thumb|300px|Árbol genealógico de los Banu Gómez. Los Banu Gómez, Beni Gómez o Vanigómez (hijos de Gómez) fue una poderosa familia levantisca que vivió en la marca castellana del Reino de León entre los siglos y . Destacaron en el como condes en Saldaña, Carrión y Liébana, y alcanzaron su apogeo cuando, aliados al caudillo cordobés, Almanzor, el jefe del clan, García Gómez, expulsó al rey Vermudo II de León donde gobernó brevemente. Aunque se reconcilió con la familia real, se volvió a rebelar en dos ocasiones. A su muerte, la rama principal de la familia fue eclipsada por una más joven cuyo miembro más relevante fue el conde Pedro Ansúrez, uno de los nobles más importantes durante los reinados de Alfonso VI y de su hija la reina Urraca a finales del y principios del . La familia sería representada en el Cantar de Mio Cid como rivales y antagonistas del héroe, El Cid, y sus rebeliones servirían de base para la leyenda de Bernardo del Carpio.
Este linaje emparentó con miembros relevantes de otras poderosas casas condales y reales castellanas, leonesas y gallegas.
Historia La primera mención de los Banu Gómez data del año 932. Ibn Hayyan nos da la noticia de cómo los condes Banu Gómez y Ansúrez se rebelan contra Ramiro II en apoyo de su hermano Alfonso.
Origen thumb|350px|La Galilea. Panteón de los Banu Gómez en el Monasterio de San Zoilo de Carrión de los Condes. Se han propuesto dos hipótesis diferentes para el origen de los Banu Gómez. El primer miembro documentado fue Diego Muñoz, conde en Saldaña. La familia tenía tierras alrededor de Liébana y esto, junto con su patronímico que indica que su padre se llamó Munio, llevó al historiador Justo Pérez de Urbel a sugerir que los padres de Diego fueron Munio Díaz y su esposa Gulatruda que aparecen en la documentación de San Martín de Liébana (más tarde Santo Toribio) a partir de 914. Señaló en particular un diploma del año 929 de la entonces viuda Gulatruda donde aparecen como testigos sus hijos, incluido un Diego Muñoz. Sin embargo, los otros hijos nombrados eran todas hembras, en conflicto con la conocida familia de Diego Muñoz de Saldaña, que probablemente incluía a dos hermanos. Además, el último diploma del Diego Muñoz lebaniego data del año 964 cuando el de Saldaña ya había fallecido, lo cual indica que eran dos personas diferentes.
La segunda teoría comúnmente aceptada en la actualidad, se basa parcialmente en el razonamiento de que para que la familia se llamase Banu Gómez (descendientes de Gómez) en las fuentes de al-Ándalus, tuvo que existir un personaje llamado Gómez en la ascendencia inmediata de este linaje cuando la rebelión de Diego en el año 932 llamó la atención de Córdoba. Esto llevó a la hipótesis de que el padre de Diego era Munio Gómez (Munio, hijo de Gómez) que poseía tierras cerca de San Román de Entrepeñas (Santibáñez de la Peña), uno de los centros de poder de Diego Muñoz y sus descendientes. Este Munio Gómez confirmó varios documentos en el monasterio de Sahagún en 915, el mismo monasterio al cual el conde Diego Muñoz donó unas tierras en 922.
Después de una campaña en 920 de Abderramán III contra León, el rey Ordoño II lanzó una expedición punitiva en las tierras alrededor de Carrión contra los condes castellanos que no habían acudido a combatir. Entre los que trajo encadenados estaban Abolmondar Albo y su hijo Diego. La medievalista Margarita Torres-Quiñones de León propuso la identificación de este Diego con el futuro conde de Saldaña, y por consiguiente, identificó a Abolmondar Albo con Munio Gómez. El uso del árabe kunya Abu al-Mundhir (en árabe : أبو المنذر) para este hombre sugiere que puede haber pasado tiempo en Córdoba, tal vez después de haber sido capturado en la batalla. Sugiere además que tal cautiverio podría explicar la posterior alianza entre los Banu Gómez y el califato de Córdoba. Otros desestiman esta identificación e identifican a Abolmondar Albo con el conde Rodrigo Díaz.
