El movimiento de los chalecos amarillos () es un movimiento social de protesta que se formó en Francia a partir del mes de octubre de 2018. El movimiento también se extendió, en menor medida, a otros países vecinos principalmente Bélgica, Países Bajos, Alemania, Italia, y España.
Esta movilización tiene su origen en la difusión en las redes sociales de llamadas de los ciudadanos a protestar contra el alza en el precio de los combustibles, la injusticia fiscal y la pérdida del poder adquisitivo. El movimiento se presenta a sí mismo en los medios de comunicación como espontáneo, transversal y sin portavoz oficial.
Inicialmente se centra en el rechazo generalizado al alza del impuesto sobre el carbono, pero se amplía rápidamente a otras reivindicaciones: la pérdida del poder adquisitivo de las clases medias y clases bajas, la renuncia del presidente Emmanuel Macron o la organización de un Referendo de Iniciativa Ciudadana (RIC).
El movimiento se organizó en torno a los bloqueos de carreteras y rotondas y varios eventos nacionales que han tenido lugar todos los sábados desde el 17 de noviembre de 2018. Al encontrar una fuerte participación en las diferentes regiones, las protestas se extendieron a las ciudades más grandes.
Entre sus líderes están Laëtitia Dewalle, Éric Drouet, Ingrid Levavasseur, Priscillia Ludosky, Jacline Mouraud, Maxime Nicolle y Hayk Shahinyan, entre otros. Desde el inicio de las manifestaciones y hasta el 10 de enero de 2019, más de 6.400 manifestantes han sido detenidos por la policía.
2.100 manifestantes han resultado heridos, indican los datos del Ministerio del Interior. Según un exhaustivo recopilatorio realizado por el diario Mediapart, se han producido más de 500 casos de evidentes abusos policiales. Entre ellos, hay 22 manifestantes que han perdido un ojo, cinco que se han quedado sin una mano, 210 que sufrieron heridas en la cabeza.
Unos tres millones de personas participaron en el movimiento de los chalecos amarillos.
Antecedentes Alzas en los precios de los combustibles
A partir del análisis de la evolución del precio de la gasolina y del diésel en Francia desde 1960 hasta finales del 2017, se estima que el precio tiene una evolución normal desde 1960. Sin embargo, la situación real es totalmente diferente, dado el factor de la expansión urbana, que incita a las personas que viven en áreas periurbanas a utilizar cada vez más de sus automóviles. Especialmente en los hogares donde la pareja trabaja y ambos necesitan un vehículo o en muchos casos dos vehículos para ir a trabajar.
miniaturadeimagen|Los chalecos amarillos también participaron en las protestas de 2023, como aquí en Occitania, en Narbona.
En Francia existe un impuesto sobre el consumo doméstico de energía (TICPE por sus siglas en francés). A este último se le introdujo, en el 2014d, un alza suplementaria llamada tasa a los combustibles fósiles o impuesto al carbono. El precio que los consumidores pagan aumenta a alrededor de un 23% para el diésel y un 15% para la gasolina entre octubre del 2017 y octubre del 20189. En consecuencia, Francia se encuentra en la categoría media superior de la Unión Europea, que es la región del mundo que más hace pagar impuestos a los combustibles automotores.
Los precios del diésel en Francia han aumentado en un 16 % durante el 2018, debido al incremento de los impuestos a gasolina y al diésel en el mismo período, y el gobierno anunció nuevas alzas de impuestos para el 2019. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha sido el principal foco de las protestas, debido a que continuó con las políticas implementadas desde hace más de 30 años por los gobiernos precedentes, contrario a lo que había propuesto en su campana política. Además los grandes contaminantes, (camiones, fábricas, empresas, yates y los cruceros de lujo) que utilizan grandes cantidades de combustibles no pagan tantos impuestos e incluso benefician de exenciones de impuestos al carbono. La población común, por su parte, pagaban un gravamen muy alto y no eran beneficiarios de ninguna reducción. Estos últimos debían utilizar sus vehículos en los trayectos domicilio - trabajo y no tenían otra opción que pagar los altos precios. Esta situación provocó que el sentimiento de injusticia se propague en la población.
En septiembre del 2018, el gobierno anuncia que tiene prevista un alza a la TICPE de un 11,5 %. Según la dirección general para la Energía y el Clima, dicha alza — que hubiera entrado en vigor el 1.º de enero de 2019 — va a costarle a los automovilistas entre 207 y 538 euros entre 2019 y 2022 (en función del tipo de vehículo y de los trayectos efectuados). Esta alza a los impuestos sobre los carburantes (TICPE e IVA), constituye un 60 % del precio final. Y el argumento del gobierno que dicho impuesto va a ayudar a la transición energética para evitar el calentamiento global no se justifica ya que estos impuestos van en gran mayoría al presupuesto general del Estado francés y no a la ecología como se pretendía. miniaturadeimagen|La pancarta reza: "políticos: tendrán que rendir cuentas".
El Gobierno ignora todas las recomendaciones y advertencias de la Comisión nacional del debate público, que recomienda no efectuar el alza de impuestos a los carburantes ya que es desventajosa y afecta a los automovilistas más dependientes. La Comisión propone una revisión general de las leyes fiscales del país. El movimiento de los Chalecos Amarillos hace que el gobierno renuncie a esta alza.
La pérdida del poder adquisitivo La sensación de pérdida de poder adquisitivo es también una de las razones dadas por muchos observadores. La edición de 2018 del "Retrato Social de Francia" de INSEE indica que la renta familiar disponible en euros constantes es un 1.2% más bajo en 2016 que en 2008, es decir 440 euros al año. La disminución de los ingresos afecta a una gran parte de la clase media (67%), que se ve particularmente afectada por el aumento de las contribuciones de la seguridad social y los gravámenes sobre los ingresos de capital. Según el estudio, las reformas fiscales y sociales son la principal causa.
