Juan Ignacio Larrea Holguín (Buenos Aires, 9 de agosto de 1927-Quito, 27 de agosto de 2006) fue un jurista, canonista, profesor, humanista, escritor y eclesiástico católico ecuatoriano nacido en Argentina, primer miembro del Opus Dei en su país. Se desempeñó como arzobispo de Guayaquil, entre 1989 y 2003.

Biografía Primeros años Nació el 9 de agosto de 1927, en la legación ecuatoriana de Buenos Aires (Argentina), donde su padre se encontraba cumpliendo funciones diplomáticas.

Fue el segundo hijo de Carlos Manuel Larrea Rivadeneira (1887-1983), distinguido diplomático e historiador quiteño, miembro fundador de la futura Academia Nacional de Historia de Ecuador; y de Dolores (Lola) Holguín Iturralde (1892-1969), riobambeña; emparentada con Juan León Mera y Luis Alfredo Martínez.

En abril de 1936, a los ocho años, recibió su primera comunión. En junio de 1937, fue confirmado.

Formación Comenzó su formación primaria en la escuela de los Hermanos de las Escuelas Cristianas en Quito y la continuó en Lima y Buenos Aires, ciudades a las que se trasladó junto a su familia por el servicio diplomático de su padre. A lo largo de su formación, estudió siempre en colegios dirigidos por los Hermanos cristianos, debido al profundo afecto que su padre les tenía, pues el santo hermano Miguel había sido quien lo preparó para su primera comunión.

Estudió toda la secundaria durante los ponderosos años de la Segunda Guerra Mundial. Durante los últimos cursos llegó a proponerle a su padre irse a estudiar Filosofía a París. Pero se decidió por la carrera de Derecho: «Aun siendo joven, todavía de colegio, me daba cuenta de que [algunas leyes] necesitaban algunas reformas entonces mi deseo era intervenir en esto».

En 1944 regresó a Quito, para terminar el bachillerato con los máximos honores, graduándose en julio de 1946. Fue nombrado Abanderado por ser el mejor alumno de todos los cursos, y hasta mereció una felicitación especial de Aurelio Espinosa Pólit.

Después de graduarse, ingresó a la recién fundada Universidad Católica del Ecuador, convirtiéndose en uno de sus alumnos fundadores.

Dos años después de iniciar sus estudios superiores, su padre fue nombrado embajador ante la Santa Sede. En junio de 1948 llegó a Roma y, en noviembre de ese mismo año, se matriculó en la Universidad La Sapienza, se inscribió en las materias de primer y de segundo curso que no se le podían convalidar en la carrera de Derecho. Entre sus profesores destacaron Giorgio Del Vecchio, Emilio Betti y Vincenzo Arangio-Ruiz, con quienes estableció una amistad.

Al inicio del curso académico 1949-1950, sin descuidar sus estudios en La Sapienza, se incorporó al recién fundado Colegio Romano de la Santa Cruz. Esta institución, establecida en 1948, tenía como objetivo brindar una formación intensiva a los miembros del Opus Dei de distintos países, quienes, en su mayoría candidatos al sacerdocio, obtendrían un doctorado eclesiástico antes de regresar a sus países de origen.

Larrea se unió a la segunda promoción del colegio durante el curso 1949-1959. Además, siguiendo la sugerencia de Escrivá, se matriculó en la carrera de Derecho canónico en el Pontificio Ateneo Angelicum, institución dirigida por los dominicos, donde logró convalidar varias asignaturas de Derecho civil.

En junio de 1950, rindió el examen para obtener el grado de bachiller en Derecho canónico. La prueba, de gran dificultad, consistía en un examen oral realizado íntegramente en latín y con una duración de cuarenta y cinco minutos «medidos con rigurosa exactitud». Larrea aprobó con buenas calificaciones.

En junio de 1951, rindió los exámenes, tanto escrito como oral, para obtener la licenciatura en Derecho canónico. Posteriormente, completó las asignaturas pendientes en La Sapienza, logrando nuevamente las máximas calificaciones.

