Acción Comunista (AC) fue un partido político español de izquierdas que se formó en el exilio en 1964 al expulsar el Frente de Liberación Popular a su sección exterior, activa en Bélgica, Francia y Alemania.

La expulsión se debió a la estrategia de la dirección del FLP de desarrollar alianzas ocasionales con sectores de la burguesía española, que permitiesen estrategias de derrocamiento del franquismo, este hecho llevó al sector exterior a acercamientos a las Juventudes Socialistas Revolucionarias (JSR), ligadas al POUM, con el objetivo de explorar avances en la creación de un partido "marxista revolucionario", inicialmente se consideró un grupo de estudios, editando en enero de 1965 a la revista Acción Comunista, dirigida por Carlos Semprún, y meses después se constituyó como organización. Entre sus militantes estuvieron Carlos Semprún y José Antonio Ubierna. En 1976 una parte de sus militantes, sobre todo de Cataluña, ingresaron en el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). AC fue legalizada en España en 1977.

Contexto sociopolítico Un hecho que marcaría la política de los grupos revolucionarios españoles, fue la ruptura en 1962 del Partido Comunista de China con el Partido Comunista de la Unión Soviética, lo que se tradujo en la creación a finales de1964 del Partido Comunista de España (marxista leninista), y en Galicia la Unión do Povo Galego (UPG) de ideología también "pro china", pero separada del PCEml por su nacionalismo gallego. Otros hechos que marcarían las políticas izquierdistas españolas, fueron la Revolución Cultural china iniciada en 1966, El Mayo francés y la Primavera de Praga, que orientaron a los grupos españoles hacia la denuncia de las lacras de la sociedad de consumo capitalista, de la burocracia y falta de libertad de los regímenes socialistas y de la política de alianzas con la burguesía propuesta por el PCE en su táctica de Reconciliación Nacional que planteaba que el franquismo, se encontraba fuertemente aislado, porque era urgente -y factible- llegar a amplios acuerdos, con otras fuerzas políticas y sociales, para alcanzar las libertades democráticas y la “independencia nacional”, que fue causa de crisis y escisiones en el PCE en los años 60 y el surgimiento de grupos de la llamada nueva izquierda que pretendían disputarle el espacio comunista, criticando al PCE como revisionista o reformista.

A finales de los 60, España había presentado un amplio desarrollo industrial urbano que posibilitó el acceso a la universidad de las clases medias, un acceso a influencias exteriores por el auge de la emigración y por el desarrollo turístico, conjunción de factores que favorecieron el rápido progreso de la nueva "izquierda revolucionaria".

La enseñanzas de Mao sobre el derecho de los pueblos a ejercer la violencia para liberarse de la opresión, llevó al PCEml a plantear la "lucha armada", que le llevaría a la creación del FRAP con una política de atentados.

Ideología La revista Acción Comunista estaba influida, al igual que el colectivo al que dio nombre, por la llamada nueva izquierda anglosajona, por la norteamericana Studies on the Left y por la británica New Left Review. Existió un contacto estrecho con Cornelius Castoriadis, dirigente de Socialisme ou barbarie, lo que influyó en su concepción y crítica del régimen soviético, planteando que no existía una diferencia esencial entre los regímenes autodenominados socialistas y los capitalistas, sino una diferencia de forma. La superación de estos regímenes se basaría en la institución de una sociedad socialista, igualitaria y autónoma, en la que el poder político no sea monopolizado por élites, tanto por la capitalista o por la burocracia dirigente soviética. Esta influencia propició en Acción Comunista la defensa de la autogestión en todos los entornos sociales, bajo una perspectiva de marxismo consejista, donde el ideal socialista se estructura como proyecto de autonomía, social e individual, y la única forma de combatir el impacto catastrófico de la lógica capitalista sobre el entorno natural y sobre la vida de los seres humanos, que los transforma en bestias productoras y consumidoras, siendo la barbarie una de las manifestaciones posibles de la civilización industrial-capitalista moderna o de su copia “socialista” burocrática. Se ha de tener en cuenta que la influencia consejista era muy limitada, debido a que la crítica antiestalinista era patrimonio de los trotskistas, pero que no denunciaban el régimen soviético explícitamente y el movimiento anarquista que si lo hacia, Acción Comunista no fue un grupo de inspiración específicamente trotskista, luxemburguista, o libertaria, pero su oposición al centralismo democrático, seguido por la gran mayoría de partidos comunistas denotaba las influencias consejistas, por otra parte su origen a partir del FLP exterior, les hacia tener un contacto bastante acentuado con Cornelius Castoriadis, líder del grupo francés "Socialisme ou barbarie" les hizo orientar el planteamiento revolucionario hacia el logro de una sociedad donde todos los ciudadanos tengan la misma posibilidad de participar en la legislación, gobierno, jurisdicción y finalmente en la institución de la sociedad. Esta concepción le separaba de las corrientes trotskistas seguidoras de la IV internacional, cuyo principal grupo español fue la Liga Comunista Revolucionaria, que consideraban a la URRS como un Estado obrero degenerado, mientras que AC plantea en sus principios estratégicos que la URRS y países "socialistas", no han realizado una revolución social y económica que rompa con la estructura capitalista, siendo de hecho países capitalistas de estado, . lo que entre los derechos y deberes de los militantes plantean la «disciplina colectiva» que obliga al militante a aplicar las decisiones mayoritarias tomadas en las reuniones de cada grupo, de la asamblea o del comité, pero tiene derecho a expresar su desacuerdo en las publicaciones internas del grupo.

