Joaquín Gimeno y Fernández-Vizarra (Monzalbarba, 4 de noviembre de 1851-Zaragoza, 11 de marzo de 1889) fue un médico, publicista, escritor y político español.
Biografía Nacido en la localidad zaragozana de Monzalbarba el 4 de noviembre de 1851. Fue hijo de Joaquín Gimeno Gascón, médico, y con la suspensión de la enseñanza de medicina en la ciudad hubo de estudiar en la Universidad de Barcelona antes de que finalmente pudiera volver estudiar en la de Zaragoza. Su hermano Hilarión fue farmacéutico y otro destacado miembro del mundo sanitario aragonés en el periodo.
Joaquín se dio a conocer como escritor mientras era aún un estudiante, colaborando en 1866 en Zaragoza en el periódico El Eco de Aragón, dirigido entonces por José María Huici. Triunfante la Revolución de Septiembre en 1868 se separó con otros compañeros de El Eco, al hacer este periódico declaraciones monárquicas. Después escribió en El Republicano y La República, este último fundado por Juan Pablo Soler. Más tarde, en 1871, entró a formar parte de la redacción del Diario de Avisos, de la cual salió en septiembre de 1873 para ejercer su profesión de médico.
Así, había sido nombrado en 1872 ayudante de disección en la reanudada facultad médica de la Universidad de Zaragoza (donde su padre era uno de los primeros profesores), licenciándose finalmente en 1873. Tras ejercer como médico rural en Luesma y Herrera volvió a la universidad como profesor ayudante y en 1875 obtuvo por concurso la cátedra de Terapéutica de la Universidad de Zaragoza, en calidad de interino, porque la Facultad respectiva se hallaba instalada en aquella ciudad no más que provisionalmente. Fue igualmente elegido miembro de la Real Academia de Medicina de Zaragoza y de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País. Se doctoró por la Universidad Central de Madrid, única habilitada entonces para estudios terciarios, y en 1879 ganó en pública oposición, celebrada en Madrid, la cátedra de Patología general con su clínica, que hasta su muerte desarrolló en la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza. En fechas muy similares se doctoraron varios compañeros de su promoción zaragozana, en lo que formaría una red de contactos y alianzas que mantuvo toda su vida.
En 1877 había fundado en dicha ciudad el periódico de medicina, cirugía y farmacia titulado La Clínica. Esta publicación fue uno de sus proyectos más personales y mantuvo la dirección hasta que lo traspasó a Salustiano Fernández de la Vega en 1881. El periódico fue unos de los principales espacios de expresión del mundo médico aragonés en el periodo. Gimeno Fernández-Vizarra tomó en él parte en diversas polémicas científicas, de las cuales pueden citarse una sobre la dosimetría, que siguió desde el Diario de Avisos. Escribió numerosos trabajos científicos, siendo de especial interés uno relativo a una enfermedad que padecían los que trabajaban con cañas. De la memoria escrita con tal motivo y publicada por La Clínica se ocuparon muchos anuarios médicos y autores franceses como Planchon. También escribió una obra titulada El celularismo.
Publicó igualmente artículos de opinión bajo el pseudónimo de Dr. X con una filosofía vitalista y partidaria de la medicina rural. Políticamente, se mostró siempre partidario del médico y senador por la universidad de Zaragoza, Julián Calleja y Sánchez. El mismo año 1881 que traspasó La Clínica fue uno de los fundadores de La Derecha, periódico republicano posibilista de Zaragoza.
En 1885 fue elegido concejal del Ayuntamiento de Zaragoza. Como concejal destacó por encabezar la comisión municipal enviada a Valencia con motivo de la epidemia de cólera de 1885 en Zaragoza. Ese mismo año había impartido una conferencia sobre la enfermedad en el Ateneo de Zaragoza, pues el bacilo responsable de la enfermedad había sido recientemente aislado y era un tema de actualidad médica. En esa comisión municipal fue acompañado por compañeros académicos a los que le unía una amistad personal, como Félix Aramendía. Sin embargo, también recibió las críticas del Diario de Zaragoza, crítico con Gimeno. El tema supuso una polémica en la prensa zaragozana entre los periódicos vinculados a Gimeno, La Clínica y La Derecha, y sus opositores del Diario de Avisos.
Gimeno llegó a dirigir La Derecha y a publicar en 1888 un libro titulado ¡Vamos muy despacio!. Destacó también por su corporativismo en defensa de los intereses de los catedráticos de medicina, frente a los intentos de las autoridades de reducir los costes que subvencionaban a la universidad o de pedir que a cambio cumplieran fines sociales de beneficencia. Defendió igualmente la necesidad de construir una nueva facultad de medicina.
Falleció en 1889, el día 11 de marzo, en Zaragoza, y fue enterrado en el cementerio del Hospital. Dejó un hijo, Joaquín Gimeno Riera, que llegó a ser el primer médico director del Sanatorio Psiquiátrico Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza.
Notas
Referencias
Bibliografía
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