miniaturadeimagen|Ilustración de la explosión en el Liceo de Barcelona provocada por el anarquista Santiago Salvador según apareció en el diario Le Petit Journal de París (1893). miniaturadeimagen|Una caricatura política estadounidense, publicada en , que representa a un anarquista europeo preparándose para destruir la Estatua de la Libertad. Al anarquismo se lo suele asociar tanto al uso de la violencia para lograr objetivos políticos como al extremo pacifismo, pasando por la perspectiva de uso de violencia exclusivamente para la defensa. Estas marcadas diferencias de percepción son el resultado de que la etiqueta política de «anarquistas» no se corresponde con un grupo homogéneo y constante a lo largo de la historia de los diferentes países donde se han encontrado personas catalogadas como «anarquistas», sino que tales personas pertenecen a corrientes políticas que pueden llegar a ser muy diferentes entre sí y que en ocasiones lo único que tienen en común es la etiqueta política de anarquistas. Entre los anarquistas y sus diferentes corrientes no existe un consenso acerca de la legitimidad o utilidad o niveles de la violencia permitida.

Según los anarquistas el Estado, o cualquier otra institución que ostenta poder, engendra violencia, al ser la minoría de aquellos que ostentan el poder quienes coartan la libertad de los demás individuos para continuar manteniendo sus privilegios en detrimento de la mayoría. La diferencia de criterios surge a la hora de confrontar dicha violencia impuesta por el Estado."Pero aun entre aquellos que admiten la violencia bajo la forma del atentado y del terrorismo, no hay ninguno que la considere como algo absolutamente indispensable o como la forma única de lucha social. Todos, sin excepción, ven en ella un mal impuesto a los oprimidos y explotados por los opresores y explotadores" (Angel Cappelletti, La ideología anarquista, p.23). Hay anarquistas que creen en el uso de la violencia como medio para alcanzar sus fines,Varios anarquistas que reflexionaron sobre la violencia y consideraron necesaria su utilización tanto como autodefensa como medio para conseguir la revolución, han coincidido en que la violencia no es buena ni deseable. Luigi Fabbri en Dictadura y Revolución (Proyección, Buenos Aires) y Errico Malatesta (Vernon Richards, Malatesta, vida e ideas. Tusquets, Barcelona, 1977, p. 73-85) han sostenido esta postura. "El uso de la fuerza es incoherente con la libertad y cuanto más emplea un régimen la violencia, tanto más represivo es. Sin embargo, la resistencia a la fuerza es el primer elemento esencial para lograr la libertad, aunque uno tenga que emplear la violencia para alcanzarla. La violencia practicada por el Estado es la antítesis de la libertad, porque constituye el medio por el cual se mantiene el dominio" (Albert Meltzer & Stuart Christie, Anarquismo y lucha de clases. Proyección, Buenos Aires, 1970 p. 155). y otros que se encuentran vinculados a movimientos pacifistas.

El anarquismo alcanzó publicidad masiva por vez primera durante la segunda revolución industrial, cuando células anarquistas a finales del y principios del atacaron a jefes de Estado en Europa y América. Algunas de las tendencias y actitudes anarquistas marcadamente no violentas son el anarquismo cristiano y el anarcopacifismo.Una línea pacifista (no-violenta) siempre ha existido en el anarquismo, siendo Leon Tolstoi su principal exponente, quien afirmaba que la violencia engendra violencia y poder. Ver La ideología anarquista de Angel Cappelletti, p. 23. Estos movimientos tienen una fuerte convicción de que el uso de la violencia supone repetir patrones de poder y autoridad lo cual les lleva a rechazar cualquier acto de violencia y abogan por otros métodos de lucha tales como la desobediencia civil y el antimilitarismo. Sin embargo, hay corrientes como el anarcosindicalismo en las que ambas posturas han convivido. En la guerra civil española y en la Revolución Makhnovista en Ucrania, el anarquismo también utilizó la violencia.García Moriyón, Félix. Del Socialismo Utópico al Anarquismo. Cincel; 1985, p. 126-145.

Diferentes teorías sobre el uso político de la violencia No existe un consenso real acerca de la legitimidad o utilidad de la violencia en general dentro del movimiento anarquista.. Mijaíl Bakunin y Errico Malatesta, por ejemplo, mencionaban a la violencia como una fuerza necesaria y a veces deseable. Al mismo tiempo, ellos denunciaron la violencia y los actos terroristas como deslegitimadores de la dignidad humana y a pesar de su eventual necesidad, siempre como un mal (Malatesta en On Violence y Bakunin cuando rechazó a Nechaev).

Otros anarquistas, a veces identificados como pacifistas, comparten la creencia en el uso de la no violencia. León Tolstói, cuya filosofía es con frecuencia vista como una forma de anarquismo cristiano, creía que la resistencia no violenta era el único método de lograr cualquier cambio social duradero. Para Tolstoi y otros pacifistas toda violencia es ilegítima, sin importar cuales fueran sus fines, aunque recalcando que la no violencia no puede ser neutral, poniéndose en el lugar y tratando de comprender al oprimido aunque este sea violento pero sin compartir sus métodos.

Algunos de los seguidores franceses de Pierre-Joseph Proudhon tomaron una postura similar, viendo en la huelga un acto coercitivo y rechazando tomar parte en tales actividades. Los anarcoindividualistas estadounidenses se opusieron a la "propaganda por el hecho", la cual estaba siendo defendida y cometida por anarcocomunistas, mientras que algunos anarcoindividualistas europeos cometían o defendían estos actos violentos frente a los anarcosindicalistas que se oponían y preferían la huelga como método.

