José Rumazo González Moya (Latacunga, 28 de agosto de 1904 - Quito, 26 de febrero de 1995) fue un escritor, poeta, historiador, paleógrafo y diplomático ecuatoriano.

Entre sus obras literarias más importantes destaca el poema épico Parusía, que debido a su extensión de más de 240.000 versos endecasílabos es considerado uno de los poemas más largos de la historia. Su bibliografía también incluye los poemarios: "Proa", "Altamar", "Raudal", "Soledades de la Sangre" "Claridades en Vislumbres" y "Hacia lo inefable"; los dramas "Sevilla del Oro y La leyenda del Cacique Dorado"; y la novela "Andariegos". En su faceta de historiador publicó obras tales como "El Ecuador en la América Prehispánica", que ganó en 1933 el premio de la Academia Nacional de Historia, el libro "La región amazónica del Ecuador en el siglo XVI", los "Documentos para la Historia de la Audiencia de Quito" con información historiográfica de Pedro Vicente Maldonado en un total de ocho volúmenes. Presidió además el Instituto Ecuatoriano de Cultura Hispánica en dos ocasiones desde 1953 hasta 1957 y desde 1963 hasta 1969 y la Academia Ecuatoriana de la Lengua por casi una década entre 1975 y 1984.

A lo largo de su vida obtuvo varias distinciones entre las que se encuentran la Gran Cruz de la Orden “Cruzeiro do Sul” del Brasil, el Gran Oficial de la Orden Nacional al Mérito del Ecuador en el año 1976, el Premio Nacional Eugenio Espejo por su carrera literaria en 1987, entre otras.Ministerio de Cultura de Ecuador. Ganadores del Premio Eugenio Espejo (Biografías). Consultado el 15 de junio de 2018.

Reseña de su carrera

Orígenes y primeros años izquierda|miniaturadeimagen|298x298px|Escultura de su padre, por Luis Mideros Nació en Latacunga, una pequeña ciudad en Ecuador el 28 de agosto de 1904. Sus padres fueron José Rumazo González nacido en 1850 y María del Carmen Ángela Emilia Moya Puyol nacida en 1869. Al nacer José su madre fallecería a consecuencia de un paro cardiaco por fiebre puerperal cuando tenía apenas treinta y cinco años. Su hermano, Alfonso tenía meses de nacido. Esto impactaría mucho en su vida y aumentaría la influencia que tendría su padre que se caracterizó por su orientación política liberal y amistad con Juan Montalvo a quien acompañaría en su destierro en Ipiales en 1869. Además de su amor por la ciencia, puesto que había estudiado química, su padre también tenía preocupaciones culturales por lo que buscaría editar libros de autores como Pedro Fermín Cevallos, Luis A. Martínez, Juan Benigno Vela entre otros, lo que influiría a su vez en sus dos hijos Alfonso y José que terminarían fundando la "Biblioteca Ecuatoriana" años posteriores. Esto lo haría junto a su amigo, el ambateño Salvador Porras Garcés con quien fundarían la "tipografía y encuadernación de Porras y Rumazo González".

Además, José Rumazo padre actuó como un benefactor al adquirir una casa que originalmente perteneció a Juana Angueta y fue donada al convento de Santo Domingo de Latacunga. Rumazo compró esta propiedad en 1894 con la intención de transformarla en una institución de caridad para el cuidado de huérfanos y personas de bajos recursos. Además, en 1888, influyó para que las Madres Betlemitas se establecieran en Latacunga y tomaran a su cargo el Colegio Vicente León como escuela para niñas. La institución se llamaría "Asilo de la Caridad de San José". Los hijos Alfonso y José se educaron con el presbítero José Raimundo Torres. Se mudarían a Quito, mientras su padre deterioraba su salud, puesto que padecía de vértigo de Meniere y se instalaron en la casa de la madre y hermanas solteras de su tutor, José Raimundo Torres. Su padre moriría en 1935 a la edad de 82 años. En Quito, conocerían al historiador y arqueólogo Federico González Suárez y además estudiarían en el Seminario de San Luis donde tendrían una educación rica en el mundo clásico.

Juntos los hermanos Rumazo González fueron fundadores de la Nueva Acción Republicana Ecuatoriana (NARE), una asociación política que tenía como objetivo la formación del hombre en cuanto individuo y en cuanto elemento social, publicado en un programa mínimo de acción inmediata en 1933. A su juicio el instituto nació para "esforzarse por crear un ambiente propicio a la libre organización y desarrollo de los partidos políticos." Los problemas a resolver fueron los siguientes: la religión, la enseñanza, el Ejército, Política y Administración, partidos políticos, descentralización, colonización y regadío, la familia y la mujer, salud e higiene, el ámbito internacional y una reforma constitucional. Además, junto a su hermano fundaron la Biblioteca Ecuatoriana con el fin de publicar las obras de autores de ese país sin que importe el momento histórico cuando fue escrito, enfocándose en los clásicos. Tampoco distinguieron las disciplinas en la editorial publicando libros de historia, literatura, filosofía, ciencia, arte, etc. Juntos buscaron hacer accesible las grandes obras de Ecuador para todos, por lo que decidieron tener suscripciones "a precios inalterables: tres sucres por cada volumen".

Las publicaciones de la Biblioteca Ecuatoriana superan la veintena de volúmenes y entre los autores destacados fueron Remigio Romero y Cordero, Belisario Quevedo, Alfredo Baquerizo Moreno, Mary Corylé y Medardo Ángel Silva.

