Mario Vicente (Mendoza, 25 de julio de 1921-7 de enero de 1985) fue un pintor, grabador, muralista y diseñador argentino. También fue docente y gestor cultural. Contribuyó al desarrollo del campo artístico de la Provincia de Mendoza entre las décadas de 1930 y 1980.
Su desempeño puede dividirse en distintos momentos, de acuerdo con las ideas estéticas y las prácticas artísticas que lo caracterizaron. Se pueden marcar tres etapas bien definidas en su carrera profesional: la primera es la etapa "de formación", la segunda es la "de participación pública" y la tercera es la "de auto-alejamiento del ámbito artístico público".Vicente, Sonia (2016). Mario Vicente. Pintor, grabador, muralista y diseñador mendocino. (1921-1985). Mendoza: Inédito. Primeros años Mario Vicente nació en el seno de una familia humilde, el 25 de julio de 1921 en la ciudad de Mendoza, capital de la provincia homónima en la República Argentina. Fueron sus padres Antonio Vicente y Delfina Senín. Fue el tercer hijo de ocho hermanos (Delfina, Antonio, Mario, Elena, Inés, Rosa, Blanca y María Edith), todos ellos tercera generación descendiente de inmigrantes españoles radicados en nuestro país. Su abuelo, Cayetano Vicente, había llegado a la Argentina junto a su esposa Josefina Riofrío, desde Valencia, España, en la década del ’80 del .Vicente, Sonia (2000). Mario Vicente, artista mendocino moderno, ejemplo de la estética vanguardista desde los planteos teóricos de Marta Traba. Mendoza: Inédito
Tuvo una infancia difícil marcada por las carencias económicas. Realizó estudios primarios y luego ingresó en la Academia Provincial de Bellas Artes prestigiosa Institución con una larga historia de la que egresó con el título de Profesor de Decoración, Dibujo y Grabado. Fueron sus profesores en la Academia Provincial Roberto Azzoni, Antonio Bravo, Fidel de Lucia, Vicente Lahir Estrella y Roberto Cascarini.
Etapa de formación: Mario Vicente pintor Esta primera etapa, que Sonia Vicente, en el artículo citado, ha denominado como “de formación” se extiende aproximadamente por unos quince años, entre 1930 y 1945, período en que Mario Vicente fue estudiante en la Academia Provincial de Bellas Artes, y realizó sus primeras incursiones en el ámbito artístico y docente de la provincia.
En estos inicios, el ejercicio de la actividad plástica de Vicente, empalma temporalmente con la conformación del campo artístico de Mendoza: la creación de las primeras instituciones de enseñanza artística: en 1933 la Academia Provincial y en 1939 la Escuela Superior de Bellas Artes; la apertura del primer Museo Provincial de Bellas Artes en 1928; la proliferación de salones, que tiene lugar entre 1918 y 1933; la aparición de las primeras galerías de arte, entre las que destaca la de Pedro Giménez y la habilitación de espacios destinados a la exhibición de obras, como el tradicional salón del Banco de la Provincia en calle Gutiérrez; y la creación de la Sociedad de Artistas Plásticos, filial Mendoza, en 1941, van estableciendo las condiciones y las oportunidades para que los jóvenes artistas, entre ellos Vicente, puedan desarrollar una nutrida actividad plástica.
Desde el punto de vista político y a nivel nacional, este ciclo coincide con un periodo histórico conocido como la Década Infame que tuvo lugar tras el golpe cívico-militar que derrocó al Presidente Yrigoyen. A nivel nacional y provincial, este lapso de tiempo se caracteriza por un proceso de modernización acelerado y por un retorno a las ideologías conservadoras.
En la provincia de Mendoza llega al poder el Partido Demócrata, un grupo conocido como “los gansos”, que adhiere al conservadurismo nacional y se nutre en las filas tanto de las familias oligárquicas como en las de los inmigrantes ascendidos socialmente. Imbuidos de ideas ilustradas y modernistas, creyentes fervorosos del progreso, entusiasmados por los avances tecnológicos, intentan combinar criterios políticos pragmáticos y eficientistas con una concepción económica liberal y un concepto de cultura europeizante.
