Pedro Sainz Rodríguez (Madrid, 14 de enero de 1897 - Íd., 14 de diciembre de 1986) El País (16 de diciembre de 1986) fue un erudito, bibliógrafo, editor, escritor, crítico literario, historiador, catedrático de universidad, académico y político español. Ferviente monárquico, fue cercano al tradicionalismo. Fue miembro de la Asamblea Nacional Consultiva (1927-1929), diputado en las Cortes de la II República (1931-1936) y ministro de Educación Nacional (1938-1939) en el primer gobierno del general Franco, del que poco después se distanció. Conspirador monárquico y opositor al régimen franquista, fue exiliado a Portugal (1942-1969), donde ejerció como consejero político de Juan de Borbón. Fue académico de número de la Real Academia Española y de la Real Academia de la Historia, y académico correspondiente de la Academia Colombiana de Historia.

Biografía

Familia Hijo y nieto de médicos, nació en Madrid en la calle Barrionuevo (hoy Conde de Romanones) 7 y 9, el 14 de enero de 1897. Su abuelo procedía de un pueblo riojano y se estableció en Madrid para ejercer la medicina, profesión que continuaría su hijo Agustín Sainz Espinosa, que se casó con la santanderina Presentación Rodríguez Castillo. La familia gozaba de una posición social acomodada. Pedro Sainz Rodríguez fue el tercero de cuatro hermanos varones y una niña que nació sin vida.Julio Escribano Hernández, Pedro Sainz Rodríguez, de la monarquía a la República, Madrid, Fundación Universitaria Española, 1998, págs. 25-31.

Estudios y formación Estudió el bachillerato como alumno libre (tenía dos profesores particulares en casa, uno para ciencias y otro para letras) y se examinó en los institutos de San Isidro y Cardenal Cisneros de Madrid, destacando en Letras y llamando la atención por la precocidad de su erudición. Estudió Filosofía y Letras por vocación y Derecho por obligación, siguiendo los deseos de su padre, en la Universidad Central. En 1915 fundó (y dirigió de hecho) la revista universitaria Filosofía y Letras,Alicia Alted Vigil, La revista «Filosofía y Letras», Madrid, Fundación Universitaria Española, 1981. En la revista colaboraron jóvenes estudiantes que después alcanzaron notoriedad en diversos ámbitos del mundo de la cultura, como Juan de Contreras (futuro marqués de Lozoya), Luis Morales Oliver, José Antón Oneca, Cayetano Alcázar o Ernesto Giménez Caballero.Vicente Aleixandre estuvo muy vinculado al grupo que la editaba, aunque no llegó a colaborar en la revista. muy influida por el ideario de Menéndez Pelayo, influjo que recibió a través de su lectura de la obra del polígrafo santanderino y del magisterio de Adolfo Bonilla y San Martín, de quien fue su discípulo más notable. Por esos años de la Gran Guerra, Sainz Rodríguez se mostró «más próximo por educación, amistades y por ideas» a la tendencia germanófila.Escribano Hernández (1998): pág. 53. Presidió la Asociación de Estudiantes de Filosofía y Letras y la Federación Nacional de Estudiantes y en calidad de tal asistió en representación de España al Congreso de Asociaciones de Estudiantes celebrado en Estrasburgo. Obtuvo el doctorado en Filosofía y Letras en la Universidad Central, con premio extraordinario, con una tesis sobre el bibliófilo y erudito extremeño del Bartolomé José Gallardo. También obtuvo la licenciatura en Derecho.

Carrera docente En 1920, con apenas veintitrés años, ganó las oposiciones a la Cátedra de Lengua y Literatura Españolas de la Universidad de Oviedo, asombrando por su erudición (según narra en su autobiografía, desde los catorce años tenía la curiosa diversión de asistir en Madrid a oposiciones a cátedras de Universidad e Instituto para adquirir las habilidades necesarias para cuando se presentara la ocasión). Pedro Sainz Rodríguez, Testimonio y recuerdos (1978): pág. 53. En Oviedo inauguró el curso académico 1921-1922 con el discurso «La obra de Clarín»; llegó a ser decano de la Facultad de Filosofía y Letras y allí conoció e hizo amistad con el futuro general Franco.