Investigaciones arqueológicas Debido a la época en la que vivió José, sus publicaciones históricas se vieron muy influenciadas por los descubrimientos antropológicos y arqueológicos de la primera mitad del . Esto se puede ver en su trabajo "Ecuador en la América Prehispánica". El estudio divide la historia de Ecuador en los primeros pobladores, los indígenas preincásicos y los incas. En el primer caso, José Rumazo González recuenta las teorías de los primeros pobladores desarrolladas especialmente por Paul Rivet durante su visita a Ecuador junto a los científicos que acompañaron a la segunda misión geodésica. Ahí nos sugiere que la población del continente americano se dio tanto por tierra como por mar, por lo que los indígenas ecuatorianos (en palabras de José Rumazo) tienen ascendencia de "melanesio, de malayo, de polinesio, tal vez de asiático y de australiano". Además, después de los primeros pobladores, los indígenas preincásicos, gracias a los restos arqueológicos estudiados por el antropólogo alemán Max Uhle, tuvieron ascendencia Maya, especialmente los que habitaron en Cañar y Azuay.

Además de la historia antropológica, Rumazo también colaboró dentro del proyecto para crear la "Biblioteca Ecuatoriana Mínima", liderado por Aurelio Espinosa Pólit. Aquí desarrolló un estudio sobre Pedro Vicente Maldonado que se publicaría dentro del libro "Prosistas de la Colonia". Para José Rumazo, la vida de Maldonado se podía resumir en "un camino, una carta geográfica y unas memorias", haciendo referencia a la carretera de Quito Esmeraldas que creó Maldonado, el primer mapa de la Real Audiencia y a su trabajo como naturalista, respectivamente. Todo esto lo realizó a partir de sus investigaciones en el Archivo de Indias.

La paleografía de los Libros del Cabildo El Ilustre Concejo Municipal con motivo del aniversario número 400 de la fundación de San Francisco de Quito le confió el desciframiento y publicación de ambos Libros del Cabildo, los ejemplares más antiguos del archivo municipal y que en total abarcan cerca de diecisiete años, desde 1534 hasta 1551. El "Libro verde" que consta en total de 270 folios fue escrito en su mayor parte con tinta negra verdosa, que anteriormente se preparaba con sulfato de hierro, nuez de agalla, agua y goma. Este había sido escrito por los principales escribanos de Quito: Gonzalo Díaz, Gómez Mosquera, Cristóbal Rodríguez, Pedro de Valverde, Antonio Ruiz, Alonso de Villanueva, Gonzalo Yánez Ortega y Diego Méndez. Rumazo registra los distintos estilos de escritura, advierte los errores ortográficos y un estilo oral. Anteriormente había sido parcialmente descifrado por Pablo Herrera, lo que sería publicado en "Apuntes para la Historia de Quito. Su trabajo se enfocó especialmente en el segundo libro que no había sido descifrado, ni siquiera parcialmente y que complementaba al primero que contenía sobre todo las actas fundacionales de la ciudad. A juicio de Rumazo González "Uno y otro volumen forman un solo conjunto; son los mismos sucesos y personajes". Trabajó con Cristóbal de Gangotena y Jijón, Alfonso Antonino Jerves Machuca y tuvo como ayudante a José Gabriel Garcés. Además, sus investigaciones históricas influyeron en el debate sobre la fecha de la fundación de Quito, un tema central para la conmemoración del Cuarto Centenario de la ciudad. En 1932, publicó un artículo en la Gaceta Municipal cuestionando la fecha del 28 de agosto establecida por la historiografía oficial, argumentando que el 6 de diciembre, día en que Sebastián de Benalcázar ingresó a la ciudad, era la fecha que realmente debía recordarse. Rumazo sostenía que la definición de la cuadrícula espacial era más significativa que la inauguración administrativa del Cabildo. Este planteamiento generó una discusión en torno a si la fundación como ciudad de españoles debía considerar el establecimiento del Cabildo el 28 de agosto o el empadronamiento y constitución del vecindario español el 6 de diciembre, influyendo en la manera en que se articuló el discurso hispanista durante las celebraciones del centenario. De igual forma en 1945 haría un estudio sobre la ciudad de Guayaquil que se titularía "Guayaquil alrededor de 1809" y sería publicado en el Boletín de la Academia Nacional de Historia, vol. XXV.

Vida familiar Se casaría en la década del treinta con Eugenia Arcos Proaño, hija del Dr. Rafael Arcos de quien heredó una casa esquinera en el centro histórico de Quito, ubicada en las calles García Moreno y Esmeraldas, en el tradicional barrio de Santa Bárbara, cerca de la iglesia homónima. La mantendrían en su propiedad hasta el año de 1965 cuando sería vendida a la pareja Sánchez y Naveda. Dicha propiedad ahora es considerada patrimonial y por lo tanto se encuentra protegida por el municipio de la ciudad, debido a su historia y arquitectura tradicional: está construida con adobe en las paredes, baldosas de piedra en el patio principal, lo que se combina a su vez con piedra bola en los corredores bajos, tablas en los corredores altos y teja cocida. Su esposa le acompañaría y colaboraría con él en sus misiones diplomáticas e históricas y juntos tendrían a su hijo José. Además, su hermano Alfonso Rumazo González se mudaría a Venezuela, donde desarrollaría su carrera junto al importante escritor venezolano Vicente Lecuna. Alfonso se destacaría como historiador y biógrafo de los próceres de la independencia de Sudamérica y tendría a su vez una hija, Lupe Rumazo, quien es también una reconocida escritora en Ecuador.

Las Misiones Especiales y la integridad territorial