thumb|Plano de Mancelli de 1622-1635 (hacia) de Antonio Mancelli, grabado por Frederic de Witt. El plano es anterior a la compra de los terrenos por Loinaz.
thumb|En el plano de Madrid de Pedro Teixeira, de 1656, se percibe un edificio de cierta relevancia, en medio de un aparente descampado. El plano es anterior a la compra de los terrenos por Loinaz.
thumb| Plano de Madrid en 1702 por Nicolas De Fer. Publicado por Pierre Mortier. En él, la zona extramuros del portillo de Recoletos aparece como tierra no cultivada. El plano es anterior a la compra de los terrenos por Loinaz.
thumb|Plano de Madrid hacia 1705 por Nicolas De Fer. Publicado en París por su yerno, Jacques-Francois Benard. El plano es anterior a la compra de los terrenos por Loinaz.
thumb|Madrid en 1761, en el plano de Chalmandrier, a los tres años de la compra por Loinaz. En él, la huerta de Loinaz se representa como unos «suntuosos jardines trazados en cuadrícula, comparables en riqueza y extensión a los de Felipe II en la Casa de Campo e incluso a los jardines de Palacio». Nicolas Chalmandrier es considerado «poco fiel a la realidad», sobre todo respecto a los jardines de Madrid.
thumb|Plano de Madrid de 1762, versión corregida por Ventura Rodríguez del plano de 1759, y grabada y reducida por Tomás López.«Plano de Madrid (año de 1762).» Real Academia de la Historia. Consultado el 2 de septiembre de 2018.
thumb|Plano de Espinosa (1769).
thumb|Mapa de Madrid, hacia 1780, por Pierre François Tardieu (Museo Municipal de Madrid).
thumb|Plano de Madrid publicado en 1831 por la Society for the Diffusion of Useful Knowledge.
La huerta de Loinaz fue una extensa propiedad, de 18ha, cercada y «… sita extramuros de la puerta [de Recoletos]...», es decir, al norte de la cerca de Madrid.
Ubicación Aunque la huerta aún figura como tal en el plano de Coello (plano incorporado al Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar de Madoz, y declarado Plano Oficial de la Villa), de 1848, tras la aprobación del Ensanche de Madrid en 1860, para finales del la zona estaría ya completamente urbanizada, tal y como se refleja en el Plano de Madrid y pueblos colindantes al empezar el siglo XX (plano de Facundo Cañada), de 1900. La zona corresponde al triángulo conformado aproximadamente por las actuales calles de Almagro, Génova y el paseo de la Castellana.
Historia Adquirida por Martín de Loynaz, y su mujer, María Isabel de Bustamante y GuevaraSentencias del Tribunal Supremo en materia civil, p. 1263. Impr. del Ministerio de Gracia y Justicia, 189. Google Books. Consultado el 10 de septiembre de 2018. en 1758, ocupaba, hasta su urbanización a mediados del , parte de los terrenos fértiles de la vaguada del arroyo de la Fuente Castellana,, Íñigo «Las sedes del Defensor del Pueblo, dos edificios madrileños.» En Antonio Mora, El libro del Defensor del Pueblo, pp. 125, 128. Defensor del Pueblo. Consultado el 4 de septiembre de 2018. al este —aunque separada de él por una cerca o tapia— y que iban desde las inmediaciones del portillo19 de febrero de 1835. Diario de Avisos de Madrid. Consultado el 4 de septiembre de 2018. o puerta de Recoletos al sur (correspondiendo en la actualidad a la plaza de Colón), subiendo por la ronda de Recoletos (actual calle de Génova) hasta la puerta de Santa Bárbara, el punto más alto de la Villa,Memoria sobre la conducción de aguas a Madrid, pp. 22-25. Canal de Isabel II. Consultado el 2 de septiembre de 2018. siendo la actual calle de Almagro su límite al oeste. Formaba así un triángulo de una extensión de más de medio centenar de fanegas., Josefina. El Gobierno de la naturaleza en la ciudad: ornato y ambientalismo en el Madrid decimonónico, pp. 41-2, 92-3. Real Academia de la Historia, 2003. En Google Books. Consultado el 4 de septiembre de 2018.
