Las guerras civiles de Colombia comprenden una serie de conflictos internos acontecidos durante el . Si se descuentan las revueltas internas de los estados federales y los conflictos entre ellos, entre 1812 y 1886, Colombia sufrió nueve guerras civiles de alcance nacional. Además hubo otras menores de carácter regional e innumerables revueltas.Piccoli, 2004: 42

Las «guerras civiles endémicas» que vivió Colombia tras su independencia se caracterizaron por la importancia que tuvo la táctica de guerra de guerrillas en su desarrollo. La facilidad para formarlas era garantía del continuo conflicto e inestabilidad gubernamental, aprovechando la geografía del país y la incapacidad para formar ejércitos convencionales.Piccoli, Guido (2004). El sistema del pájaro: Colombia, laboratorio de barbarie. Txalaparta, pp. 41. ISBN 9788481363609. Sin embargo, sería recién en 1848-1849 cuando se constituyeran los dos bloques permanentemente enfrentados entre sí durante todo el resto de la centuria: liberales y conservadores.

Cada uno tenía el objetivo de conseguir el poder del Estado central para retenerlo y usarlo en excluir a su rival, confrontación que periódicamente empeoraba hasta que movilizaban al vulgo para ir a las armas.Piccoli, 2004: 43 Con sus conflictos, ambos partidos arrastrarían a los habitantes del campo y, en menor medida, de las ciudades en la polarización de la nación. Las atrocidades de las guerras —que no diferenciaban entre combatientes y opositores civiles— solo aumentaron los odios entre azules (conservadores) y rojos (liberales).

Los ideales que los dividían podían resumirse en sus consignas y en su actitud con la Iglesia católica y el manejo de la economía y administración territorial. Los conservadores decían «Dios, patria y familia», identificando la patria con la defensa de las tradiciones de su cultura y de la Iglesia, la que veían como un baluarte de las mismas. En cambio, los liberales se identificaban plenamente con los ideales de la Revolución Francesa, para los que la Iglesia era un obstáculo en la modernización del país y podían resumirse en «liberté, égalité et fraternité» (libertad, igualdad y fraternidad). Las élites decimonónicas de ambos partidos -latifundistas, notables, industriales y comerciantes-Piccolo, 2004: 43-44 se trataban entre sí de forma mucho menos sangrienta que el común de las gentes durante las guerras civiles. Sus principales motivos para irse a la guerra era que cuando un partido gobernaba hacía todo lo posible para excluir a su rival de todo cargo público o tomaba medidas o creaba leyes que disgustaban al otro. Hubo además conflicto al principio por la esclavitud y las relaciones diplomáticas con los países vecinos incluyendo cuestiones fronterizas. Todo esto llevó a la guerra de 1899, más conocida como Guerra de los Mil Días, que dejó como únicas herencias la ruina nacional y la pérdida de Panamá por presión de los separatistas panameños que apoyaban al bando liberal (perdedor del conflicto en el resto de Colombia) y aliados de Estados Unidos.Piccoli, 2004: 44 El vulgo, en cambio, se veía arrastrado por el terrateniente o político que los dirigía a la guerra para luchar por uno u otro bando sin saber bien por qué.

