La República del Tucumán fue un estado subnacional de efímera existencia, de septiembre de 1820 a agosto de 1821, presidido por Bernabé Aráoz y que pretendía ser conformado por lo que hoy son las provincias argentinas de Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero, que habían formado desde 1814 la Intendencia de San Miguel de Tucumán.

Aráoz tuvo que enfrentarse a los caudillos tucumanos general Alejandro Heredia y Javier López y exacerbó los afanes autonómicos de la provincia de Santiago del Estero -que Aráoz proyectó incluir en su república- bajo el mando de Juan Felipe Ibarra y de la provincia de Catamarca bajo el gobierno de Nicolás Avellaneda y Tula. Está república del Tucumán se estableció al inicio de un periodo llamado la Anarquía del Año XX, iniciado tras la disolución del Congreso de Tucumán y la renuncia del último director supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Se seguían librando batallas contra el Ejército Realista en el Alto Perú y la frontera Norte, la llamada Guerra Gaucha, comandada por el general Martín Miguel de Güemes y San Martín estaba de campaña ya con el Ejército de los Andes en Chile. Requerían un frente interior consolidado y no envuelto en luchas intestinas que distrajeran recursos económicos y militares de la Guerra de la Independencia. La resistencia de las otras provincias que Aráoz pretendió integrar en su República, sobre todo de Santiago del Estero -que fuera la cabecera original de la Gobernación del Tucumán- fue respaldada por el Teniente Gobernador de Santiago, Juan Felipe Ibarra y auxiliado por el general Güemes. En el mismo Tucumán, después de enfrentamientos armados, triunfó el partido de Heredia y de Javier López, quien -depuesto Araóz- fue nombrado Gobernador de la provincia de Tucumán. En Santiago, finalmente, Aráoz fue vencido por Ibarra y en Catamarca por el anterior Gobernador de la Mota Botello y Nicolás Avellaneda y Tula.

El nombre de República quiso significar "Estado", en su sentido provincial, y no una entidad nacional independiente o separada, aunque algunos historiadores acusan a Aráoz de un proyecto independentista y autonomista, tomando poder sobre las provincias de Catamarca y Santiago del Estero. El contexto a nivel nacional de posterior caída del Directorio y Anarquía del año 20 favoreció el surgimiento de las autonomías provinciales y formación de las provincias tal como se configuran hoy. De hecho, las Provincias Unidas del Río de la Plata perdieron todas las llamadas "provincias de arriba" ( el Alto Perú que formó la República de Bolivia) y hubo que esperar 30 años para que Argentina adoptase la forma federal a partir de la Constitución Argentina de 1853.

Origen Hacia 1819 alguna de las provincias que conformaron las Provincias Unidas del Río de la Plata, se rebelaron contra el sistema unitario y centralista que quiso imponer Buenos Aires con la Constitución de 1819 "no querían sustituir el peso de la antigua metrópoli colonial por otra republicana", que no solo centralizaba el poder sino el comercio y las rentas de la Aduana.

El gobierno central, decidido a acabar con el federalismo de las provincias del Litoral, ordenó al Ejército de los Andes volver de Chile -lo que suponía abandonar la expedición libertadora al Perú- y al Ejército del Norte bajar hasta el sur de Santa Fe -lo que suponía también abandonar cualquier plan de ofensiva hacia el Alto Perú. José de San Martín, jefe del Ejército de los Andes, desobedeció abiertamente la orden y ordenó a algunas tropas estacionadas en Cuyo pasar la Cordillera hacia Chile. El jefe del Ejército del Norte, Belgrano, obedeció la orden pero poco después, alegando enfermedad, dejó el mando de las tropas en manos de Francisco Fernández de la Cruz y volvió a San Miguel de Tucumán, donde vivía su hija. Allí estaba también un pequeño resto del Ejército, acantonado al mando del coronel Domingo Arévalo, formado por tres compañías de Dragones cuyos jefes eran los capitanes Felipe Heredia, Abraham González y Manuel Cainzo. El 11 de noviembre de 1819, éstos se rebelaron contra el gobernador Feliciano de la Mota Botello, y lo arrestaron junto a Arévalo y a Belgrano. Tres días después, un cabildo abierto en San Miguel de Tucumán convocado por Bernabé Aráoz y sus partidarios, desconoció la autoridad del gobierno porteño y designó a Aráoz como Gobernador y luego Presidente Supremo de la República del Tucumán.

Las armas del Ejército pasaron al gobierno tucumano, lo que fue interpretado por el Directorio como un acto de sublevación separatista, que además inmovilizaba las milicias que el gobierno central quería utilizar para aplastar a los federales de Santa Fe y demás provincias del Litoral. No era «...la primera chispa del incendio que cundió luego por toda la República», como escribió el general Paz, ya que otras provincias del Litoral llevaban años desconociendo la autoridad del gobernador porteño y del Congreso, y la Banda Oriental estaba casi completamente ocupada por los portugueses. Por otra parte, la frontera Norte seguía -sin ayuda de Buenos Aires- la Guerra Gaucha contra los realistas del Virreinato del Perú. La chispa, sin embargo, si contribuyó a agravar el incendio: dos meses más tarde, el grueso del Ejército del Norte protagonizó el motín de Arequito, para volver a la frontera norte a luchar contra los realistas -lo que no alcanzarían a hacer- y poco después el Directorio sería aplastado en la batalla de Cepeda, casi al mismo tiempo que Mariano Mendizábal se sublevaba y obtenía la autonomía completa de la provincia de San Juan. Comenzaba el período llamado de la Anarquía del Año XX, que sería particularmente violenta en Tucumán.

