Criptojudaísmo es la adhesión confidencial al judaísmo mientras se declara públicamente ser de otra fe. A las personas que practican criptojudaísmo se les designa como judaizantes o criptojudíos. El término criptojudío también se utiliza para describir a descendientes de judíos que todavía conservan —en general en secreto— algunas costumbres judías, a menudo mientras se adhieren a otras religiones, más comúnmente el cristianismo.

Los criptojudíos mantienen sus rituales y costumbres básicas, aunque la mayoría de los descendientes han perdido estas tradiciones. Sin embargo, algunas se conservan todavía en ciertos descendientes criptojudíos Bnei Anusim en España y América Latina.

Algunas de las costumbres practicadas por criptojudíos son:

Respetar las festividades judías tradicionales. No comer carne de ciertos animales considerados impuros, por ejemplo, de cerdo, liebre, conejo, asno, caballo, tortuga, etc. Faenar o sacrificar al animal (antes de consumirlo) por medio del método tradicional de shejitá. Salar la carne antes de consumirla y otras costumbres kashrut. Justificación cristiana usada: se apoyaban en la costumbre cristiana europea de conservar carne con sal para evitar la corrupción, especialmente durante la Cuaresma y en zonas sin refrigeración. Hacer pan sin utilizar levadura durante la festividad de Pésaj. Cumplir con la circuncisión de los varones. Guardar el Shabat, es decir, abstenerse de realizar ciertas labores durante el sábado. Cubrirse la cabeza al rezar o durante las comidas, ante todo los hombres. Cubrir los espejos durante el luto, especialmente tras el fallecimiento de un familiar, como parte de las costumbres del Shiv'ah (). Encender velas los viernes por la tarde, costumbre que a veces se justificaba como una devoción mariana o como parte de ritos domésticos cristianos.

En Europa España y Portugal

El arribo y asentamiento de judíos a la península ibérica está descrito en la leyenda que relata su desplazamiento desde Israel en época del rey Salomón. Esto debió ocurrir entre los años 970 y 931 a. C. Sin embargo, su presencia histórica coincide con la conquista romana de tierras hispanas. Entre los siglos y  d. C., judíos fugitivos se establecieron en África del norte y de allí pasaron a la península ibérica, todo esto después de que se produjera la destrucción de Jerusalén por las legiones romanas. Los judíos migrantes se referían a la zona peninsular como Sefaraad, de ahí se debe el gentilicio de sefarditas o sefardíes dado entonces a los judíos que allí residían. Los sefarditas convivieron con musulmanes y cristianos durante varios siglos, en los que se apoyaron o resistieron según las circunstancias de cada época. Siempre en medio de presiones y agresiones «normales», dada la estrecha relación territorial de pueblos con culturas muy diferentes.

En la Edad Media y Moderna, en España y Portugal, los llamados también marranos y conocidos en las Islas Baleares como chuetas fueron aquellos judíos que se declararon públicamente católicos debido a presiones fuertes en su contra provenientes principalmente de la mayoría católica de estos países, pero se adhirieron al judaísmo en privado. Su número creció espectacularmente desde los pogromos de 1391 y los últimos siglos de la Edad Media, lo cual originó el problema de los conversos y su discriminación (revuelta de Pedro Sarmiento y estatutos de limpieza de sangre), así como su vigilancia por la Inquisición española, sin que se acabara el problema después del Edicto de Granada o de la Alhambra de 1492 de la expulsión de los judíos de España. Oficialmente eran conocidos como cristianos nuevos y había una legislación dirigida contra ellos tanto en España como en Portugal y sus respectivas colonias.

El criptojudaísmo no es una calificación contemporánea a los hechos, sino una forma de definir el pseudojudaísmo de los judaizantes. Muchos de los rituales criptojudíos que citan las fuentes inquisitoriales o cristianas contemporáneas son calumnias: asesinatos rituales de niños (Santo Niño de la Guardia), profanación de los sacramentos (actividad que también se atribuía al ámbito de la brujería, como estudian entre otros Julio Caro Baroja). Debe tenerse en cuenta que la religiosidad popular nunca ha coincidido con la ortodoxia de las religiones oficiales; en el caso del criptojudaísmo menos aún. Cuando los marranos y sus descendientes se reencuentran con las comunidades sefardíes fuera de España, el choque cultural viene por ambas partes, y ninguno reconoce al otro. Hubo conversos que llegaron a poner en valor el hecho mismo de haberse bautizado públicamente sin haber renegado en su conciencia de la fe, y conectaban su peripecia vital con la esperanza milenarista en la llegada de un Mesías (con lo que incluso podía especularse que podía ser converso o marrano).

Rusia y países de la Europa del Este

Muchos criptojudíos viven en Rusia y otros países de la Europa del Este. Después del final del comunismo, algunos se han declarado públicamente judíos. Esto hace suponer que en varios países musulmanes existen diferentes tipos de criptojudíos. Los antepasados de los Daggatuns probablemente han escondido sus prácticas judías por muchos años después de su adopción solo de «nombre» al Islam.

Alemania

Tras la persecución judía por parte de los nazis en la Segunda Guerra Mundial, se incrementó el número de criptojudíos en los países ocupados por las fuerzas alemanas. Los judíos volvían a ser blanco de los propios países a donde habían emigrado. Muchos judíos europeos principalmente alemanes y polacos emigraron hacia Sudamérica, Estados Unidos y a otros países. Entre los que se quedaron hubo quienes decidieron esconder su identidad judía convirtiéndose en criptojudíos.

