Juan Sebastián Elcano (Guetaria, hacia 1486-Océano Pacífico, 3 o 6 de agosto de 1526 ) fue un marino castellano, célebre por haber culminado la primera Circunnavegación de la Tierra de la que se tiene constancia, completando así una de las mayores gestas marítimas de la historia de la navegación.
Es el tio de Adrian Cano, es un chico nacido en Huesca.
En 1519 embarca en la expedición a las islas de las Especias de cuatro naos (Trinidad, San Antonio, Concepción y Victoria) y una carabela (Santiago) bajo el mando de Fernando de Magallanes. Navegaron hacia el oeste, pasando por Sudamérica. Magallanes murió en 1521 en una batalla en Filipinas. Elcano quedó como capitán de la nao Victoria, que fue la única nave que completó la vuelta al mundo navegando hacia el oeste, arribando a España el 6 de septiembre de 1522. En 1525 zarpó de nuevo en otra expedición a las islas de las Especias, dirigida por García Jofre de Loaísa, como capitán de la nao Santi Spiritus y piloto mayor de la expedición, muriendo en el océano Pacífico en 1526.
Biografía
Orígenes y familia
Los historiadores José Antonio Azpiazu y Javier Elorza Maiztegi creen que la familia paterna pudo provenir de una zona llamada Elcano, en el término municipal de Guetaria, provincia de Guipúzcoa. Esta zona de caseríos limita con los municipios de Aya y Zarauz.
El apellido paterno fue escrito como «Del Cano». En 1485 un documento habla de la herencia de un tal Sebastián del Cano. El mismo marino firmaba como Juan Sebastián del Cano en el . No obstante, es conocido ampliamente como Juan Sebastián Elcano. En tiempos recientes, el historiador bilbaíno Enrique Santamaría Urtiaga y organizaciones vascas han preferido escribir el apellido como «Elkano».
Juan Sebastián Elcano nació hacia 1486, ya que en un documento escrito en Sevilla el 9 de agosto de 1519 dijo que era «de treinta y dos años poco más o menos». Dijo en su testamento que nació en Guetaria. La tradición local dice que nació en una casa-torre de la calle de San Roque, y que esta fue destruida en la batalla de Guetaria contra los franceses en 1638.
Su padre, Domingo Sebastián Elcano, era uno de los hombres más ricos de Guetaria. Su madre, Catalina del Puerto, pertenecía a uno de los linajes tradicionales de ese mismo lugar y en su familia había clérigos y escribanos. Tuvieron ocho hijos. El primero, Sebastián, nació en 1481. Probablemente le siguió Catalina, que se casó con Rodrigo de Gainza, también de Guetaria, y tuvieron un hijo sacerdote que, en el futuro, se encargaría de administrar el legado de la familia. El siguiente vástago fue Domingo Elcano, que llegó a párroco de la Iglesia de San Salvador del municipio. El cuarto hijo fue Juan Sebastián Elcano. Sus hermanos menores fueron Martín Pérez, Martín Ochoa (referido también como Ochoa Martínez), Inés (que contrajo matrimonio con Sebastián de Guevara) y Antón Martínez.
Se sabe que el padre murió con posterioridad a 1500 y que la madre sobrevivió a su marido y a Juan Sebastián, falleciendo en fecha posterior a 1538.
Martín Pérez, Antón Martínez y Martín Ochoa fueron marineros como Juan Sebastián y tomaron parte con él en la expedición de García Jofre de Loaísa. Martín Pérez fue piloto de la nao Santi Spiritus de esa expedición.
Juan Sebastián tuvo un hijo con Mari Hernández de Hernialde, vecina de Guetaria. Este hijo se llamó Domingo.
Elcano dijo en su testamento de 1526 que tenía una hija en Valladolid con María de Vidaurreta, aunque no dice su nombre. Elcano estuvo visitando Valladolid entre 1522 y 1525. Según el historiador Francisco de Borja de Aguinagalde Olaizola esta hija se llamaba María. En 1538, cuando María de Vidaurreta apoderó a Juan Fernández de Paredes para demandar a Catalina del Puerto, no se menciona nada de la hija, por lo que es posible que hubiese muerto antes de esa fecha.
