Las relaciones Irán-Rusia se refieren a las relaciones bilaterales entre la Federación Rusa y la República Islámica de Irán, así como a las relaciones históricas entre ambos pueblos a través de sus diferentes estructuras estatales.

Las relaciones entre el Gran Ducado de Moscú y el Imperio Persa (Irán) comenzaron oficialmente en 1521, con los safávidas en el poder. Contactos en el pasado y en el presente entre Rusia e Irán han sido complicadamente multifacéticas; a menudo alternando periodos de colaboración y rivalidad. Las dos naciones tienen una larga historia de interacción geográfica, económica y sociopolítica. Actualmente Rusia constituye un socio económico para Irán, país bajo sanciones severas por buena parte del mundo occidental. miniaturadeimagen|Vladimir Putin con Ali Khamenei durante una visita oficial a Teherán en septiembre de 2018.|alt=|250x250px Desde la caída de la Unión Soviética, las dos naciones vecinas generalmente han disfrutado de relaciones muy cercanas y cordiales. Irán y Rusia son aliados estratégicos y forman un eje en el Cáucaso junto a Armenia. Debido a las sanciones económicas occidentales en contra de Irán, Rusia ha devenido en un socio comercial clave, especialmente con relación a las reservas de petróleo iraníes. Militarmente, Irán es el país único en Asia Occidental que ha sido invitado para unirse a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, organización internacional liderada por Rusia en respuesta a la OTAN. Mientras buena parte del ejército iraní utiliza armas e implementos de manufactura nacional y doméstica, Irán aún compra algunos sistemas armamentísticos a Rusia. A su vez, Irán ha ayudado a Rusia con su tecnología de drones y otras tecnologías militares.

Irán tiene su embajada en Moscú y consulados en las ciudades de Astracán y Kazán. Rusia tiene su embajada en Teherán, y consulados en Rasht e Isfahán.

Historia miniaturadeimagen|250x250px|Pintura de Sah Suleimán I y sus cortesanos por Aliquli Jabbadar, Isfahán, 1670. La pintura fue adquirida por el zar Nicolás II, y actualmente forma parte del Instituto de Manuscritos Orientales en San Petersburgo. Nótense las dos figuras georgianas con sus nombres en la parte superior izquierda.|alt=

Era presafávida Los contactos entre rusos y persas tienen una larga historia, extendiéndose por más de un milenio. Se tiene conocimiento de intercambios comerciales que datan del entre Persia y Rusia. Estos fueron interrumpidos por las invasiones mongolas en los siglos y pero recomenzaron en el con el auge del estado de Moscovia. Entre los siglos IX y XI dC, hubo repetidas incursiones militares emprendidas por el pueblo rus entre 864 y 1041 en las costas del mar Caspio en lo que es hoy en día Irán, Azerbaiyán, y Daguestán, como parte de las incursiones de los rus en el mar Caspio. Inicialmente, los rus aparecieron en Serkland en el viajando como mercaderes a lo largo de la ruta comercial del Volga, vendiendo pieles, miel y esclavos. Las primeras incursiones a pequeña escala tuvieron lugar a fines del e inicios del . Los rus emprendieron la primera expedición a gran escala en 913; llegando con sobre 500 barcos, saqueando la región del Gorgán, en el actual territorio de Irán, y las áreas de Guilán y Mazandarán, tomando esclavos y bienes.

Imperios safávida y ruso No fue hasta el que fueron establecidos contactos diplomáticos formales entre Persia y Rusia, con este último actuando como intermediario en el comercio entre el imperio británico y Persia. Transportar bienes a través de territorio ruso significó que los británicos evitaran las zonas bajo control otomano y portugués. La Compañía de Moscovia (también conocida como la Compañía Rusa) fue fundada en 1553 para expandir las rutas comerciales a través del mar Caspio. La función de Moscú como intermediario en los intercambios entre Gran Bretaña y Persia llevó a que varios comerciantes rusos instalaran negocios en centros urbanos a través de Persia, tan lejos al sur como hasta Kashan. Las victorias rusas sobre el kanato de Kazán en 1552 y el kanato de Astracán en 1556 por el zar Iván IV (quien reinó entre 1533 y 1584) revivió el comercio entre Irán y Rusia a través de la ruta del Volga-Caspio y marcó la primera penetración rusa en el Cáucaso y el área del mar Caspio. Aunque estos intercambios comerciales en la última mitad del fueron limitados en alcance, de todos modos indican que la incipiente alianza entre ambos países emergió a raíz de la común oposición al vecino imperio otomano. miniaturadeimagen|300x300px|Stepan Razin navegando en el Mar Caspio, de Vasily Surikov, 1906.|alt=|izquierda Las relaciones diplomáticas entre Rusia e Irán datan de 1521, cuándo el sah safávida Ismail I envió un emisario a visitar al zar Basilio III. Mientras los primeros contactos diplomáticos entre los dos países se establecían, el sah Ismail también trabajaba duro con el objetivo de unir fuerzas contra su enemigo mutuo, la vecina Turquía Otomana. En varias ocasiones, Irán ofreció a Rusia un trato para intercambiar una parte de su territorio (por ejemplo Derbent y Bakú en 1586) por su apoyo en las guerras contra sus archirrivales otomanos. Entre 1552 y 1553, los safávidas de Irán y el principado de Moscú en Rusia intercambiaron embajadores por primera vez, y, empezando en 1586, establecieron una relación diplomática regular. En 1650, extensos contactos entre ambos pueblos culminaron en la guerra ruso-persa (1651-1653), tras la cual Rusia tuvo que ceder sus bases en el Cáucaso Septentrional a los safávidas. En la década de 1660, el famoso cosaco atamán ruso Stenka Razin incursionó, y ocasionalmente recaló en la costa del norte de Persia, creando problemas diplomáticos para el zar ruso frente a los sah persas.