En cierta medida, el gobierno central de Buenos Aires había mantenido durante diez años el discurso de la unidad nacional para imponer sus intereses y políticas a las provincias del Interior.

Aráoz proclamado gobernador, gobernaba sobre las mismas ciudades que habían formado parte de la Intendencia de San Miguel de Tucumán, Santiago del Estero y San Fernando del Valle de Catamarca, y sus jurisdicciones. Siguiendo un criterio contrario al que había utilizado para separarse de la obediencia del gobierno central nacional, nombró gobernadores sometidos a él en esas ciudades, y pretendió imponer su voluntad y el interés de la jurisdicción de San Miguel por sobre los pueblos locales.

Pocos meses más tarde, Aráoz hizo elegir una "Representación" de la provincia del Tucumán, que debía estar formada por dos representantes de cada una de las ciudades; no obstante que los representantes de Santiago del Estero se negaron a marchar a la capital, la Representación sancionó una Constitución de la República del Tucumán el 22 de marzo de 1820.

El Congreso, que se reservó para sí el título de Alteza, creó un Poder Ejecutivo liderado por un Presidente Supremo, cargo asumido por Aráoz el 19 de mayo de 1820 con un sueldo anual de $4000 (un quinto del presupuesto de la nueva República).

Poco después llegaba a Tucumán el coronel Alejandro Heredia, uno de los líderes del motín de Arequito, con los soldados tucumanos del ya disuelto Ejército del Norte, y exigió a Aráoz que le entregase las armas de la antigua guarnición. Al igual que Juan Bautista Bustos, que se había hecho cargo del gobierno de la provincia de Córdoba, Aráoz esperaba alguna clase de ayuda económica de Buenos Aires para enviar sus recursos al norte, pero ésta no llegaría nunca. Por otro lado, prefería usar sus tropas para intentar someter a Santiago del Estero, que se negaba a formar parte de la República. Heredia intentó forzar a Aráoz a cederle las tropas y armas, pero finalmente siguió camino hacia Salta, donde el Jefe del Ejército de Observación y entonces Gobernador de Salta, general Martín Miguel de Güemes, intentaba también continuar la guerra en el frente norte.

El afán autonomista chocó -además de los citados motivos políticos y militares- con motivos históricos: Tucumán no era la cabecera de la Intendencia de Salta del Tucumán disuelta en 1814 y el cabildo de Santiago del Estero pidió ayuda al comandante de la frontera, coronel Juan Felipe Ibarra, quien se opuso al proyecto, con su propio afán autonomista que prevaleció luego por la fuerza, negando representación alguna de los santiagueños en los órganos de la nueva República del Tucumán.

Aquella Constitución de la República del Tucumán fue sancionada el 6 de septiembre de 1820 y jurada el 20 de septiembre, creó una Corte Primera de Justicia y abolió la institución virreinal del Cabildo. Ordenó la acuñación de una moneda local, con la efigie de Aráoz y una bandera estadual distinta a la bandera argentina. También se formó un nuevo ejército local denominado Ejército de la República. Fue una de las primeras constituciones provinciales y antecedente de un orden provincial y federal, ante la Anarquía del gobierno central.

Con afán conciliatorio, el exgobernador De la Mota Botello fue liberado y designado como teniente de gobernador de Catamarca.

Resistencia de Santiago del Estero Aráoz envió a Santiago del Estero al mayor Felipe Heredia con un destacamento de 100 dragones de línea con el pretexto de escoltar a Belgrano, quien viajaba enfermo a Buenos Aires, pero en realidad para asegurar la elección de los dos representantes al Congreso Constituyente que debía comenzar a sesionar el 20 de marzo de 1820 en San Miguel de Tucumán. Parte del destacamento, 50 dragones, permaneció en Santiago del Estero al mando del capitán Juan Francisco Echauri. Éste -en virtud de los poderes dados por Aráoz- logró que los miembros del cabildo santiagueño fueran reemplazados por nuevos regidores adictos y controló la elección de los representantes Juan José Lami y Santiago de Palacio, que no llegaron a ir a Tucumán. La imposibilidad de participación de los autonomistas en la elección provocó una rebelión popular que fue apoyada por el caudillo santiagueño y comandante del Fuerte de Abipones coronel Juan Felipe Ibarra.La posición de Santiago del Estero. Historia General de las Relaciones Exteriores de la República Argentina Ibarra envió un ultimátum a Echauri y le dio dos horas para reunir al pueblo y elegir libremente nuevas autoridades bajo amenaza de entrar por la fuerza a la ciudad. Ibarra ingresó en la ciudad y venció a Echauri el 31 de marzo, obligándolo a regresar a Tucumán, siendo designado ese día por un cabildo abierto como teniente gobernador, junto con Pedro Pablo Gorostiaga para presidir el cabildo.Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina. pp. 536-540. Autor: Bartolomé Mitre. Editor: F. Lajouane, 1887

Ibarra ordenó elegir los dos representantes al Congreso nacional. El 10 de abril Aráoz emitió un Manifiesto que causó el enojo de los santiagueños. Esto hizo que el 27 de abril de 1820 se reuniera una asamblea de las comunidades (curatos) santiagueñas que declaró la autonomía de la provincia de Santiago del Estero, declarando a «La jurisdicción de Santiago del Estero uno de los territorios unidos de la Confederación del río de la Plata» y declarando a Bernabé Aráoz y sus lugartenientes como "traidor á la Patria" y disponiendo "castigarlo como á tal á todo vecino ó extrangero que conspire contra ese acto espontáneo y libre de la soberanía del pueblo" (Véase: Manifiesto autonomista de Santiago del Estero)

Ibarra fue designado gobernador de la provincia de Santiago del Estero.

Guerra civil