Su último curso académico 1951-1952, giró en torno a la preparación de dos trabajos, con el fin de obtener los doctorados de Derecho civil y canónico. La tesis de la Sapienza, redactada en italiano, trató un tema de Derecho privado comparado y tuvo como título: Il matrimonio nei regimi concordatari ("El matrimonio en los regímenes concordatarios"). Por su parte, la tesis del Angelicum fue dirigida en castellano por Severino Álvarez bajo el título La Iglesia y el Estado en el Ecuador: la personalidad de la Iglesia en el modus vivendi celebrado entre la Santa Sede y el Ecuador, aunque también presentó un resumen de doce páginas en latín. Escogió ese tema no solo porque disponía de abundante información de primera mano —pues su padre, Carlos Manuel Larrea, había impulsado la celebración de dicho tratado en 1937— sino, sobre todo, para destacar lo que este consideraba el mayor logro de su carrera diplomática.

En efecto, con un solo día de diferencia se presentó a los respectivos exámenes de doctorado. El 16 de junio defendió la tesis de Derecho civil, en la Universidad de Roma, donde recibió la máxima calificación; al día siguiente, le tocó el turno a la tesis en Derecho canónico en el Angelicum, donde también le dieron la valoración más alta.

A los pocos meses de llegar a Ecuador, se presentó a un nuevo grado doctoral, para obtener el doctorado en Jurisprudencia y el título de abogado. Rindió todas las pruebas de manera extraordinaria, obteniendo la máxima calificación. Este fue el primer grado doctoral rendido en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador del Ecuador.

Trayectoria laboral El 4 de octubre de 1952, desembarcó en el puerto de Guayaquil. Dos días más tarde ya se encontraba en la capital, en casa de sus padres, que justamente habían retornado al Ecuador un par de semanas antes.

El 10 de octubre, comenzó a trabajar en el bufete de abogados de mayor prestigio de Quito, presidido por Jorge Pérez Serrano.

Trayectoria pública A lo largo de su carrera, desempeñó numerosos cargos públicos. Fue secretario de la Comisión Nacional de la Unesco (1953-1954), procurador de la Caja Nacional del Seguro (1955), procurador fiscal de la República (1955), procurador electoral (1957-1961) y vicepresidente de dicho Tribunal (1960-1961). A partir de 1965, integró la Junta Consultiva del Ministerio de Relaciones Exteriores, llegando a ocupar en algunos períodos la vicepresidencia de la misma.

También ejerció como asesor de diversas instituciones, incluyendo la Presidencia de la República, la Corte Suprema de Justicia y los ministerios de Relaciones Exteriores y Agricultura, colaborando en la elaboración de leyes para este último sector. Como asesor de la Comisión Legislativa Permanente, lideró la reforma integral del Código Civil (1969-1970), logrando la modificación de una cuarta parte de sus artículos. Posteriormente, realizó su nueva codificación y edición. Además, participó en la redacción de importantes codificaciones legales, como el Código del Trabajo, la Ley de Compañías, la Ley del Banco Nacional de Fomento y la del Instituto de Colonización Amazónica, entre muchas otras.

Fue autor de varios proyectos legislativos que se convirtieron en ley, entre ellos la Ley de Libertad Educativa del Ecuador. Durante el gobierno de Sixto Durán-Ballén, integró la Junta de Notables encargada de elaborar la reforma a la Constitución Política del Estado, cuyo proyecto fue aprobado en gran medida por el Congreso Nacional. En el ámbito del derecho internacional, representó a Ecuador en múltiples conferencias y convenciones jurídicas en México, Colombia, Venezuela, Chile, Perú y su propio país.

Perteneció a diversas instituciones académicas y jurídicas, como el Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, la Academia Ecuatoriana de la Lengua (1967 y académico numerario en 1971) y la Real Academia Española. Fue miembro de la Academia Nacional de Historia de Ecuador (22 de noviembre de 1996), la Academia de Abogados de Quito y la Academia Mariana del Ecuador, y formó parte de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, integrando su directorio entre 1974 y 1976.