En Madrid, se implicó asiduamente en las tareas del Ateneo, donde desempeñó el cargo de secretario de la Sección de Ciencias Históricas y de Bibliotecario; allí frecuentó al Conde de Romanones cuando éste lo presidía. En octubre de 1923 ganó por oposición la cátedra de Bibliología de la Universidad Central de Madrid.Escribano Hernández (1998): pág. 79.

Actividad política e intelectual Fue autor y primer firmante del manifiesto de los escritores castellanos en defensa de la lengua catalana, elevado al Directorio militar, en marzo de 1924. El manifiesto, con todos sus firmantes, está reproducido en Joaquim Ventalló, Los intelectuales castellanos y Cataluña, Barcelona, Galba Edicions, 1976, págs. 21-25. Esa circunstancia y, sobre todo, su discurso de apertura del curso académico 1924-1925 en torno a las ideas sobre la decadencia española, le granjearon súbita notoriedad y una aureola de opositor moderado a la dictadura de Primo de Rivera. No obstante, cuando el dictador congregó en 1927 la Asamblea Nacional Consultiva, con el fin de dar continuidad institucional al régimen, lo designó como uno de sus miembros. En 1929 acabó presentando su dimisión de la Asamblea: a sus discrepancias con la política educativa de la dictadura se sumó, como hecho decisivo, el cierre de la Universidad Central.López Bausela (2011): págs. 69-92, recoge las intervenciones de Sainz Rodríguez en la Asamblea Nacional Consultiva.

En 1926 obtuvo el Premio Nacional de Literatura —que compartió con Manuel Azaña, por sus estudios sobre Juan Valera— con su obra Introducción a la historia de la literatura mística en España, editada al año siguiente.Escribano Hernández (1998): pág. 94. En 1927 se hizo cargo de la dirección literaria de la poderosa Compañía Ibero-Americana de Publicaciones (CIAP), desde la que realizó una destacada labor editorial, hasta su quiebra. Entre otras iniciativas creó la «Biblioteca de Clásicos Olvidados». Y cuando la CIAP adquirió en 1929 La Gaceta Literaria, figuró como director de la revista junto a Ernesto Giménez Caballero.Enrique Selva: Ernesto Giménez Caballero entre la vanguardia y el fascismo, Valencia, Pre-Textos, 2000, págs. 134-135. A finales de enero de 1930 su nombre apareció en la prensa como posible ministro de Instrucción Pública del gabinete que formó el general Berenguer al producirse la dimisión de Primo de Rivera, rumor que no llegó a hacerse efectivo.Escribano Hernández (1998): pág. 122.

Proclamada la II República, en las elecciones de junio de 1931 fue elegido diputado por la circunscripción de Santander, a través de una Agrupación Regional Independiente, de significación política derechista. Obtuvo 22.490 votos (de un censo de 84.082 electores, de los que ejercieron el voto 64.755).J. Tusell Gómez, O. Ruiz Manjón y G. García Queipo de Llano: «Las Constituyentes de 1931: Unas elecciones de transición», Revista de Derecho Político, 12 (invierno 1981-1982), pág. 257. Se integró en la minoría agraria y se opuso al proyecto de Constitución republicana, con un discurso de crítica a la totalidad que pronunció el 8 de septiembre de 1931. Lo reproduce íntegramente en su autobiografía: Testimonio y recuerdos (1978): págs. 363-369.

