miniaturadeimagen|Beirut, la capital del Líbano, es el epicentro de la producción cinematográfica del país asiático, una de las ciudades con mayor proyección del cine árabe y el lugar de filmación de varias producciones internacionales.

El cine de Líbano, según el crítico e historiador Roy Armes, es el único cine del mundo árabe, aparte del egipcio, que podría constituir una industria cinematográfica nacional.Armes, Roy. Arab Filmmakers of the Middle East: a Dictionary, pag. 26 El cine en Líbano ha existido desde la década de 1920 y desde entonces se han producido en ese país más de 500 películas.Harabi, Najib. Knowledge Intensive Industries: Four Case Studies of Creative Industries in Arab Countries, World Bank Project, 2009, pag. 16.

Si bien ha habido un aumento constante en la producción de películas desde el final de la Guerra Civil del Líbano, el número de películas producidas anualmente sigue siendo relativamente pequeño en comparación con lo que solía ser en la década de 1960 y la industria sigue dependiendo en gran medida de la financiación extranjera, principalmente europea. La industria también sigue dependiendo de los ingresos de taquilla internacional debido al tamaño limitado del mercado interno.

A pesar de esto, las producciones cinematográficas locales han disfrutado de un grado de éxito local e internacional. La película de Ziad Doueiry El insulto fue nominada a un Premio Óscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa en su edición número noventa. Tres producciones de Nadine Labaki han sido exhibidas en el Festival de Cine de Cannes, iniciando con Caramel en la Quincena de los Realizadores. Su segunda película, ¿A dónde vamos ahora?, fue presentada en la sección Un Certain Regard y más tarde ganó el premio del público en el Festival Internacional del Cine de Toronto. Cafarnaúm, su tercer largometraje, fue nominado a una Palma de Oro en Cannes.

Historia

Mandato francés Han existido cines en Líbano desde la década de 1920 y se presentó un fuerte aumento en el número de salas de cine entre 1923 y 1929.Kassir, Samir. Beirut, University of California Press; First edition (15 de noviembre de 2010), pag. 267 A finales de la década, las salas de cine eran un lugar común en Beirut y algunas eran utilizadas como sitio de reuniones políticas. Por ejemplo, en 1925, el Partido Comunista se reunió en el Cine Crystal en Beirut. Los cines se volvieron tan populares que en 1931 se realizó una marcha estudiantil exigiendo que los precios de las entradas fueran más económicos. Para competir contra la industria de Hollywood, Francia decretó que todas las películas estadounidenses importadas al Líbano se doblaran al idioma francés. derecha|miniaturadeimagen|Mary Queeny, actriz libanesa egipcia que desempeñó su carrera en el cine egipcio. La primera película local, The Adventures of Elias Mabruk, fue producida en 1929.Ginsberg, Terri and Chris Lippard. Historical Dictionary of Middle Eastern Cinema, Scarecrow Press (11 de marzo de 2010), pag. xxiii Se trata de una película muda dirigida por Jordano Pidutti, un inmigrante italiano que trabajaba como chofer para la distinguida familia Sursock antes de dedicar su vida a la producción y dirección de cine. The Adventures of Elias Mabruk cuenta la historia de un emigrante libanés que regresa a su país después de una larga y caótica estancia en América en busca de su familia.Sadoul, George. The Cinema in the Arab Countries, Interarab Centre of Cinema & Television; First Edition in English edition, 1966 La historia de este emigrante capturó sentimientos nostálgicos en un país donde esta situación era una realidad común y se convirtió en un tema recurrente en el cine libanés.Seigneurie, Ken. Standing by the Ruins: Elegiac Humanism in Wartime and Postwar Lebanon, Fordham University Press, 2011, pag. 96 La segunda producción de Jordano Pidutti fue The Adventures of Abu Abed,Ames, Roy. Arab Filmmakers of the Middle East: A Dictionary, Indian University Press, Bloomington, IN 2010, pag. 110 una comedia considerada como la primera película hecha en su totalidad con fondos provenientes del país. Fue financiada por Rachid Ali Chaaban, quien además se encargó de protagonizar la película.Khatib, Lina. Lebanese Cinema: Imagining the Civil War and Beyond, I. B. Tauris, Londres 2008, pag. 22Kuhn, Annette and Guy Westwell. A Dictionary of Film Studies, Oxford University Press, Londres 2012, pag. 245

