miniaturadeimagen|Fachada oeste del Petit Trianon, Versalles, de Ange-Jacques Gabriel, considerada uno de los primeros ejemplos de neoclasicismo francés. miniaturadeimagen|Jacques-Germain Soufflot, interior del Panteón de París (1764-1790) thumb|Gran Teatro de Burdeos (1773-1780), de Victor Louis miniaturadeimagen|Sección del proyecto de Cenotafio para Newton (1784), de Etienne-Louis Boullée, uno de los proyectos visionarios que marcará a futuras generaciones de arquitectos thumb|Palacio de Justicia de Lyon (1835-1847), de Louis-Pierre Baltard

El neoclasicismo francés fue un movimiento que afectó a la arquitectura, el diseño y las artes y que fue dominante en Francia entre 1760 y 1830. Surgió como una reacción a la frivolidad y al excesivo ornamento de los estilos barroco y rococó. En arquitectura, presentaba sobriedad, líneas rectas y formas basadas en modelos griegos y romanos antiguos, como el frontón y la columnata. Comenzó tarde, en los últimos veinte años del reinado de Luis XV (r. 1715-1774). Se convirtió en dominante durante el reinado de Luis XVI (r. 1774-1792) —estilo Luis XVI— y continuó a través de la Revolución francesa, el Directorio, el reinado de Napoleón Bonaparte, y la Restauración borbónica hasta 1830, cuando fue reemplazado gradualmente como el estilo dominante por el romanticismo y el eclecticismo. Se vio favorecido por la concurrencia de varios factores: el desarrollo de las excavaciones arqueológicas en Italia con el descubrimiento de Pompeya y Herculano a finales de los años 1730, y luego, excavaciones en el sur de Francia. la profundización del conocimiento de la Antigüedad, gracias a publicaciones académicas, extranjeras o francesas (Recueil d'antiquités (1752-1765), del conde de Caylus, Ruins of Palmyra (1753), Ruins of Balbec (1757) de Robert Wood, Ruins of Paestum (1758) de Thomas Major, Ruines des plus beaux monuments de la Grèce (1758) de Julien-David Le Roy). el desarrollo de un gusto por lo pintoresco y por lo sublime (como el gusto por las ruinas, las pinturas de Giovanni Paolo Panini y de Hubert Robert, o los grabados de Giovanni Battista Piranesi adquiridos por los franceses o de los que informaban los viajeros). la práctica del viaje a Italia de los arquitectos, al contacto con las ruinas antiguas y con los edificios de la arquitectura renacentista de Palladio, Rafael o Vignola.

La primera fase del neoclasicismo francés se expresó en el diseño de mobiliario e interiores, el conocido como estilo Luis XV —inicialmente un estilo parisino, el Goût grec (estilo o gusto griego) no un estilo de corte; solo cuando el joven rey accedió al trono en 1774, María Antonieta, su reina, amante de la moda, llevó el estilo Luis XVI a la corte—, que luego evolucionó hacia los estilos de decoración Directorio e Imperio.

Los primeros edificios neoclásicos fueron construidos en tiempos de Luis XV (r. 1715-1774) por Ange-Jacques Gabriel y Jacques-Germain Soufflot, bajo el impulso del marqués de Marigny, director general de los edificios del rey, desde 1751 a 1773. Sus principales realizaciones fueron la Escuela Militar (1751-1756), el palacio de Compiègne, reconstruido a partir de 1751, la plaza Luis XV (1755-1775), el Petit Trianon (1762-1768), el proyecto de reconstrucción del château de Versalles entre 1772 y 1775, el Hôtel-Dieu de Lyon (1741-1764) y la iglesia de Santa Genoveva de París (1764-1790).

