Lenguas celtas o célticas es el nombre por el que se conoce a un grupo de idiomas pertenecientes a la familia indoeuropea, entre los que se incluyen: el bretón, en Francia el córnico, en Reino Unido el gaélico escocés, en Reino Unido el galés, en Reino Unido el irlandés, en Irlanda y Reino Unido el manés, en Reino Unido y todas aquellas lenguas muertas de esta familia que en un tiempo hablaron los pueblos celtas en la Europa Central y en las penínsulas ibérica y de Anatolia.
Número de hablantes por lengua LenguaHablantes nativosHablantes totales irlandés galés bretón gaélico escocés manés 0 1 800 córnico 0 557 Lenguas celtas
Aspectos históricos, sociales y culturales
Orígenes Las lenguas celtas derivan de un conjunto de dialectos del indoeuropeo que históricamente ocupan una posición intermedia dentro de la familia indoeuropea, pues hicieron su aparición después de las lenguas anatolias (2000 a. C.), el griego (1400 a. C.), las lenguas índicas (1000 a. C.), las lenguas iranias (700 a. C.) y las lenguas itálicas (600 a. C.), pero antes de las lenguas germanas (), las lenguas eslavas (), el armenio (), las lenguas albánicas (), las lenguas tocarias () y las lenguas bálticas ().
Sus hablantes eran los pueblos celtas, una serie de tribus y clanes de la Europa Central y Occidental que compartían unas características culturales similares: creencias religiosas, estructura social, estilos artísticos, sistemas de producción, y sobre todo una lengua común, o más bien una serie de dialectos inteligibles entre sí. Utilizaron diversos nombres para denominarse a sí mismos:
keltikoi, 'los elevados' o 'los luchadores': (Celtas de la Beturia). Fue el nombre adoptado por los geógrafos griegos en la primera mitad del milenio a. C. para referirse a estos pueblos (keltoi), término que resultó latinizado después como celtae, para dar origen al actual celtas. El nombre se construye sobre la raíz PIE *kel-t- 'elevarse, alzarse': lituano kélti 'alzarse',MALLORY James P. & ADAMS, Douglas Q. 1997 ‘Encyclopedia of Indo-European Culture’ (pg. 352). London. F. Dearborn. o bien sobre la raíz *kel-t 'golpear': antiguo sajón hild 'luchar, golpear'MATASOVIĆ, Ranko 2009 ‘Etymological Dictionary of Proto-Celtic’ (pg. 199). Leiden. Brill galloi, 'gallardos, valientes' (Gálatae o Gálatai, gálatas de la provincia romana del centro de la actual Turquía llamada Galatia). Fue el nombre adoptado por los romanos para referirse a los pueblos galos de la Gallia, región que comprendía básicamente Francia y Bélgica). Galloi se forma desde la raíz PIE *gelH- en su grado-cero *glH-n > gall-, mientras que gálatai procede de un grado pleno *gelH-tai > gélatai > gálatai.MATASOVIĆ, Ranko 2009 ‘Etymological Dictionary of Proto-Celtic’ (pg. 149). Leiden. Brill Gaelige (celtas de Irlanda). wedeloi, 'salvajes, del bosque, cazadores'. Nombre utilizado por los galeses para referirse a los irlandeses (goidelos < galés gwyddel irlandés'). Desde la raíz PIE *weid- 'bosque', a través del céltico *wēdu 'selvático, salvaje' > *wēdelo.MATASOVIĆ, Ranko 2009 ‘Etymological Dictionary of Proto-Celtic’ (pg. 408). Leiden. Brill
Aunque se encuentran esparcidas diversas alusiones a los celtas en Hecateo de Mileto, Heródoto y Aristóteles, la primera referencia a este pueblo se halla en la Ora Maritima de Avieno, procónsul en África en el 336 d. C., quien se basó en un original griego del . Los romanos los llamaban galli (pronunciado gal-li).
