miniatura|Miguel Jadraque, Visita del cardenal Tavera al célebre Alonso Berruguete, h. 1884. Madrid, Museo del Prado, en depósito en el Senado. Alonso Berruguete (Paredes de Nava, c. 1486-1490-Toledo, 1561),No se conoce la fecha de su nacimiento. En 1557, con motivo de un pleito en Valladolid, declaró tener 65 años poco más o menos. Pero dos años después, vuelto a preguntar por la edad, dijo tener 60 años. Tras la muerte de su padre su madre, Elvira González, asumió en 1504 su curaduría por ser aún menor de edad, aunque era el mayor de los hermanos y su heredero universal, mayor de 14 años y menor de 25. Su nombre, de seguir los usos actuales, sería Alonso González Fernández, pues este sería el primer apellido de la madre, o Alonso González González si se acepta como bueno el empleado por ella en documentos notariales: Camón Aznar (1980), p. 20. pintor y escultor español, fue una de las llamadas águilas del Renacimiento español, según la expresión acuñada por Manuel Gómez-Moreno tomando la calificación de Francisco de Holanda. Con Bartolomé Ordóñez, Diego de Siloé y Pedro Machuca, los otros tres artistas a los que corresponde el calificativo, fue uno de los responsables de la introducción en España de las fórmulas renacentistas italianas, en su caso sirviéndose de un lenguaje expresivo dinámico, con deformaciones del natural y exagerando los escorzos para romper el equilibrio compositivo en la dirección del manierismo florentino.Gómez-Moreno (1983), p. 122.

Biografía Formación en Italia miniatura|Salomé con la cabeza del Bautista en un plato, c. 1515. Óleo sobre tabla, 87,5 x 71 cm, Florencia, Galleria degli Uffizi. Nacido en Paredes de Nava, localidad palentina en la que su familia hacía años estaba arraigada —ya en 1449 un Alonso González Berruguete era merino de la villa— fue hijo del pintor Pedro Berruguete.Camón Aznar (1980), p. 20. No se cuenta con datos de sus primeros años. Se presume que pudo iniciar su formación artística con su padre, quizá en Toledo, aunque al morir este, a finales de 1503, Alonso rondaría los catorce años. Tampoco se conoce el año de su marcha a Italia ni la duración de la estancia en ella, acreditada por las varias menciones que se encuentran en las Vidas de Vasari, con fechas extremas que van de 1506 a 1514.Gómez-Moreno (1983), p. 123. Quizá viajase a Roma en 1506 en la comitiva de fray Pascual de Ampudia, obispo de Burgos, de quien un tío abuelo de Alonso Berruguete había sido íntimo colaborador. En Roma, relacionándose con los círculos españoles allí establecidos, pudo entrar en contacto con Bramante y con Rafael, juez en el concurso disputado entre Berruguete, Jacopo Sansovino, Zaccaria Zacchi y Domenico Aimo, a quienes Bramante había encargado el modelado en cera de una copia del Laocoonte, descubierto en enero de 1506, para obtener un vaciado en bronce del célebre mármol,Marías (1989), p. 287. según cuenta Vasari en la Vida de Sansovino:

Vasari mencionó también a Alonso Spagnuolo en la vida de Masaccio, entre los célebres pintores y escultores que habían admirado y estudiado los frescos de la Capilla Brancacci, en la iglesia de Santa María del Carmine de Florencia,Vasari (2014), pp. 248-249. donde Berruguete se encontraba en el verano de 1508. En una carta de Miguel Ángel firmada en Roma el 2 de julio de 1508, en la que daba instrucciones al destinatario de la misiva en Florencia, quizá su hermano, acerca de los cartones de La batalla de Cascina, escribía: «el portador de esta será un joven español que viene a Italia a aprender a pintar y que me ha rogado que le permita ver mi cartón que he comenzado en la Sala. Así pues, es necesario que tú hagas que a todo evento le encarguen la llave y si tú puedes servirle en algo, hazlo por amor mío, porque es un buen muchacho».Citado en Camón Aznar (1980), p. 22. La crítica posterior a su publicación reconoce en ese muchacho a Berruguete, a quien de nuevo Vasari citaba en su biografía de Miguel Ángel entre quienes habían tenido ocasión de estudiar el cartón, convertido en escuela de artistas, «ya que en este cartón estudiaron su amigo Aristotile da San Gallo, Ridolfo Ghirlandaio, Francesco Granaccio, Baccio Bandinello y el español Alonso Berruguete; a continuación Andrea del Sarto [...] y fue dejado con excesiva confianza en manos de artistas: porque al enfermar el duque Julián, mientras nadie hacía caso de tal cosa, estos lo rompieron y dividieron en muchos pedazos, de tal forma que se encuentra esparcido por muchos sitios.»Vasari (2014), p. 752.