Figuras destacadas para los militantes eran Clara Zetkin, Rosa Luxemburgo, Otto Rühle, Andreu Nin, Alexandra Kollontay, Trotski, Joaquín Maurín, Karl Korsch, Paul Mattick, Anton Pannekoek, Claude Lefort, Cornelius Castoriadis, Guy Debord, etc. Era una asociación bastante ecléctica que no aspiraba a ser el partido de la clase obrera, ni su "polo de referencia", en la que dominaban más las ideas de "democracia obrera" y "autogestión" que la de "dictadura del proletariado".

Un aspecto que lo diferenciaba marcadamente de otros grupos de extrema izquierda era la atención al papel de la mujer en el sistema capitalista, al considerar que son explotadas por el capitalismo de manera invisible a partir del trabajo doméstico, donde el hogar constituye su unidad de producción y donde se encuentran bajo el poder masculino.

Acción Comunista se denominaba "marxista revolucionario" y se situaba en el espectro de la "nueva izquierda", si bien Antonio Ubierna escribió un libro divulgativo acerca del trotskismo en el que citaba a AC como organización trotskista. Este hecho fue criticado desde la organización calificándolo de falta de objetividad y de confundir su propia ideología con la del conjunto de los militantes.

Para AC la consideración de que una verdadera sociedad democrática implica que sus ciudadanos deben tener una educación y autoeducación permanente, como la única forma de evitar la desafección de los individuos hacia la política y los problemas comunes (desafección que lleva a la conformación de los deseos, motivaciones y aspiraciones de los individuos en beneficio del interés capitalista), llevó a rígidos criterios de selección de los aspirantes a militantes, por lo que había que pasar por todo un proceso iniciático para poder pertenecer a la asociación. EL hecho de provenir de un grupo de teorización a través de la revista AC, le llevó a prestar gran importancia a la formación teórico-política, y a una militancia, donde colectivos obreros no muy numerosos convivían con bastantes intelectuales del mundo de la investigación biológica, la docencia universitaria, el arte (artistas, críticos y gestores), el mundo editorial, el urbanismo, la abogacía, la sociología, la psiquiatría, etc y a su desarrollo en ambientes estudiantiles universitarios. La desigual formación ideológica entre sus miembros, la lucha contra los sectarismos tan en boga entre los grupos del izquierda radical, la promoción de la evaluación crítica y autocrítica razonada, que les hacia defender el derecho de cualquier militante a exponer y defender ideas contrarias al sentir mayoritario, les llevó a diversas escisiones y abandonos.

Principios estratégicos La revolución socialista es la única salida de los trabajadores en España, al estar inmersos en el modo de producción capitalista en su fase de desarrollo monopolista, por lo que derribar el poder de los monopolios significa abordar o iniciar la revolución socialista, pero al no estar en condiciones de imponer dicha alternativa, las etapas intermedias son pura y simplemente la preparación para plantear e imponer dicha alternativa, desechando las fases de otros grupos, como la "democracia política y social" o la "democracia popular". Rechazan la dictadura del proletariado como dictadura de partido, sino que lo ven como sinónimo de democracia de los trabajadores, al considerar que solo puede basarse en una amplia democracia obrera, en la que los trabajadores a través de consejos como órganos de poder, elijan directamente a sus representantes en los órganos del Estado, representantes elegibles y revocables en todo momento. Para evitar la deriva autoritaria, debe existir la más amplia democracia interna a todos los niveles de la organización revolucionaria, con el derecho a tendencia y fracción. Los partidos no son órganos de poder, sino una asociación política de vanguardia para esclarecer la conciencia de las masas proletarias en la construcción del socialismo. Los partidos proponen, pero la decisión debe ser tomada por las masas trabajadoras. Las organizaciones de vanguardia (partidos) no son sino un instrumento para la emancipación de la clase obrera, y subordinado por tanto a ellos. La construcción del socialismo en un solo país es una utopía reaccionaria. Consideran "países burocráticos" a todos los que se autodenominan socialistas, porque en ellos los trabajadores no detentan el poder político, sino que se encuentran desplazados por una capa social dirigente, usurpadora del poder. También consideran que en esos países no se ha llevado a cabo una revolución social y económica que rompa con la estructura capitalista. Tácticamente consideraban que la lucha debía orientarse hacia la consecución de las libertades democráticas, libertades que significan la liquidación de la dictadura burguesa y franquista, sus secuelas y corrupciones, a través de una amnistía total y la disolución de los cuerpos represivos. Con respecto a las nacionalidades históricas, debe combatirse la opresión cultural, defendiendo el autogobierno obrero, en contraposición a la autodeterminación de las nacionalidades, en cuanto el nacionalismo expresa los intereses de las clases medias y ciertos sectores de la burguesía no monopolista frente al capitalismo monopolista y su autoritarismo tecnocrático. La forma de Estado que preconizan es transitoriamente una república federal, en la perspectiva de una Federación de Repúblicas socialistas Ibéricas. Con respecto a la mujer, consideran el machismo, como un "racismo" más o menos solapado hacia el sexo femenino. La mujer debe elegir libremente si desea procrear, utilizar anticonceptivos, abortar, divorciarse, en un marco de equiparación social, legal y económicamente de igualdad entre mujeres y hombres.

Trayectoria organizativa