Mercury 13 fue un programa secreto, y con fondos privados, creado por William Randolph "Randy" Lovelace II para llevar al espacio a la primera mujer astronauta. Se seleccionaron a 13 mujeres pioneras en el campo de la aviación para que se sometieran a las mismas pruebas físicas y psicológicas a las que se habían sometido a los hombres del programa Mercury 7. Randy Lovelace quería demostrar con estos tests que las mujeres también podían soportarlos y, en definitiva, convertirse en astronautas al igual que los hombres.

Las participantes no solo pasaron las pruebas sino que, en algunos casos, superaron las marcas registradas por los hombres. Pero no fue suficiente para la NASA, que abortó el programa y no creyó que la mujer mereciera ir al espacio. Tampoco recibieron el apoyo de los astronautas referentes de la época, los cuales, además de la poca valoración de las capacidades de la mujer, creían que si esta llegara al espacio ellos dejarían de acaparar el cien por cien del protagonismo de su sector. Pero el aborto del programa y todos los esfuerzos llevados a cabo no fueron en vano, pues el desempeño y la capacidad mostrada por estas mujeres abrió los ojos a gran parte de la sociedad y armó de valor a las mujeres que finalmente sí conquistarían el espacio.

Nacimiento del proyecto (antecedentes) El programa para la mujer en el espacio, Woman in Space Program, llamado así en primera instancia y bautizado más tarde como "Mercury 13", comenzó como un proyecto de investigación de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, que implicó a dos investigadores interesados en las capacidades de las mujeres para el vuelo espacial. Consideraban que la mujer era más pequeña y ligera que el hombre, por ello especulaban con que serían mejores ocupantes de los estrechos vehículos espaciales.

Así, en 1960, el doctor William Randolphy "Randy" Lovelace II y el general de la brigada Donald Flickinger invitaron a la premiada y laureada piloto Geraldyne "Jerrie" Cobb para que se sometiera a las pruebas físicas que la clínica Lovelace en Albuquerque, Nuevo México, había desarrollado para ayudar a seleccionar a los primeros astronautas de la NASA. Además de la fundación Lovelace, dedicada a la educación médica e investigación, era una organización privada, el Dr. Lovelace también encabezaba el Comité Espacial de Bioastronáutica de la NASA.

Randy Lovelace ya conocía a Jerrie Cobb desde 1959, así como su trayectoria. Jerrie era una piloto fantástica, que había volado por primera vez a los 12 años, conseguido su licencia de vuelo a los 17, y su licencia de instructora de vuelo a los 21. Le era difícil encontrar trabajo en el aire por ser mujer, más allá del puesto de azafata, pero no se rindió, tenía claro que quería el asiento de piloto. Accedió a puestos peligrosos que muchos no aceptaban, como transportar aviones militares por el mundo, o pilotar cazas y bombarderos. Con 28 años fue nombrada la mejor piloto de Estados Unidos, participaba en eventos mundiales de aviación y tenía tres récords del mundo. Estaba claro que Cobb era una candidata ideal para el proyecto del doctor Lovelace.

Cobb se convertiría en la primera participante del secreto "Programa para la Mujer en el Espacio", que no estaba autorizado oficialmente por la NASA. Era el comienzo de la carrera espacial, y había bastante incertidumbre en cuanto a las condiciones a las que iban a estar expuestos los astronautas, así que en la clínica Lovelace probaron todo lo que se les ocurría, incluidas las agotadoras pruebas que habían pasado los integrantes del programa Mercury 7. Estas son algunas de las 87 pruebas que le realizaron: le insertaron y pincharon agujas, fue sumergida en agua en plena oscuridad para simular un estado de aislamiento sensorial, vertieron agua congelada dentro de sus orejas para simular la condición de vértigo, introdujeron un tubo de goma de 3 pies (91,44 cm) a través de su garganta para analizar los ácidos estomacales. Cobb no solo superó las tres fases del programa eliminatorio, sino que superó a los astronautas masculinos en algunas de las pruebas.

Lovelace anunció su éxito en una conferencia en Estocolmo, Suecia, en 1960, y Jerrie Cobb adquirió bastante fama y publicidad tras ello. Se convirtió en una sensación de los medios, apareciendo también en la revista Life. Para comprobar si podía replicar los resultados obtenidos por Cobb en otras mujeres, Randy Lovelace se propuso reclutar a una docena de mujeres para que pasaran las mismas pruebas que Jerrie.

Puesta en marcha del proyecto Jacqueline Cochran, la famosa piloto y mujer de negocios, y vieja amiga de Lovelace, se unió al proyecto como consultora y se hizo cargo de todos los gastos relativos a las pruebas que iban a pasar estas mujeres.

Primeros tests Sobre el final del verano de 1961, 19 mujeres pilotos habían participado en las pruebas físicas en la clínica Lovelace. A diferencia de los candidatos masculinos de la NASA, que realizaban las pruebas en grupo, cada una de estas mujeres las llevaron a cabo en solitario o, como mucho, en parejas, durante la semana de los tests. La mayoría de ellas habían sido recultadas de Ninety-Nines, una organización de mujeres pilotos. Otras, en cambio, se enteraron de estas pruebas a través de amigos o artículos de prensa y se ofrecieron como voluntarias. La candidata de más edad, Jane Briggs, tenía 41 años y era madre de 8 hijos. La más joven, Wally Funk, tenía 23 años, era instructora de vuelo, y no dudó ni un instante cuando recibió la llamada de Lovelace: "Lovelace dijo que estuviera allí el lunes y salí inmediatamente con 10 dólares en el bolsillo".

