thumb|upright|Tumba de Joseph Kahahawai Jr., en el Cementerio Puea de Kalihi, Honolulu

El proceso Massie, dentro los sucesos conocidos como el caso Massie, fue un procedimiento penal desarrollado en el año 1932 en Honolulu (Hawái). La pieza principal del caso fue la acusación de asesinato formulada contra Grace Hubbard Fortescue y sus tres cómplices, por la muerte del conocido boxeador profesional local Joseph Kahahawai.

Previamente, la hija de Grace Fortescue, Thalia Massie (de cuyo apellido toma nombre el caso), había presentado cargos contra Kahahawai (muy probablemente de forma injustificada), acusándolo de formar parte del grupo de hombres que la habían violado. El asesinato fue el resultado de la venganza de Grace Fortescue, de su yerno el teniente Massie y de sus dos cómplices sobre Kahahawai, que había sido absuelto junto con sus compañeros en el juicio por violación, posteriormente conocido como el caso Ala Moana.

Durante el proceso, la acusación de asesinato se convirtió en homicidio, y la condena de 10 años de cárcel para Grace Forstecue, su yerno y los dos marinos cómplices del asesinato, bajo la presión de la Marina, fue conmutada por el Gobernador Territorial Lawrence M. Judd a "una hora de servicio en su despacho". Los cuatro abandonaron días después las islas en un barco.

Investigaciones posteriores han reforzado las sospechas de que el desenlace del caso de asesinato estuvo condicionado por circunstancias políticas y raciales.

Trasfondo mini|upright|Retrato de Grace Hubbard Fortescue.

Grace Hubbard Fortescue (de soltera, Grace Hubbard Bell), era nieta de Gardiner Greene Hubbard, el primer presidente de la National Geographic Society. Su padre, el empresario Charles John Bell, era primo hermano del inventor Alexander Graham Bell.

Su matrimonio con el mayor Granville "Rolly" Fortescue, un hijo bastardo de Robert Roosevelt, no le reportó una situación financiera tan desahogada como hubiera deseado, pero sin embargo le permitió mantener las apariencias, y crio a su hija Thalia con el estilo de vida propio de la clase alta estadounidense.

Su hija, Thalia Fortescue, se casó con el teniente Thomas Massie, un oficial en ascenso de la Armada de los Estados Unidos. En 1930, Massie se encontraba destinado en Pearl Harbor, donde Thalia se consideraba "por encima" del resto de las esposas de los oficiales, y pronto se convirtió en una marginada. El matrimonio, que desde el principio no fue precisamente un éxito, degeneró en el consumo excesivo de alcohol y peleas públicas.

El 12 de septiembre de 1931, la pareja asistió a una fiesta de la Armada en el Ala Wai Inn, un club nocturno de Waikiki. Thalia mantuvo una disputa que terminó cuando abofeteó a un oficial y luego salió corriendo del local. Su marido, el teniente Massie, no habiendo presenciado el incidente, asumió que estaba cansada y se había ido a casa. Ella afirmó haber caminado hacia el Waikiki Park, una sala de baile a unos cientos de metros del club nocturno, en la que también había baile esa noche. Normalmente, cerraba a las 11:45 horas, pero terminó unos diez minutos más tarde.

En algún momento entre las 12:20 y las 12:45 am, Thalia fue recogida por un automóvil que conducía por la carretera Ala Moana, entonces una calzada relativamente apartada que conectaba Waikiki y Honolulu. Los dos matrimonios que lo ocupaban la habían reconocido del club. Según su testimonio, les dijo que varios hombres hawaianos la habían asaltado y robado (no dijo nada de violación). Rechazó buscar a la policía y pidió que la llevaran a casa, a donde llegaron sobre la 1:00 am. El conductor no conocía la carretera y habían perdido algo de tiempo. Thomas aun no había llegado y ella no tenía las llaves, así que tuvo que romper la puerta trasera para entrar.