Aunque decían defender reclamaciones populares, los liberales, tanto como los conservadores, temían al populacho y no dudaron en unirse entre ellos a pesar de ser tradicionales enemigos, para enfrentar a las disidencias, como las «sociedades democráticas» que ellos mismos fundaron en los años 1850, cuando los sindicatos empezaron a reclamar contra los privilegios que tenían las clases sociales de donde venían sus dirigentes bajo el lema «pan, trabajo o muerte» con líderes como José María Melo quien llegó a ser presidente pero derrocado por ambos bandos en menos de un año. Estos, unidos a los «perturbadores del orden y la moral» que eran exiliados a los «basureros sociales» de las selvas del Carare, Panamá y las montañas del Quindío, junto a otros grupos sociales serían la base para quienes formarían a mediados del las «repúblicas independientes» que serán reemplazadas después por las guerrillas comunistas. La sociedad colombiana había cambiado desde inicios del nuevo siglo, recibiendo el aporte de las nuevas ideologías que llegaban del extranjero.Piccoli, 2004: 44-45 Paradójicamente, con estos nuevos enemigos comunes aparecidos desde los años 1920, principalmente distintos grupos de izquierda, como el socialismo y comunismo (aunque estos últimos con escasa popularidad), además de distintos líderes disidentes de gran apoyo popular como el Gaitanismo o más tarde la ANAPO de Rojas Pinilla, ambos partidos tradicionales vieron desaparecer sus diferencias luego de un periodo de guerra civil no declarada conocido como La Violencia desde los años 1940, que dejó innumerables víctimas y sentó las bases para el posterior conflicto. Estos dos partidos se agruparon bajo el Frente Nacional en la década de 1950, acordando la repartición del poder por dieciséis años dejando completamente por fuera a cualquier otro credo político.

Principales causas de estos conflictos

Las principales causas de estos conflictos fueron las siguientes:

La ambición de los dirigentes y los partidos políticos que veían en la guerra un medio para conquistar el poder y retenerlo. La intemperancia de los mismos dirigentes al debatir sus diferencias políticas o ideológico-religiosas. Injusticia política o social, que estimuló la pobreza y la carencia de industrias en el país. Ciertos sectores especuladores hacían negocios con los conflictos civiles y, por tanto, estaban interesados en que éstos se presentasen.

Guerra entre federalistas y centralistas (1812-1815)

thumb|170px|Antonio Nariño.

La guerra civil entre federalistas y centralistas se desarrolló entre 1812 y 1815; tiempo que transcurrió dentro del periodo que en la historia tradicional se denominó como Patria Boba, que siguió a la primera independencia del país en 1810. Este conflicto inició debido al creciente desacuerdo entre los gobiernos del Estado Libre de Cundinamarca, Centralista, liderado por Antonio Nariño, con el de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, Federalista, liderado por Camilo Torres Tenorio, que llevó a ambos bandos a un enfrentamiento armado.

Este enfrentamiento inició el 2 de diciembre de 1812, en la batalla en la localidad de Ventaquemada (Boyacá). Tras la derrota de los centralistas de Nariño en la contienda, los federalistas avanzaron hacia Santafé de Bogotá el siguiente 9 de enero. La batalla que se dio en el barrio San Victorino favoreció a las fuerzas de Nariño y la guerra terminó momentáneamente, después de que los dos bandos acordaron unir fuerzas contra el enemigo común realista en el sur. Nariño avanzó y tomó Popayán en una campaña exitosa hasta que fue derrotado en San Juan de Pasto por los realistas, capturado y enviado a España.

Aprovechando la ausencia de su líder y la debilidad de Cundinamarca, el 12 de diciembre de 1814, el militar venezolano Simón Bolívar tomó Santafé a nombre de los federalistas de Tunja y derrotó a los centralistas de Cundinamarca. En enero siguiente se dirigió a la costa Caribe en donde debía recibir armas y pertrechos de Cartagena de Indias para tomar la realista Santa Marta y posteriormente liberar a Venezuela.

El gobierno de Cartagena de Indias a pesar de ser independentista, dominado por Manuel del Castillo y Rada, se negó a apoyarlo, razón por la cual Bolívar puso sitio a la ciudad durante mes y medio. Informado de la llegada de Pablo Morillo a Venezuela y, atacado por los realistas de Santa Marta, Bolívar renunció al mando y se embarcó el 9 de mayo de 1815 rumbo a la Jamaica inglesa, mientras los restos de su ejército reforzaban la guarnición de Cartagena de Indias, donde participaron en la defensa de la ciudad contra el asedio de Pablo Morillo culminando con el triunfo de este último y la retoma del país por los españoles.