Mujeres libanesas como Assia Dagher y Mary Queeny fueron pioneras del cine egipcio. En el Líbano, a Herta Gargour, quien dirigió el estudio de cine Luminar Films, se le atribuye gran parte de la realización de películas en el Líbano justo después de la era del cine mudo.Hillauer, Rebecca. Encyclopedia of Arab Women Filmmakers, The American University in Cairo Press; 1 edition (2 de febrero de 2006), pag. 132 In the Ruins of Baalbeck (1936), producida por Luminar Films, fue la primera película con sonido realizada en el paísBayn Hayakel Baalbek (1936) – IMDb y fue un éxito económico y de audiencia. Dirigida por Julio De Luca y Karam Boustany, narra la historia de amor de un príncipe local que se enamora de una extranjera. Es además considerada la primera película árabe en la que se utiliza la forma dialectal árabe libanesa.Ginsberg, Terri and Chris Lippard. Historical Dictionary of Middle Eastern Cinema, Scarecrow Press (11 de marzo de 2010), pag. xxiii

Ali Al-Ariss se convirtió en el primer libanés en dirigir su propia película, titulada The Rose Seller en 1940, seguida por Planet of the Desert Princess. También se hicieron documentales durante este período, pero no superaron la censura francesa.

Post-independencia Tras la independencia del Líbano, los cineastas empezaron a utilizar temáticas locales en sus películas como la vida rural y el folclor.Armes, Roy. Arab Filmmakers of the Middle East: a Dictionary, pag. 7 Durante este período, Líbano fue testigo del auge económico que convirtió a su capital, Beirut, en el centro financiero del Mediterráneo Oriental. El éxito económico del país, sumado a la presencia de 38 bancos y de una sociedad abierta, multicultural y liberal, hizo del país una opción de producción alternativa a Egipto, que en ese momento era el centro cinematográfico del mundo árabe. Adicionalmente, «Líbano contaba con las mejores opciones técnicas» para la producción cinematográfica.Chaudhuri, Shohini. Contemporary World Cinema: Europe, the Middle East, East Asia and South Asia, pag. 60 En 1952 se crearon estudios totalmente equipados, como el estudio Haroun, propiedad de Michel Haroun, y el estudio Al-Arz.Khatib, Lina. Lebanese Cinema: Imagining the Civil War and Beyond, I. B. Tauris, Londres 2008, pag. 22-23

Durante la primera mitad del , el cine libanés se mantuvo estrechamente asociado con el cine egipcio. Además de exportar a numerosos actores y actrices libaneses como Nour Al Hoda y Sabah Fighali, bailarinas de vientre como Badia Massabni y productores como Assia Dagher, los distribuidores libaneses monopolizaron la exportación de películas egipcias entre los años 1930 y 1970.

La primera película libanesa en selección en el Festival de Cine de Cannes fue Ila Ayn? de Georges Nasser, estrenada en 1958.Ham, Anthony. Middle East, Lonely Planet 2012, pag. 411 A pesar de su éxito en el extranjero y de haber sido exhibida en numerosos festivales, los cines del Líbano dudaron en proyectar la película, dándole solamente una proyección limitada en el Cinema Ópera. En su sexagésimo aniversario, la película fue restaurada y proyectada como parte del evento Cannes Classics en 2017. La obra de George Nasser ha sido más apreciada en los últimos años, y el cineasta, que enseña en la Academia Libanesa de Bellas Artes, ha sido elogiado constantemente, incluso en el Festival de Cine de Trípoli, celebrado en su honor en el año 2017.