Territorio de Hawai contra Ben Ahakuelo y otros En el club nocturno, se suponía que el baile terminaría a medianoche, pero los anfitriones no detuvieron a la orquesta hasta la una. Finalmente, Massie trató de llamar a su esposa para asegurarse de que había llegado bien a casa, y después de varias llamadas, Thalia finalmente respondió, pero diciéndole que regresara de inmediato porque le había pasado algo terrible. Massie regresó a casa y su esposa le contó que, mientras caminaba hacia su casa, había sido asaltada por varios hombres. Ignorando las objeciones de Thalia, Massie llamó de inmediato a la policía, que llegó para tomar su declaración. Inicialmente, no podía proporcionar ningún detalle, afirmando que estaba demasiado oscuro para identificar a alguno de los hombres o para ver cualquier detalle del automóvil del que salieron. (un miembro de la facultad de la Academia de Patrulla del Estado de Colorado, afirma que dos hombres salieron de un automóvil, sujetaron a Thalia, le rompieron la mandíbula con un solo golpe, la arrastraron al asiento trasero de su automóvil y la llevaron a un área desierta que desde entonces se ha desarrollado como Ala Moana Park, donde la violaron varias veces, a pesar de sus repetidas súplicas por su liberación e incluso ofertas de rescate. Ninguna otra fuente corrobora este relato.)

Varias horas después la historia cambió. Ahora, Thalia no solo describió a los asaltantes como "locales", sino que le dio a la policía el número de una matrícula. En cuestión de horas la policía detuvo a un joven de origen japonés, Horace Ida. Ida no estaba del todo sorprendido al principio, ya que solo unas pocas horas antes había estado involucrado en un amago de colisión mientras conducía el automóvil de su hermana. Aunque no hubo daños, se desató una discusión con el otro conductor y su esposa, y uno de sus amigos, el boxeador Joseph Kahahawai, abofeteó a la mujer. Cuando fue llevado a la comisaría de policía, no se le presentaron cargos por el altercado, y en su lugar descubrió consternado que estaba siendo acusado de violación.

A primera vista, la historia parecía estar bien fundada. La matrícula del automóvil facilitada por Thalia solo fallaba en un dígito y su descripción de los hombres, Ida y sus amigos, era bastante precisa. Sin embargo, más tarde se supo que la policía en realidad "le dio" ambas informaciones cuando se tomó la declaración de Thalia, aparentemente después de escuchar el nombre y la descripción de la queja inicial presentada por la mujer conductora. El escritor Charles A. Riccio Jr. ofrece el siguiente relato del incidente que involucraba a Horace Ida:

El Contralmirante Yates Stirling, Jr., Comandante del 14º Distrito Naval de la Marina de los EE. UU. (que incluía las islas), indicó que su primer impulso cuando se enteró de la noticia fue el de linchar a los agresores acusados, pero que se debía dar a "las autoridades la oportunidad de cumplir la ley y no interferir". En las noticias impresas a medida que se desarrollaba el caso, los periódicos locales se referían a los hombres como "matones", "degenerados" y "demonios", mientras que Thalia fue descrita como "una mujer blanca refinada y culta".

A medida que se desarrollaba el caso, aparecieron inmediatamente grietas en la historia. Para haber agredido a Thalia, un hecho que hasta el momento ni siquiera había sido probado que se hubiera producido, hubiera sido extremadamente difícil haber estado también involucrados en un accidente casi al mismo tiempo en la ciudad. Pronto se presentaron testigos que informaron haber visto a Thalia seguida por un hombre blanco solo unos minutos antes de que se produjera el presunto asalto. Esta información nunca se presentó en el juicio iniciado a continuación, ni tampoco el hecho de que la policía pudo pasar información a Thalía. La propia policía se dividió en el caso: muchos de los detectives eran locales que vieron que el caso era una farsa, y cuando se les negó el acceso a la sala del tribunal, comenzaron a hablar directamente con la prensa.