Trayectoria docente En octubre de 1952, se presentó ante el decano de la Facultad de Derecho de su alma mater, la Universidad Católica del Ecuador, Julio Tobar Donoso, amigo de su padre. Por una afortunada coincidencia, había una vacante en una materia y el semestre estaba por comenzar. Tobar Donoso agradeció la visita y, ese mismo mes, Larrea se incorporó como docente. De esta manera, se convirtió en el exalumno en desempeñar una cátedra en su propia universidad.

Le correspondió formar parte de los tribunales de recepción de grados universitarios de varios compañeros con quienes había iniciado sus estudios años atrás, entre ellos Jorge Salvador Lara y Rafael Borja Peña.

Comenzó su trayectoria docente impartiendo Derecho internacional en la Facultad de Economía, para luego pasar a enseñar Derecho civil en la Facultad de Jurisprudencia. Inició como profesor auxiliar, pero pronto asumió la titularidad de la cátedra y, con el tiempo, terminó impartiendo toda la rama de Derecho civil. También dictó clases de Derecho internacional privado en la Facultad de Derecho, así como de derecho romano y religión.

Además, fue docente de Comercio internacional en la Facultad de Economía de la misma universidad y enseñó Derecho internacional privado en la Universidad Central del Ecuador durante tres años.

Su labor académica se extendió a la Academia de Diplomacia, donde impartió clases durante tres o cuatro años, y al Instituto de Altos Estudios Nacionales, donde enseñó derecho territorial e internacional privado por una década. Asimismo, desempeñó el cargo de subdecano de la Facultad de Derecho en la Universidad Católica del Ecuador durante catorce años. En 1965 fundó junto a otros compañeros, la Corporación de Estudios y Publicaciones (CEP).

En 1975, tras su fallida precandidatura al cargo de rector de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) y en desacuerdo con los cambios ocurridos en la Facultad de Jurisprudencia, renunció al subdecanato y a su cátedra.

Al ser nombrado obispo de Ibarra, su labor docente quedó en pausa. Sin embargo, en 1983, al asumir el cargo de primer ordinario militar del Ecuador, regresó a Quito y retomó la cátedra, esta vez en la Universidad Central del Ecuador. Además, impartió otras clases, seminarios y cursos en distintas instituciones.

Tras asumir su cargo en Guayaquil, comenzó de inmediato a impartir clases en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, donde ejerció como profesor hasta 1994. Además, dictó numerosas clases en el Seminario de la arquidiócesis.

Opus Dei Durante su etapa universitaria en Roma, conoció al español Ignacio Sallent, ingeniero químico y estudiante de Teología en el Lateranense. Sallent residía en la única casa del Opus Dei en Roma en aquel entonces, conocida como el Pensionato. A Larrea Holguín le atrajo el ambiente del lugar y aceptó la invitación de Sallent para profundizar en su formación cristiana a través de las clases impartidas por Javier de Silió y las meditaciones predicadas por Salvador Canals.

En abril de 1949, Sallent le explicó detalladamente lo que era la Obra y lo invitó a considerar su vocación. Para aclarar algunas dudas, mantuvo un diálogo con Joan Baptista Torelló. Finalmente, el 22 de abril, solicitó su admisión en el Opus Dei mediante una carta dirigida a su fundador. Al día siguiente, conoció a Josemaría Escrivá de Balaguer y fue incorporado en la Obra. El 23 de agosto realizó la ceremonia de admisión en el Opus Dei.

Su padre, Carlos Manuel Larrea, conversó con Giovanni Battista Montini, entonces sustituto de la Secretaría de Estado de la Santa Sede y amigo suyo, sobre la incorporación de su hijo al Opus Dei, ya que había escuchado comentarios poco favorables. Montini se comprometió a hablar directamente con él.