El Museo de Bellas Artes de Valencia (en valenciano, Museu de Belles Arts de València) es un museo de titularidad estatal, gestionado por la Generalidad Valenciana. Por la importancia de sus colecciones, es uno de los primeros museos de pintura de España, siendo un claro referente en cuanto a maestros valencianos antiguos. Es de relevancia internacional su colección de tablas góticas valencianas de los siglos y , si bien algunas de sus joyas más conocidas son el Autorretrato de Velázquez y dos obras de maestros italianos: un retablo completo de Gherardo Starnina y una Virgen con el Niño y donante de Pinturicchio.
En 1962, el museo fue declarado monumento histórico-artístico, por lo que es bien de interés cultural con categoría de monumento.
Historia En 1913, mediante un real decreto de 24 de julio, el Museo queda desligado oficialmente de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, convirtiéndose desde entonces en una institución autónoma dependiente del Estado y regida por un Patronato.
Durante la Guerra Civil el Museo, por aquel entonces situado en el antiguo convento del Carmen Calzado, fue desmontado y usado como almacén del Tesoro Artístico, y se trasladaron parte de sus fondos a Madrid y fueron depositados en el Museo del Prado.
D. Manuel González Martí, director del Museo, una vez acabada la Guerra Civil gestionó la recuperación de estos fondos y encargó un informe el 5 de septiembre de 1939, que evaluase los daños sufridos por el edificio conventual durante la contienda con la intención de rehabilitarlo, no se llevó a cabo tomándose la decisión de trasladarlo entonces al Colegio Seminario de San Pío V
El edificio miniatura|280px|Vista del Museo desde el Jardín del Turia. thumb|280px|Patio renacentista del antiguo palacio del Embajador Vich.
El Colegio de San Pío V, actual sede del Museo de Bellas Artes de Valencia, fue fundado por el Arzobispo Juan Tomás de Rocabertí para formación de sacerdotes. Proyectado por Juan Pérez Castiel en 1683, su ejecución se demoró hasta bien entrado el . Está compuesto por dos partes: el colegio y el templo.
El colegio es de planta cuadrangular dispuesto alrededor de un claustro, sus dos torres en la fachada que se asoma al antiguo cauce del Turia le dan un cierto aspecto de alcázar, elemento frecuente entonces en los monasterios y en ciertos palacios de la ciudad. En dicha fachada destaca el almohadillado de las esquinas, en forma de puntas de diamante, los frontones alternados rectos y curvos que coronan las ventanas, las cornisas y los remates de jarrones y bolas. En el interior puede admirarse la rehabilitación del Patio del Embajador Vich, cuyas piezas de mármol de Génova habían sido custodiadas por la Academia de San Carlos, tras el derribo del palacio que lo albergaba en 1859, y fue reconstruido en este lugar en 2006.
El templo se adosa a este rectángulo con su planta octogonal y su gran cúpula de teja vidriada azul, reconstruida después de haber sido derribada en 1925. Es de destacar también su fachada, obra de José Mínguez con dos pisos, pilastras en resalte y un frontón curvilíneo que la remata, todo lo cual se sitúa en el paso del barroco al neoclasicismo. Entre 1820 y 1826 fue sede de la Beneficencia, y en 1835 pasó a depender del Estado, que lo dedicó a almacén de provisiones del ejército y, durante la Guerra Civil, a hospital militar. Tras el conflicto pasó a albergar el Museo de Bellas Artes de Valencia.
