El término raza es un constructo social carente de sustento biológico que se utiliza para clasificar al ser humano sobre la base de su apariencia física, social y el origen cultural. Las diferencias entre seres humanos se deben a mutaciones aleatorias en el ADN, la selección natural, las migraciones y la casualidad. La gran mayoría de la diversidad genética humana existe dentro de los grupos poblacionales, y no entre ellos, lo que invalida la idea de razas humanas biológicamente puras o bien delimitadas. El concepto de raza surge en la Europa renacentista y ha sido utilizado históricamente para establecer una jerarquía social y esclavizar a los seres humanos a través del racismo.

Desde la década de 1940, los científicos evolucionistas han rechazado la idea de raza humana. La antropología explica que la especie humana está compuesta por una única raza dividida en diferentes etnias que, a su vez, se dividen en pueblos. Estas teorías aparecieron en los años 1960, en parte como reacción frente a las teorías pseudocientíficas relativas al determinismo biológico que predeterminaron el segregacionismo y la discriminación racial, presentes por aquel tiempo en los países occidentales. También influyeron los resultados de las investigaciones de los antropólogos Franz Boas y Claude Lévi-Strauss, que resaltaron las tendencias etnocéntricas de toda cultura.

Aunque el concepto «raza» carece de valor científico, sus consecuencias sobre las personas son reales, muy negativas y persistentes.En su declaración La cuestión racial, de 1950, la UNESCO recomendó sustituir la noción de raza humana, considerada no científica y confusa, por la de etnia, basada más en las diferencias culturales (lengua, religión, costumbres y otras).

En la antropología moderna, existe un amplio consenso científico de que no existen razas humanas en un sentido biológico."[T]he answer to the question whether races exist in humans is clear and unambiguous: no." ("La respuesta a la pregunta de si las razas existen en los humanos es clara e inequívoca: no."), Templeton, A. (2016). EVOLUTION AND NOTIONS OF HUMAN RACE. In Losos J. & Lenski R. (Eds.), How Evolution Shapes Our Lives: Essays on Biology and Society (pp. 346-361). Princeton; Oxford: Princeton University Press. . Para la antropóloga Audrey Smedley la raza es "una forma sistemática culturalmente estructurada de mirar, percibir e interpretar la realidad".

Etimología La misma etimología del término raza es poco clara. Para unos derivaría del italiano razza, mientras que otros sustentan que procede del árabe ras, que significa grupo de descendencia.

Encuesta sobre desacuerdo entre disciplinas

En un debate realizado en la primera década del , una parte de los genetistas exponen que la raza no es un concepto significativo ni un mecanismo heurístico útil,(Wilson et al., 2001; Cooper et al. 2003; véase el resumen de Bamshad et al., 2004, p. 599). dado que se basa en descripciones físicas aparentes sin fundamento biológico. Se ha concluido que el intento de definir razas implica de alguna manera la existencia de una pureza racial, ilustrada por individuos “tipo”. Los avances de la genética apuntan a que las diferencias genéticas entre grupos son biológicamente insignificantes,(Schwartz 2001; Stephens, 2003; resumido por Bamshad et al., 2004, p. 599). en el sentido de que existen más variaciones genéticas al interior de los grupos denominados razas que entre ellos, y que los rasgos raciales se solapan sin fronteras diferenciadas.(Smedley & Smedley, 2005; Helms et al., 2005), . Lewontin, por ejemplo, argumentaba que no hay una base biológica para el concepto de raza en los cimientos de la investigación, indicando que existían más diferencias genéticas en las razas que entre ellas (Lewontin, 1972).

En contraste, algunos genetistas sostienen que tanto las categorías de identidad propia de raza como de origen étnico son válidas y útiles,(Risch et al., 2002; Bamshad, 2005). Neil Risch dice: “¡Se podría argumentar de la misma forma sobre el sexo y la edad! [...] Uno puede socavar cualquier sistema de definiciones [...] En un estudio reciente [...] observamos una mayor discordancia entre el sexo autorreportado y los marcadores del cromosoma X que en la estructura genética [basada en marcadores microsatélite] y la autodescripción [racial], [la cual tiene un] 99,9 % de concordancia [...] De esta suerte se podría sostener que el sexo también es una categoría problemática. Existen diferencias entre sexo y género: la autoadscripción no casa necesariamente con la biología [de la persona]. Existe el sexismo. Se puede también hablar de la edad en el mismo sentido. La edad cronológica de una persona no necesariamente corresponde a la edad biológica por varias razones, algunas pertinentes y otras no tanto. Quizá el solo empleo del año de nacimiento no sea suficiente para medir la edad. ¿Ello significa que se debería desechar? [...] Cualquier categoría puede ser imperfecta, pero ello no imposibilita su uso o el hecho de que tenga alguna utilidad” (Gitschier, 2005, trad. libre). que estas categorías corresponden a ciertos grupos,(Harpending & Rogers, 2000; Bamshad et al., 2003; Edwards, 2003; Bamshad et al., 2004; Tang et al., 2005; Rosenberg et al., 2005): “Si los marcadores son empleados nuevamente [...] los individuos pueden ser adscritos a grupos genéticos que hagan juego con las grandes subdivisiones geográficas del globo terráqueo” (trad. libre). y que esta correspondencia implica que los factores genéticos pueden contribuir a las variaciones fenotípicas inexplicables entre grupos.(Mountain & Risch, 2004).

La encuesta más reciente, hecha en 1985 (Lieberman et al. 1992), preguntó a 1200 científicos cuántos no estaban de acuerdo con la siguiente proposición: “Hay razas biológicas en la especie Homo sapiens”. Las respuestas fueron como sigue:

biólogos 16% psicólogos evolutivos 36% antropólogos físicos 41% antropólogos culturales 53%

La cifra para los antropólogos físicos en los departamentos donde se otorgan los doctorados fueron ligeramente superiores, donde aumentaron de 41% a 42%, y donde el 50% estaban de acuerdo.

