miniaturadeimagen|250px|Las universidades del norte de Europa estaban más dispuestas a aceptar las ideas de la Ilustración y a menudo estaban muy influidas por ellas. Por ejemplo, el conjunto histórico de la Universidad de Tartu en Estonia, que fue erigida en este tiempo, ahora se incluye en la lista del patrimonio europeo como ejemplo de una universidad en la edad de la ilustración.Culture: Nine European historical sites now on the European Heritage Label list European Commission, 8 de febrero de 2016 La Educación en la ilustración se refiere al desarrollo de los sistemas educativos en Europa que continuó durante todo el período de la Ilustración y en la Revolución Francesa. El Siglo de las Luces dominó el pensamiento avanzado en Europa desde aproximadamente la década de 1650 hasta la de 1780. Se desarrolló a partir de una serie de fuentes de «nuevas» ideas, tales como desafíos al dogma y a la autoridad de la Iglesia católica y por el creciente interés en las ideas de la ciencia, en los métodos científicos. En filosofía, puso en duda formas tradicionales de pensamiento. Los pensadores de la Ilustración querían modernizar el sistema educativo y que desempeñara un papel más central en la transmisión de tales ideas e ideales. Las mejoras en los sistemas educativos produjeron un mayor público de lectura, que dio lugar a una mayor demanda de material impreso entre los lectores a través de un más amplio espectro de clases sociales con una gama más amplia de intereses. Después de 1800, a medida que la Ilustración dio paso al Romanticismo, hubo menos énfasis en la razón y el desafío a la autoridad y más apoyo para el nacionalismo emergente y la asistencia obligatoria a la escuela.
Historia de la educación Antes de la Ilustración, los sistemas educativos europeos estaban orientados principalmente a enseñar un número limitado de profesiones, por ejemplo, órdenes religiosas (sacerdotes, monjes y monjas), trabajadores de la salud (p. ej., médicos) y burócratas (abogados y escribas), y no habían sido aún muy influenciados por la revolución científica. A medida que la revolución científica y la agitación religiosa rompían perspectivas tradicionales y formas de pensamiento de este tiempo, la religión y la superstición fueron reemplazadas por el razonamiento y los hechos científicos. Filósofos como John Locke propusieron la idea que el conocimiento se obtiene a través de la sensación y la reflexión. Esta proposición conllevó la teoría de Locke de que todas las personas tienen la misma capacidad de sensación y, por tanto, la educación no debe limitarse a una cierta clase o género. Antes de los siglos y , la educación y la alfabetización se limitaban en general a hombres pertenecientes a la nobleza y a las clases mercantil y profesional. En Inglaterra y Francia, «nociones idealizadas de la domesticidad, que enfatizaban la importancia de preparar a las niñas para la maternidad y los deberes domésticos, impulsaron la expansión de la escolarización de las niñas».
Contexto histórico El Renacimiento había sido el comienzo de una nueva era en la historia, que culminó en los siglos siglos y con el desarrollo de Estados absolutistas en toda Europa, salvo en Inglaterra y los Países Bajos. Francia, el imperio Habsburgo, Inglaterra y Rusia se convirtieron en las principales potencias de Europa. El Estado absolutista extendió su control más allá de lo político y lo incorporó a lo religioso (con la creación de la iglesia establecida) y a casi todos los demás aspectos de la vida humana. Aunque la Alta Edad Media y la Edad Media tardía habían sido testigas del crecimiento de las fuerzas de la clase media, el modelo de la sociedad todavía llevaba claramente el sello de la vida cortesana. La concentración del poder determinaba esta vida, y los ciudadanos y sus posesiones estaban cada vez más a disposición de la aristocracia. Los ciudadanos eran súbditos.
Pero incluso en un Estado absolutista la educación no podía ser privilegio exclusivo de los ricos o de las clases dominantes, porque los Estados absolutistas eficaces requieren súbditos capaces, aunque ligados a su posición social. Así, en los siglos y se desarrolló la educación primaria para las clases medias, y el Estado consideró cada vez más como tarea suya la responsabilidad de establecer y mantener escuelas. Esta tendencia hacia la educación general no surgió sólo de consideraciones de conveniencia política, sino también del deseo de mejorar el mundo a través de la educación, haciendo que todos los ámbitos de la vida fueran ordenados y subordinados a una dirección racional, un propósito derivado de los principios de la Ilustración. No sólo había una tendencia hacia el enciclopedismo y la sistematización de las ciencias, sino también, de manera similar, una tendencia a corregir la educación mediante amplias regulaciones escolares.
En general, se puede hacer esta distinción entre los siglos y : en el el objetivo de la educación se concebía como religioso y racionalista, mientras que en el y como resultado de la Ilustración comenzaron a prevalecer las ideas del secularismo y el progreso. El es especialmente recordado por tres reformas importantes: (i) la enseñanza en las lenguas maternas creció en importancia, rivalizando con el latín, (ii) las ciencias exactas se incorporaron al currículo, y (iii) los métodos correctos de enseñanza se convirtieron en una cuestión pedagógica.