Colección El Museo de Bellas Artes de Valencia se caracteriza por su gran variedad y por permitir una correcta lectura, amplia y continua, de los movimientos y géneros de la pintura desde el hasta principios del . De alguna manera refleja toda la fructífera cantera de artistas valencianos en diferentes periodos de la historia de la pintura, y en especial en: El gótico internacional, destacando nombres como Miquel Alcanyís, Antoni Peris, Pere Nicolau y Gonçal Peris. El renacimiento valenciano bajo la influencia del Quattrocento italiano, Leonardo da Vinci, Rafael, así como de Sebastiano del Piombo, destacando figuras como Vicent Macip, Yáñez de la Almedina o Joan de Joanes. Inicios del Barroco bajo la influencia de Caravaggio, destacando figuras como Francisco Ribalta, Pedro Orrente o Jerónimo Jacinto de Espinosa. El neoclasicismo, destacando figuras como Maella, Vergara, Palomino o Bonanat. Transición del al XX, bajo la influencia de las corrientes francesas desarrolladas en el , destacando figuras como Sorolla, Pinazo, Cecilio Pla, Fillol o Muñoz Degrain.
miniatura|izquierda|140px|Estudio académico al natural, 1887, Joaquín Sorolla. Del museo en su conjunto destaca sobre todo la extraordinaria colección de primitivos valencianos, representativos de la pintura gótica de estilo internacional, destacando las obras maestras de Gonçal Peris Sarrià. De la pintura hispana con influencia flamenca destaca la tabla La Virgen con el Niño (Virgen de la Leche) de Bartolomé Bermejo. De las obras del renacimiento, destaca la obra de Yáñez de la Almedina, Joan de Joanes y la obra del manierista Luis de Morales, del barroco destaca la obra de Diego Velázquez y de Tomás Yepes, de la transición al el conjunto de obras de Francisco de Goya, y por último del , las colecciones de Ignacio Pinazo, Joaquín Sorolla, Cecilio Plá y Antonio Muñoz Degrain, junto con la importante colección de paisajistas españoles del . miniatura|derecha|140px|Verónica, . Gonçal Peris Asimismo, este museo cuenta con rarezas, obras poco habituales, escasas o inexistentes en el resto de museos españoles, como el gótico internacional italiano representado en el museo por el retablo de Gherardo Starnina, una tabla atribuida a Cenni di Francesco di ser Cenni, y autores como San Pietro di San Simone, Antoniazzo Romano, Pinturicchio, Giampietrino, Diogo de Contreiras, Bartholomeus Spranger, Giovanni Baglione, Mario Minniti o una obra de la escasa producción de Juan de Pareja, lo que hace de este museo una colección de referencia para el estudio de la obra de estos pintores en España.
El Trecento Del trecento destaca la Coronación de María y los santos Pedro y Pablo, pequeña tabla de procedencia italiana del primer cuarto del adjudicada al pintor de San Pietro di San Simone.
Gótico internacional miniatura|izquierda|170px|Retablo de la vida de la Virgen, 1410, Antoni Peris. Las piezas de artistas valencianos de los siglos y , que hacen que el Museo esté especializado en pintura gótica. Posiblemente la colección de tablas góticas de los pintores medievales llamados «primitivos valencianos» (-) es la que más renombre da al museo de Bellas Artes de Valencia, tanto por la calidad como por el completo discurso artístico.
La extensa colección de primitivos valencianos, son tablas góticas de los pintores medievales de la región, creadas desde finales del y todo el XV. Son retablos ya completos o fragmentos de ellos. La técnica empleada es al temple casi en exclusiva, procedimiento que estará vigente hasta bien entrado el . Entre los autores foráneos, merece mención especial el italiano Gherardo Starnina, con un retablo completo fechable hacia 1400. También existen ejemplos representativos de la escuela flamenca, que fue introduciendo la técnica al óleo, que permite un colorido más denso y un manejo más dúctil.