Fue un miembro destacado del grupo intelectual contrarrevolucionario Acción Española, desde su fundación por Ramiro de Maeztu y Eugenio Vegas Latapie a finales de 1931; aunque apenas colaboró en la revista homónima, desarrolló una actividad muy notable como orador y conferenciante.Enrique Selva Roca de Togores: «El pensamiento de la derecha radical y el fascismo», en Manuel Menéndez Alzamora y Antonio Robles Egea (eds.), Pensamiento político en la España contemporánea, Madrid, Trotta, 2013, pág. 513. Militó en el partido Renovación Española desde su fundación en febrero de 1933 (cuando un grupo de relevantes monárquicos alfonsinos, encabezados por Goicoechea, se desgajaron de Acción Popular) y fue nuevamente elegido diputado —también por Santander— en las elecciones de noviembre de 1933. Inspiró la creación del Bloque Nacional en 1934,Escribano Hernández (1998): págs. 205 y 222-223. cuando se produjo —tras la concesión de la amnistía— la vuelta del exilio de José Calvo Sotelo, y volvió a ser diputado monárquico en las elecciones de febrero de 1936, otra vez por la circunscripción santanderina.

Guerra Civil Conspirador impenitente, colaboró en la trama de la sublevación militar de 1936, actuando como enlace con el general José Sanjurjo. Según una investigación del historiador Ángel Viñas en 2013, 20 Minutos (26 de mayo de 2013) quien localizó cuatro contratos en el archivo de la Fundación Universitaria Española, que custodia documentación personal de Sainz Rodríguez, quedaría demostrado que el 1 de julio de 1936 firmó dichos contratos con la compañía SIAI (Società Idrovolante Alta Italia) para allegar 40 aparatos modernos italianos, de bombardeo, cazas e hidroaviones, además de miles de bombas, gasolina etilada, ametralladoras y proyectiles, que serían utilizados en la sublevación.

En agosto de 1937 fue nombrado Delegado Nacional de Educación y Cultura; y en octubre, miembro del primer Consejo Nacional de FET y de las JONS.López Bausela (2011): pág. 146. Fueron los prolegómenos para formar parte del primer Gobierno de Franco en enero de 1938, donde desempeñó la cartera de Instrucción Pública, que pasó a denominarse Ministerio de Educación Nacional. Su mandato duró apenas catorce meses, hasta su cese en abril de 1939. Fijó como sede la ciudad de Vitoria y reorganizó el ministerio con los siguientes servicios: Enseñanza superior y media, Primera enseñanza, Enseñanza profesional y técnica, y Bellas Artes. Tuvo como subsecretario a Alfonso García Valdecasas.López Bausela (2011): págs. 154-155. Auspició la conocida como «Edición nacional» de las Obras completas de Marcelino Menéndez Pelayo (1938), de quien fue un gran estudioso; en 1939 presentó un Proyecto de Ley de Reforma Universitaria. que se publicó en el Boletín Oficial del Estado de 27 de abril de 1939 En ese puesto fundó la Orden de Alfonso X el Sabio y la Dirección General de Archivos y Bibliotecas e impulsó la creación de un Plan de Bachillerato de inspiración humanística que estuvo vigente durante largos años. Desde el Ministerio de Educación Nacional dirigió todo el proceso de purga y depuración del sistema de enseñanza republicano, depuración que abarcó todos los ámbitos de la docencia: universitaria, secundaria y primaria, un proceso que se alargó en el tiempo y que evita mencionar en sus memorias. A tal objeto publicó una Orden del Ministerio de Educación Nacional del 11 de marzo de 1938 en que se fijan las pautas de actuación de las comisiones de depuración y se establece el funcionamiento del aparato administrativo que tiene como objetivo controlar y centralizar todo el proceso para dotarlo de carácter más homogéneo; creó una Oficina Técnico-administrativa con carácter de Sección especialmente encargada de tramitar los expedientes, incidencias y recursos a que diera lugar la citada depuración del personal. Posteriormente por Orden ministerial del 19 de marzo de 1939 creó la Comisión Especial Dictaminadora; el proceso sólo se dio por concluido en 1944.En sus memorias, sin embargo, tituladas Testimonio y recuerdos, Barcelona: Planeta, 1978, p. 335, comparando su actitud con la de Franco al firmar penas de muerte con un carácter que llama "profesional" a causa de su talante militar, escribe: "Yo, cuando he tenido que sancionar a un funcionario por cualquier motivo, me he pasado la noche preocupado, pensando en el perjuicio que podía causarle".