El secreto del Unicornio (original ) es el undécimo álbum de Las aventuras de Tintín, la serie de cómics del dibujante belga Hergé. La historia fue serializada diariamente en Le Soir, el principal periódico francófono de Bélgica, desde junio de 1942 hasta enero de 1943 en medio de la ocupación alemana de Bélgica durante la Segunda Guerra Mundial. La historia gira en torno al joven periodista Tintín, su perro Milú y su amigo el capitán Haddock, que descubren un enigma dejado por el antepasado de Haddock, el caballero Francisco de Hadoque del , que podría llevarlos al tesoro escondido del pirata Rackham el Rojo. Para desentrañar el enigma, Tintín y Haddock deben obtener tres modelos idénticos del navío de don Francisco, el Unicornio, pero descubren que unos criminales también están detrás de estas naves modelo y están dispuestos a matar para poder obtenerlas.

El secreto del Unicornio fue un éxito comercial y fue publicado en forma de libro por Casterman poco después de su conclusión. Hergé concluyó el arco iniciado en esta historia con El tesoro de Rackham el Rojo, mientras que la serie se convirtió en una parte definitoria de la tradición del cómic franco-belga. El secreto del Unicornio siguió siendo el favorito de Hergé de sus propias obras hasta crear Tintín en el Tíbet (1960). La historia fue adaptada para la serie animada de Belvision de 1957, Hergé's Adventures of Tintin, para la serie 67 última edición 2026 7 es posible animada de 1991 Las aventuras de Tintín de Ellipse y Nelvana, y para el largometraje Las aventuras de Tintín: el secreto del Unicornio (2011), dirigiiiida por Steven Spielberg.

Argumento

Hernández y Fernández acuden al Mercado Viejo para investigar una misteriosa serie de robos de carteras. Allí se encuentran con Tintín, quien adquiere en el mercado la maqueta de un barco. Poco después de comprar el regalo, es abordado por dos individuos que le hacen ofertas por la maqueta. El primero es un tal Ivan Ivanovitch Sakharine; el segundo, cuyo nombre se ignora todavía, resulta ser un tal Bernabé. Poco después Tintín recibe en su domicilio la visita de Sakharine, quien sigue intentando comprar el barco. Tintín se niega de nuevo. Milú derriba accidentalmente el barco y rompe el mástil, y cuando Tintín está arreglando los desperfectos llega el capitán Haddock, quien queda muy sorprendido al ver el barco. Lleva a Tintín a su casa y le enseña un cuadro en el que aparece el mismo barco, llamado el Unicornio, tras un retrato de un antepasado de Haddock, el caballero Francisco de Hadoque, que vivió en la época de Luis XIV. Tintín regresa a casa, y descubre que el barco ha desaparecido. Acude a indagar a casa de Ivan Ivanovitch Sakharine, y descubre que este posee un modelo de barco idéntico al que le han sustraído (no es el mismo, ya que el mástil no está roto). Al regresar a su casa, lo encuentra todo revuelto, señal de que el que sustrajo el barco ha regresado en busca de algo más. 280px|thumb|Batalla de Solebay de 1672, en la que participó el oficial inglés Richard Haddock, inspiración para Francisco de Hadoque. Al día siguiente, cuando está poniendo orden en su casa, Tintín descubre un extraño pergamino con un mensaje en clave. Deduce que se encontraba oculto en el mástil de la maqueta del Unicornio, y se dirige a casa del capitán Haddock para hacerle partícipe de su descubrimiento. Cuando llega, la puerta está cerrada y Haddock no responde a las llamadas de Tintín, quien opta por derribar la puerta, y se encuentra a su amigo, bastante borracho, tocado con un sombrero semejante al de su antepasado del cuadro, y blandiendo un sable. Haddock le cuenta que ha estado leyendo las memorias del caballero de Hadoque, y empieza a narrar (y a escenificar, al mismo tiempo, a veces con grave perjuicio del mobiliario), acompañándose de varios tragos de una botella de whisky, el enfrentamiento de su antepasado con un famoso pirata, Rackham el Rojo. De la historia se deduce que su antepasado conocía el emplazamiento del tesoro de este pirata. Además, en las memorias del caballero de Hadoque figura una especie de testamento en que él lega a sus hijos tres modelos de su barco, el Unicornio, con la indicación de que moviendo el palo mayor llegarán a saber toda la verdad.

Tintín deduce rápidamente que el pergamino que ha encontrado en su casa es uno de los tres que hay ocultos en esos tres modelos de barco, y que todos juntos servirán para conocer el lugar en que se encuentra el tesoro. Sin embargo, cuando va a enseñárselo a Haddock, descubre que se lo han robado, ya que le ha desaparecido la cartera. Entonces, Tintín y Haddock deciden visitar a Sakharine, que posee otra de las tres maquetas del barco del caballero de Hadoque. Lo encuentran desvanecido, y descubren que el mástil de su reproducción del Unicornio está vacío: alguien se ha llevado el pergamino correspondiente. Cuando se recupera, les cuenta que ha sido visitado por un hombre en el que Tintín reconoce al que intentaba comprarle el barco en el Mercado Viejo. Cuando salen de allí, son abordados por ese mismo hombre, pero le disparan desde un automóvil, y cae gravemente herido. Antes de perder el conocimiento, señala de forma enigmática a unos gorriones.