Diego Muñoz
Diego Muñoz es el primer miembro ampliamente documentado de los Banu Gómez y es en su época cuando los cronistas de al-Ándalus mencionan por primera vez a este linaje así como la rebelión en 932 de los Banu Gómez y los Banu Ansur apoyando al depuesto rey Alfonso IV contra su hermano Ramiro II. Aunque no se menciona explícitamente, el líder de los Banu Gómez habría sido Diego Muñoz. Este se unió al conde de Castilla, Fernando Ansúrez en una incursión en las llanuras leonesas, donde derrotaron al ejército del rey, pero la rebelión fracasó, ya que Ramiro pudo capturar y cegar a su hermano Alfonso y a otros rivales. Diego había vuelto a la lealtad hacia el 934, cuando se menciona que los Banu Gómez se unieron a Ramiro para apoyar al nuevo conde castellano, Fernán González en una campaña contra Abderraman III. En 936 Diego y Osorio Muñoz, probablemente su hermano, fueron testigo de uno de los diplomas de Ramiro. Los Banu Gómez aparecen nuevamente con los Banu Ansur en 941 suscribiendo el acuerdo real entre Ramiro II y sus aliados y Abderramán III.
Diego Muñoz se rebeló nuevamente. Desaparece de los diplomas reales desde 940, y en 944 él y Fernán González fueron encarcelados y privados de sus condados, pero fueron liberados después de jurar lealtad al rey. Diego vuelve a aparecer confirmando diplomas del rey y sus tierras, que habían sido confiscadas, les fueron devueltas. En 950 aparece confirmando como Didacus Monnioz, comes Saldanie (Diego Muñoz, conde de Saldaña) un documento en un lugar destacado, solamente precedido por el conde Fernán González.
Parece que murió en 951 o a principios de 952. De su esposa Tegridia tuvo varios hijos: Munio, Gómez, Osorio y Fernando Díaz, así como dos hijas, Elvira y Gontrodo. A través de su hija Elvira, esposa del conde Fernando Bermúdez fue el abuelo de la reina Jimena Fernández, esposa de García Sánchez II de Pamplona. Tres de sus hijos se casaron con hijas de condes, lo que ilustra la destacada posición social de la familia. Diego fue sucedido en el condado de Saldaña por su hermano Gómez Muñoz, que aparece ostentando la dignidad condal en 959 y 960. A su muerte, le sucedió su sobrino Gómez Díaz, hijo de Diego Gómez de Saldaña.
Gómez Díaz de Saldaña Gómez Díaz aparece por primera vez con sus progenitores en 940. En 946 se casó con Muniadomna, hija del aliado de su padre, el conde Fernán González. Asimismo, se alió con la regente, Elvira Ramírez durante el reinado del rey Ramiro III de León que contrajo matrimonio con su hija Sancha Gómez. En 977 gobernaba en Liébana, y aparentemente también en Carrión, además de Saldaña, y ese mismo año, envió una embajada al califa Alhakén II de Córdoba. Probablemente luchó en la desastrosa batalla de San Esteban de Gormaz, donde una coalición de fuerzas cristianas organizada por Elvira fue derrotada, una pérdida que llevó a la nobleza gallega a elevar a un competidor al trono, el primo de Ramiro, Bermudo Ordóñez. Los Banu Gómez siguieron siendo aliados de Ramiro, controlando ejércitos de sus propias tierras y Tierra de Campos. Como tal, Gómez Díaz se encontró excluido de la corte cuando en 985 el candidato gallego sucedió a Ramiro III como Bermudo II de León. Al año siguiente, cuando Almanzor lanzó una campaña militar contra León, su ejército pasó por los dominios de los Banu Gómez sin ser molestado, y tal vez incluso lanzó un ataque contra la capital desde el mismo Carrión, una aparente indicación de una alianza entre los Banu Gómez y el califato de Córdoba.. Gómez aparece la última vez en 987 junto con su hermano Osorio Díaz y probablemente falleció en ese año.