Historia del concepto de raza

thumb|300px|Mapa recopilado por Renato Biasutti anterior a 1940. Distribuye a los seres humanos según el tono de su piel (basándose en la escala cromática de Von Luschan), considerando las “poblaciones nativas”.

Dadas las complejas relaciones sociales, se supone que los seres humanos siempre se han observado a sí mismos y han especulado sobre las diferencias físicas entre los individuos y los grupos. Pero diferentes sociedades han atribuido diferentes significados a dichas diferencias.

Edad Antigua La división de la humanidad en distintas «razas» —aunque el término no aparecerá hasta el — se encuentra en el Libro de las puertas, texto sagrado del Antiguo Egipto. Este escrito identifica cuatro categorías convencionalmente etiquetadas como “egipcios”, “asiáticos”, “libios”, y “nubios”. En la base de esta clasificación se mezclaban características como el color de piel con las identidades tribales o «nacionales».

En el mundo greco-romano antiguo el determinismo medioambiental fue ampliamente admitido. Fue expuesto por primera vez en detalle en el tratado atribuido a Hipócrates Aires, aguas, lugares del . Así, los asiáticos, que habitan un clima cálido y meridional, serían indolentes y pacíficos, pero inteligentes, mientras que los europeos, que viven en un clima frío y septentrional, serían valientes y belicosos, pero faltos de inteligencia. Este modelo fue desarrollado por Aristóteles en el siglo siguiente en su Política, yendo más allá que Hipócrates en el determinismo medioambiental al señalar que el medio ideal en el que vivían los griegos les predisponía a gobernar a los pueblos menos favorecidos por la naturaleza y que al combinar las mejores cualidades de los europeos y de los asiáticos estaban capacitados para gobernar a la humanidad entera. Sin embargo, hay autores de la Antigüedad clásica como Estrabón, que no tienen en cuenta la teoría medioambiental en su descripción de los pueblos y de sus costumbres.

Edad Media thumb|Mapa de T en O del . Siguiendo el relato de la Biblia de que la humanidad proviene de los tres hijos de Noé, arriba está Asia (habitada por los semitas, descendientes de Sem), abajo a la izquierda Europa (habitada por los jafetitas, descendientes de Jafet) y abajo a la derecha África (habitada por los camitas, descendientes de Cam).

El cristianismo aportó un nuevo concepto, el universalismo, hasta entonces ajeno a la Antigüedad al considerarse la verdadera religión de toda la humanidad. De esta forma la división entre griegos/romanos y «bárbaros», propia de la Antigüedad, fue sustituida por la diferenciación entre los que ya formaban parte de la comunidad cristiana, los bautizados, y «los todavía no cristianos» (los paganos). Un grupo especial lo constituían los judíos ya que eran la cuna de la religión cristiana y por tanto no eran perseguidos, solo «conllevados» que no tolerados. Las regiones desconocidas de la Tierra en el imaginario del Occidente medieval aparecían pobladas por seres fabulosos no destinados a la salvación.

Por otro lado, en el islam medieval la maldición de Cam, convenientemente reelaborada, fue utilizada para justificar la esclavitud de los negros al señalarlos como los descendientes de Cam que, según el relato bíblico, se había mofado de su padre Noé cuando lo encontró borracho y desnudo y Noé furioso había maldecido al hijo de Cam, Canaan, a ser «para sus hermanos el esclavo de los esclavos». En la Biblia nada se decía del color de la piel de Cam (en realidad se trataba de justificar la esclavitud de los cananeos, los grandes enemigos de Israel), pero en el el padre de la Iglesia Orígenes añadió a la maldición el prejuicio de la piel al afirmar que los hijos de Cam estaban abocados a una vida degradante marcada por la oscuridad (en sentido espiritual). Será el gran erudito árabe Al-Tabari el que en el afirmó claramente que la maldición de Cam había acarreado el ennegrecimiento de su piel por lo que sus descendientes eran los negros que estaban condenados a la esclavitud.

Siglos , y : el nacimiento del término «raza» El concepto de raza surge en la Europa renacentista y no es frecuente en otras culturas. De hecho, en las narraciones de viajeros e historiadores antiguos se habla de pueblos, culturas y comportamientos distintos, más que de razas diferentes. La aplicación de este concepto al ser humano surge con la apertura de nuevas rutas comerciales con América y Asia, y con los viajes de descubrimiento y de colonización.

El primer registro escrito de la palabra «raza» en el idioma castellano se encuentra en la obra El Corbacho, la cual fue publicada por el arcipreste Alfonso Martínez de Toledo en 1438.

En esta obra el arcipreste de Talavera usa la palabra «raza» como sinónimo de linaje para señalar que un «labrador» será siempre un «labrador» («de vil raza e linaje») y un «cavallero» un «cavallero» («de buena raza»), sin importar el contexto social en que se eduquen. Según Max Sebastián Hering Torres de la Universidad Nacional de Colombia, «en este pasaje se evidencia que el término “raza” no pretendía nada más que ser una manifestación de procedencia, es decir, de linaje. El autor utiliza en principio la expresión “raza” de manera neutral y solo mediante la inclusión de un adjetivo positivo “buena raza” o de uno de carácter negativo “vil raza”, el término obtiene un componente valorativo. La palabra “raza” en sí misma no contiene, por tanto, ni una connotación halagadora ni peyorativa. Igualmente se muestra que dicha concepción de “raza” está acompañada por el imaginario de un ethos natural inmanente e invariable del ser».