De su trabajo en Italia todo lo que se conoce son obras pictóricas. Ya Vasari le atribuyó la conclusión de la Coronación de la Virgen del altar mayor de la iglesia de San Girolamo y san Francesco sulla Costa de Florencia, que él creía de Filippino Lippi (París, Louvre). El retablo, que debió de ser encargado a Lippi probablemente poco antes de su muerte, en 1504, lo contrató un año después un tal Bernardo di Leonardo, discípulo de Lippi, quien hacia 1508 lo habría dejado inacabado y, en torno a 1516, fue continuado por Berruguete, que todavía lo dejaría sin concluir al marchar de Italia, encargándose de ello un tercer artista de dudosa identificación.Le Couronnement de la Vierge avec saint Jérôme, saint François, saint Bonaventure et saint Louis de Toulouse, musée du Louvre, Collections, inv. 419. Sin nada que recuerde ni remotamente el estilo paterno y sí el exquisito y amanerado de Filippino Lippi, podrían corresponder a Berruguete en este panel los dos santos de la izquierda, con sus anatomías descoyuntadas, los ángeles y la coronación, con sus figuras desmañadas y nerviosas.Camón Aznar (1980), p. 25. miniatura|La Virgen con el Niño y san Juanito (Tondo Loeser), óleo sobre tabla. Florencia, Palazzo Vecchio. miniatura|Estudio del martirio de los diez mil en el monte Ararat (copia de Miguel Ángel). Tinta y aguada sepia sobre papel verjurado, 317 x 227 mm. Madrid, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Inv. D-2110 Menos problemática es la atribución de algunas otras tablas en las que Freedberg observó deformaciones y tensiones posclásicas tratadas con la energía de Pontormo o de Rosso Fiorentino, aunque en el caso de Berruguete sin haber llegado a asimilar previamente el clasicismo y sin la articulación intelectual de aquellos.Freedberg (1983), p. 104. Ese grupo de tablas estaría integrado por la Visitación (en realidad La Virgen María, santa Isabel, el Niño Jesús y san Juanito; Roma, Galleria Borghese), de hacia 1512, la Salomé con la cabeza del Bautista (Florencia, Uffizi), de hacia 1515, el Tondo Loeser (La Virgen con el Niño y san Juanito; Florencia, Palazzo Vecchio), y la Virgen con el Niño (Florencia, Uffizi), estas ya de 1517.Marías (1989), p. 288.

En fechas más recientes se le ha atribuido también una Alegoría de la Templanza, adquirida por el Museo del Prado en 2017 con fondos del legado Carmen Sánchez, en muchos aspectos semejante a la Salomé atribuida por Roberto Longhi a Berruguete —tras haberlo estado a Pontormo— con la que comparte la aportación berruguetesca a la formación de la «maniera moderna» planteada por el grupo de los excéntricos florentinos.Zezza y Naldi (2022), pp. 269-271. Fichas de la Salomé y la Alegoría de la Templanza firmadas respectivamente por Anna Bisceglia y Miguel Arias Martínez. De procedencia desconocida e inédita hasta su incorporación a la pinacoteca madrileña, podría haber sido pintada en Roma atendiendo al paisaje del fondo, con el primitivo Ponte Cestio y la isla Tiberina, y en la poderosa anatomía y los colores ácidos parece inspirarse en las sibilas de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina.Alegoría de la Templanza, ficha de la obra en la Colección del Museo del Prado.

Un dibujo con antigua atribución a Berruguete conservado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con varias figuras desnudas crucificadas, interpretado por Diego Angulo Íñiguez como estudio para una pintura de los diez mil mártires del monte Ararat,Angulo Íñiguez, Diego, Cuarenta dibujos españoles, Dibujos de la Real Academia de San Fernando, Madrid, 1966, p. 7.Estudio del martirio de los diez mil en el monte Ararat, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Colecciones. en el que Manuel Gómez-Moreno vio similitudes con el suplicio de Amán en una de las pechinas de la Capilla Sixtina, posterior por tanto a 1512, es otro testimonio en favor del contacto directo del palentino con Miguel Ángel. Aunque extremadamente mal conservado, es fragmento de un dibujo mayor, del que existe un calco —preparado con aceite por detrás— en la sección de dibujos de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre,Durán González-Meneses, Reyes, Catálogo de los dibujos de los siglos XVI y XVII de la colección del Museo de la Casa de la Moneda, Madrid, Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, 1980, , p. 22, n.º 7. y un dibujo, muy semejante al calco de la Casa de la Moneda, en el Kunsthalle de Hamburgo, donde figura catalogado como copia anónima de un perdido estudio para un martirio de los diez mil atribuido a Miguel Ángel, solo conocido por las copias de Madrid y Hamburgo.David Klemm, Michelangelo Kopist. Studien zum Martyrium der Zehntausend, um 1510/20, Hamburger Kunsthalle, 2016.

En 1512 Miguel Ángel escribió a su padre en Florencia interesándose por la salud de un «garzone spagnuolo che à nome Alonso che è pittore», pues en Roma le habían preguntado por él, y le indicaba que para informarse podía dirigirse a otro pintor, Francesco Granacci.Arias Martínez (2022), p. 98. También deben referirse a él los documentos de pago extendidos en 1513 y 1514 en Florencia a nombre de un «Alfonso di Pietro spagnolo dipintore» por una pintura de la Virgen encargada por Giovanni di Bartolomeo Bartolini.Arias Martínez (2022), p. 89.

Ha llamado la atención que, a excepción del modelo en barro del Laocoonte, todos los documentos referidos a la estancia en Italia de Berruguete y las menciones vasarianas a quien, de regreso en España, sería conocido principalmente como escultor, lo presenten concordantemente como pintor y que sean obras de pintura las que con mayor acuerdo de la crítica se le atribuyen. Algunos intentos de asignarle obras de escultura, como la Madonna della Cintola, talla en madera policromada conservada en la iglesia del Santo Spirito de Florencia, o, más modernamente, cinco relieves en madera representando a profetas guardados en la sacristía de la basílica de la Santissima Annunziata Maggiore de Nápoles, atribuidos a Berruguete en el marco de la exposición celebrada en el Museo del Prado con el título Otro Renacimiento en 2022, suponiendo una estancia en Nápoles para la que no hay documentación, plantean problemas de orden cronológico y estilístico al faltar elementos de comparación para los mismos años.Arias Martínez (2022), p. 96.

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