Existen varias hipótesis respecto a la aparición de las lenguas celtas, de las cuales varias son mutuamente excluyentes. Estas hipótesis han afectado a la clasificación filogenética de las lenguas celtas: algunos autores clasifican las lenguas célticas insulares como una unidad frente a las lenguas célticas continentales. Otra clasificación propugna la existencia de una relación galo-britónica de un origen más arcaico, frente al goidélico, el idioma celtíbero y el idioma lepóntico.
Prehistoria de los pueblos celtas El término celta (keltoi) es de origen griego; estos pudieron haberlo tomado prestado de íberos o ligures. Los celtas probablemente se llamaban a sí mismos *gal-, o sea: galos (derivados: gálata).
No parece posible discernir las etnias propiamente celtas entre los primeros grupos de indoeuropeos que penetraron en la Europa central. Sólo hasta el , con el surgimiento de la cultura de La Tène es razonablemente seguro identificar a los portadores de esa cultura como hablantes de lenguas celtas. Los primeros pobladores indoeuropeos podrían haber sido los portadores de la cultura de los campos de urnas, que se expandieron rápida y extensamente por Europa hacia el . Los miembros de esta cultura se expandieron descendiendo por la margen derecha del Ródano, ocupando Languedoc, Cataluña y el bajo valle del Ebro. Otra línea de expansión les llevó a Bélgica y el sureste británico. A partir del , otros pueblos presuntamente indoeuropeos (tal vez pre-celtas y pre-ilirios) fueron los portadores de la cultura de Hallstatt (Hierro-I), extendiéndose en esta fase por el interior de la península ibérica (). En el , los pueblos presuntamente indoeuropeos fueron desplazados del noreste ibérico a manos de los íberos, quedando así los celtas de Iberia aislados del resto de pueblos celtas continentales por los íberos al este y los aquitanos al oeste de los Pirineos.
Desde el , los celtas continentales inauguran la cultura de La Tène, específicamente celta (Hierro II). En esta fase, los celtas acabaron de ocupar el norte y centro de Francia (la Galia), el valle del Po en el norte de Italia, así como la mayor parte de las islas británicas. También se extendieron por los Balcanes, alcanzando incluso una comarca del Asia Menor, que será conocida como Galacia. En esta época se construyen importantes villas fortificadas llamadas oppidum (en plural, oppida), que funcionan como centros comerciales y políticos.
Historia y referencias clásicas A partir de los y a. C. algunos autores clásicos ofrecen datos concretos sobre la historia de los pueblos celtas. Los romanos usaron el término galli para referirse a varios pueblos celtas, entre los cuales estarían los galos, los gálatas, o regiones como la Galia. Sin embargo, aunque los romanos se refirieran a las tribus por sus nombres individuales (aedui, belgae, helvetti, boii...), sí reconocen ciertas características culturales comunes entre estas. La unidad lingüística de estos pueblos es puesta de manifiesto por Tácito al percibir la similitud entre las lenguas britónicas y las galas. San Jerónimo dejó constancia en sus escritos de que la lengua de los gálatas le resultaba parecida al dialecto galo de Tréveris.
En todas estas migraciones su lengua les acompañó allá donde fueran; en el se extendían por gran parte de Europa, desde la actual Turquía (Galacia) hasta Portugal. Sin embargo, las lenguas célticas encontraron refugio a la romanización en el extremo noroccidental de Europa, en las islas británicas. A partir del , los celtas acusan la creciente presión militar de los germanos por el norte y, algo después, la de los romanos por el sur. En pocas décadas «toda la Galia está ocupada», excepto Irlanda. De todas formas, la presencia romana en Gran Bretaña fue también de escasa duración, lo que permitió a las lenguas celtas de esta isla (galés) sobrevivir y, más tarde, regresar al continente (Bretaña francesa). Todavía en el , los celtas llevaron a cabo su quizá última expansión: los escotos irlandeses invadieron Caledonia y le cambiaron el nombre por el de Escocia.