Guerra de los Supremos (1839-1842)

miniaturadeimagen|221x221px|José María Obando. Tuvo su origen en San Juan de Pasto, el 30 de junio de 1839, cuando varios sacerdotes que se oponían a la orden del Congreso de disolver los conventos con menos de ocho frailes para usarlos en la instrucción pública se sublevaron, si bien esta medida contaba con el apoyo del arzobispo de Bogotá.

El alzamiento, aunque fue sofocado dos meses después en la batalla de Buesaco, se recrudeció cuando varios caudillos regionales que pretendían reivindicaciones políticas y económicas se alzaron contra el gobierno central. En julio de 1840, al poco tiempo de haber aceptado José María Obando someterse al gobierno de José Ignacio de Márquez para ser juzgado por el asesinato de Antonio José de Sucre en 1828, se escapó de la cárcel e inició un alzamiento tras alegar falta de garantías procesales. La rebelión de este caudillo, máximo jefe del partido santanderista, fue aprovechada por otros dirigentes anti gobiernistas para generalizar la guerra civil de alcance nacional.

Estos caudillos fueron: Reyes Patria en Tunja, Juan A. Gutiérrez en Cartagena de Indias, Salvador Córdoba en Antioquia, José María Vesga en Mariquita, Manuel González en El Socorro, y Francisco Carmona en Santa Marta. Cada uno se denominaba Comandante Supremo de su propio ejército, de ahí el nombre de "Guerra de los Supremos", quienes buscaban principalmente tumbar a Márquez y reubicarse en la distribución del poder.

La guerra pronto se expandió por otras provincias, e incluyó un conflicto fronterizo con la República del Ecuador, porque de allí dependía el clero de Pasto. En el momento que las tropas ecuatorianas comandadas por Juan José Flores cruzaron la frontera, estos comandantes se sublevaron en sus respectivas regiones. Sin embargo este movimiento no contó con una dirección única, lo que permitió su derrota en 1841, y Obando debió huir a Perú.

Guerra civil de 1851

thumb|170px|José Hilario López.

La iniciaron terratenientes conservadores caucanos opuestos a las reformas liberales de José Hilario López, quien proclamó la libertad de los esclavos el 21 de mayo de 1851 (que no se había logrado a pesar de la ley de libertad de vientres promulgada en 1821), expulsó a los jesuitas, suprimió la pena de muerte y la prisión por deudas; además consagró la libertad de prensa y el juicio por jurados.

El 22 de mayo de 1851 los rebeldes se pronunciaron en el Cauca; vino luego el intento de toma de San Juan de Pasto por Julio Arboleda y su posterior derrota. Otros levantamientos se sucedieron en Sogamoso, Mariquita, Guatavita y El Guamo. El gobierno nombró entonces al general José María Obando como general en jefe del Ejército del Sur y al general Tomás Herrera comandante en el Valle del Cauca, quienes gradualmente fueron aplacando estos enfrentamientos armados. El 1 de agosto de 1851 un piquete de guardias nacionales enfrentó la escasa fuerza de Pastor Ospina, veinte días después Mariano Ospina Rodríguez (considerado el alma de la rebelión en toda la república) fue detenido por lo cual los revoltosos se entregaron al gobierno central, y el 10 de septiembre en Rionegro el general Herrera venció al general Borrero. Se otorgó indulto a todos los combatientes y se consideró extinguida la rebelión, y los conservadores se vieron obligados a acatar las reformas liberales.

Guerra civil de 1854

miniaturadeimagen|217x217px|José María Melo. En las elecciones presidenciales de 1853 el candidato de los Gólgotas (facción radical del Partido Liberal Colombiano), Tomás Herrera, y apoyado por el gobernante de facto, general José María Melo fue derrotado por el candidato de los llamados liberales Draconianos, José María Obando.