Hernández y Fernández logran recuperar varias de las carteras robadas, entre ellas las de Tintín, con lo cual este recupera el pergamino encontrado en su maqueta del Unicornio. Sin embargo, poco después es secuestrado por unos enigmáticos personajes que lo encierran en una especie de cripta, en algún lugar del campo. Logra escapar de la cripta y encuentra un almacén lleno de antigüedades. Sus secuestradores son en realidad los hermanos Luis y Rogelio Pájaro, anticuarios, y se encuentra en el Castillo del Molino. Tanto los Pájaro como su mayordomo, Néstor (que terminará convirtiéndose en el mayordomo del capitán Haddock al final del siguiente álbum), intentan atrapar a Tintín, sin conseguirlo. Tintín logra telefonear al capitán para pedir ayuda, y escapa del castillo, perseguido de cerca por sus secuestradores y por Néstor. Después de muchas peripecias, el reportero consigue dominar a sus secuestradores, con la ayuda de Milú y del capitán Haddock, que aparecen en el último momento. Uno de los hermanos Pájaro o Ave logra huir.

Cuando Hernández y Fernández detienen a Celestino Panza, el ladrón de carteras y cleptómano que no puede resistir la tentación de robar estos accesorios, Tintín encuentra la cartera de uno de los hermanos Pájaro, con lo que logra reunir los tres pergaminos. Juntos, indican unas coordenadas de latitud y longitud —exactamente 20°37'42.0" N 70°52'15.0" W—, que permitirán a Haddock y Tintín iniciar la búsqueda del tesoro del pirata Rackham el Rojo.

Historia Contexto y antecedentes En medio de la ocupación alemana de Bélgica durante la Segunda Guerra Mundial, Hergé había aceptado un puesto de trabajo para Le Soir, el periódico francófono más leído de Bélgica. Confiscados a sus dueños originales, las autoridades alemanas permitieron que Le Soir volviera a abrir bajo la dirección del editor belga Raymond de Becker, aunque permaneció firmemente bajo el control nazi, apoyando el esfuerzo bélico alemán y defendiendo el antisemitismo.

Después de unirse a Le Soir el 15 de octubre de 1940, Hergé se convirtió en editor de su nuevo suplemento infantil Le Soir Jeunesse, con la ayuda del viejo amigo Paul Jamin y el dibujante Jacques Van Melkebeke, antes de que la escasez de papel obligara a serializarlo diariamente en las páginas principales de Le Soir. Algunos belgas estaban molestos de que Hergé estuviera dispuesto a trabajar para un periódico controlado por la administración nazi de ocupación, aunque estaba muy atraído por el tamaño del número de lectores de Le Soir, que llegó a 600 000. Enfrentado a la realidad de la supervisión nazi, Hergé abandonó los temas políticos manifiestos que habían ocupado gran parte de su trabajo anterior, y adoptó una política de neutralidad. Sin la necesidad de satirizar los tipos políticos, el productor de entretenimiento y autor Harry Thompson observó que "Hergé ahora se estaba concentrando más en la trama y en desarrollar un nuevo estilo de comedia de personajes. El público reaccionó positivamente".

El secreto del unicornio fue el primero de Las aventuras de Tintín en el que Hergé había colaborado en gran medida con Van Melkebeke; el biógrafo Benoît Peeters sugirió que Van Melkebeke debería considerarse el "coguionista" de la historia. Fueron las discusiones de Hergé con Van Melkebeke las que lo llevaron a elaborar una historia más compleja que la que tenía en aventuras anteriores. Van Melkebeke había sido fuertemente influenciado por las novelas de aventuras de escritores como Jules Verne y Paul d'Ivoi, con esta influencia siendo evidente a lo largo de la historia. La inclusión de tres pergaminos ocultos tiene un paralelismo con la historia de Verne de 1867, Los hijos del capitán Grant, que Van Melkebeke le había recomendado a Hergé. Hergé reconoció la contribución de Van Melkebeke al incluir un cameo de él en la escena del mercado al comienzo de la historia; esto era particularmente apropiado ya que Van Melkebeke había comprado sus libros en el Viejo Mercado de Bruselas cuando era niño. thumb|left|Modelo del Brillant, buque del Luis XIV que inspiró a Hergé para dibujar el Unicornio. El secreto del unicornio fue la primera mitad de un arco argumental de dos partes que concluyó en la siguiente aventura, El tesoro de Rackham el Rojo. Este arco fue el primero que Hergé utilizó desde Los cigarros del faraón y El loto azul (1934-36). Sin embargo, como relató el experto en Tintín Michael Farr, mientras que Los cigarros del faraón y El loto azul habían sido en gran medida "autosuficientes y autónomos", la conexión entre El secreto del unicornio y El tesoro de Rackham el Rojo estaría mucho más cercana.

En trabajos anteriores, Hergé había recurrido a una variedad de fuentes pictóricas, como recortes de periódicos, para dibujar las escenas y los personajes; para El secreto del unicornio, recurrió a una variedad sin precedentes de estas fuentes. Al dibujar muchos de los buques antiguos, Hergé consultó inicialmente el recientemente publicado L'Art et la Mer («El arte y el mar») de Alexandre Berqueman. En busca de representaciones más precisas de antiguos buques de guerra, Hergé consultó a un amigo suyo, Gérard Liger-Belair, propietario de una tienda de Bruselas especializada en modelos de barcos. Liger-Belair produjo planos de un barco de guerra francés de cincuenta cañones del para que Hergé los copiara; Le Brillant, que había sido construido en Le Havre en 1690 por el carpintero Salicon y luego decorado por Jean Bérain el Viejo.

También estudió otras embarcaciones de la época, como Le Soleil Royal, La Couronne, La Royale y Le Reale de France, para comprender mejor el diseño de barcos del . Fue del Le Reale de France que obtuvo una base para su diseño del bote alegre del Unicornio. Ningún barco llamado Unicornio fue incluido en los anales de la Marina francesa, pero Hergé tomó el nombre de una fragata británica que había estado activa a mediados del ; el mascarón de proa del unicornio de la nave ficticia también fue adoptado de la fragata.