En el , las teorías y los sistemas de educación se vieron influidos por diversas tendencias filosóficas y sociales, entre ellas el realismo, que tuvo sus orígenes en la obra de Wolfgang Ratke y Comenio, entre otros, y el pietismo, que surgió principalmente de la obra de Felipe Jacobo Spener y August Hermann Francke a finales del y principios del . Otra tendencia fue el movimiento humanitario y racionalista de gran alcance de la Ilustración, que se evidencia mejor en las ideas pedagógicas de John Locke, en el auge de la filantropía y en la Encyclopédie de Denis Diderot, un sistema integral del conocimiento humano en 28 volúmenes (1751-1772). También fue importante el naturalismo, del que se puede considerar a Jean-Jacques Rousseau como el principal representante.
Ideas educativas John Locke en inglés y Jean Jacques Rousseau en francés fueron autores de obras influyentes sobre la educación. Ambos hicieron hincapié en la importancia de dar forma prematura a las mentes jóvenes. Para finales de la Ilustración existía una creciente demanda de un enfoque más universal sobre la educación, particularmente después de las revoluciones estadounidense y francesa.
A los niños de esta época se les enseñaba a memorizar hechos mediante métodos orales y gráficos que se originaron durante el Renacimiento. La psicología educativa predominante a partir de la década de 1750, especialmente en países del norte de Europa fue el asociacionismo, la noción de que la mente asocia o disocia ideas a través de rutinas repetidas. El asociacionismo ofrecía una teoría práctica de la mente que permitía a los maestros y maestras transformar formas tradicionales de cultura impresa y manuscrita en herramientas gráficas efectivas de aprendizaje para los escalones inferiores y medios de la sociedad.
En Europa central, el científico y educador del Comenio promulgó un sistema reformado de educación universal que se utilizó ampliamente en Europa. Su expansión dio lugar a un mayor interés gubernamental en la educación. Comenio introdujo una serie de conceptos e innovaciones educativas, entre ellos el uso de libros de texto ilustrados escritos en lenguas nativas en lugar de latín, una enseñanza basada en el desarrollo gradual de conceptos simples a conceptos más completos, un aprendizaje permanente centrado en el pensamiento lógico en lugar de la memorización, igualdad de oportunidades para los niños pobres, educación para las mujeres e instrucción universal y práctica. También creía firmemente en la conexión entre la naturaleza, la religión y el conocimiento, y afirmaba que el conocimiento nace de la naturaleza y la naturaleza de Dios.
Muchas de las principales universidades asociadas con principios progresivos de la Ilustración se encontraban en el norte de Europa, siendo las más famosas las universidades de Oxford, Cambridge, Londres, Leiden, Götinga, Halle, Montpellier, Upsala y Edimburgo. Profesores y egresados de estas universidades, especialmente las de Glasgow y Edimburgo (centros de la Ilustración escocesa), tuvieron un impacto significativo en las colonias norteamericanas de Gran Bretaña y, más tarde, en los Estados Unidos. La universidad de Glasgow fue líder en filosofía moral, de manera notable con Francis Hutcheson, Adam Smith y Thomas Reid.
Dentro de las ciencias naturales, los médicos de Edimburgo también lideraron el camino en química, anatomía y farmacología Sin embargo, en general las universidades y las escuelas de Francia y la mayor parte de Europa eran bastiones del tradicionalismo y no eran hospitalarias a la ilustración. En Francia, la mayor excepción fue la universidad médica de Montpellier.Elizabeth Williams, A Cultural History of Medical Vitalism in Enlightenment Montpellier (2003) p. 50
John Locke Los escritos del empirista John Locke, de finales del , sobre filosofía, gobierno y educación fueron especialmente influyentes durante la Ilustración. En el campo de la educación, Locke es importante tanto por su teoría general del conocimiento como por sus ideas sobre la educación de la juventud. El empirismo de Locke, expresado en su idea de que las ideas se originan en la experiencia, se utilizó para atacar la doctrina de que los principios de la razón son innatos en la mente humana. En Ensayo sobre el entendimiento humano (1690), Locke sostuvo que las ideas provienen de dos «fuentes» de experiencia: la sensación, a través de la cual los sentidos transmiten percepciones a la mente, y la reflexión, mediante la cual la mente trabaja con las percepciones, formando ideas. Locke pensaba en la mente como una «tabla rasa» anterior a la experiencia, pero no afirmó que todas las mentes sean iguales. En Algunos pensamientos sobre la educación (1693) Locke insistió en que algunas mentes tienen un potencial intelectual mayor que otras.
En el caso de la educación, el empirismo de Locke significaba que el aprendizaje sólo se produce a través de la experiencia. Por tanto, la mejor manera de lograr la educación, que según Locke debía abordar tanto el carácter como el intelecto, es proporcionar al alumno ejemplos de pensamiento y comportamiento adecuados, enseñándole a presenciar y compartir los hábitos de virtud que forman parte de la sabiduría convencional del hombre racional y práctico. La virtud debe cultivarse mediante una educación adecuada, preparatoria para los «estudios» en sentido estricto. Para Locke, el niño primero aprende a hacer mediante la actividad y, más tarde, llega a comprender lo que ha hecho. La intimidad entre conducta y pensamiento se ilustra mejor en el título de La conducta del entendimiento de Locke, escrito como apéndice a su Ensayo sobre el entendimiento humano. Allí queda claro que la comprensión o entendimiento sólo se logra con un cultivo y una práctica cuidadosos. Esto significa que la comprensión o entendimiento no sólo implica conducta sino que también es en sí misma un tipo de conducta. Si el niño y el tutor comparten un tipo de conducta, entonces el niño habrá aprendido los hábitos de carácter y de mente que son necesarios para que la educación continúe.
El enciclopedismo