Manuel Filiberto de Saboya (, apodado Testa di ferro, en piamontés, Testa 'd fer, 'Cabeza de Hierro', debido a su carrera militar) (Chambéry, 8 de julio de 1528-Turín, 30 de agosto de 1580) fue duque de Saboya desde 1553 hasta 1580, Orden de la Jarretera. Es recordado por la italianización de la Casa de Saboya, ya que recuperó el estado saboyardo (invadido y ocupado por Francia cuando era un niño) después de la batalla de San Quintín (1557) y posteriormente trasladó la capital a Turín e hizo del italiano el idioma oficial en el Piamonte.
Nacido en Chambéry, Manuel Filiberto fue el único hijo de Carlos III, duque de Saboya y de Beatriz de Portugal en alcanzar la edad adulta. Su madre era prima y cuñada de Carlos V, Sacro Emperador Romano, y el futuro duque sirvió en el ejército de Carlos durante la guerra contra Francisco I de Francia, distinguiéndose por la captura de Hesdin en julio de 1553. Un mes más tarde, se convirtió en duque de Savoya tras la muerte de su padre, pero este era un honor casi vacío, ya que la gran mayoría de sus tierras hereditarias habían sido ocupadas y eran administradas por los franceses desde 1536. Continuó sirviendo a los Habsburgo con la esperanza de recuperar sus tierras y sirvió a su primo Felipe II de España como gobernador de los Países Bajos de 1555 a 1559.Henry Kamen, Philip of Spain, (Yale University Press, 1997), 64.
Con su nombramiento como comandante del ejército imperial, Manuel Filiberto se unió a una tradición de generales italianos al servicio de los Austrias —con nombres como Prospero Colonna, Andrea Doria, Alejandro Farnesio y Ambrosio Spínola— y en ese puesto dirigió personalmente la invasión española del norte de Francia, obteniendo una brillante victoria en Saint-Quentin el 10 de agosto de 1557.Henry Kamen, Philip of Spain, 67. También fue pretendiente de lady Elizabeth Tudor, hija de Enrique VIII de Inglaterra. Con la firma en 1559 de la paz de Cateau Cambrésis entre Francia y España, consiguió que el ducado le fuese restaurado y se casó con su prima, Margarita de Francia, duquesa de Berry, y hermana del rey Enrique II de Francia.Henry Kamen, Philip of Spain, 73–74 Su único hijo fue Carlos Manuel I de Saboya.
Tras la muerte de su tío, Enrique I de Portugal, el 31 de enero de 1580, Manuel Filiberto luchó por imponer sus derechos como reclamante al trono portugués por su madre. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que tenía una posición bastante frágil debido a las reivindicaciones de Felipe II, quien consiguió el control del país, uniendo así a España y Portugal.
Manuel Filiberto pasó su gobierno recuperando lo que se había perdido en las costosas guerras con Francia. Como experto estratega político, aprovechó varias disputas en Europa para recuperar lentamente el territorio tanto de manos de los franceses como de los españoles, incluida la ciudad de Turín. También compró dos territorios. Internamente, trasladó la capital del ducado desde Chambéry a Turín y reemplazó el latín como idioma oficial del ducado por el italiano.Francesco Bruni, ‘La politica linguistica di Emanuele Filiberto’ , Storia della Lingua Italiana, Rai International: Italica. Estaba intentando adquirir el marquesado de Saluzzo cuando murió en Turín.Cambridge modern History, Volume 1, Stanley Leathes, G. W. (George Walter) Prothero, Sir Adolphus William Ward, CUP Archive, 1964, pg. 399–400 Más tarde, fue enterrado en la capilla de la Sábana Santa de la catedral de Turín, a la que había trasladado la Sábana Santa en 1578.
Biografía thumb|left|180px| Carlos III de Saboya, obra de Jean Clouet. Orígenes y formación
Manuel Filiberto de Saboya nació el 8 de julio de 1528 en Chambéry. Sus padres eran Carlos III de Saboya y Beatriz de Portugal, hermana de la emperatriz Isabel de Portugal, mujer de Carlos V, de quien era sobrino. Era primo de Felipe II de España y de Enrique II de Francia.