En este ambiente y desde muy joven, encontramos a Mario Vicente en plena actividad artística. Así por ejemplo, cabe destacar que en su curriculum vitae consta que se jubiló como educador a los 45 años, gracias a una ley que permitió que pudieran acceder al beneficio jubilatorio quienes tuvieran 30 años de trabajo docente, sin límite de edad. Mario Vicente había trabajado como profesor de arte desde sus 15 años y por ello obtuvo la jubilación. Paralelamente, en el diario La Libertad aparece una nota en noviembre de 1938 titulada Cuadros de un pintor de 17 años. Estos cuadros estuvieron expuestos en una muestra de los alumnos de la Academia Provincial de Bellas Artes en los salones de la Asociación de Gente de Arte y Letras “La Peña”.
No se conoce con certeza el año en que Mario Vicente ingresó a la Academia Provincial de Bellas Artes, pero Marta Gómez de Rodríguez Brito, lo menciona como uno de los egresados del año 1941 De acuerdo con lo que consta en el curriculum vitae del artista egresó como Profesor de Decoración, Dibujo y Grabado.
Ideas estéticas y prácticas artísticas Verónica Cremaschi, en un artículo publicado en la Revista Káñina, hace referencia al ideario estético del grupo “La Peña”, que era compartido por muchos de los docentes de la Academia Provincial y por la mayoría de los artistas locales. Según la autora, en este conjunto de ideas aparecen dos nociones centrales: en primer lugar, una marcada reticencia a las ideas más rupturistas y vanguardistas que llegaban desde Europa y se estaban instalando en Buenos Aires, y en segundo término, el amor al paisaje, el encanto por los tipos humanos regionales y el apego a las costumbres y tradiciones más características de la región. Refiriéndose a estos conceptos-eje de la década de 1930, dice Cremaschi: “Durante estos años, se hizo patente la tensión existente entre los artistas provinciales y su relación con la capital argentina. Esta tensión oscilaba entre una necesidad de consagrarse y mostrar sus ideas en el ámbito porteño y la fuerte convicción de mantener las características que los distinguían de la capital y les otorgaban un sello particular a sus creaciones estéticas."Al revisar los artículos de la prensa local de la época, encontramos que esta última noción se encuentra reflejada en muchos de los títulos de las obras que se exponen en las muestras o participan de los salones, como así también en las descripciones realizadas por los periodistas que escriben las notas.
Mario Vicente, artista en formación, se evidencia en esta etapa como un pintor influenciado por el pensamiento estético dominante en su círculo. Sus obras materializan sus ideas acerca del arte y sus ideas subyacen en las obras. En general, sus composiciones son pinturas de caballete que representan el paisaje local, los tipos humanos característicos y las costumbres y tradiciones propias de su terruño. No adhiere a los movimientos audaces, ni a las fórmulas arriesgadas que despuntan en la capital porteña, tampoco adopta sus lenguajes novedosos.
Muchas de estas primeras obras están perdidas. El principal responsable de su cuidado y conservación, el propio creador, no contribuyó a su mantenimiento. Entre las causas que provocaron estas pérdidas, Sonia Vicente, en el artículo citado, afirma que los cambios de ideas estéticas y de prácticas artísticas ulteriores, provocaron, por parte del artista, un rechazo y una desvalorización de estos primeros cuadros porque que ya no se identificaba con ellos.
Etapa de participación pública. Mario Vicente grabador y muralista. La segunda etapa en la carrera artística y profesional de Mario Vicente ocupa las dos décadas siguientes, entre 1945 y 1965 y se trata del momento en que el artista desarrolló una fecunda actividad como grabador, muralista, docente y gestor cultural, con una amplia intervención en el campo artístico de la provincia.