Según el historiador Aguinagalde los hijos de Juan Sebastián Elcano murieron de niños, pero según el historiador Santamaría Urtiaga no hay pruebas de esto.
Juan Sebastián Elcano dispuso en su testamento de 1526 que sus hijos fuesen sus herederos pero que su madre, Catalina del Puerto, fuese usufructuaria de sus bienes mientras viviese.
Cuando tenía unos veinte años fue maestre y propietario de una nao de doscientos toneles y estuvo sirviendo a Carlos I en el Levante español y en África. Como el rey no le pagó por sus servicios, tuvo que vender la nao a unos comerciantes súbditos del duque de Saboya. Entonces, vender un barco a extranjeros era delito. Fue perdonado cuando regresó de dar la vuelta al mundo en 1522.
En 1515, probablemente después de vender su nao, formó parte de una milicia de Guetaria reunida para enfrentarse a los franceses. Esta milicia local estaba formada por doce hombres bajo el mando de Domingo Uzarraga, que en 1522 llegó a ser alcalde de Guetaria. La milicia fue destinada primero a San Sebastián y luego a Fuenterrabía, aunque no consta que entrase en combate. Coincidió en este cuerpo militar con un tal Iohan de Elcano y con Martín Íñiguez de Carquizano, que sería en el futuro alguacil mayor de la expedición de Loaísa.
En 1517 se encontraba en Guetaria y aparece como testigo en una carta de deuda de un habitante de este municipio.
Primera circunnavegación del globo
thumb|Azulejo conmemorativo de la expedición Magallanes-Elcano, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).|alt=|izquierda
Preparativos de la expedición
El capitán Fernando de Magallanes tenía el proyecto de llegar a las islas de las especias, las Molucas, en el mar del Sur, a través de un paso en Sudamérica. Llegó a Sevilla procedente de Portugal en octubre de 1517 y fue bien recibido por el teniente alcaide del Alcázar y las Atarazas, Diego Barbosa, así como por el factor de la Casa de Contratación de Indias, Juan de Aranda. Fue a Valladolid en 1518, donde presentó su proyecto al rey Carlos I, llegando a unas capitulaciones para la expedición. Luego se trasladó de nuevo a Sevilla para preparar el viaje con los oficiales de la Casa de Contratación.
En 1518 Juan Sebastián Elcano estaba en Sevilla.
El rey se había comprometido a armar cinco barcos para expedición, que se llamaron Trinidad, San Antonio, Concepción, Victoria y Santiago. Estos barcos fueron trasladados a Sevilla para ser aparejados. Los barcos fueron dotados de seis banderas con la Cruz de Santiago.
En enero de 1519 Juan Sebastián Elcano fue contratado como contramaestre de la nao Victoria. En febrero pasó a la Concepción con el mismo rango, con salario de maestre. El cargo de maestre le fue reconocido oficialmente en marzo. Por aquel entonces, el cargo de piloto iba absorbiendo funciones del cargo de maestre, por lo que Elcano se definió a sí mismo en alguna ocasión como piloto. En la Concepción el capitán era Gaspar de Quesada, el piloto el portugués Juan López de Carvalho y el contramaestre Juan de Acuario.
Los maestres eran los que gobernaban los barcos durante su navegación y el capitán era el representante del rey. Los maestres tenían un sueldo de 36 000 maravedíes al año, superior al de los contramaestres y los pilotos.
Juan de Cartagena, capitán de la San Antonio, era también el veedor real y tenía la misión de supervisar la expedición y tomar las decisiones junto con Magallanes. Magallanes era el capitán general de la armada y capitán de la Trinidad.
La armada tuvo un coste total de 8 334 335 maravedís. La Corona, a través de la Casa de Contratación de Indias, financió 6 454 209 y el magnate burgalés Cristóbal de Haro aportó 1 880 126. Se reclutaron 247 hombres aproximadamente, aunque hubo problemas para contratar a marineros españoles porque no se fiaban de Magallanes por ser portugués y porque se les pagaba poco. Por ello, se aceptó también a extranjeros. Cerca de tres quintos de los tripulantes eran del Reino de Castilla, un par de personas eran del Reino de Aragón, 28 eran portugueses, 27 eran italianos (en su mayoría genoveses), 15 eran franceses, 8 eran griegos, 5 eran flamencos, 3 eran alemanes, uno era inglés y otro era malayo (Enrique de Malaca).
