thumb|right|300px|Porcentajes nacionales de emisiones de CO2 en 2015. (EEA/EEE: Espacio Económico Europeo)
La neutralidad de carbono, huella de carbono cero, cero neto o neutralidad climática se refiere a conseguir emisiones de dióxido de carbono netas iguales a cero equilibrando la cantidad de dióxido de carbono liberado a la atmósfera con una cantidad equivalente retirada de la atmósfera, o fijada por plantas, o comprando los suficientes créditos de carbono. El término "neutralidad de carbono", o neutro en carbono, se utiliza en el contexto de procesos asociados con la emisión de dióxido de carbono, como transporte o producción de energía empleando combustibles fósiles (carbón, petróleo o gas natural). https://greengardenliving.com/what-is-net-zero/
Debe aclararse que en el contexto de cambio climático, energía, atmósfera, etc., cuando se dice "carbono", en general se está hablando de dióxido de carbono (CO2), un compuesto químico, gaseoso a temperatura ambiente; mientras que en otros contextos (biología, química orgánica), cuando se dice "carbono", se alude a un elemento químico, el sexto de la tabla periódica, de símbolo C, y con propiedades totalmente distintas de las del CO2.
El concepto de neutralidad de carbono puede ampliarse para incluir otros gases de efecto invernadero (GEI) medidos en términos de su equivalencia con el dióxido de carbono (CO2e) —el impacto que un GEI tiene en la atmósfera expresada en la cantidad equivalente de CO₂. Por ejemplo, el metano produce un efecto invernadero 21 veces superior al CO2. Por tanto, si unas emisiones constan de una tonelada de CO2 y una tonelada de metano, sumarán 22 toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2e).
El término climáticamente neutro (en inglés climate neutral) refleja la inclusión de otros GEI. Aunque el CO2 es el más abundante, otros GEI regulados por el Protocolo de Kioto son el metano (CH4), óxido de nitrógeno (I) (N2O), hidrofluorocarbonos (HFC), fluorocarburos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6). Los términos "neutralidad de carbono", "climáticamente neutro" y "neutralidad climática" se utilizarán indistintamente en este artículo.
La mejor práctica para las organizaciones e individuos que buscan ser neutros en carbono supone, primero, reducir o evitar tantas emisiones de GEI como sea posible, de modo que luego solo necesiten compensar las emisiones inevitables. La neutralidad generalmente se consigue de dos maneras:
Utilizando solamente energías renovables, que no producen dióxido de carbono (esto también se llama economía baja en carbono, economía descarbonizada o economía postcarbono). Compensaciones de carbono (carbon offsetting) pagando a otros para capturar y almacenar el 100% del dióxido de carbono emitido a la atmósfera (por ejemplo plantando árboles) o financiando proyectos de carbono que deberían llevar a prevenir futuras emisiones, o comprando créditos de carbono, que, en la práctica, son derechos para emitir GEI, y hay un número limitado de ellos en el mercado de emisiones. Si alguien los compra, y no emite esos GEI, la cantidad de GEI emitida se verá reducida en esa cuantía.Carbon-Neutral Is Hip, but Is It Green?, The New York Times, published 2007-04-29, accessed 2007-08-03 La práctica de estas compensaciones ha recibido algunas críticas.
El término carbon neutrality (neutralidad de carbono) fue la palabra del año 2006 para el New Oxford American Dictionary.
Proceso La neutralidad de carbono se consigue normalmente con los siguientes pasos (aunque pueden variar dependiendo de si los dan individuos, empresas, organizaciones, ciudades, regiones o países):
Compromiso En el caso de individuos es probable que la decisión sea directa, pero para conjuntos más complejos, normalmente requiere liderazgo político en el nivel más alto y amplio acuerdo popular sobre la validez del esfuerzo.
Cómputo y análisis Cuantificar y analizar las emisiones que se deben eliminar, y las opciones para hacerlo, es el paso crucial del proceso, porque permite fijar las prioridades para la acción –desde los productos que se compran (unos tienen mayor huella de carbono que otros) hasta la producción de energía, su utilización y el transporte– y empezar a medir el progreso. Esto puede conseguirse a través de un inventario de GEI que conteste a preguntas como:
¿Qué operaciones, actividades, unidades deberían incluirse? ¿Qué fuentes deberían incluirse (véase la sección Emisiones directas e indirectas)? ¿Quién es responsable de qué emisiones? ¿Qué gases deberían incluirse?
Para los individuos, las calculadoras de carbono pueden simplificarles la tarea compilando un inventario de sus emisiones. Típicamente miden el consumo de electricidad en kWh, la cantidad y tipo de combustible utilizado para calefacción y agua caliente, y cuántos kilómetros conduce el individuo en su coche, vuela y monta en otros vehículos. Los individuos también pueden establecer varios límites en el sistema donde se mueven, p. ej. emisiones personales de GEI, emisiones de su vivienda, o para qué empresa trabajan. En Internet están disponibles muchas calculadoras de carbono, que varían significativamente en su utilidad y los parámetros que miden. Algunas solo tienen en cuenta los coches, aviones y energía doméstica. Otras cubren también los residuos domésticos o el ocio.
En algunas circunstancias se marca como objetivo ir más allá de la neutralidad en carbono (normalmente después de cierto tiempo empleado para lograrla) y empezar a reducir el dióxido de carbono en la atmósfera, en lugar de contentarse solamente con no aumentarlo. Porque aunque algunos individuos, empresas o países reduzcan sus emisiones, incluso mucho, la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera continúa creciendo, y en 2017 ha llegado a las 405 partes por millón (ppm), superando el nivel de las 400 ppm que los científicos consideran peligroso (porque puede dar lugar a eventos catastróficos).