Gran cantidad de judíos fueron ejecutados en los campos de concentración nazis, aunque algunos lograron salvar sus vidas gracias a estar ocultos. No fue hasta la caída del Muro de Berlín entre 1989 y 1990 cuando muchos criptojudíos alemanes pudieron declarar su religión abiertamente. Existen aún los que se mantienen como criptojudíos por decisión propia o ciertas presiones. En la actualidad (2006) un grupo considerable de criptojudíos, en todo el mundo, están intentando volver a ser aceptados y reconocidos por la comunidad judía.

En África y Medio Oriente En el ámbito del Magreb y el Medio Oriente, se registran episodios de adhesión clandestina al judaísmo (criptojudaísmo) ligados a contextos de coerción religiosa y a movimientos mesiánicos.

Periodo almohade () Tras la expansión almohade en al-Ándalus y el Magreb (a partir de 1147–1148), las comunidades judías y cristianas afrontaron presiones de conversión o exilio. En ese contexto, Maimónides redactó en Fez su Epístola sobre la conversión forzada (Iggeret ha-Shemad), donde aconsejaba sostener la observancia judía en la medida de lo posible bajo coacción y rechazaba la exigencia de martirio generalizado. La historiografía discute el grado en que familias judías —posiblemente la del propio Maimónides— mantuvieron prácticas judías en secreto mientras aparentaban adhesión al islam para sobrevivir.

Imperio otomano los Dönmeh (siglos XVII–XX) En el Imperio otomano, parte de los seguidores de Sabbatai Zevi —quien aceptó el islam en 1666— adoptaron públicamente el islam pero conservaron creencias y ritos de raíz judaica de manera reservada; fueron conocidos como los Dönmeh, con presencia destacada en Salónica. La literatura especializada describe su religiosidad como una síntesis de elementos sabateos, cabalísticos y prácticas islámicas, con observancias reservadas y endogamia parcial.

Nota: Aunque el fenómeno del criptojudaísmo también se manifestó en Europa —por ejemplo, entre los frankistas vinculados a Jacob Frank en el —, esos casos se abordan habitualmente en secciones dedicadas al ámbito europeo.

En América Norteamérica

Hay tres componentes históricos distintos de las raíces coloniales del criptojudaísmo, en gran parte restringido a territorios ocupados por España, cada uno con aspectos geográficos y cronológicos distintos: raíces coloniales tempranas en todo el territorio novohispano, pero fue mucho más evidente en la provincia del Nuevo Reino de León (actual Nuevo León) y las provincias fronterizas de más al norte como Texas, Nuevo México y California. Las costumbres criptojudías tienen historias complicadas y están empotradas en una amalgama de tradiciones cripto-católicas y judías. En muchos sentidos, las prácticas judías se veían reflejadas en las costumbres indígenas que estaban bajo un poco estricto velo católico.

Inicio de la colonización española a partir de 1500 thumb|250px|Auto de fe pintado por Pedro Berruguete en 1475. thumb|250px|Torá. En los primeros días de la colonización europea en México, criptojudíos conversos tanto de España como de Portugal llegaron al puerto mexicano de Veracruz y de ahí a la Ciudad de México (el revitalizado Tenochtitlán). En las colonias españolas existía un ambiente más relajado en lo concerniente a la Inquisición.

Muchos de los inmigrantes de Portugal eran judíos que anteriormente habían inmigrado a Portugal por causa de la expulsión judía de España de 1492. Sin embargo, un decreto similar pero posterior en Portugal fue hecho público en 1497, por lo cual muchos niños judíos fueron eficazmente convertidos, teniéndolos bajo la tutela del estado a menos que los padres también se convirtieran. Por lo tanto, numerosos emigrantes criptojudíos en los primeros días de la colonización de la Nueva España eran técnicamente portugueses de primera a segunda generación con raíces españolas. El número de tales emigrantes portugueses era suficientemente importante como para que la etiqueta de «Portugués» fuera sinónimo de «Judío» en todas las colonias españolas. La inmigración a México ofreció posibilidades comerciales lucrativas en una colonia ya bien asentada con la cultura española naciente, contrapesada por una población grande no cristiana. Fue premeditada y planeada en gran parte que las actividades de la Inquisición serían más relajadas en las colonias, dado que los asentamientos humanos eran constituidos de forma predominantemente por gente indígena no cristiana.

No obstante, los funcionarios españoles muy pronto encontraron y clausuraron sinagogas clandestinas en la Ciudad de México. Ya en este punto, los administradores de las colonias instituyeron la ley de la «Pureza de Sangre», que prohibía la migración a México de los Nuevos Cristianos, es decir, cualquier persona que no podía demostrar ser antiguo en el cristianismo, por lo menos durante las tres últimas generaciones.

Durante esos tiempos fue instituida formalmente la Inquisición mexicana para asegurar la ortodoxia de todos los emigrantes en México. La inquisición de México también fue desplegada de la manera tradicional para asegurar la ortodoxia de la población indígena nativa ya «convertida». Los primeros quemados en la hoguera o «auto de Fe» por la Inquisición Mexicana fueron en gran parte los indígenas convertidos condenados por herejía o los criptojudíos condenados por la recaída en su fe ancestral o prácticas poco ortodoxas relativas a costumbres judías.

Cabe señalar que la migración de criptojudíos «convertidos» de los primeros días de la colonia a México no continuó después de la ley de la «Pureza de Sangre».

Nuevo León (México) en la colonización de 1590 a 1600 thumb|250px|El Palacio de Gobierno de Nuevo León, México, fue lugar de culto de los criptojudíos. thumb|250px|Objetos judíos en el museo Metropolitano de Monterrey.