Le sucedió su hijo, el conde García Gómez. Aparte de García y de Sancha, casada con el rey Ramiro III de León, también fue el padre de Sancho, casado con Toda, hija del conde García Fernández de Castilla, los condes Velasco y Munio Gómez, y otra posible hija, Urraca, que fue la esposa del conde Sancho García.
García Gómez El conde García Gómez aparece como conde durante la vida de su padre, y adquirió su patrimonio cuando el nuevo rey, Bermudo II, luchaba por conservar su corona frente a la nobleza rebelde en el este y los ataques desde el Califato de Córdoba hacia el sur. Un año después de la muerte de su padre, García inició la primera de sus rebeliones, llamándose a sí mismo proconsul dux eninentor en un documento de 988, antes de ser derrotado a principios de 989. Cuando Almanzor volvió a marchar sobre León en 990, a García se le unió su suegro Gonzalo, así como su tío Osorio Díaz. El rey Bermudo se vio obligado a huir a Galicia. García gobernaría la parte oriental del reino, incluida la capital epónima, en nombre de Córdoba, refiriéndose a sí mismo como imperante Garceani Gomiz en Legione (García Gómez gobernando en León). Sin embargo, a mediados de año, el rey recuperó la capital y obligó a García a refugiarse en los alrededores de Liébana.
En 991, el rey se divorció de su esposa gallega, Velasquita, y contrajo un nuevo matrimonio con la hija del conde de Castilla, García Fernández, lo que llevó a una nueva rebelión encabezada por la familia de Velasquita. Aldonza, la hermana de Velasquita, estaba casada con Gonzalo Bermúdez y era la suegra de García Gómez, casado con su hija Muniadona González. En 992, Gonzalo Bermúdez, el conde Pelayo Rodríguez, un miembro de una rama menor de los Banu Gómez, Munio Fernández, y el conde García Gómez, volvieron a obligar al rey Bermudo a abandonar León aunque el rey pudo regresar el año siguiente y aplastar la rebelión.
Almanzor volvió a atacar a León en 995, pero esta vez su ejército también saqueó la ciudad de Carrión en represalia por la retirada de García Gómez de un acuerdo para suministrar tropas al ejército de Córdoba. García volvería a estar en desacuerdo con Córdoba en 1000, cuando él y su cuñado Sancho García de Castilla lucharon contra Almanzor en la batalla de Cervera. Un hermano de García Gómez, probablemente el conde Velasco, perdió la vida en la batalla.
Las muertes de Bermudo en 1000 y Almanzor en 1002 cambiaron el panorama político. Los Banu Gómez estaban, al principio, en términos amistosos con el nuevo niño-rey, Alfonso V de León, y García, su hermano, el conde Sancho Gómez y su tío, el conde Fernando Díaz, firmaron un tratado con el hijo de Almanzor, Abd al-Málik al-Muzáffar que contemplaba un acuerdo para aportar tropas. En 1005, García incorporaría Cea y Grajal a sus territorios, y en medio de un conflicto con el guardián del rey leonés, el conde Menendo González, reclamaría el título «conde de León», lo que implicaría otra rebelión.
En 1009, los Banu Gómez apoyarían a otro hijo de Almanzor, Abderramán Sanchuelo, en un intento fallido para restituirle en su cargo. Un miembro de los Banu Gómez sería asesinado junto con Sanchuelo en Córdoba. Históricamente, este ha sido identificado con García Gómez, sin embargo aparece en documentos posteriores por lo que debe haber sido otro un miembro de la familia, tal vez su primo, Fáfila Fernández o Sancho Gómez. El «gran conde» de la familia aparece por última vez en la documentación en 1015 y habrá fallecido poco después. Sus posesiones parece que fueron repartidas entre su hermano, Munio Gómez, tenente en Liébana, quien había casado con una parienta, Elvira Fáfilaz, de quien no hubo sucesión, así como los tíos de Elvira, Munio Fernández, conde en Astorga, y Diego Fernández, cuyos descendientes liderarían un resurgimiento de la familia a finales de siglo.
Ramas colaterales