Acción Para empezar a dirigirse hacia la neutralidad climática, las empresas y las administraciones locales pueden utilizar un sistema de gestión medioambiental (EMS por sus siglas en inglés) o de sostenibilidad establecido por el estándar internacional ISO 14001 (desarrollado por la Organización Internacional de Normalización, ISO por sus siglas en inglés). Otro marco EMS es EMAS, el sistema europeo de gestión y auditoría ecológicas, utilizado por numerosas compañías de la UE. Muchas autoridades locales aplican EMS a determinados sectores de su administración, o incluso certifican (es decir, hacen examinar por un auditor independiente) con alguno de estos estándares todas sus operaciones.
Reducción Uno de los argumentos más sólidos para reducir las emisiones de GEI es que se ahorra dinero. Cuando los precios de la energía emprenden alguno de sus frecuentes ciclos alcistas (a menudo impulsados por una elevación del precio del petróleo), se hace más caro viajar, calentar e iluminar viviendas y centros de trabajo, así como mantener en funcionamiento una economía moderna. De modo que es a la vez de sentido común y sensato para el clima utilizar la energía tan sobriamente como sea posible.
Ejemplos de acciones para reducir las emisiones de GEI son: Limitar el consumo energético y las emisiones del transporte (utilizando —en vez del vehículo privado— bicicletas, transporte público o los propios pies, evitando volar en avión, empleando vehículos de bajo consumo), así como de edificios, equipos, animales y procesos. Obtener electricidad y otras energías (por ejemplo, térmica, de una instalación solar térmica) de una fuente de energía renovable, ya sea directamente por el usuario final de la energía (como instalando paneles fotovoltaicos en el tejado de su casa), ya seleccionando un suministrador de energía verde certificado. Otro método propuesto es utilizar combustibles alternativos de bajas emisiones, como biocombustibles sostenibles, pero resultan polémicos porque pueden redundar en un aumento neto de las emisiones, además de un incremento del precio de los alimentos y de la deforestación.
Compensación El uso de compensaciones de carbono pretende neutralizar cierto volumen de emisiones de GEI financiando proyectos —como plantar árboles— que deberían producir una merma de las emisiones en otro lugar. Bajo la premisa «primero reduce lo que puedas y luego compensa el resto», se puede lograr la compensación apoyando un proyecto de carbono responsable, o comprando compensaciones de carbono o créditos de carbono.
La compensación de carbono es también una herramienta para varias autoridades locales en el mundo.Kebe A., V. Bellassen & A. Leseur (2011) "Voluntary carbon offsetting by local authorities: practices and lessons" Climat report n.29, CDC Climat
En 2015, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), siguiendo el mandato del comité ejecutivo del Mecanismo de desarrollo limpio, lanzó un sitio web específico (verlo abajo, en Enlaces externos) donde organizaciones y compañías, pero también individuos, pueden compensar su huella de carbono con el objetivo de implicar a todo el mundo en la promoción de la sostenibilidad.
La compensación se ve a veces como un asunto polémico y parcial (quien habla de ella pertenece a un determinado bando). Por ejemplo, James Hansen describe la compensación como "indulgencias modernas, vendidas a una opinión pública cada vez más consciente de las emisiones, para absolver sus pecados climáticos." Las indulgencias son un mecanismo de la Iglesia católica para eximir de las penas temporales que conllevan los pecados. Su critícadísimo abuso dio lugar, junto con otros factores, al cisma protestante.
Evaluación y repetición Esta fase incluye la evaluación de los resultados y recopilación de una lista de mejoras propuestas, con los resultados documentados e informados, de modo que la experiencia de qué funciona (y qué no) se comparte con quienes le pueden dar buen uso.
Finalmente, con todo completado, el proceso de neutralidad de carbono vuelve a empezar, incorporando esta vez las lecciones aprendidas. La ciencia y la tecnología avanzan, la normativa (por ejemplo, sobre emisiones) se vuelve más estricta y los estándares demandados por la población se elevan. Así que el segundo ciclo irá más allá que el primero, y el proceso continuará, cada fase sucesiva construyendo y mejorando sobre la anterior.
Emisiones directas e indirectas Para ser considerada neutra en carbono, una organización tiene que reducir su huella de carbono a cero. Determinar qué se incluye en la huella de carbono depende de la organización y los estándares que sigue. Generalmente, las emisiones directas tienen que ser reducidas y compensadas completamente, mientras que las emisiones indirectas por la electricidad adquirida pueden ser reducidas comprando una parte de esa electricidad a una compañía que la genere con energías renovables. Si la organización compra solamente electricidad generada con energías renovables, entonces elimina sus emisiones indirectas.
Las emisiones directas incluyen todas las resultantes de la fabricación, los vehículos de la organización, los viajes que reembolse, el ganado (por ejemplo cada vaca libera entre 113 y 189 litros de metano diarios) y cualquier otra fuente que es directamente controlada por la organización. Las emisiones indirectas incluyen todas las que resultan del uso o compra de un producto. Por ejemplo, las emisiones directas de una aerolínea son todas las generadas por el queroseno que queman sus aparatos, mientras que las emisiones indirectas incluyen la fabricación y achatarramiento de los aviones, toda la electricidad utilizada para operar la oficina de la aerolínea, y las emisiones diarias de los empleados en sus trayectos de ida y vuelta al trabajo. En otro ejemplo, una compañía eléctrica que opere centrales térmicas de carbón, fuel o gas natural tiene una emisión directa de GEI, mientras que la oficina que compra su electricidad lo considerará una emisión indirecta.