Las pinturas valencianas más antiguas del Museo son las Escenas de la vida de San Lucas, cuatro tablas provenientes de la iglesia de San Juan del Mercado, del Maestro de Villahermosa (final XIV). A través de Lorenzo Zaragoza (Santa Catalina y San Francisco), el Reino de Valencia recibe tendencias pictóricas de Cataluña, vinculadas al arte italogótico (toscano y sienés del XIII, influido por el bizantino).
miniatura|derecha|140px|Retablo de San Miguel, 1420, Jaume Mateu. A partir de 1400 los talleres autóctonos, con modelos propios, alcanzan la madurez de la pintura medieval valenciana, comparable al arte más bello y refinado de Europa. Durante el se desarrollan dos estilos:
El gótico internacional, primera mitad del , que fusiona diversas tendencias en un nuevo estilo de líneas sinuosas, de preciosismo refinado y detallista, como en el extraordinario Retablo de Fray Bonifacio Ferrer o de los Sacramentos (1398), obra de gran perfección técnica (atribuido a Gerardo Starnina). El Retablo de la Santa Cruz, de Miquel Alcanyís, obra maestra por su intenso dinamismo. El Retablo de San Martín, Santa Úrsula y San Antonio, de Gonçal Peris Sarrià, pintor elegante y de refinado trazo de líneas, cuadro más representativo del estilo internacional. También pintó la pequeña tabla bifaz de la Verónica de la Virgen y la Anunciación. Otro pintor de esta época es Pere Nicolau, también presente en el Museo con el retablo de los Gozos de la Virgen.
Entre la tradición medieval, la influencia flamenca y el Quattrocento Segunda mitad del miniatura|izquierda|100px|Tríptico Juicio Final, 1460, antiguamente atribuido a Vrancke van der Stockt. El estilo flamenco es menos idealizado, y con mayor captación de la realidad cotidiana, pero aún con convencionalismos como el fondo dorado.
De la pintura flamenca, de los inicios de la segunda mitad del , tras la influencia dejada por Jan van Eyck y Rogier van der Weyden, destaca las tablas anteriormente atribuidas a Vrancke van der Stockt así como una tabla bifaz con la representación de la Virgen Anunciada y Santa Isabel con San Juanito, de la mano de un seguidor de Hugo van der Goes.
Uno de los mayores exponentes de la pintura flamenca desarrollada en la península ibérica viene de la mano de Bartolomé Bermejo, de formación flamenca y activo en la Corona de Aragón, de él se conserva en el museo una de sus obras maestras "La Virgen de la Leche" de 1465.
miniatura|150px|Tránsito, 1460. Juan Rexach. De este periodo existieron en Valencia una serie de pintores con unas características bien definidas, pudiéndose denominar como protorrenacentistas, y que mezclaban elementos italianos con flamencos, destacan las obras del Maestro de Bonastre, Díptico de la Anunciación, con una técnica impecable y preciosista, o el más modesto Maestro de Altura, con una Santa Catalina a mitad camino entre el estilo internacional y flamenco. Jaume Baço, Jacomart, que antes de 1451 trabajó en Nápoles, tiene estilo protorrenacentista, de influencia flamenca y quatrocentista. Pintó la tabla de San Jaime y San Gil, donde continúa la concepción espacial e iconográfica medieval, pero con figuras más humanas. Joan Reixach pintó el Tránsito de la Virgen y la predela con escenas de la Pasión, donde huye del fondo áureo y hace un paisaje descriptivo, con escenas de la Pasión de Cristo. Asimismo, destacan las tablas de Domingo Ram, activo en Aragón, o Martí Torner, activo en Mallorca.
La transición entre el y Destacan pintores activos en Valencia como Vicente Macip o pintores flamencos como Quentin Massys, así como representantes del último Quattrocento italiano como Antoniazzo Romano, Pinturicchio o Paolo de San Leocadio. Gracias a un acuerdo de comodato con la familia Guardans-Cambó, desde julio de 2021 se expone el Retrato de Michele Marullo Tarcaniota, uno de los poquísimos de Sandro Botticelli que quedan en manos privadas en todo el mundo.El Museo de Bellas Artes de València ya exhibe el retrato de Michele Marullo pintado por Botticelli Asimismo, hay obras del Maestro de Perea, del Maestro de Artés, Maestro de Miraflores, Maestro de Onil, así como de Rodrigo y Francisco de Osona.