La paz reinó por muchas décadas entre ambos pueblos después de estos conflictos, en las cuales floreció el comercio y la migración de personas entre ambas naciones. El declive de los estados safávida y otomano supuso el auge de la Rusia Imperial en su lugar. Después de que la caída del sah Husséin significara el fin de la dinastía safávida en 1722, las amenazas más grandes que afrontó Persia fueron las ambiciones rusas y otomanas por expandirse territorialmente en la región del Caspio y en el noroccidente de Persia. Durante el periodo safávida, el balance de poder entre rusos y persas se mantuvo relativamente equitativo. Tras la caída del sah Husséin, la relación perdió su simetría, aunque logró ser en buena medida restaurada con Nader Shah.

En sus últimos años de gobierno, Pedro el Grande se encontró en una posición lo suficientemente fuerte para aumentar la influencia rusa más hacia el sur en el Cáucaso, el mar Caspio y el mar Negro a costa de los dos imperios decrecientes; el safávida y el otomano. Hizo de la ciudad de Astracán su base para dirigir sus hostilidades en contra de Persia, creó un astillero, y atacó a los debilitados safávidas en la guerra ruso-persa (1722-1723), capturando muchos de sus territorios en el Cáucaso y el norte de Irán por varios años. Tras varios años de caos político en Persia tras la abolición de los safávidas, un nuevo y poderoso imperio persa nació bajo el genio militar de  Nader Shah. Temiendo una derrota costosa frente a Nader y también siendo flanqueados por los turcos en el oeste, los rusos se vieron forzados a devolver todos los territorios previamente obtenidos y retirarse de todo el Cáucaso y del norte de Irán, según se consignó en el tratado de Resht (1732) y en el tratado de Ganja (1735) durante el reinado de Ana de Rusia. El plazo del tratado también incluyó el primer hecho de colaboración cercana rusoiraní en contra un enemigo común, en este caso los turcos otomanos.

En general, las luchas comunes contra los otomanos sirvieron como el principal interés político común entre Irán y Rusia durante el periodo del imperio safávida, con varios intentos de concluir un tratado militar antiotomano.

Persia kayar–Imperio ruso Las relaciones rusoiraníes particularmente se levantaron otra vez tras la muerte de Nader Shah y la disolución de su dinastía afsárida qué allanó finalmente el camino a la dinastía kayar hacia mediados del . El primer embajador kayar en Rusia fue Mirza Abolhassan Khan Ilchi. Tras el gobierno de Aga Mohammad Khan, quién estabilizó la nación y reestableció la soberanía iraní tradicional en el Cáucaso, el gobierno kayar fue rápidamente absorbido por la atención a los asuntos domésticos, mientras los poderes coloniales rivales rápidamente buscaron establecer puntos de apoyo en la región. Mientras los portugueses, británicos y holandeses competían por el sur y sureste de Persia en el Golfo Pérsico, el Imperio ruso en gran parte quedó sin rivales en el norte mientras se sumergía hacia el sur para establecer dominios en los territorios del norte de Persia, hoy en día Daguestán, Georgia, Armenia y Azerbaiyán. Enfocados en la política interna, el gobierno kayar fue incapaz de contrarrestar el reto de enfrentar a su amenaza en el norte de parte de Rusia. derecha|miniaturadeimagen|La batalla de Ganja (1804) durante la guerra ruso-persa (1804-1813). La corte real, debilitada y en bancarrota bajo Fath Alí Shah, se vio forzada a firmar el notorio y desfavorable tratado de Gulistán (1813) tras el resultado de la guerra ruso-persa de 1804–13, cediendo irrevocabemente lo que hoy en día es Daguestán, Georgia, y vastas partes de la República de Azerbaiyán. Por su parte, el tratado de Turkmenchay (1828) fue el resultado de la guerra ruso-persa de 1826–28, cual resultó en la pérdida de la actual Armenia y el resto de la República de Azerbaiyán, y concedió a Rusia muchos derechos capitulatorios altamente beneficiosos, después de que los esfuerzos y éxitos iniciales de Abbas Mirza fallaran finalmente para asegurar el frente norte de Persia. Por estos dos tratados, Irán había perdido franjas de sus territorios integrales que había formado parte del concepto de siglos de Irán. El área al norte del río Aras, entre lo que es territorio de las naciones contemporáneas de Georgia, Azerbaiyán, Armenia y de la República de Daguestán fue territorio iraní hasta su ocupación por Rusia en el curso del .

El sentimiento antirruso era tan alto en Persia durante aquel tiempo que se formaron numerosas revueltas en varias ciudades persas. El famoso intelectual ruso, embajador en Persia, y mejor amigo de Aleksandr Pushkin, Aleksandr Griboyédov, fue asesinado junto con centenares de cosacos por turbas furiosas en Teherán durante estas revueltas.

Con el Imperio ruso todavía continuamente avanzando al sur en el curso de dos guerras en contra de Persia, y con los tratados de Turkmanchay y Gulistán en las fronteras occidentales, más la muerte inesperada de Abbas Mirza en 1823, y el asesinato del gran visir de Persia (Mirza Abol'Qasem Qa'im Maqām), Persia perdió su tradicional apoyo en Asia Central así como frente a los ejércitos zaristas rusos.Nasser Takmil Homayoun. Kharazm: What do I know about Iran?. 2004. El tratado de Akhal, en el que los persas kayar se vieron forzados en cesar toda reclamación en Asia Central y en partes de Turkmenistán, coronó las pérdidas persas frente al poder global emergente de Rusia Imperial. izquierda|miniaturadeimagen|Alejandro II de Rusia y Nasereddín Sah Kayar en San Petersburgo, 1873