Ningún ser humano había volado al espacio todavía cuando se diseñaron estas pruebas físicas para astronautas, así que los médicos de la clínica Lovelace debían realizar unos exámenes minuciosos. Estos incluían una gran cantidad de rayos X y un examen óptico de cuatro horas. Una bicicleta estática, con un peso especial, llevaba a las mujeres hasta la extenuación durante el test de respiración. Los doctores utilizaban un tubo de caucho con el que examinaban los ácidos estomacales de las participantes. También se analizaba su circulación mediante una mesa inclinada. Usando un pulso eléctrico, los médicos ponían aprueba los reflejos nerviosos en sus extremidades. Con el fin de infligir vértigo en ellas, se les disparaba agua congelada dentro de sus orejas, y así, los doctores podían comprobar la rapidez con que se recuperaban. Calculaban el porcentaje de músculo magro de las candidatas usando un contador nuclear en Los Álamos.

Wally Funk era la más joven de las participantes, y sobresalió en las pruebas. En la prueba en la que tenían que permanecer en un tanque de aislamiento flotando en agua, y sin notar efectos perjudiciales, logró batir el récord absoluto de la prueba, dejándolo en 10 horas y 35 minutos.

Las candidatas seleccionadas Tras finalizar las exhaustivas pruebas, las superaron 12 de las 19 participantes y se sumaron a Jerrie Cobb para formar el grupo de 13 candidatas:

Jerrie Cobb Nació en Oklahoma en 1931. Realizó su primer vuelo a los 12 años en el asiento trasero de un biplano de cabina abierta, un Waco pilotado por su padre, y ese fue el momento en el que la aviación entró fuertemente en su cuerpo para no salir nunca más. Obtuvo su licencia de piloto privada a los 17 años, y a los 18 la licencia de piloto comercial y la de instructora de vuelo.

Estaba decidida a orientar su carrera a la aviación como piloto en lugar de como asistente de vuelo u otra ocupación a la que quedaban relegadas las mujeres de la época. Era la década de 1950, y le fue casi imposible obtener un trabajo como piloto, por lo que se conformó con un trabajo en el aeropuerto de Miami. Allí fue donde conoció a Jack Ford, un piloto veterano de la Segunda Guerra Mundial que tenía un servicio de transporte de aviones que funcionaba a nivel mundial. Logró convencerlo para un trabajo y consiguió su primer vuelo pilotando hacia Sudamérica con el avanzado AT-6 Texan de la época, dando así comienzo a su carrera como piloto profesional. Al mismo tiempo que transportaba aviones para la empresa de Jack, voló todo tipo de aviones por todo el mundo, entre ellos algunos militares y cuatro bombarderos de motor con rumbo a Francia.

Tras muchísimas horas de vuelo y de entrenamiento, consiguió una excelente reputación en el mundo de la aviación, siendo la piloto más experimentada de su época en aviones de hélice alta. Esto llamó la atención del Dr. Lovelace, que decidió contactar con Jerrie para comenzar el programa con ella.

Myrtle Cagle Myrtle "Kay" Thompson Cagle nació en Carolina del Norte el 3 de junio de 1925. A la edad de 12 años aprendió a volar bajo la tutela de su hermano y a los 14 años se convirtió en el piloto más joven del estado y posiblemente de la nación en ese momento. Cursó clases de aeronáutica en el colegio y lo hacía tan bien que acabó el año como profesora. A los 19 años recibió su licencia privada y se hizo con un par de aeroplanos a los 20, recibiendo una licencia comercial a los 23. Durante la década de 1940, se unió a la Patrulla Civil del Aire, al grupo Ninety-Nines y fue aceptada en el programa WASP (Women Airforce Service Pilots) de la Segunda Guerra Mundial. Mientras vivía en Carolina del Norte, puso en marcha un aeropuerto cerca de Raleigh mientras mantenía un servicio chárter. En 1951 obtuvo una licencia comercial de piloto con el nivel de Airplane Single y Multi-Engine Land ratings, y fue instructora de vuelo certificada, instructora de instrumento de vuelo e instructora de campo. En 1946, se unió al equipo del periódico Johnstonian Sun en Selma, Carolina del Norte, escribiendo semanalmente una columna de aviación llamada Air Currents, para más tarde hacerlo en el periódico Raleigh News y en el Observer desde 1953 a 1960. En el año 1955 fue nombrada Miss North Carolina Air Power. Después de mudarse en 1961 a Macón, Georgia, fue cuando recibió la invitación del Dr. Lovelace.

Janet Dietrich Janet y Marion Dietrich eran gemelas. Nacieron en San Francisco en 1926, y se graduaron juntas por la Universidad de California, Berkley, en 1949. Janet se convirtió en piloto instructora y en piloto jefe para una escuela de vuelo y piloto corporativa para una compañía de construcción en California. En el año 1961 ya había conseguido 8.000 horas de vuelo y era una de las primeras mujeres en Estados Unidos en obtener la licencia de piloto de aerolíneas de transporte.

Marion Dietrich Hermana gemela de Janet, se graduó en Matemáticas y Psicología por la Universidad de California, Berkley, en 1949. Trabajó un tiempo como reportera del periódico Oakland Tribune, volando a valocidad supersónica en un avión de combate en una misión histórica. Se convirtió más tarde en piloto, volando en aviones chárter y en vuelos ferry. En el momento de recibir la llamada del Dr. Lovelace llevaba 1.500 horas de vuelo registradas.

Wally Funk Mary Wallace "Wally" Funk nació el 1 de febrero de 1939 en Las Vegas, New México. Se crio en Taos, y ya de niña aprendió a cazar, pescar, montar y acampar. Fue una esquiadora consumada y tenía la intención de entrar en el equipo olímpico antes de ser apartada de este sueño por una desafortunada lesión que le propició una telesilla defectuosa. Tras esta lesión que le apartó del esquí, Wally puso el foco en la aviación.