Sentimiento de abandono en zonas rurales Una encuesta publicada en noviembre de 2017 por el Centre de recherche pour l'étude et l'observation des conditions de vie (Centro de investigación para el estudio y la observación de las condiciones de la vida) destaca un sentimiento de abandono por parte de las autoridades públicas de ciertos sectores de la población. Tres de cada diez personas creen que viven en un territorio abandonado. Dicho sentimiento es tanto geográfico como social. Esta percepción es más fuerte en territorios rurales, por ejemplo en Occitania,https://www.ladepeche.fr/article/2019/01/19/2943255-gilets-jaunes-nouveau-mobilises-acte-x-suivez-direct.html donde los manifestantes fueron particularmente numerosos.
Reivindicaciones miniaturadeimagen|#8M 2020 en París Teniendo en cuenta el carácter no estructurado ni centralizado de este movimiento, sus reivindicaciones revelan diversas aspiraciones de los ciudadanos de las clases media y baja. Estas reivindicaciones se ven plasmadas en los eslogan que se pueden leer en los chalecos mismos, en pancartas o incluso en los grafitis dejados en diferentes partes como el que se veía en el Arco del triunfo de París donde se leía "Macron Renuncia". Los servicios de limpieza tenían la orden de borrar rápidamente este último.
Las reivindicativos no se centran únicamente en el precio de los carburantes. Frédéric Dabi, quien es el director general del instituto de sondeo y de opinión pública Ifop, « el Movimiento de los Chalecos Amarillos es la cristalización de un disgusto masivo de los ciudadanos Franceses por la perdida del poder adquisitivo, y el elemento que revela este disgusto enorme es el carburante».
La reducción del precio de los combustibles El elemento que generó el inicio del Movimiento es el alza de los precios de los carburantes (TICPE), considerada por una gran parte de los ciudadanos injusta y excesiva. Además el gobierno justifica que es para disminuir el impacto de la fuerte alza del precio internacional del petróleo. Los ciudadanos se sienten atrapados en una espiral de alzas y consideran muy injusto que el gobierno no actúe ante estas alzas decididas en el extranjero y con fines de especulativos o de intereses de ganar más dinero para las empresas de los países productores.
Otro punto de incomprensión es que son siempre los ciudadanos los que pagan los precios altos. El alza exime a muchas empresas y sectores de actividades que no solamente tienen grandes dividendos sino que contribuyen a la contaminación de aire y por ende al calentamiento global. Dichas empresas y grandes grupos han beneficiado durante muchos años de exenciones parciales o totales de la TICPE.
El sentimiento de injusticia queda plasmado en los testimonios que diferentes ciudadanos hacen a los medios de comunicación donde expresan su malestar por dicha situación.
El Referendo de Iniciativa Ciudadana
miniaturadeimagen|derecha|Manifestantes en Occitania por el Referendo de Iniciativa Ciudadana
Los Chalecos Amarillos piden a través de las redes sociales y durante las manifestaciones la implementación de una democracia directa.
En un artículo publicado el 2 de diciembre del 2018, un grupo llamado los « Gilets jaunes libres » (Los Chalecos Amarillos libres) propone al gobierno el inicio de unas reuniones para tratar temas de la política fiscal que el gobierno debe cambiar. Estas reuniones son llamadas Los Estados generales de Francia. También piden que se lleven a cabo referendos en todas las regiones para modificar las políticas sociales del gobierno y la aprobación de un escrutinio proporcional para las elecciones legislativas.
En diciembre del 2018, el Movimiento de los Chalecos Amarillos exige la instauración de un Referendo de Iniciativa Ciudadana o RIC. Esta reivindicación se convierte en un punto inflexible en las exigencias del movimiento. Un Referendo de Iniciativa Ciudadana podría permitir de hacer leyes sin la aprobación del Parlamento. Los Chalecos Amarillos se inspiran de esta forma de Referendo existente en Suiza. El historiador Sylvain Boulouque explica que esta nueva reivindicación « hace su aparición tímidamente al día siguiente de las manifestaciones del 24 de noviembre » y se vuelve « casi viral a partir del 2 de diciembre » en todas las páginas de las redes sociales de los Chalecos Amarillos.
La renuncia del presidente de la República
miniaturadeimagen|La pancarta reza: "Macron divide al pueblo"
Esta reivindicación se hace cada vez más frecuente entre los manifestantes, una propuesta apoyada por el 50% de los franceses encuestados por YouGov a principios de diciembre de 2018.
Otras reivindicaciones Se proponen aquellas que afectan a los automovilistas, como el elevado precio de los peajes, del control técnico automotor y de las multas por la multiplicación de los radares de control del tráfico. También se proponen reivindicaciones sociales como el aumento de la pensión de los jubilados, la reducción del impuesto a la contribución Social, una reforma educativa y de la salud pública.
Con el paso de las semanas, una parte del movimiento hace propuestas con respecto a la inmigración. Los Chalecos Amarillos se oponen principalmente al Pacto Mundial sobre Migración Pacto Mundial sobre Migración, firmado por el presidente francés justo durante las protestas. El hecho que el presidente asista a dicha reunión aumentó el rechazo a sus políticas ya que dicha ratificación fue vista como un menosprecio del movimiento. Viajar al extranjero durante las protestas para atender una situación internacional, en vez de preocuparse de los problemas de su propio país fueron las críticas que tuvo durante estas semanas por parte de líderes políticos de oposición.