Hasta la edad de siete años Manuel Filiberto, como hijo menor, fue destinado a la carrera eclesiástica y sus padres pidieron que se le concediese el beneficio de la Abadía de Hautecombe al Papa Clemente VII quien en 1530 había prometido para el niño el título de cardenal.
La educación del joven Manuel Filiberto fue confiada en 1532 al sacerdote Claude Louis Allardet, aunque su madre se involucró especialmente en su educación.
En diciembre de 1535 su hermano mayor, Ludovico de Saboya, falleció en Madrid, aún en su niñez, lo que convirtió a Manuel Filiberto en heredero al trono ducal. En este momento su educación cambió para adaptarla a su nueva condición. Sus principales educadores fueron Giambattista Provana di Leynì, quien más tarde sería obispo de Niza, Giacomo Bosio y los nobles saboyanos Louis de Châtillon, señor de Musinens y Châteland y Aimose de Genève, señor de Lullin, quienes se ocuparon de la instrucción militar. thumb|left|180px| Francisco I de Francia. Obra de Jean Clouet.
La desgracia familiar fue acompañada por la invasión del ducado de Saboya por las tropas francesas en marzo de 1536. Francisco I de Francia había exigido a Carlos III el paso libre de su ejército para atacar el Milanesado. La negación del paso propició que los franceses ocuparan el 11 de febrero Saboya, tomando Chambéry el día 29, mientras los suizos ocupaban Valais y Vaud. Los franceses toman también Susa y Turín que es ocupado el 3 de abril. Mientras que Carlos III se refugia en Vercelli con su mujer y con Manuel Filiberto. La ocupación de Pinerolo y Cavour, Busca, Cherasco y Caraglio hizo que a finales de 1536 el duque de Saboya apenas tuviera dominios en su poder.
En 1538 muere su madre Beatriz de Portugal por complicaciones en un embarazo. En junio de 1538 se firmó una tregua de diez años en Niza entre Francia, la Monarquía católica y el Ducado de Saboya por el que se conservaban la posesiones adquiridas por los contendientes por lo que Saboya solo conserva unos pocos territorios como Vercelli, Ivrea, Biella, Asti, Cuneo y Fossano.
Entre 1538 y 1542 las lecciones de humanidades se alternan con los ejercicios físicos y caballerescos. En 1542 tuvo que recoger la herencia materna por lo que se convirtió en gobernador de Asti y del Marquesado de Ceva y se familiarizó con los problemas relativos a la administración y fiscalidad.
En 1542 los franceses reabrieron la contienda y la ciudad de Cuneo fue asediada y Niza tomada y saqueada por una flota franco-turca. Las victorias obtenidas por las tropas de Carlos V en Flandes sirvieron de contrapeso a los triunfos franceses en Piamonte por lo que la Paz de Crépy (1544) sancionó la vuelta a las fronteras firmadas en la tregua de Niza.
En 1545 Carlos III envía a Manuel Filiberto junto a Carlos V de manera permanente.
Manuel Filiberto de Saboya al servicio de Carlos V thumb|left|190px| Carlos I de España. Obra de Juan Pantoja de la Cruz copiando a Tiziano. Manuel Filiberto abandonó Vercelli el 27 de mayo de 1545 en dirección a Alemania pero tuvo que detenerse en Innsbruck por causa de unas fiebres. Finalmente se reuniría con el Emperador en Worms el 23 de julio de 1545. Desde entonces actuaría como portavoz de su padre ante el Emperador recordándole los compromisos acordados con su padre pero este le hizo ver la imposibilidad de ayudarle en ese momento.
Desde su llegada a Alemania tuvo que verse, Manuel Filiberto, envuelto en problemas económicos, problema que no se solucionaría hasta años más tarde.
En junio de 1546 acompañó a Carlos V a la Dieta de Ratisbona, último intento de llegar a un acuerdo entre católicos y protestantes.
Poco después, por su disposición a servirle, Carlos V le concede la orden del Toison de Oro y es nombrado comandante de la guardia imperial y de la caballería flamenca.