Las coproducciones con Egipto y Siria eran también comunes en este período, considerado como la «Edad Dorada» de la industria cinematográfica libanesa. Adicionalmente, los productores libaneses desempeñaron un papel influyente en las primeras etapas de producción del cine iraquí entre 1945 y 1951.

La Edad Dorada miniaturadeimagen|The Dome, sala de cine construida en Beirut en 1965. La industria cinematográfica siguió prosperando en la década de 1960. Luego de que Gamal Abdel Nasser nacionalizara la industria del cine en Egipto en 1963, muchos productores, directores y distribuidores privados como Youssef Chahine se mudaron al Líbano.Gugler, Josef. Ten Arab Filmmakers: Political Dissent and Social Critique, Indiana University Press, Bloomington 2015, pag. 103 La migración de la producción cinematográfica a Beirut marcó el comienzo de la llamada «Edad Dorada», convirtiendo al Líbano en el escenario de casi todas las películas egipcias y estableciendo a la industria cinematográfica libanesa como la segunda más grande del mundo árabe. Beirut rivalizó con El Cairo como la ciudad dominante del cine árabe, e incluso la reemplazó brevemente como el epicentro del mismo;Kiarostami, Abbas. The Cinema of North Africa and the Middle East, Wallflower Press, Londres 2007, pag. 160 sin embargo, las películas producidas en los años 1960, en su mayor parte, carecían de un sentido de identidad nacional y eran meramente producciones comerciales, dirigidas a un público panárabe. Por ejemplo, el cineasta libanés Mohammed Selmane produjo una serie de largometrajes con temática beduina, como Beduino en París (1964) y Beduino en Roma (1965), ambas protagonizadas por Samira Tawfiq y dirigidas no solo a las audiencias locales, sino también al público sirio, iraquí y jordano.Leamen, Oliver. Companion Encyclopedia of Middle Eastern and North African Film, Routledge, 2001, pag. 375 Mohamed Selmane, quien se preparó en Egipto y regresó a su país para realizar 30 películas en 25 años, fue uno de los directores más prolíficos de la época.

Los musicales de los hermanos Rahbani protagonizados por Fairuz fueron una excepción a las películas que carecían de identidad nacional. Las películas de Rahbani abordaban temas nostálgicos de la vida en las aldeas de la Cordillera del Líbano.Stone, Christopher Reed. Popular culture and nationalism in Lebanon: the Fairouz and Rahbani Nation, pag. 75–76 La nostalgia se convirtió en una temática común en las producciones libanesas desde 1929. Si bien muchas películas de los años 1960 se filmaron en la lengua vernácula egipcia para atender al gran mercado de ese país, las producciones de los hermanos Rahbani fueron filmadas en el dialecto libanés. The Seller of Rings (1965), ambientada en una aldea maronita y llena de elementos folclóricos, fue una adaptación de una de sus operetas a la gran pantalla. Otra película de Rahbani, Safar Barlik, ambientada en 1912, representa la lucha del Líbano contra la ocupación otomana. La cinta empezó a presentarse continuamente en la televisión libanesa, especialmente el Día de la Independencia. Frishkopf, Michael. Music and Media in the Arab World, pag. 98 izquierda|miniaturadeimagen|Ann-Margret, reconocida actriz sueca, protagonizó la película Laberinto, filmada en locaciones de Beirut en 1972. Hubo otras excepciones como las películas de autor de George Nasser y Youssef Maalouf. La segunda película de Nasser, The Small Stranger, también fue seleccionada para participar en Cannes en 1962. Youssef Maalouf adaptó al cine la novela de Kahlil Gibran The Broken Wings en 1962.Seigneurie, Ken. Standing by the Ruins: Elegiac Humanism in Wartime and Postwar Lebanon, Fordham University Press, 2011, pag. 97 Se creía que las impresiones de The Broken Wings habían sido destruidas durante la guerra, pero una de ellas fue encontrada en una iglesia, y la película, protagonizada por la actriz Nidal Al-Askhar, pudo ser restaurada.