Junto con otras huertas extramuros que se ubicaron en la vaguada de la Castellana, como la huerta de España —la prolongación de la huerta de Loinaz por el eje de la Castellana hacia el norte, que se conocerá más tarde como la barriada de Indo (por el bolsista vasco Miguel Sáinz de Indo),—, formaba parte de lo que más tarde se conocerá como el barrio de Almagro, que destacaba, sobre todo a partir de la última década del y la primera década del , por concentrar gran número de lujosos edificios y palacetes.
Los descendientes de Loinaz se ven obligados a vender la huerta a finales del . En 1794, su entonces dueño, el marqués de Gracia Real y duque de la Conquista, yerno del matrimonio Loinaz, vendió la huerta a censo reservativo al 3 % anual al marqués de Bellisca por 563936 reales.
A comienzos del aparecen periódicamente en el Diario de Madrid avisos de arrendamiento para las parcelas colindantes a la huerta de Loinaz o Loynaz («… sita a la salida de la Puerta de Recoletos, linde al oriente con el arroyo que baxa a dicha Puerta, al poniente con las tapias de la huerta de Loynaz, al norte inmediato una arca de agua y camino que baxa de la Puerta de Santa Bárbara...»): en marzo de 1804: «... una tierra labrantía, de caber 20 fanegas y media,... por tiempo de 6 años...».p. 321. Diario de Madrid, 22 de marzo de 1804. Biblioteca Nacional de España. Hemeroteca Digital. Consultado el 9 de diciembre de 2018.
mayo de 1804: «... por tiempo huerta de Loynaz de 6 años... una tierra labrantía... 2fan. y 1/2... p. 568». Diario de Madrid, 19 de mayo de 1804.] Biblioteca Nacional de España. Hemeroteca Digital. Consultado el 9 de diciembre de 2018.
En 1807, en su pretensión de «hermosear el paseo de Prado» y extenderlo hasta la Fuente Castellana, la Junta de Propios propuso, infructuosamente, comprar la finca, señalando las varias ventajas de tenerla en propiedad municipal. Por ejemplo, se podría aprovecharla como vivero y semillero de árboles para los paseos de la Villa, lo cual supondría un importante ahorro —de 20 reales al año— ya que no haría falta traer los árboles de Aranjuez, precisamente donde se escaseaban. Así mismo, se podría aprovechar las aguas de las norias —que son de muy buena calidad—, la arena de la finca serviría para el paseo del Prado y para la Castellana y que se podría, incluso, aprovecharla para verter los escombros de las obras de palacio de Buenavista.
Y más tarde, el Diario de Madrid seguía publicando avisos de arrendamiento para las parcelas colindantes a la huerta de Loinaz, matizado ahora con «arroyo arriba»: abril de 1810,«… dos pedazos de tierra labrantía… su cabida 3 fanegas y 3 celemines, á la salida de la puerta de Recoletos arroyo arriba, linde con las tapias de la huerta de Loinaz, por tiempo de 6 años,…».p. 3. Diario de Madrid, 13 de abril de 1810. Biblioteca Nacional de España. Hemeroteca Digital. Consultado el 9 de diciembre de 2018.
julio de 1816, el Diario de Madrid anuncia el arrendamiento de «... dos pedazos de tierra labrantia… su cabida 3 fanegas y 10 celeosines,…»«16 de julio de 1816.» Biblioteca Nacional de España. Hemeroteca Digital. Consultado el 9 de diciembre de 2018.
El 12 de mayo de 1834, el Diario de Avisos de Madrid anuncia la pública subasta de la huerta, de «una extensión de 56 fanegas, cuatro celemines y 26 estadales», cercada, «… contigua á la puerta de Recoletos…» o «… sita extramuros de la puerta...»
En 1836, se vuelve a sacar a sacar a pública subasta la huerta, esta vez reducida a 49 fanegas y media, de las cuales siete son de regadío y cuya finca y edificios estaban tasados en 531033 reales.Diario de Avisos de Madrid. 1 de febrero de 1836. Google Books. Consultado el 9 de diciembre de 2018.
En 1837, durante la primera guerra carlista, debido al avance del ejército carlista hacia Madrid, entre otras fortificaciones proyectadas para defender la Villa se llevó a cabo la construcción de una fuerte en el altillo de la huerta de Loinaz.