El gusto por lo antiguo y el retorno al clasicismo también se expresaron en la arquitectura religiosa, en la civil y en la privada —a menudo a través del modelo reinterpretado de la arquitectura privada de Palladio conocido a través de su tratado I quattro libri dell'architettura (Venecia, 1570)—, en la decoración de interiores y en el arte de los jardines. Además de los ejemplos de las iglesias de Saint-Sulpice y de Santa Genoveva, de sitios públicos y edificios como la Casa de la Moneda y la Escuela de Cirugía de París, del Gran Teatro de Burdeos, del Hôtel de Salm, de la Plaza de la Bolsa de Burdeos, fueron numerosos los edificios privados construidos en este estilo: los hôtels Alexandre, de Hallwyll, de Thelusson, de Bourbon-Condé, de Masseran, de Montesquiou, todos en París; las casas Carré de Baudouin, Huvé, Rousseau alrededor de la capital; muchos hôtels en Burdeos, La Rochelle, la casa del armador en Le Havre, sin incluir los desarrollos inmobiliarios, como el Palais-Royal de París o el barrio Graslin en Nantes.

Los principales representantes del neoclasicismo arquitectónico francés hasta la víspera de la Revolución fueron Ange-Jacques Gabriel (1698-1782), Jacques-Germain Soufflot, Étienne-Louis Boullée y Claude Nicolas Ledoux (1736-1806). Los edificios respectivos de los dos últimos, construidos o proyectados utópicamente (cenotafio de Newton de Boullée, proyecto de ciudad ideal en Arc-et-Senans de Ledoux), han influido a arquitectos y teóricos del . Además de estos cuatro grandes nombres, Jacques Denis Antoine, Alexandre Brongniart, Jean-François Chalgrin (1739-1811), Louis-Jean Desprez, Charles De Wailly, Jacques Gondouin, Victor Louis, Richard Mique, Pierre-Adrien Pâris, Marie-Joseph Peyre, se cuentan entre los representantes de la vuelta a la antigüedad bajo el reinado de Luis XVI.

La Revolución, entendida como el período que va entre 1789 y el golpe de Estado del 18 de brumario (1799), y el Primer Imperio Francés (1804-1814) marcó una etapa importante en la arquitectura neoclásica en Francia. Animaron la expresión de una sensibilidad grandiosa, el uso de un vocabulario ornamental aún más inspirado en la Antigüedad que bajo el reinado de Luis XVI, incluso yendo a buscar elementos de adorno llamados etruscos o pompeyanos, o al menos creídos como tales...

Durante la Revolución, el gusto por la antigüedad se expresaba principalmente en la arquitectura efímera (arquitectura de fiestas públicas y ceremonias, decoración de salas de espectáculos o de salas de reuniones públicas: Tribunado, Consejo de los Cinco Cientos, etc.),Monique Mosser, Le temple et la montagne : généalogie d'un décor de fête révolutionnaire, Revue de l'Art, numéro 83 , 1989, p. 21-35. y en los concursos públicos convocados para construir monumentos conmemorativos: concurso del Año II,*. proyecto de columnas o de obeliscos departamentales a la gloria de los ejércitos revolucionarios, fuentes públicas, etc.

Napoléon I quiso hacer de París la Nueva Roma e hizo construir numerosos edificios que recordarían al Imperio romano en su apogeo con la ayuda de arquitectos como Charles Percier y Pierre-François-Léonard Fontaine: la rue de Rivoli, la columna Vendôme, el arco de Triunfo del Carrusel, el Arco de Triunfo de la Place de l'Étoile (encargado en 1806, terminada en 1836). (Ver también el estilo Imperio).

Desde alrededor de 1800 un nuevo flujo de ejemplos arquitectónicos griegos, vistos a través de aguafuertes y grabados, comenzó a dar un nuevo impulso al neoclasicismo que se conoce revival griego o neogriego. El neoclasicismo continuó siendo una fuerza importante en el arte académico a través del y más allá —una antítesis constante para el romanticismo o revival gótico— aunque desde finales del a menudo fuese considerado antimoderno, o incluso reaccionario, en los círculos críticos influyentes. A mediados del , varias ciudades europeas —en particular San Petersburgo, Atenas, Berlín y Múnich— se transformaron en verdaderos museos de arquitectura neoclásica. En comparación, el revival griego en Francia nunca fue popular, tanto para el Estado como para el público. Lo poco que se había iniciado eran la cripta de Charles De Wailly en la iglesia de San Leu-St Gilles (1773-1780), y las Barriere des Bonshommes (1785-1789), de Claude Nicolas Ledoux. La evidencia de primera mano de la arquitectura griega fue de muy poca importancia para los franceses, debido a la influencia de las doctrinas de Marc-Antoine Laugier que trató de discernir los principios de los griegos en lugar de sus meras prácticas. Tomaría hasta el neogriego de Laboustre del segundo Imperio para que el revival griego floreciese brevemente en Francia.