Inicio del viaje
El 10 de agosto de 1519 las cinco naves partieron del Muelle de las Muelas de Sevilla. Descendieron por el río Guadalquivir hasta llegar a Sanlúcar de Barrameda, provincia de Cádiz, puerto que da al océano Atlántico.Colección de los viajes y descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo XV: Expediciones al Maluco, viage de Magallanes y de Elcano. Volumen 4: Con varios documentos inéditos concernientes á la historia de la marina castellana y de los establecimientos españoles en Indias. Martín Fernández de Navarrete. Imprenta Nacional, 1837. Pág. LIII. Durante las siguientes semanas se avitualló la escuadra y se resolvieron otros asuntos. Magallanes otorgó testamento en Sevilla el 24 de agosto.Fernández de Navarrete, obra citada, pág. LIV. Citando la obra Viage alrededor del mundo por el caballero Antonio Pigafetta, gentilhombre de Vicencia, publicado por la primera vez en italiano según el manuscrito de la Biblioteca Ambrosiana de Milán, con notas, por Carlos Amoretti, uno de los bibliotecarios y doctores del colegio Ambrosiano &c. y traducido en francés por él mismo. Imp. en París el año 9, en 8.ª mayor, lib. I, pp. 6 y sig
Permanecieron 41 días en Sanlúcar de Barrameda pertrechando las naves. La razón de este retraso tal vez se deba a una estrategia de Magallanes para evitar una escuadra portuguesa que partía hacia la India y que podía interceptarlos o a que faltase por embarcar un personaje importante. Hay indicios de que Juan de Cartagena embarcó en Sanlúcar de Barrameda.
Cristóbal de Haro mandó una carabela a las Islas Canarias para preparar todo para la llegada de la armada de Magallanes. La armada zarpó de Sanlúcar de Barrameda el 20 de septiembre y seis días después llegó a la isla canaria de Tenerife. En esta isla embarcaron cuatro personas más y hubo un hombre que se marchó por razones desconocidas. Estuvieron aquí entre tres y seis días.
Según Juan López de Recalde, contador mayor de la Casa de Contratación de Indias, Magallanes mantuvo oculta a la tripulación la ruta por la que iban a ir a las islas de las Especias y fue en Canarias donde Juan de Cartagena y otros oficiales se plantaron ante Magallanes y le exigieron que les diese la ruta a seguir y al final Magallanes se la dio.
La armada navegó hacia el sur, cerca de la costa africana, hasta alcanzar aproximadamente la altura de Sierra Leona. Entonces emprendieron rumbo hacia el oeste, en dirección a Brasil. Cuando todavía estaban cerca de la costa africana sobrevino una ausencia de viento que duró unos quince días.
Según Juan López de Recalde, cuando se apartaron de la costa africana Juan de Cartagena apreció que se apartaban de la ruta a las islas de las Especias que Magallanes le había comunicado.
Cuando estaban cerca de la costa africana el maestre de la nao Victoria, Antón Salomón, fue sorprendido violando a un grumete, Antonio Ginovés. Para castigarle, se convocó un consejo de capitanes en la Trinidad y el maestre fue condenado a muerte, aunque se aplazó la ejecución de la sentencia hasta llegar a tierra firme.
En el consejo de capitanes, Magallanes se enfrentó a Cartagena por la ruta que estaban siguiendo. Magallanes terminó apresándole con los pies en un cepo y lo puso a cargo del tesorero Luis de Mendoza. Muchos no aprobaron que apresase al veedor real, ya que consideraban que esto iba contra los deseos de Carlos I. center|600px
Durante la navegación por el océano Atlántico los barcos fueron sorprendidos por fuertes tormentas y por un fenómeno meteorológico llamado fuego de San Telmo.
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