Con este cargo participó en la guerra de Esmalcalda y entre finales de agosto y principios de septiembre en la batalla de Ingolstadt, donde a pesar del fuerte bombardeo que arreciaba sobre su posición no abandonó su puesto al lado del Emperador. Durante la batalla Carlos V invitó a Manuel Filiberto a ponerse bajo cubierto pero este contestó:
“Yo prefiero, sire, permanecer aquí con mi escuadrón y vivir y morir con vuestra majestad, que de ocurrirle algún percance no quisiera seguir yo vivo”.thumb|right|240px| Batalla de Mühlberg, de autor desconocido. Tras esta batalla los esmalcaldos se retiraron pero no estaban aún derrotados. Carlos V pasó a la ofensiva y tras reforzar su ejército con tropas de los Países Bajos se aseguró el control de Alemania meridional tras lo que se trasladó a Sajonia, corazón de la Liga de Esmalcalda. La campaña terminó en abril de 1547 con la victoria imperial en la batalla de Mühlberg en la que Manuel Filiberto estuvo al mando de la retaguardia del ejército imperial.
Aunque Manuel Filiberto había participado en la Guerra de Esmalcalda con mandos secundarios, había tenido la oportunidad de adquirir valiosas experiencias militares ya que esta guerra había constituido uno de los primeros ejemplos de guerra que enfrentaba a ejércitos de grandes proporciones por lo que pudo aprender mucho sobre logística y aprovisionamiento. La guerra también supuso un laboratorio de pruebas para el uso de la artillería.
Terminada la guerra, Manuel Filiberto permaneció entre 1547 y 1548 residiendo primero en Ulm y después en Augusta.
En agosto de 1549, Carlos V ordenó a Manuel Filiberto acompañar a Felipe II en un viaje por Zelanda, Holanda y Frisia, viéndose elevado poco después al primer plano de la corte imperial por la amistad que surgió entre él y el príncipe español. thumb|left|200px| Ferrante I Gonzaga. Obra de Tiziano En 1551 acompañó a Felipe a España donde llegó a Barcelona el 15 de junio. El estallido de la guerra en Piamonte interrumpió su estancia por España e hizo que regresara a Saboya no sin antes descubrir una estratagema francesa de una flota mandada por Piero Strozzi para atacar la ciudad. Ferrante I Gonzaga, comandante de las tropas españolas le puso al mando de la caballería en el enfrentamiento contra las tropas francesas comandadas por Charles Cossé, conde de Brissac. Participó activamente en el asedio del castillo de Bra en marzo de 1552 pero la campaña fue favorable en su conjunto para los franceses.
En otoño de 1552 se integró en el ejército que Carlos V reunió para atacar Metz y que fue puesto bajo el mando de Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel. Manuel Filiberto recibió el mando de la caballería flamenca. La resistencia de la ciudad fue más tenaz de lo previsto y lo avanzado de la estación hizo que el asedio de la ciudad se tuviera que levantar.
A pesar del fracaso, el asedio de Metz, significó un importante aprendizaje para Manuel Filiberto ya que le permitió profundizar en el arte militar y las técnicas de asedio. Además había podido servir bajo las órdenes del duque de Alba que era un distinguido militar de indudables cualidades. thumb|Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel. Obra de Antonio Moro En los primeros meses de 1553 se iniciaron negociaciones de paz pero no llegaron a ninguna parte y Carlos V preparó un nuevo ejército pero decidió sustituir al duque de Alba. El elegido fue el conde de Roeulx, Adriano de Croy. Sin embargo, duró poco en el cargo ya que mientras el ejército español tomaba la ciudad de Thérouanne, el conde de Roeulx murió repentinamente el 20 de junio de 1553.
El 27 de junio de 1553, Manuel Filiberto de Saboya fue nombrado comandante supremo del ejército haciéndose cargo del ejército bajo las murallas de la ciudad de Hesdin.
Manuel Filiberto de Saboya como Comandante Supremo del ejército Imperial
La elección de Manuel Filiberto como comandante del ejército imperial respondía a una calculada estrategia política. Carlos V colocaba en un importante puesto a un general joven y estimado que se encontraba alejado de las luchas de las diversas facciones que dominaban la corte imperial. El Emperador, dada la edad de Manuel Filiberto (25 años), decidió colocar a su lado como consejeros a dos expertos capitanes: Antonio Doria y Giovanni Battista Castaldo.