El gusto por la inspiración antigua y clásica continuó en la arquitectura francesa hasta finales del , cuando otras tendencias estéticas se consolidaron, el historicismo, el eclecticismo y el racionalismo arquitectónico, que a su vez se declinaron en neogótico, neorrománico, neorrenacentista, etc.

Historia Contexto El Neoclasicismo surgió en Francia a principios y mediados del , inspirado en parte por los informes de las excavaciones arqueológicas de Herculano (1738) y especialmente de Pompeya (1748), que dieron a conocer de primera mano los diseños y las pinturas clásicas. La noticia de estos descubrimientos, acompañada de ilustraciones grabadas, circuló ampliamente y causó que en Francia también se iniciaran algunas campañas de excavaciones en el sur del país, con restos atestiguados de la época romana.

Esos descubrimientos pompeyanos suscitaron un interés en profundizar en el conocimiento de la Antigüedad, que pudieron satisfacerse gracias a los viajes y a las publicaciones eruditas, extranjeras o francesas. El anticuario francés, coleccionista de arte y arqueólogo aficionado Anne Claude de Caylus, que había viajado a Grecia y a Asia Menor entre 1752 a 1755, describió lo que había visto en Recueil d'antiquités égyptiennes, étrusques, grecques et romaines, publicado con ilustraciones en siete volúmenes (1752-1765). Siguieron más tarde las Ruines des plus beaux monuments de la Grèce (1758), del arquitecto y arqueólogo aficionado Julien-David Le Roy. También fueron leídas y ojeadas en los medios aristocráticos obras inglesas como The Ruins of Palmyra (1753) y The Ruins of Balbec (1757) de Robert Wood, o The ruins of Pæstum, otherwise Posidonia, in Magna Græcia (1758), del grabador Thomas Major (1720-1799).

En la década de 1740, el gusto imperante ya había comenzado a cambiar lentamente y la decoración interior se volvió menos extravagante y más discreta. Madame de Pompadour, amante real desde 1745, consiguió que el rey nombrara en 1749 a su hermano el marqués de Marigny, de solamente 18 años, subdirector de la dirección general de los Edificios, Artes, Jardines y Manufacturas. Para completar su formación realizó su Grand Tour, acompañado por el grabador Nicolas Cochin, el arquitecto Jacques-Germain Soufflot y el abad Leblanc, entre otros, yendo a Italia a conocer los monumentos clásicos y ver los recientes descubrimientos en Pompeya y Herculano. Fue un viaje de 25 meses que cambiará la orientación artística de Francia ya que a su regreso, en 1751, sería llamado por el rey para ocupar el cargo de director de los Edificios del Rey, cargo que desempeñó hasta 1773, estableciendo un récord de longevidad en estas funciones en el . Regresaron llenos de entusiasmo por favorecer un nuevo estilo clásico, basado en los monumentos romanos y griegos. Fomentó la pintura histórica y, en la arquitectura, el movimiento de retorno a la Antigüedad que engendraría el neoclasicismo. En 1754 publicaron un manifiesto contra el estilo rocaille, pidiendo un retorno al clasicismo. Marigny, después de la muerte de Luis XV, se convirtió más tarde en director de los edificios para Luis XVI. thumb|Château de Montmusard (1765), de Charles de Wailly. thumb|Jean-François Chalgrin, iglesia de Saint-Philippe-du-Roule

Marigny protegió a Soufflot, a quien confió la obra de la nueva iglesia de Santa Genoveva, verdadero exponente del estilo a la antigua; encargó a Charles De Wailly y a Marie-Joseph Peyre las obras del nuevo Teatro Francés (actual Teatro del Odeón); hizo reformar la plaza de Luis XV (actual plaza de la Concordia) y plantar los jardines de los Campos Elíseos; supervisó la construcción de la École Militaire; e hizo numerosos encargos a luego afamados pintores, como Boucher, Van Loo, Pierre y nombró a Charles-Joseph Natoire director de la Academia Francesa en Roma.