Aunque parte de la tapia de la huerta de Loinaz había sido derribada y la noria había sido dañada a causa de las avenidas de 1782-3, en 1838, el Ayuntamiento sugirió a la Sociedad Económica Matritense, que ya había repoblado con árboles la pradera del Corregidor, que comprara la huerta de Loinaz para repoblarla con las semillas de pinos procedentes del bosque del palacio de Valsaín.
En febrero de 1841, en el contexto del debate sobre la conveniencia de ensanchar Madrid, El Corresponsal sugiere que «… podría comprarse la huerta de Loinaz, extramuros de la puerta de Recoletos, cuyas paredes que convendría derribar inmediatamente, proporcionarían materiales, ya que no para toda la muralla, al menos para una parte considerable de ella».El Corresponsal (Madrid). 15/2/1841. Biblioteca Nacional de España. Hemeroteca Digital. Consultado el 9 de diciembre de 2018. En él señala no solo la poca rentabilidad que la finca aporta a su dueño, sino que además, el estado ruinoso de sus paredes facilita que sea «guarida á la gente de mal vivir con escándalo de la moral pública».
El mes siguiente, bajo el encabezado de «Mejoras de la capital», el mismo periódico le aconseja al dueño que «... se preste á las razonables condiciones que el ayuntamiento puede hacerle mejor que ningún otro licitador si es que le encuentra...» y que se debería aprovechar los terrenos de la huerta de Loinaz para proporcionar a Madrid un parque… «... que á poca costa pudiera regularizarse y plantarse de un modo conveniente para que con el tiempo ofreciese un recreo campestre de que con mengua carece ahora la capital».El Corresponsal. 7 de marzo de 1841. Biblioteca Nacional de España. Hemeroteca Digital. Consultado el 9 de diciembre de 2018.
Ese mismo año (1841), el Ayuntamiento de Madrid adquiere de la huerta de Loinaz, gracias a la ley de expropiación forzosa de 1836, la mayor parte de las tierras sobre las que se construye el paseo del Huevo (actual calle de Almagro) entre la puerta de Santa Bárbara y arroyo de la Fuente Castellana. En ese momento, figura como su dueño José María López Dóriga.
Más tarde, distintos dueños de la huerta incluyen la condesa de Chinchón, Carlota Godoy y Borbón (hija del príncipe de la Paz, Manuel Godoy y María Teresa de Borbón y Vallabriga) quien, en febrero de 1846, vende la huerta, en aquel entonces con una superficie estimada de de pies cuadrados, , Ángel (1986). «Crisis de la nobleza de cuna y consolidación burguesa (1840-1880).» En Madrid en la sociedad del siglo XIX: La ciudad y su entorno. Madrid, centro de poder político. Poder económico y elites locales, pp. 357-8. Comunidad de Madrid, Consejería de Cultura. Biblioteca Virtual. Comunidad de Madrid. Consultado el 4 de septiembre de 2018. al financiero Mariano Bertodano por medio millón de reales. Este, a su vez, al ver frustrado su intento de construir un barrio en la huerta de Loinaz, desiste y la vende dos años más tarde por dos millones de reales., Rafael (1986). [1.pdf «La propiedad urbana en Madrid en la primera mitad del siglo XIX.» En Madrid en la sociedad del siglo XIX: La ciudad y su entorno. Madrid, centro de poder político. Poder económico y elites locales, p. 79. Comunidad de Madrid, Consejería de Cultura.] Biblioteca Virtual. Comunidad de Madrid. Consultado el 4 de septiembre de 2018.
En una memoria realizada por la Dirección del Ramo de Paseos y Arbolados en 1851, se menciona que hay 97 sóforas alineadas en el paseo de la fuente del Cisne (actual paseo de Eduardo Dato) junto a la tapia de la huerta.Memoria presentada en 1851 al Escmo. Sr. Alcalde corregidor de Madrid, por la Dirección del Ramo de Paseos y Arbolados, en la que se da cuenta de las operaciones ejecutadas en el año agrícola, que acaba de espirar en fin de Julio..., p. 8. Imprenta de D. Jose C. de la Peña, 1851. En Google Books. Consultado el 4 de septiembre de 2018.
Por otra parte, en su Nuevo manual histórico-topográfico-estadístico y descripción de Madrid (1854), el cronista de la Villa de Madrid, Ramón de Mesonero Romanos, menciona brevemente, de paso, que en las afueras de la
Quinta de La Chilena