso económico y productivo que atravesaba España. En La Rioja, a pesar de estar administrativamente dividida, surge en el año 1784 una de ellas, la cual tenía el nombre de  Real Sociedad Económica de La Rioja. Sus fines eran los mismos que los del resto de organizaciones de este tipo. No obstante, además también fue una de las entidades que reclamó la unificación de La Rioja en un mismo marco administrativo, gobernándose de esta manera por sí misma. Es por tanto en el propio cuando comienzan a darse las primeras demandas en dicho sentido desde un marco institucional.

En este contexto y realizándose demandas de unificación riojana, llega la Guerra de la Independencia contra los franceses, durante la cual el gobierno de José Bonaparte pretendía realizar una nueva reestructuración administrativa de España. Aprovechando esta circunstancia, el 29 de diciembre de 1808 el ayuntamiento de Logroño elabora una petición para que en sus propias palabras esta ciudad «junto con todos los Pueblos de La Rioja forme una intendencia separada». Esta es la primera demanda formal provincialista riojana de la que tenemos constancia. izquierda|miniaturadeimagen|275x275px|Escudo de la Real Sociedad Económica de La Rioja. Año 1790. La guerra de la independencia fue especialmente cruenta en La Rioja, ya que como consecuencia de su localización estratégica en torno al valle del Ebro, se veía abarrotada de soldados tanto nacionales como franceses y guerrillas, por lo que se producían continuas levas de jóvenes riojanos para ingresar en el ejército, así como pérdida de vidas humanas. Asimismo debido la política de las tropas de vivir sobre el terreno, los municipios estaban obligados a abastecer de recursos y alojamiento a los soldados que residían en su territorio, provocando una gran escasez de víveres y carestía de alimentos por mantener a tantas personas. Se conserva en la documentación el caso de Navarrete, que se ve obligado a pedir ayuda de alimentos y bienes a los pueblos vecinos de Sojuela, Entrena, Medrano, Daroca de Rioja, Hornos, Sotés, Santa Coloma y Manjarrés ante la imposibilidad de abastecer a un contingente de 1200 soldados franceses que allí residían y evitar de esta manera sufrir un castigo por parte de las autoridades francesas.

Por otra parte, como consecuencia del estado bélico existía una fuerte debilidad del poder central, con lo cual se formaron en España diferentes juntas provinciales que iban a ser las encargadas de ostentar el poder político, legislativo, ejecutivo y judicial en cada territorio de una manera independiente.  En La Rioja en 1808 se formaría La Junta Central de Armamento e Insurrección de La Rioja que agrupaba a todas las guerrillas riojanas, con capital en Soto de Cameros y en 1809 se formaba a partir de esta, la Junta provincial de La Rioja que ejercía funciones tanto políticas como militares con capital en la misma localidad, consiguiendo de esta manera la anhelada unificación de la región en una misma entidad política autónoma.  Pero la alegría de los riojanos duraría poco. En 1811 la  junta fue disuelta volviendo a la situación anterior, lo que provocó una gran sensación de frustración entre sus habitantes.

La convención de Santa Coloma

La convención miniaturadeimagen|260x260px|Plaza de la Convención en Santa Coloma (La Rioja). Al fondo la iglesia de la Asunción.|alt= El 8 de diciembre de 1812, un año y dos días después de la disolución de la Junta Superior de La Rioja, tuvo lugar en el municipio de Santa Coloma una asamblea de comisionados de pueblos riojanos, en el como ellos mismos llamaban «Cuartel General del Comandante General de la Provincia de Rioja» que allí se había instalado. Esta reunión tenía dos objetivos. El primero una reordenación militar del territorio, consecuencia del momento bélico vivido entonces y el otro era el mismo que se llevaba solicitando desde el , la independencia de La Rioja de las administraciones en las que había quedado dividida, gobernándose de esta manera por sí misma. Se entremezcla por tanto un sentimiento reivindicativo de la identidad riojana como una región diferenciada del resto, con otro objetivo de tipo circunstancial debido a la guerra de la independencia. Hay que tener en cuenta que ese mismo año, en 1812, era aprobada la Constitución de Cádiz. Una las pretensiones que tenía esta carta magna era reformar la caótica  división administrativa que existía entonces en España y sustituirla por otra de mejor funcionamiento. Los riojanos aprovecharon esta circunstancia para transmitir a las cortes sus  demandas identitarias provincialistas riojanas.

De los documentos sobre la convención que han llegado a nosotros, podemos extraer que en dicha reunión fueron nombrados  once electores para que a su vez nombrasen a cuatro diputados permanentes, dos de ellos serían representantes por La Rioja Alta y otros dos por la Baja. Estos cuatro se encargarían de dirigir una Junta permanente provincial. También se nombran dos extraordinarios, cuya función sería la de transmitir al Supremo Consejo Superior de Regencia y al Excmo. Señor Capitán de los reales ejércitos Don Francisco Javier Castaños las decisiones allí tomadas. Para exponer cuales fueron estas últimas, extraemos varios párrafos de la documentación de entonces que transcribimos tal y como aparecen en los originales, sin ningún tipo de cambio por nuestra parte, a lo que añadimos una aclaración para que sean mejor entendidas:

«Se suplica que tuviera bien a dispensar a los Riojanos la gracia de que esta Provincia se repute como tal según su demarcación antigua». Es decir, solicitan que La Rioja se constituya en provincia independiente con sus límites históricos. «y que cesando todas las atribuciones posteriores se gobierne por sí». Es decir, que  La Rioja se gobierne por sí misma. «…..que los Comandantes Durán y Longa que en nada han protegido al pago, devuelvan los jóvenes Riojanos que han extraído» Es decir, que la provincia como tal dispusiera de un jefe militar propio, de modo que ninguna otra unidad militar hiciera pedidos ni requisiciones dentro de ese territorio.  Con este mismo objetivo se solicitaba también que los comandantes Durán y Longa devolviesen a los jóvenes riojanos que habían extraído para formar parte de las tropas de otras provincias. «Que las intendencias de Burgos y Soria no recauden sus rentas». Que no recauden las rentas de las poblaciones riojanas.

Todas ellas se resumen en dos objetivos principales que tenía la reunión: La autonomía provincial de La Rioja y obtener una administración militar propia. Acuerdan por tanto enviar a las Cortes de Cádiz unos documentos solicitando todo lo anteriormente expuesto. La junta fue convocada por el anteriormente nombrado General Castaños que fue elegido «Comandante General de la Provincia de La Rioja». miniaturadeimagen|302x302px|Perspectiva general del municipio de Santa Coloma (La Rioja).|alt=