La perspectiva estratégica toma en cuenta que las acciones influencien de forma sustancial las estructuras sociales y las conciencias de los individuos para transformarlas, ante esto existen algunos análisis sobre que prácticas son más eficaces (violentas o no violentas).

Si bien cuando se han realizado actos de violencia inspirada en ideas anarquistas ha tendido más a la destrucción o el daño a herramientas de control y símbolos del orden instituido o elementos de la fuerza pública durante conflictos o revueltas como forma de defensa, cosa que por muchos anarquistas no es considerado necesariamente violento aunque sí muchas veces inapropiado. Otros casos como por ejemplo la vía armada por parte guerrillas y sobre todo milicias populares como en algunas ocasiones ha sucedido con las luchas anarquistas, entran más en la lógica de la violencia revolucionaria y la autodefensa contra la fuerza pública; tiene un carácter más popular y trata de evitar la existencia de vanguardias, líderes armados o la militarización, lo que ha traído ciertas dificultades al respecto de este tipo de organizaciones o estrategias.

En el caso del atentado de la "propaganda por el hecho" se ha argumentado a favor que es más eficiente que una persona o un grupúsculo conspire para eliminar al agresor autoritario antes que hacer toda una movilización para sacarlo del poder o de su puesto de influencia, ahorrándose muertos o herido de la sociedad civil. Los contrarios afirman que el sistema autoritario es más complejo que el mando de un jerarca y que con eliminarlo no se va a desarrollar una sociedad libre y antes más bien puede surgir un gobernante peor que el anterior o la idea en la sociedad de que todo se arregla cambiando de gobernantes en vez de destruir todo gobierno o cambiar la forma de vivir y relacionarse, eso sino no fracasa y la represión empeora el ambiente; además el hecho de que sea una movilización popular legitima el hecho como voluntad consciente de cambiar por parte de los movilizados (incluso si la movilización popular no está inspirada exclusivamente en perspectivas anarquistas). Algunos ante eso responden que ante la existencia de un tirano insoportable es preferible eliminarlo aunque eso no conlleve una transformación social pero al menos sí alguna ligera mejora.

En tiempos actuales tampoco hay una posición unánime sobre el uso de violencia (y también de la no violencia) y sobre que hasta que punto se puede llevar o bajo que estrategia. Con algunas excepciones la tendencia en las últimas décadas ha sido evitar grupos armados o acciones violentas grandilocuentes, en parte para evitar vanguardias y por considerarlo lo más apropiado al menos ante estos tiempos, con respecto a la no violencia la tendencia ha sido aceptarla de alguna forma pero usualmente considerando el recurso de autodefensa, la idea es hacer la conquista de la libertad algo incluyente.

Anarcocomunismo y la propaganda por el hecho Con frecuencia el anarquismo ha sido asociado a la violencia, por un lado por el errado criterio de que anarquismo significa destrucción o desorden, pero también por un alto número de actos violentos cometidos por algunos individuos o grupos anarquistas contra las autoridades gubernamentales o monarcas, muchos de estos atentados se confunden con el terrorismo, y a pesar de las posibles semejanzas han tenido una dinámica diferente. Estas situaciones incluyen atentados y acciones individuales, y otras de actividades colectivas que pueden señalarse como violentas y que corresponderían a lo que se denomina violencia revolucionaria. En otros casos de menor frecuencia pero no menos importantes, tanto el componente ético como el principio de no asesinar civiles, estuvo ausente o no ha sido considerado primordial.

En ese marco algunos de los homicidios (en forma de atentados) realizados por anarquistas, fueron predominantemente magnicidios invocando el derecho al tiranicidio o el "exterminio del jerarca", y no bajo la lógica de agresión a población civil o de terrorismo."Durante muchos años a los anarquistas se les ha etiquetado de terroristas, a pesar de que los anarquistas no utilizan el tipo de violencia política típica de la mayoría del terrorismo. Para empezar, muchos anarquistas se adhieren a la filosofía de la no violencia. Otros anarquistas utilizan la violencia, pero normalmente dirigida contra un objetivo político específico, como por ejemplo un oficial de policía|FAQ anarquista"

Debido a que a finales del muchas huelgas y manifestaciones obreras y populares terminaron en la masacre de éstas por parte de las autoridades y en otros casos por razones de afirmación espontánea del desprecio a la autoridad, algunos revolucionarios apoyaron los actos de violencia política, tales como ataques, bombas y el asesinato de jefes de Estado para apoyar el ideal anarquista. Tales acciones han sido a veces denominadas "propaganda por el hecho", teoría sobre la violencia surgida dentro del anarcocomunismo, si bien este término incluye toda acción que haga visible una reivindicación.

Algunos anarquistas consideran que la asimilación de terrorismo y "propaganda por el hecho" es incorrecta debido a que el diccionario de la Real Academia Española define terrorismo como una dominación por el terror o sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror en el Diccionario de la Real Academia Española. mientras que la intención de la "propaganda por el hecho" es la de inspirar el ardor revolucionario de los individuos a través de hechos dramáticos, y consideran que es más correcto asimilar la "propaganda por el hecho" con violencia.

Ilegalismo y atentados

A este tipo de prácticas se las asocia con anarquistas que decidieron tomar la vía del magnicidio, como el famoso caso de Leon Czolgosz que asesinó al presidente de los Estados Unidos William McKinley de un disparo, o con anarquistas que deciden usar bombas como el francés Ravachol. Este tipo de acciones, polémicas incluso dentro del mismo movimiento anarquista, nacen como consecuencia de algunas de sus teorías y aunque no son apoyadas pueden llegar a ser justificadas internamente.