Declive Si bien en la Antigüedad fueron habladas ampliamente en la Europa occidental en el primer milenio a. C., las lenguas celtas han experimentado un declive gradual desde los tiempos romanos, bien al ser reemplazadas primero por el latín y luego por las lenguas romances en Francia, Portugal, Italia y España, bien al ser desplazadas y sustituidas por otras ramas, como la germana en las islas británicas y la Europa Central o la eslava en los Balcanes, o bien por la disipación e integración del pueblo celta y de sus lenguas dentro de nuevas realidades históricas. A pesar de estos hechos, hubo pequeñas islas lingüísticas que sobrevivieron bastante tiempo a este influjo, hallándose testimonios de gálatas hablantes de lengua celta en el
Las lenguas celtas mantuvieron mayor vigor en las islas británicas. Allí las lenguas nativas gaélicas y britónicas conservaron su hegemonía hasta la Edad Media, siendo la lengua predominante en el Reino de Escocia y en los condados y reinos irlandeses y galeses. Su declive en Gran Bretaña comenzó con las invasiones anglosajonas, quedando reducida su presencia tras la Muralla de Offa a Gales y al Reino de Escocia. Unos siglos más tarde, también empezaron a perder peso y presencia las lenguas célticas en estas regiones y en Irlanda debido principalmente a la pérdida de independencia política y cultural, así como por el aislamiento económico, en detrimento del entonces pujante Reino de Inglaterra en el , si bien este proceso se dio de manera lenta y constante desde siglos atrás. La lengua hablada en la isla de Man se vería muy influenciada por aportes nórdicos, fruto de las sucesivas invasiones vikingas.
El origen del bretón, aunque se podría pensar fácilmente por su situación geográfica que es un reducto de la lengua gala hablada en época prerromana en la actual Francia, se remonta a migraciones de britanos (principalmente de las zonas de Cornualles y Gales) en el que huían de las invasiones anglosajonas a Gran Bretaña, estableciéndose tras cruzar el canal de la Mancha en la costa de Armórica, la actual Bretaña. Algunos de estos britanos llegaron incluso a la península ibérica, concretamente al norte de la Gallaecia, región histórica que incluía la Galicia actual y buena parte de Asturias y el norte de Portugal, donde fundaron el obispado de Britonia, al frente del cual estaría el célebre obispo Mailoc, mencionado en los concilios galaicos de Lugo y de Braga en el de nuestra era.
Pese a su lento declive, hoy día aún sobrevivien cuatro lenguas de la rama céltica, limitadas a pequeñas regiones de Europa: el irlandés o gaélico irlandés en Irlanda, el gaélico escocés en Escocia (nombre que lleva a la confusión con el también llamado escocés, idioma germánico), el galés en Gales y el bretón en Bretaña. Asimismo, hasta el se hablaba en Cornualles el idioma córnico, de gran semejanza con el bretón y el galés. Hasta principios del se hablaba en la isla de Man el idioma manés. Fruto de la emigración, hay también pequeñas colonias de hablantes de lengua celta en la Patagonia argentina y en algunas partes de Canadá.
Sin embargo, en mayor o en menor medida pero en la mayoría de los casos muy reducido, generalmente, las lenguas habladas posteriormente en regiones de lengua celta mantienen un sustrato céltico en su vocabulario, como pueden ser el español, el francés, el portugués, el gallego, el asturiano, el inglés o el alemán.
Literatura thumb|300px|Bronce II en el Museo Provincial de Zaragoza. Los textos de las lenguas célticas continentales no son abundantes y la mayoría son pequeñas inscripciones, monedas, glosas y nombres. Los textos conservados más antiguos ( al ,) están escritos en galo y en celtíbero. El texto más extenso escrito en galo es el Calendario de Coligny (del ), que contiene 60 palabras escritas en caracteres latinos. Los textos más extensos en celtibérico son los cuatro bronces de Botorrita. En concreto, el bronce III, en escritura celtibérica, es el texto más largo conservado en cualquier lengua celta antigua. Además, se han encontrado numerosas inscripciones en piedra o en bronce, tanto en escritura celtibérica como latina, cuya datación abarca desde el hasta el . En el norte de Italia se han descubierto inscripciones anteriores al en lepóntico, usando una variante del alfabeto etrusco.