Este momento histórico está marcado por un desarrollo político pendular que osciló entre los gobiernos democráticos y los golpes de estado cívico-militares de corte dictatorial. A nivel nacional y entre 1946 y 1955 conduce los destinos del país Juan Domingo Perón, político y caudillo militar que implanta un régimen de corte populista. Fue derrocado por la llamada Revolución Libertadora, un golpe cívico-militar que tuvo lugar el 16 de setiembre de 1955. La vuelta a la democracia se produjo con el gobierno de Arturo Frondizi, candidato a las elecciones presidenciales por la Unión Cívica Radical Intransigente, quien a su vez fue derrocado el 28 de junio de 1966, por otro golpe cívico-militar autodenominado Revolución Argentina.
En la provincia de Mendoza los vaivenes políticos y económicos reflejan lo que sucede a nivel nacional.
En este contexto de oscilaciones entre gobiernos elegidos por el voto popular y gobiernos de facto, Mario Vicente ejerció la docencia y llevó adelante una intensa actividad como artista.
El 6 de enero de 1949, contrajo enlace con Martha Eugenia Pagés hermana del escultor Mariano Pagés. De esta unión nacieron tres hijos: Marta, Sonia y Mario.
Como docente ocupó el cargo de profesor de Grabado en la Academia Provincial de Bellas Artes, y en diversas escuelas primarias, artísticas y nocturnas de la ciudad de Mendoza.
También participó activamente en charlas y conferencias que se proponían la divulgación de problemáticas artísticas en la comunidad mendocina.
Como profesional ejerció la función de dibujante en el Instituto de Investigaciones Económicas y Tecnológicas del Gobierno de Mendoza.
En su rol de artista realizó numerosas muestras colectivas y exposiciones individuales en la provincia de Mendoza, en otras provincias, en la capital porteña y en el vecino país de Chile.
También participó y actuó como jurado en salones y concursos. Ganó varios premios.
Intervino activamente en la Sociedad de Artistas Plásticos, filial Mendoza, ámbito en el que ocupó diversos cargos, desde miembro hasta presidente.Vicente, Mario (s/f). Curriculum Vitae. Mendoza: Inédito.
Prácticas artísticas Durante esta etapa de intensa actividad artística, docente y profesional, Mario Vicente abandonó la pintura de caballete para centrarse en el grabado y en el mural.
En este periodo se lo encuentra participando como miembro entusiasta del Club de Grabado que se formó en Mendoza, con objetivos semejantes a otros clubes tales como el Club de Grabado de Montevideo, institución dedicada a la producción y promoción del grabado. Con un programa ideológico bien definido y fuerte contenido político, el Club local funcionó entre 1955 y 1959 bajo la conducción de Luis Quesada.
También participó de la realización de dos murales pioneros en la ciudad, dirigidos ambos por artistas de Buenos Aires, el primero de ellos realizado en 1954, bajo la dirección de Juan Carlos Castagnino en la Clínica Godoy Cruz, y el segundo, liderado por Jorge A. Gnecco, y realizado junto a José Bermúdez y Luis Basilio Rosas, en el edificio que en 1955 perteneció a la Sociedad Israelita de Crédito Mendoza, en calle Barcala 25 de ciudad, ambos realizados con las técnicas del fresco.
Posteriormente junto a José Bermúdez y a Luis Quesada, Vicente conformó el Taller de Murales, que estaba ubicado en su casa (en la calle Adolfo Calle al 174 de Dorrego). Durante la existencia de este Taller se realizaron varios de los murales más emblemáticos de la Mendoza de aquel tiempo. Entre ellos no se puede dejar de mencionar los dos paneles ubicados en el Hall de entradas de Casa de Gobierno, los bocetos pertenecen a Mario Vicente. También se hicieron los tres murales en la rotonda central de la Galería Tonsa, ubicada en el centro de la ciudad. Los bocetos pertenecen a Luis Quesada. Todos estos realizados con la técnica del cemento martelinado, una invención de Mario Vicente.