Riccio continúa con el relato:

Grace Fortescue, enfurecida por las historias y lo que le parecía un intento de mancillar el nombre de su hija y de su familia, inició una campaña pública para atacar a los acusados. Al almirante Stirling le preocupaba que si la historia llegaba al continente se interpretaría como si no tuviera el control de la situación. Mientras el juicio continuaba, se pudo mantener la historia fuera de la órbita de la prensa del continente, pero se presionó a los tribunales para que se produjera un rápido y concluyente desenlace del proceso para aplacar a una Armada enfurecida.

Sin embargo, en la corte el caso se vino abajo rápidamente. Después de un juicio de tres semanas y una larga deliberación del jurado, sus miembros se declararon sin argumentos, y se declaró un juicio nulo.

Territorio de Hawai contra Grace Fortescue y otros mini|upright|El abogado Clarence Darrow.

Grace Fortescue no estaba dispuesta a esperar otro juicio. En primer lugar, organizó el secuestro y la brutal paliza propinada a Horace Ida.

Luego, convenció a su yerno Thomas Massie para que secuestrara a Joseph Kahahawai, el que tenía la piel más oscura de los cinco acusados, con la ayuda de Albert O. Jones y Edward J. Lord, dos hombres alistados en la Marina. Kahahawai fue sometido a un "interrogatorio", ya que Fortescue, Thomas Massie y sus dos cómplices intentaron arrancarle una confesión, pero finalmente, uno de los cuatro disparó a Kahahawai.

Discutiendo qué hacer, finalmente decidieron dejar el cuerpo de Kahahawai en Koko Head, por entonces una zona desolada lejos del área urbana de Honolulu. Aunque se acabase encontrando el cuerpo, les parecía poco probable que le importara a alguien. Envolvieron a Kahahawai en una sábana y lo pusieron en el automóvil alquilado de Fortescue, bajando las persianas para ocultar el interior. Un motociclista policial, alertado del secuestro, vio las persianas bajadas y lo consideró sospechoso. Los detuvo, descubrió el cuerpo de Kahahawai e inmediatamente arrestó a los cuatro por sospecha de asesinato.

Esta vez la historia ya no podía mantenerse en secreto. La prensa del continente pronto comenzó a imprimir relatos, en los que se escribía que en Hawái "los caminos atraviesan junglas y en esos lugares remotos, bandas de nativos degenerados esperan a las mujeres blancas que conducen". El hecho de que los hombres no hubieran sido condenados por la presunta violación, solo demostró a la prensa continental que Hawái era un semillero de odio racial contra los blancos, no que fueran inocentes. La propia Grace Fortescue había proclamado que el crimen era realmente insustancial. Mientras tanto, las tensiones en Hawái estaban a punto de estallar en una revuelta racial.

Clarence Darrow, quizás el abogado más famoso de su época, decidió asumir la defensa de los cuatro acusados de asesinato por una suma de 30.000 dólares. Darrow, ya retirado, fue convencido para llevar el caso por Eva Stotesbury (esposa de Edward T. Stotesbury), una vieja amiga de la familia.

En el juicio, Thalia intentó presentarse como una víctima inocente. Esto se vino abajo cuando el fiscal, John Kelley, jugó con sus sentimientos de superioridad. Thalia se enfureció, arrancó un pedazo de una prueba y se bajó de la tribuna. Aunque este comportamiento pareció ser una victoria de la fiscalía, los asistentes a la sala del tribunal prorrumpieron en aplausos apoyando la actitud de la joven.

El jurado emitió un veredicto de homicidio en lugar de asesinato. Las tensiones raciales eran tan altas, que todos esperaban otro jurado sin resolución. La prensa continental se incendió con más historias y la situación en Hawái se hizo más tensa. El almirante Stirling consideró aplicar la ley marcial si comenzaban los disturbios, ya que había pensado en imponerla desde el principio.